Mariano, juancojones

Fede Durán | 2 de noviembre de 2009 a las 20:58

Mariano Rajoy, en gaditano, sería un juancojones. No le restemos méritos: con su aura gris y setentera (de los setenta de Franco, no de los Beatles o Led Zeppelin) parece el único político honrado del planeta terror, también conocido como tierra. Yo no me creo que robe como algunos de sus subalternos del pasado y el presente. Además, él sí tiene estudios, y una oposición muy dura a sus gallegas espaldas. Su mujer le ama. Aún pasea por sus playas de adolescencia. Sí. De Mariano me fío.

Pero Rajoy, el animal político, es otra cosa. Un perro cojo, un lobo desdentado, un gato sin uñas. Le torean, le marean, le molestan. Y eso que, como He-man, él tiene el poder. O lo tuvo aunque ahora se le escurra entre las manos. A veces, cuando su clase se alborota demasiado, suelta un gritito que muchos alumnos confunden con un gemido, una lágrima, una bromita sin púas. Y él aprieta el culo al asiento, patalea el estrado y traga saliva hasta la próxima. A veces, cuando la clase se ceba en su desmedido cachondeo, cuando se anestesia a sí misma, Rajoy se topa con un remanso que procura vender como una victoria fruto de su autoridad. Pero se engaña y nos engaña: cualquier político de colmillo retorcido reventaría hoy la línea de flotación socialista, ablandaría el hojaldre de la victoria y sumaría miles de adhesiones a la causa del PP no por su acierto ni su higiene, sino por el caos que emana de las siglas al poder. Caos que Rajoy, Mariano en la vida civil, combate con caos.

Un español honesto e inocente (por seguir la estela de Enric González) no puede pretender comprender la dimensión del embrollo. Un español honesto e inocente hará mejor asistiendo al espectáculo como quien devora las páginas de un libro de Mankell en su faceta policíaca. Por puro sentido de la estética, que cosida a la ausencia de ética fabrica un concepto muy nuestro, muy latino, muy eterno e insonsable. La esperanza: que lleguen otros todavía peores cuyas fechorías garanticen la supervivencia de este folletín por entregas en que se ha convertido la actualidad. Los debates de fondo, las soluciones pactadas, el talco y el incensario, para los raros, los parias y los subterráneos.

  • Chema

    Me ha hecho gracia la comaparacion con He-Man.

    No sé si te acordaras que el musculoso héroe de media melenita tenia los pies pequeños y no se quedaba en pie por mucho que se esforzase uno. En este sentido, me temo que la denominacion dedocratica de Rajoy en su dia le ha dejado con una pequeña base, sin legitimacion suficiente para cortar las ramas podridas sin paños calientes ni componendas.