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Arenas-Griñán: Matrimonio de conveniencia

Fede Durán | 2 de abril de 2012 a las 18:58

Tres son los escenarios posibles tras el 25-M en Andalucía.

  • Escenario nº 1: PSOE (47 escaños) e IU (12) pactan un programa de gobierno con la inclusión o no de la federación de izquierdas en la trama ejecutiva de La Junta y el desempeño de distintas funciones de extracción parlamentaria.
  • Escenario nº 2: los arriba firmantes no firman nada y dejan al PP (50 escaños) gobernar con su frágil minoría en una legislatura de tintes muy previsibles: o acaba con una moción de censura a Arenas o cierra con un adelanto electoral.
  • Escenario nº 3: PP y PSOE hacen de tripas corazón y cierran una alianza a la alemana, entre gigantes, para reconducir los destinos de Andalucía en su peor crisis reciente.

Descartemos del tirón la segunda opción y aceptemos que la primera es indudablemente la más factible. Unos y otros ya negocian el reparto de poderes con un difícil punto de encuentro: al PSOE se le exigen (se las exige la ortodoxia económica y presupuestaria, pero también Madrid, Bruselas y los mercados) acciones minimalistas (austeridad), mientras IU enarbola un programa maximalista donde se mantienen o mejoran los servicios sociales, se amplían las prestaciones a los parados, se exige recuperar el poder adquisitivo del funcionariado y se prevén ayudas a la vivienda como las que el gabinete de Rajoy acaba de descartar en sus Presupuestos Generales provisionales. Es muy probable que haya fricciones, malentendidos y hasta amenazas. Y no es descabellado pensar que el proceso se ralentice o incluso de congele, empujando las circunstancias a contemplar ese escenario número tres que casi cualquier andaluz consideraría a priori de ciencia-ficción. ¿Qué ocurriría si el equipo de Griñán llega a ese extremo?

Ocurriría algo muy improbable en la política española, pero no del todo imposible: una entente PSOE/PP donde el esfuerzo por dejar de lado las rencillas debería ser mutuo y colosal. Es complicado, claro: ¿Qué hacemos entonces con la trama de los ERE? O, mejor aún, ¿Quién gestiona la Consejería de Empleo? ¿Se picarían archivos documentales como en el caso Enron (si es que tales archivos existen y son comprometedores)? ¿Habría micros en los despachos rivales? ¿Infiltrados, traidores? Sólo el mejor Graham Greene sería capaz de firmar esa novela. Si, pese a todo, Griñán y Arenas compartiesen mesa, se tanteasen y negociaran, trasladarían al ciudadano un mensaje tan bello como inusual: que el sentido de la responsabilidad pesa más que las siglas, el ejercicio del poder y los discursos más o menos enemigos. Un Ejecutivo de concentración en la comunidad más poblada de España quizás sirviese de ejemplo para otros compañeros de la política, quizás rompiese moldes, quizás encontrase, con la excusa de las distintas sensibilidades, una fisura en este modelo de recuperación impuesto desde Alemania que nos conduce inexorablemente al suicidio.

No, yo no me creo el escenario nº 3. Aunque si llegase, me alegraría. Sería la primera vez que un par de dirigentes de este país consiguen sorprenderme (en positivo, se entiende) de verdad. Por no hablar de las dosis de emoción inherentes a esa alianza. Novela negra ibérica. Transtorno bipolar. Un portavoz del PP hablando en nombre de los socialistas, o viceversa. Grande.

Valderas no está solo. Tiene a sus filosóficamente afines (Torrijos, Vaquero), gente dispuesta a llevarse bien con Griñán y a gestionar alguna consejería. Pero también convive con sus termitas, con sus tenias (Sánchez Gordillo, Alcaraz), sectores de IU que no le pondrán fácil la butaca y la purpurina. Leo los primeros titulares sobre los contactos entre ambos bandos y proyecto en mi mente los rostros contraídos de la parte socialista, el esfuerzo, el terror, el hastío que les aguarda. Que venga Greene, lo vea y nos escriba una alternativa desde el más allá. Su novela sería un best-seller.

