El tercer beso

Fede Durán | 27 de junio de 2010 a las 20:14

CANADA-DEMONSTRATOR

No son los amantes de Doisneau, ni tampoco, claro, los de Klimt, pero se trata igualmente de un beso simbólico. Atrás, amurallada como una de aquellas tortugas del imperio romano, la policía. Ella y él, a tiro de pelota de goma, exquisitamente contemporáneos: tatuajes, uñas negras, sudadera con capucha. La foto la tomaron en Toronto, durante la cumbre del G-20, ese corrillo de poderosos consolidados y aspirantes a serlo donde jamás se pacta de verdad. Ignoro si la escena fue natural o forzada. Ignoro si esos compadres buscaban la gloria efímera o el mensaje concienzudo. Pero a mí me gusta el resultado. Un beso siempre es mucho más esencial, y por lo tanto mejor, que veinte tíos en una mesa redonda.

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