Juego de mapas

Fede Durán | 22 de diciembre de 2014 a las 17:42

LA recientemente reeditada crisis europea revaloriza la física y simbólica pared de los Pirineos. Pese a colocar más del 60% de sus exportaciones en la UE y casi la mitad en la Eurozona (Francia es el gran socio), España podría aprovechar la recesión que asoma para formalizar no un cambio sino una ampliación estratégica que recupere lazos con Iberoamérica y los consolide con Asia, donde Corea del Sur y la pequeña pero muy productiva Taiwán nos compran cada vez más aunque persista la asignatura de China y Rusia. El puerto de Algeciras, tan incomprensiblemente ninguneado por el Gobierno central pese a su potencia, es clave en esta jugada.

Pero no hay que perder de vista las Américas y lo que puede pasar con ellas en los próximos lustros. Se observan dos bloques y un bloque dentro del bloque. El cubo número uno lo conforman Canadá, EEUU, México y Centroamérica. La intratrama es obvia: canadienses y estadounidenses comparten una frontera aleatoria y blanda que no penaliza la fluidez de sus intercambios comerciales. México, otro enorme socio de los EEUU, debe resolver primero su drama con el narcotráfico y las zonas oscuras donde opera para convertirse en el tercer aliado clave. Para lograrlo, ha de contar con la atención y el respaldo de Estados Unidos, más pendiente de Oriente Medio (Iraq, Afganistán) que de un vecino con 111 millones de habitantes y una importantísima proyección demográfica: es el principal contribuyente de la emigración al norte y también de una amalgama de gentes con el broche común del castellano, lengua que en 2050 hablará un tercio de la población yanqui. Si México acaba siendo un Estado real (idéntico reto afronta Colombia), España contará con un objetivo mucho más perfilado: la zona de confort de la dupla EEUU-Canadá y la imparable mejoría económica de un México que se beneficiará de la estabilidad, la seguridad y el músculo del Imperio y de sus antiguas posesiones en él: California, Arizona, Texas y Nuevo México.

El otro bloque es una Suramérica comandada por Brasil y con economías que ya presentan registros sostenidos de progreso como Chile, Perú o la misma Colombia. Hablamos a la vez de Atlántico y Pacífico, o del doble tiro asiáticoamericano vía Panamá, y también de países irregulares (Venezuela, Argentina) que tal vez un día atraigan mejores inversiones.

España debe repensarse con grandeza y aprender a colocar mejor sus productos en el extranjero. Su marca sigue siendo netamente inferior a la francesa o la italiana, por comparar con el entorno, y el salto exportador aún se antoja intimidatorio para muchas empresas (los sectores vinícola o aceitero son buenos ejemplos disfuncionales). Es una lástima que las dinámicas seculares de la Península –nacionalismos, ombliguismo, corrupción y antaño también terrorismo– gripen sin piedad el motor de la clarividencia y dejen en mal lugar a los desbrozadores de mercados de primera línea. Ni Mariano Rajoy tiene talla para entender que sus visitas a Hispanoamérica no pueden limitarse a cantar las falsas verdades de la recuperación, ni el nuevo Rey la soltura para cubrir ese hueco institucional y diplomático. Como dijo un día José Mujica, las Américas de abajo ven hoy con recelo a Europa y a esa España sin magia ni fuelle. En todos los sentidos.

  • Matasanos23

    No se por qué, pero vamos, que me da a mí que Estados Unidos no permitará que en su “América” haya fuerza económica superior… a los propios EE.UU.
    Muy acertada la etiqueta que has puesto al artículo

  • María

    Abuso y mas abusos de concreto nato es la esperanza de salud. Hoy por hoy un gran acierto devenir de la realidad triste de este dispositivo universal. Decir sin decir agora un buen pronostico instrumentalizado. Que sacar la lengua cuesta cortar en grado. Grave de personas capaces de una obligacion; al ser deudora del progreso y el descenso de un Dios. Adios. Atentamente Maria