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Reflexiones tras el 25M

Fede Durán | 27 de marzo de 2012 a las 18:02

Empiezo por el PP. Arenas lo tenía todo a favor, más incluso que en 1996, y su pírrica victoria debe empujar al partido a la autocrítica. Si pese a la marea de los ERE y la fractura del PSOE-A no han sido capaces de arrasar, si pese a 30 años de sultanato socialista los muros de esa hegemonía siguen en pie, el problema quizás haya estado en el líder de ese proyecto alternativo de la derecha y, por supuesto, en el equipo gris del que ha decidido rodearse. Ya lo dije antes de la campaña: Arenas no cae bien. Tiene enemigos incluso en sus círculos ideológicos más cercanos. Y adolece de un problema de comunicación, de conexión con el electorado andaluz. Una cosa es que alguien te dé la mano en un acto de campaña y otra bien distinta que comulgue con tus formas, tu discurso y tu modelo de país. El PP, en mi opinión, ha abusado de la guerra de guerrillas, de la agresividad, de las acusaciones indiscriminadas (y por lo tanto a veces temerarias o directamente injustas) vía rueda de prensa. Ha optado por la deconstrucción, por rehuir la fuerza del debate parlamentario, por blandir la espada en vez del programa. Y ha atacado a la Junta no sólo donde tenía razón (los ERE, Mercasevilla, la endogamia, el ejercicio desmedido del poder, el imperio del carnet) sino también donde aquella lo ha hecho más o menos bien (la sanidad pública andaluza es un buen ejemplo, como también lo es, a menos escala, la reutilización racional de San Telmo).

La soberbia ha sido otro error de bulto. Arenas hablaba como presidente de una butaca que ya nunca catará. Su destino está en Madrid, tal vez cuando Rajoy acometa su primera remodelación gubernamental, y lo lógico sería que Antonio Sanz le acompañe como Zarrías acompañó a Chaves. Al PP-A se le presenta un serio marrón a corto/medio plazo. Necesitan un líder sólido, brillante y más próximo al votante de centro (al que definiremos como aquel que elige indistintamente rojo o azul en función de los méritos de unos y otros en la gestión). A ser posible, el candidato a sucesor debería ser ajeno al equipo de Arenas. El PP-A necesita repensarse. Justo lo que muchos creían que necesitaría más bien el PSOE-A.

 

Sigo con Griñán. El hombre ha perdido. Y es la primera vez que ocurre en Andalucía. Lo de la fiesta, la tarta y los abrazos sobraba. La alegría del derrotado al que salvará una coalición siempre debe ser más comedida. Qué curioso que los bloques ideológicos importen cuando interesa pero conduzcan al desprecio sistemático si media una mayoría absoluta. El presidente en funciones tiene ahora la oportunidad de rectificar, de aprender de sus fallos. Ha de trasladar a la gente que la corrupción industrial de anteriores legislaturas no es en absoluto tolerable. Ha de entender que él mismo no es infalible, que no es el mejor, que en su mano está devolverle al partido parte del prestigio sepultado tras tres décadas de soliloquios y más de un exceso, que Andalucía debe enterrar la parida de las modernizaciones y centrarse de veras en mejorar comparativamente, porque el entorno nunca ha dejado de superarnos, porque las diferencias con España siguen siendo las mismas que en 1982. ¿Por qué no busca el verdadero talento, por qué no se fija en personajes independientes que ventilen la gran habitación hedionda de la Junta? De los Ojeda, López y Marín Rite a la plantilla actual se detecta una involución intelectual que asusta y apena.

Luego está Valderas, que tiene cara de consejero aunque Sánchez Gordillo insista en que la federación jamás debería mezclarse con el Ejecutivo autonómico sino pactar políticas que implementen otros con cariño de padre bajo amenaza de dejarles en minoría. No tengo claro que IU haya progresado tanto por sus méritos como por las torpezas en serie del PSOE. El votante de izquierdas que no quería mancharse con una papeleta al socialismo menos prestigioso de la historia ha preferido cerrar los ojos y prestarle su apoyo a Valderas y compañía, evitando así el otro escenario indeseado, que era una victoria del PP y un rodillo azul en esta España de paro y crisis. Veremos cómo combinan estos chicos el obligatorio realismo del gobernante (o del socio del gobernante) con un programa político que mezcla opciones muy respetables (código ético, gravamen a los pisos vacíos, nueva ley electoral) con otras pelín utópicas o apolilladas (III República, legalización del cannabis, banco público de tierras).

