¿Qué le pasa a esta generación?

Fede Durán | 6 de marzo de 2011 a las 19:35

Soy andaluz y vivo en Sevilla. Me crié en Córdoba y vengo de Cádiz. Di algunos de mis primeros pasos en Granada. Amo mi tierra por su color, sus paisajes y sus sabores, pero también por la subjetividad de mis recuerdos y mi presente. Cada mañana, cuando me levanto y repaso los titulares de prensa, descubro algún nuevo mal dato. El paro más elevado (con permiso de Canarias), el Gobierno más corrupto (con permiso de Valencia), la sociedad más indolente (sin permiso de nadie). Empresas que cierran, compañeros amenazados por la crisis, despilfarro de fondos públicos, vandalismo urbano, robo y violencia… y nadie levanta la voz. Ese nadie me incluye a mí. Nos incluye a todos. ¿Qué nos pasa? ¿Ésta es nuestra conciencia democrática, éste nuestro pensamiento del progreso? Bahía de Cádiz, Linares, Córdoba. Inversores que huyen tras el correspondiente escarmiento. Políticos que pagan periódicos en la autopromoción más descarada y burda que yo logre recordar en ésta u otras regiones. Plazas mastodónticas que duplican el presupuesto inicial, calles con socavones del tamaño de Pekín, mierdas de perro, meadas en las esquinas. ¿Somos nosotros la imagen de ese espejo? Eso me temo. Procuramos sobrevivir, inventar pequeños proyectos, conservar lo que tenemos (a ver quién se atreve ahora a pedir más). Algunos emprenden y luchan más que el promedio. Mi hurra para ellos. Pero, en el debate político, económico y social, la abulia nos iguala. Heredamos el esfuerzo de nuestros padres. Algunos sí que doblaron esquinas más rápido que esos grises a caballo con bigote y mala ostia. Algunos lucharon por el sistema actual, por la pluralidad, por la equiparación a Occidente y al continente sin pensar, quizás, que los otros, es decir, nosotros, acabaríamos siendo tan conformistas, tan planos, tan lamentables. ¿Por qué no elevamos la voz y aclaramos a los políticos que en verdad ellos mandan por nosotros? ¿Por qué no colapsamos el sistema poco a poco, golpe a golpe, con la carga plúmbea de lo simbólico y lo fáctico? ¿Por qué no se disculpan y dimiten? ¿Por qué nos toman por gilipollas? Tal vez porque, en el fondo, lo somos. Te deslomas de lunes a viernes y llega la noche y ves a tus amigos como siempre: felices y borrachos (dos estados perfectamente legítimos y sumamente recomendables de cuando en cuando). El problema es que suman, sumanos años, y ya no hablamos de 20, ni siquiera de 25 ó 30. Hablamos de hombres y mujeres hechos y derechos que viven como muchachos huecos, sin ideas ni discurso. Es muy bonito sentarse en una tasca y arreglar el mundo con una botella de vino y una ración de carrillada (cuando los tertulianos logran debatir sin arrancarse los ojos, claro, que aquí el grito equivale a la razón). Es muy bonito pero no transforma nada. No es una catarsis sino nuestra forma de justificar la indolencia. Y eso, si es que decidimos pensar, porque es muchísimo más cómodo contar un chiste o tomarle el pelo a alguien. ¿Necesitamos el grado de podredumbre moral y social del Magreb para reaccionar? ¿Alguien piensa que de verdad estamos tan lejos de un escenario dictatorial? Nosotros somos los culpables. Tú y yo. Por nuestro pobrísimo nivel de autoexigencia. Por acatar la indignidad de un 30% de paro sin levantar el culo del sofá ni exigir a los cuentistas y a los mandamases que espabilen. La sociedad civil, aunque cueste creerlo, todavía existe. Levantémonos, utilicemos los medios a nuestro alcance: internet, el boca a boca, nuestros propios cargos profesionales. Escribamos. Opinemos. Provoquemos. Instruyámonos. Ilustrémonos. Aún hay tiempo, pero, ¿queremos?

  • Fede Durán
  • Pepe

    No solo es el grado de conformismo, es que después de 30 años han creado una pseudodictadura que tiene muchos matices cubanos, así que a callar porque los pasillos oyen. Y por supuesto una clientela de estómagos agradecidos que reciben una inmensa paga por su inútil, en la mayoría de los casos, trabajo. Pero me duele aún más el odio que algún politicucho ha sembrado entre los mismos andaluces y los bobos que confunden a los sevillanos, o a Sevilla, con la Junta de Andalucía. Y lo dice un andaluz que ha vivido en Jaén, Cádiz, Córdoba, Granada y Sevilla. Me duele el alma, me duele Andalucía.

  • Guilletron

    Hay quien incluye el gran número de hipotecas, y por tanto de propietarios, a las razones por las que los pequeños pseudo burgueses no se revolucionan. Cuando no hay nada que perder tienes menos reparos a quemar la ciudad.

  • Yugo

    Levantemos el corazón! Lo tenemos levantado! pero es que nos escuecen a porrazos!!
    El hambre vencerá al miedo.

  • MARAUDER

    ENTRE LOS ARGUMENTOS QUE AQUI SE HAN DADO Y QUE LO DEL 30% PARO ES MENTIRA, POR ESO NO SE REVELA NADIE. HAY MUCHA ECONOMIA SUMERGIDA. LA GENTE VIVE DE LA CHAPUZA Y TAMBIÉN ALGUNOS TIENE MAS DE UN EMPLEO. SOBRE TODO SI ES FUNCIONARIO… Y NO FUNCIONA.

  • ego

    Demasiado difícil , demasiada gente sin cerebro, demasiados parásitos, demasiados estómagos agradecidos. Se puede intentar, hablar, patear, gritar, pero me temo que cualquier acción está abocada al fracaso. Haría falta pasar hambre como en norteáfrica. Y los dictadores de aquí son listos y eso no va a pasar.

  • Mario

    Hostia y paupérrimo.

  • Fede Durán

    No sé para ti, Mario, pero para mí la RAE dejó hace tiempo de ser un referente. Y la ostia sin h se supone que respeta más la parte religiosa de la hostia, o eso nos decían los mayores hace 15 años, aunque a mí la Iglesia me importe más bien poco. Son dos elecciones deliberadas, en fin (yo seguiré acentuando el sólo cuando toque o la ó entre cifras, manías del pasado). Y nada tienen que ver con el debate, me temo.