Fede Durán | 11 de junio de 2012 a las 17:47
Conforme avanzaban las finales de conferencia, mis preferencias quedaron claras: quería que los Spurs y los Celtics se disputasen el anillo en una batalla de veteranos que habría sido una oda a la sabiduría de la experiencia, la terca resistencia a las lesiones y la cultura de las estirpes purpurina. Conforme avanzaban, mis esperanzas se esfumaban sobre todo en el primer caso: San Antonio perdía fuelle pese a arrancar los partidos con brío y contar con un colchón de 2-0. En frente, definitivamente, no había dos estrellas (Durant y Westbrook) más varias comparsas, sino una suma temible. Harden debería ser titular aunque haya vuelto la moda de los sextos hombres; Ibaka y Perkins instalan sus reales en la zona y aportan más puntos y rebotes de los esperados al PIB de los Thunder; Sefolosha es un pitbull en defensa; hasta Collison parece bueno (y, más extraño aún en un blanco que no sea Ginobili, elástico). Ningún equipo mueve la bola como los Spurs. Ninguno tiene tanto banquillo. Y, sin embargo, Oklahoma ha mostrado algo más: el factor talento puro (o el factor Jordan) más la sorprendente inspiración de su clase media. Quizás haya tenido algo que ver coach Brooks. Quizás. Pero Popovich seguirá siendo el mejor entrenador de la liga pese a quedarse a cien metros de su quinto anillo. Sacarle rendimiento a señores como Bonner tiene tremendo mérito.
El capítulo del Este me inspiraba menos, como casi siempre desde que fenecieron los Bulls de los seis títulos. Seguir un partido de esta conferencia es tan atractivo como alquilar un zulo con vistas a la M-30. Ni Boston ni Miami tienen banquillo. Sus figuras son las que son, y suelen estar en pista. Ahí ya empujan los gustos, el grado de romanticismo o ardor guerrero de los aficionados. Aunque Kevin Garnett ha sido durante años el Némesis de Pau, ver su duelo con Duncan (o el de Parker con Rondo; o el de Ginobili con Allen) habría sido para mí más bello que asistir al pulso muscular entre dos equipos supersónicos, de contraataque y mate. Pero tampoco se trata de protestar. Bosh está recuperado, así que los Heat tienen a tres tíos top para contrarrestar a Durant-Westbrook-Harden. Me gusta más Oklahoma. Son mis favoritos. Espero que ganen. Espero que Durant avale el piropazo de Popovich, que lo considera ya el mejor jugador del mundo. La prensa deportiva española tendrá así otra oportunidad de cubrirse las espaldas (Ibaka es congoleño pero juega con España) si la Eurocopa es un fiasco.
16 de junio de 2012 a las 7:54 pm | Enlace permanente
De acuerdo contigo, es una pena no ver en la final a Celtics y Spurs, gran decepción la mía. Los Spurs intentaron dar su lección de veteranía, pero no pudieron con el talento de los Thunders.Bajo mi punto de vista, tanto los de Parker como los de Rondo, están en final de ciclo, y con equipos como Oklahoma en pleno crecimiento, los veo lejos de aspirar nuevamente por el anillo en los próximos años. Acabarán planteando reconstrucciones en su plantilla, como en el caso de Lakers. Pau será uno de los afectados, aunque creo que no le vendrá mal separarse de Bryant, porque para mí es el cáncer del equipo.
Respecto a Oklahoma, sólo me alegro por Ibaka. Lo haría también por Durant y Westbrook si a día de hoy siguieran formando parte del ya extinguido Seattle Supersonics. Enhorabuena a la ciudad de Oklahoma y a sus aficionados.