UpyD ha decepcionado. Igual que Equo. Por no hablar del PA, cuya desaparición ya sólo parece cuestión de (poco) tiempo. Es una lástima que el Parlamento andaluz recoja, por segunda legislatura consecutiva, tan poca variedad de siglas y colores. UpyD: De la Herrán era un aspirante de escasísimo perfil mediático. Equo: De Manuel es un tipo solvente y de ideas claras, pero debe aprender algunos trucos del oficio político que le hagan parecer menos cándido. PA: Gónzalez es la mejor dirigente que han tenido en lustros, pero la única figura capaz de sostener por sí sola a un partido en España es Rosa Díez.

Mención final para los propios andaluces, entre los que obviamente me incluyo. Me preocupa que la corrupción no haya calado, que se dé una imagen de inmovilismo electoral, que se permita al mismo partido sumar 34 años ininterrumpidos en el poder sin más castigo que el de un gobierno en minoría. Me preocupa, igualmente, que el PP no haya sido capaz en todo este tiempo de crear una alternativa atractiva, de vender una imagen menos rancia y previsible, de ofrecer algo de esperanza. El votante no es estúpido, y ha trasladado un mensaje claro tras el 25M: no nos gusta este PSOE, pero tampoco este PP. Griñán, muy posiblemente, ha minimizado su caída gracias a esas centurias de paniaguados sabiamente adiestrados a lo largo de nuestra breve democracia autonómica, pero también gracias al sanguinolento planteamiento de un Arenas conservador y poco creativo.

Andalucía requiere soluciones que nadie en su arco parlamentario puede ofrecerle. Ése es el verdadero drama. Y se prolongará unos años más, cuando menos. En ese lapso, el reto será que esta sociedad no quede todavía más derruida, que los jóvenes no hagan el petate, que los emprendedores no renieguen o se rindan, que los mantenidos espabilen, que los preparados den un paso al frente y conquisten esa parcela huérfana de talento de nuestra clase política. El 25M era una gran oportunidad de advertir a todos los que mandan. Me temo que nadie se haya sentido aludido. Si es que esa advertencia se ha lanzado.

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Ni una palabra sobre la economía

Fede Durán | 20 de marzo de 2012 a las 9:47

Nadie sabe exactamente cómo gobierna Javier Arenas porque jamás lo ha hecho (en Andalucía). Si su más íntima convicción se cumple, si aciertan los sondeos, el 25-M se sabrá presidente de la Junta y heredará una comunidad enferma, económicamente parapléjica. Dispondrá entonces de un plazo dilatado, cuatro años, para demostrar que es capaz de cambiar el chip del opositor de trinchera y rueda de prensa (¿qué ha sido del Parlamento como foro de propuesta y debate?) por el del estadista en miniatura típico de la España autonómica. Un estadista, hay que admitirlo, poco creativo y menos heterodoxo. La soberanía hispana se perdió en una alcantarilla de Bruselas. Y todas las administraciones lo padecen por igual.

Andalucía es generalmente conocida en el resto del país por sus deméritos. Treinta años de socialismo no han cambiado nada. O han cambiado poco en comparación con la evolución de sus 16 vecinos. De 1981 a 2010 el PIB regional por habitante creció un 122,5%, pero la comunidad siempre ha estado unos veinticinco puntos porcentuales por debajo del PIB medio nacional.

Después de cada victoria electoral, el PSOE estrenaba lemas más o menos conocidos (las sobadas modernizaciones) y prometía encontrar -esta vez sí- la receta definitiva contra su lacra más célebre: el paro. Pero no. Quizás el problema sea confiar en la política y no en las empresas como vía de creación de empleo; el caso es que hoy existen aquí 1.248.500 parados; el caso es que el desempleo juvenil supera el 55%; el caso es que la tasa de paro es la mayor del Estado con un 31,23%.

