Rajoy es Jeff Lebowski

Fede Durán | 13 de julio de 2011 a las 18:30

22-M: el PP arrasa con una virulencia sin precedentes en la historia democrática española y asume el mando incluso en comunidades meadas y remeadas por el yugo socialista (Extremadura). En la escena del relevo, varios dirigentes populares, con De Cospedal a la cabeza, insinúan primero y afirman rotundamente después que las arcas públicas de las comunidades ganadas para la causa están hechas polvo. ¿La culpa? Respuesta obvia.

12-J: tras la debacle del lunes negro, Rajoy sale a la palestra para vender la solvencia de España pero sobre todo de su proyecto, que por arte de magia rellenará las arcas y acabará con las telarañas. Zapatero, eso sí, es un impresentable.

La prensa anglosajona, que es la más inquieta del mundo, observa la escena y saca conclusiones. Alguien lanza la pregunta clave (un periodista español que trabaja para el enemigo): ¿Cuántos muertos más (aparte de Castilla-La Mancha) hay en el armario autonómico?

El Gobierno lo hizo fatal por lo que todos ya sabemos: 1. Negó la crisis cuando era una pequeña bola de nieve en la cima de la montaña. 2. La negó también con el ejecutivo rostro completamente embadurnado de mierda. 3. Aprobó medidas (chucherías) que movilizaban recursos públicos que en realidad no teníamos (la burbuja ladrillística, ¿recuerdan?). 4. Nadó en sus contradicciones, se mostró indeciso y trasladó a los mercados una imagen de adolescente pajillero y acomplejado.

Pero ZP reaccionó a base de guantazos internos (Banco de España, empresarios, sí, oh, incluso banqueros de diente de oro) y sobre todo externos (FMI, BCE, Merkel, Merkel, Merkel). Y hoy España es un yonqui de las reformas estructurales que aún necesita el chute de nuevos recortes y mucha más flagelación. A lo largo del proceso, ZP se ha reinventado como un hombre de Estado, un tipo valiente ante el sacrificio y consciente de la reparación histórica que un día llegará como los nietos por navidad. Zapatero, un hombre mangoneado por Rubalcaba, despreciado por la oposición y ridiculizado por la prensa enemiga (y a veces también por la amiga), se ha liberado en el ínterin: ahora se permite hasta cantarle las cuarenta a la Merkel y Sarkozy. Hurra.

Pero vamos con Rajoy, De Cospedal y el PP. ¿Cuántos fiambres guardaban estos sociatas en el armario, cuántos? Quizás los mismos que almacena cuidadosamente, con un estilo más Bonanno/Giancana/Genovese, el ala dura de su propio partido, desde Camps hasta No Tengo Un Puto Duro (en Madrid, no en casa) Aguirre. Retrocedan hasta el Gran Lebowski y a la escena en que El Nota viaja con Walter camino de no se sabe bien qué. Reciben la llamada de los supuestos secuestradores de la señora Lebowski, que habían pactado con EN la entrega de un maletín lleno de pasta a cambio de liberar a la chica, pero escuchan la voz de Walter y amagan con romper el trato porque EN debía conducir solo. El Nota contesta entonces: “¿No querrás que hable por teléfono, cargue con el maletín y sujete el volante con la punta de la polla?” A Rajoy le pasa lo mismo. Quiere hacerlo todo a la vez: desprestigiar al Gobierno mientras alaba a España sin dejar de proclamarse el mesías de la recuperación.

  • Northern Hill

    Muy bueno! Más, más… merkel, merkel, merkel