La gestión de las cuentas públicas tampoco ha sido digna de monumento, aunque aquí el fallo es nacional: España al completo, como Grecia, Italia, Portugal o las mismísimas Alemania y Francia, se abonó alegremente a la cultura del desfase ingresos/gastos cuando nadie imaginaba una depresión como la actual. La Junta acumula hoy una deuda de 14.314 millones, el 9,8% de su PIB, y cerró 2011 con un déficit del 3,22%. Los objetivos para 2012 (1,5%), impuestos a las CCAA indirectamente desde la UE, obligarán a intensificar ese ejercicio tan descorazonador de la podadora.

La mitad del gasto público andaluz la engullen dos patas esenciales del sistema del bienestar: sanidad y educación. Pistas: 1. En Cataluña, la región más endeudada (41.778 millones), estas partidas han sufrido severos recortes. 2. Mariano Rajoy ha aclarado que no es amigo del copago sanitario. Asuman pues que llegará tarde o temprano.

En verano de 2010, el equipo de José Antonio Griñán aprobó un decreto cuya importante misión era la reordenación del sector público andaluz. Los gastos de personal suponen para la Junta alrededor de un tercio del total. Ése es un terreno idóneo para predicar austeridad. La solución de entonces fue chapucera: rebajar de 254 a 144 las empresas públicas, ahorrando 115 millones en los sueldos de los altos cargos pero sin tocar al personal laboral. Sabemos que la Junta emplea a 254.000 ciudadanos entre funcionarios y contratados. Ignoramos cuánta gente ha fichado por las empresas de la Administración. Hay un ejemplo recurrente que retrata la dimensión del exceso: la Fundación Pública Andaluza Fondo de Formación y Empleo (Faffe) llegó a contar con unos 1.600 empleados, más que muchas compañías punteras de esta tierra. La Junta echó a algunos directivos y profesionales e inscribió a la fundación en los dominios del SAE. La plantilla, sin embargo, es todavía mastodóntica.

El papel de la Junta tampoco ha sido menos torpe con las finanzas, otro de sus (antiguos) ámbitos de influencia. ¿Recuerdan el sueño de la Gran Caja Andaluza? Cajasur es ahora vasca (BBK). Cajagranada se integró en BMN junto a una balear, una catalana y una murciana. Banca Cívica, la matriz de Cajasol, negocia una fusión con La Caixa. Y Unicaja, la entidad que mejor ha sabido moverse en términos de conservación del poder, se ha unido a Caja España-Duero tras un año de negociaciones.

Arenas, si gana (o Griñán, si pierde pero poco), tendrán que volcarse con los emprendedores. Hay grandes compañías, pero siguen siendo pocas. También hay pymes y autónomos, pero muchos no cobran. Para que germine el cambio de mentalidad, para que haya trabajadores activos y no pasivos por cuenta ajena, para contar con miniJobs o miniZuckerbergs, habría que fulminar el laberinto burocrático, las excesivas cargas tributarias y la inexistencia de crédito. Son medidas que pueden articularse desde Madrid, pero España eligió ser autonómica y la Junta debe justificar, tal vez más que nunca, su existencia.

Sorprendentemente, el debate económico apenas ha aparecido en campaña. Griñán percute en el flanco obvio, que son los riñones de Rajoy (reforma laboral, subida de impuestos), mientras Arenas habla de calcar el modelo de Cospedal en Castilla-La Mancha (auditoría para conocer el estado de las arcas andaluzas) sin aclarar nada más. El margen de maniobra de la Junta es fiscalmente amplio: maneja el 50% del IVA y del IRPF y el 58% de los Impuestos Especiales, además de contar con poderes para subir sus tramos recaudatorios, crear otros tributos o recuperar algunos descatalogados. Pero estos candidatos son hijos de una cultura política poco ilustrada: la que consiste en desacreditar al rival antes que en explicar una línea de actuación.

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Entrevista a Martín de la Herrán (UPyD)

Fede Durán | 15 de marzo de 2012 a las 10:42

Martín de la Herrán (Jerez, 1976) es abogado, piloto en sus ratos libres y político a tiempo parcial de un partido, UPyD, ideológicamente difícil de catalogar al atraer a personas tan dispares como Sáenz de Ynestrillas (ultraderechista confeso) o Álvaro Pombo (escritor homosexual de reconocido prestigio).

-¿Confunde UPyD?

-Claro que confunde. El PSOE me llama extrema derecha y el PP extrema izquierda. Cuando concurrí a las municipales en Jerez, el mismo día me dijeron comunista, anarquista y fascista. Te das cuenta de que lo que ocurre es que nuestra ideología, que es del siglo XXI, despista a muchos. Siempre decimos que nos juzguen por nuestras propuestas. Huimos de las etiquetas. Yo nací en 1976, y a mí que no me cuenten que la política se ejerce desde la derecha o la izquierda tradicionalmente consideradas. Proponemos una solución nueva. Somos un partido nacional, progresista y con un mensaje único en toda España.

-¿No es un lastre para el partido estar tan vinculado a una sola persona?

-Me lo dice mucha gente. Hemos tenido la suerte de contar con alguien como Rosa Díez porque su figura ha contrarrestado el silencio mediático al que están condenados los pequeños. Esa configuración personalista ya se ha diluido. Surgen otras figuras que colideran el proyecto. Hoy por hoy, somos una fuerza que parece que tendrá presencia en el Parlamento andaluz.

-¿En serio?

-Sin ninguna duda. Me veo con mucho trabajo y atendiendo a colectivos que no se sienten representados. Para mí es un privilegio. Podemos aportar mucho aire fresco. Haremos pedagogía en la Cámara para recordar que nuestro objetivo son los ciudadanos.

-Griñán versus Arenas.

-Dos gotas de agua porque en el fondo hacen lo mismo pero con distinto color. Defienden sus propias estructuras, no a los ciudadanos.

-¿Qué haría con sus escaños?

-No vamos a participar en gobierno ajeno sino a negociar políticas. Tenemos un precio. Exigimos que quien quiera nuestro apoyo devuelva al Estado las competencias normativas en sanidad y educación, limpie sus listas de imputados y promueva la reforma electoral.

-Devolver competencias en esta España es contracultural.

-No queremos vaciar de facultades a las comunidades, defendemos un Estado federal, pero estamos en contra de que unas regiones tengan privilegios sobre otras. El Estado debe establecer las normas comunes en sanidad y educación, sin perjuicio del desarrollo que corresponda a las comunidades. No puede ser que un profesor sea incapaz de trabajar en otro territorio por la lengua. O que el Gobierno tenga que negociar con 17 autonomías la tarjeta sanitaria única. O que Rajoy suba los impuestos y ello no afecte al País Vasco y Navarra.

-¿Se siente identificado con el Estatuto andaluz cuando habla de realidad nacional?

-Aquí todos pedimos privilegios, pero llega un momento en que no hay privilegios para todos. Europa exige cada vez más igualdad. Y resulta que a un agricultor andaluz le resulta más fácil exportar a Bélgica que a Cataluña.

-Cuestión identitaria/unitaria aparte, ¿qué proponen?

-Recortes de calado en la Administración sin abandonar servicios básicos y fundamentales para el ciudadano. Dejaríamos en ocho las 13 consejerías actuales. Habría uno y no 13 delegados por provincia. Acabaríamos con los equipos de libre designación que rodean a estos delegados. Eliminaríamos las diputaciones y fusionaríamos los municipios de menos de 5.000 habitantes.

-El gran problema es el paro.

-Los ejes para crear empleo en Andalucía son la agricultura y el turismo. Las pymes y los autónomos también son un pilar que debe encontrar el apoyo y asesoramiento de la Junta. Queremos una ventanilla digital única donde cumplir todos los trámites para iniciar un negocio en una hora, como en Inglaterra. Subvencionaremos los costes iniciales de los emprendedores.

-Pero el brazo público no da para tanto. Y la banca dice que nadie pide ya créditos.

-Lo niego rotundamente. Veo a gente con proyectos solventes, pero el nivel de garantías exigido es tan alto que acometerlos es inviable. Las cajas desempeñaban una labor de financiación social que desapareció cuando los políticos las usaron para pagar sus grandes caprichos. No pintamos nada en la banca. Ni en las empresas públicas.

 

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Entrevista a Esteban de Manuel (EQUO)

Fede Durán | 14 de marzo de 2012 a las 13:12

Ahí va la versión extendida de la entrevista que hoy publicamos en Diario de Sevilla.

Extraño: Esteban de Manuel (Barcelona, 1964) mira con un brillo de soñador que no encaja con la política. Comprensible: en realidad no es político sino profesor de Arquitectura en la Universidad de Sevilla y experto en cooperación al desarrollo. Equo es su partido. Neoecologismo y economía sostenible. Mensajes frescos para un electorado cansado del maniqueísmo hispano.

-Capítulo 3.217 de la crisis. ¿En qué punto estamos?

-Estamos ante una ofensiva contra los derechos sociales que inició el PSOE en contra de sus bases y que profundiza el PP. Si insistimos en la vía de hacer de Europa el espacio más competitivo del mundo, nuestro modelo es China. Tendríamos que tener sus derechos para competir con ellos. Equo plantea una renta básica ciudadana que sirva de red para que quien pierda el trabajo no quede en la calle.

-Esa renta implicaría pagar más impuestos. Es el precio que asumen los daneses, por ejemplo, a cambio de un Estado de bienestar muy potente.

-Sí, hay que pagar más pero sobre todo repartir mejor el esfuerzo. Países como Dinamarca tienen la mejor educación de mundo y las sociedades más avanzadas. Ellos no tienen que mirar a China para ser competitivos. Una economía sostenible es aquella donde disminuyen las necesidades y seguramente también la economía productiva. Así no habría que estar en el paradigma del crecimiento ilimitado, que es imposible.

-Su planteamiento parecerá extraterrestre según el círculo social al que se dirija.

-Como profesor, tengo otra visión. Nuestro cambio de mentalidad se basa en el sentido común, y eso conecta con la gente. Un arquitecto joven que por la vía tradicional sabe que no obtendrá nada puede tener futuro diseñando ecobarrios. Podemos ser más felices en otra sociedad. ¿Qué horizonte le venden a nuestros jóvenes los partidos tradicionales? Que se vayan a Europa o América, que aprendan alemán. Refuerzan la idea de que son la generación perdida, y nosotros les decimos que les necesitamos en Andalucía, que hay mucho por hacer. En Arquitectura entran 450 chavales al año. Son creativos y muy trabajadores. Tienen másteres e idiomas. Si todo lo que invertimos en ellos beneficia a otros países, vaya despilfarro. Recortar las becas a la investigación es ciego, suicida. Las opciones de los partidos mayoritarios son las que suenan a chino a los jóvenes.

-¿Dónde puede crear Andalucía puestos de trabajo?

-En la agricultura. Muchos países se han dado cuenta de que es un sector estratégico. China está comprando África. Grandes multinacionales hacen lo mismo en Latinoamérica. Eso puede pasar también en Andalucía. Somos además una potencia en la rama ecológica. Hay que apoyar la agricultura de base familiar y cooperativa. La renta agraria sólo subirá si los intermediarios se quedan con una porción menor. Hay que duplicar nuestra población activa agrícola. También están las energías renovables, donde contamos con las condiciones naturales idóneas y con la tecnologías y las empresas adecuadas. El tercer sector sería el productivo de base industrial: tenemos en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) la reserva industrial de Andalucía. Para eso necesitamos líneas de financiación. Es contradictorio que otros partidos digan que la clave para generar empleo sea la pyme y sin embargo todas las medidas de apoyo beneficien a las grandes compañías.

-¿Ejemplos?

-Se apoya a Ikea como fuente de creación de empleo. Pero es falso: se destruye la industria del mueble andaluz. Ikea crea menos puestos de trabajo y de peor calidad. Además, las multinacionales son muy vulnerables al precio de la energía. Llegará un momento en que no le compense fabricar en China. Y entonces se acabará ese negocio y veremos que en Andalucía no queda nada de esa industria.

-¿Qué hacemos con la vivienda?

-No necesitamos construir más sino usar las que ya existen. La Ley de la Vivienda no se aplica. Hay que apostar por la vivienda de alquiler, ya sea desde una gestión pública o privada.

-Obligando al propietario de un piso vacío a que lo alquile…

-Es que la Constitución dice que la vivienda tiene una función social que no se cumple si está vacía.

-… Y fijando un precio razonable.

-El Estado puede hacer una expropiación de uso, aunque no es lo deseable. Lo deseable es que haga de intermediario, dé la renta al propietario y garantice un buen uso de la vivienda.

-El problema es que el propietario supere el miedo a no cobrar o a no recuperar su casa.

-Para eso está la Administración. En España hemos perdido desde los años 80 la cultura del alquiler porque se apostó por la de la propiedad. Ésa ha sido la semilla de la crisis económica de nuestro país.

-No me ha hablado del turismo como pulmón económico.

-Es insostenible contar con unas infraestructuras como las nuestras para que se ocupen mes y medio al año. La demanda europea de vivir en un clima benigno se puede canalizar hacia la costa, pero es que además tenemos miles de posibilidades en el interior, riqueza gastronómica, pueblos bellísimos, la posibilidad de un modelo de bed and breakfast para hacer un turismo de inserción cultural.

-¿Cuál es su modelo de ciudad en el mundo?

-En España, la ciudad de referencia es Vitoria. Y tenemos barrios sostenibles en todo el planeta. En Sevilla he dirigido un proyecto y hemos propuesto transformar las cosas desde el barrio, que es la unidad de participación ciudadana. Hay que implicar a la gente. Queremos aprovechar el impulso de rehabilitación de los edificios para reactivar la economía de nuestros barrios. Hay que reorganizar todo el espacio público. Por ejemplo, dándole a los coches su espacio pero no todo el espacio, que debe ser mayoritariamente para los peatones y los ciclistas. Eso implica apostar por una red de transporte sostenible. Todo el mundo se fija en el carril bici de Sevilla, que es mejorable pero que está bien hecho. Los símbolos de modernidad en Sevilla son ese carril, el tranvía y una flota de autobuses movida por energías renovables. Apostamos por el modelo de Curitiba (Brasil), por el de Bogotá con su transmilenio.

-¿Se ve en el Parlamento?

-Tenemos las mismas posibilidades que Compromís cuando entró en la Cámara valenciana en 2007 (logró siete escaños). Ningún sondeo les daba nada. Hay mucho desencantado que puede alterar las encuestas.

-¿Cuál sería el plan si entran?

-Nuestro voto haría que el Gobierno actual, que está agotado tras 30 años en el poder, pierda su esquizofrenia y vuelva a sus orígenes. Ahora impulsa políticas contrarias a su ideario.

-Traducción: apoyo condicionado a Griñán pero nunca a Arenas.

-Efectivamente. Podemos utilizar la fuerza de nuestros votos para generar los cimientos de un cambio de mentalidad.

-Alguien del PP contraatacaría con un argumento básico: si queremos un cambio, no tiene sentido apoyar a quien siempre ha estado al mando de la Junta.

-Tiene usted razón. Los dos partidos tienen políticas neoliberales, pero el PP no tiene contradicción en ellas y el PSOE sí. Ésa es la diferencia. La base social que apoya al PSOE no es neoliberal, y ahí es donde puede haber un punto de encuentro. Aunque lo ideal sería, claro, un gobierno de coalición sin unos y otros.

-¿Teme el síndrome del coche oficial?

-Es que yo tengo bicicleta. Y vivo al lado del Parlamento.

-¿De dónde viene usted? ¿Quién es?

-Vengo del mundo asociativo. Soy profesor. Mi comienzo fue con una campaña de sensibilización de las relaciones norte-sur en 1986. Me di cuenta entonces de lo difícil que era llegar con mensajes abstractos a la ciudadanía. Como arquitecto, me interesaba ligar el compromiso social con la arquitectura y por eso creamos un seminario que tuvo mucho eco entre los estudiantes (1993). La idea era el derecho a la vivienda y la ciudad. Hemos trabajado sobre todo en Marruecos y Latinoamérica. En el país vecino transformamos un barrio de chabolas de Larache en un área integrada en la ciudad. Estas experiencias me han permitido aprender que para transformar cualquier realidad hay que combinar una visión local y global y hay que sentarse con todos los agentes (vecinos, técnicos, administraciones). Esa forma participativa de trabajar es la que queremos llevar a la política para buscar una salida alternativa a una crisis más compleja de lo que se percibe. Es una crisis de agotamiento del modelo de civilización basado en la energía fósil. Todo lo que hemos avanzado se ha sustentado en una energía producida hace millones de años y que agotaremos en poco tiempo. Cuando el precio de la gasolina se multiplique por dos, entraremos en un círculo vicioso aún más profundo. Pero este tema queda en segundo plano por la visión cortoplacista que tenemos de la crisis.

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Guía breve del 25-M

Fede Durán | 9 de marzo de 2012 a las 10:39

Se abre el telón y sobre el parqué aparecen las siguientes referencias: novenas elecciones andaluzas; azul contra rojo; opciones reales de cambio; tercera vez, tras 1982 y 1990, en que la comunidad vota por separado, sin la pegatina de unas nacionales; 15 días de promesas improbables y una guinda en forma de escrutinio la noche del 25-M. A continuación, un resumen de las claves que marcarán la partida.

A de Arenas. O de abstención. O de Mercedes Alaya. En cualquier caso, triple A. El candidato del PP, tres veces derrotado por Chaves, no se verá en otra igual. Todos los sondeos le dan la victoria. El CIS, en el último, sitúa la distancia con los socialistas en 7,2 puntos. En las generales la brecha fue de nueve. Arenas no cae bien. Su equipo tampoco parece especialmente brillante. Pero Andalucía es el último gran dormitorio sin ventilar del Estado autonómico. Hasta Cataluña, Galicia y el País Vasco, las otras históricas, conocen ya el término alternancia. Respecto a la abstención, un dato: es mayor cuando los comicios se celebran separadamente. La peor marca, de hecho, en 1990 (44,66%). La juez Alaya también pesa: esta semana toma declaración al ex director general de Empleo, Francisco Javier Guerrero (ERE gate). En breve comparecerá su polémico chófer. Espesa mancha de alquitrán para Griñán.

B de bisagra. Un rol que podría desempeñar IU si el PP no llega a los 55 escaños necesarios para aplicar el rodillo. O UPyD si logra el diputado que algunas encuestan le adjudican en Sevilla (o en Málaga). El PA es una incógnita con muy mala pinta. Y la irrupción de EQUO sería un milagro.

C de Chaves. El gran ausente. El líder que apaciguaba familias y sensibilidades socialistas. El hombre que se distanció de su sucesor. Más hábil que Griñán en la política, menos en la retórica. Sin su batuta, han florecido las rencillas, los celos, las listas peleonas.

D de déficit. Las cuentas de la Junta a cierre de 2011 arrojan un desfase del 3,22% frente al 2,94% promedio de las comunidades autónomas. La deuda pública se situaba en el 9,5% del PIB en el tercer trimestre del año pasado, según datos del Banco de España. El objetivo de déficit autonómico para 2012 será duro: un 1,5% de media. La Administración andaluza entrante tendrá que recortar mucho más (sanidad, educación, Canal Sur, organismos autónomos, fundaciones, personal laboral). La referencia es Cataluña, hoy un auténtico hervidero.

E de ERE. El escándalo. Corrupción con mayúsculas. Prejubilaciones que beneficiaban a personas que nunca habían trabajado en las empresas reestructuradas. Siete altos cargos de la Junta imputados (incluido el ex consejero de Empleo, Antonio Fernández). El PP también ha señalado al mismísimo Griñán. Sin consecuencias, de momento.

G de Griñán
. El hombre que no supo reinar. Y el primer socialista que perderá unas elecciones en Andalucía, el granero de votos más importante del partido en España. En el mejor de los casos, gobernará en coalición con IU, una mezcla potencialmente explosiva. Con dificultades, ha desactivado distintas rebeliones internas, demostrando que su perfil es más técnico que mesiánico. Se le ve abatido, ojeroso, anticipadamente derrotado.

H de hegemonía. Ocho elecciones y 30 años de autonomía después, Andalucía sólo ha conocido unas siglas al mando. Tanto los presidentes preautonómicos -Plácido Fernández Viagas y Rafael Escuredo- como los posteriores a 1981 -además del propio Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla, Manuel Chaves y actualmente Griñán- son socialistas. En 2008, el PP logró tu mejor resultado: 47 diputados frente a los 56 del PSOE. 1996, el año de la caída del felipismo y del inicio del aznarato, quedará en la hemeroteca como uno de los grandes fiascos de Arenas: partía como favorito y acabó a 12 escaños (40 versus 52) de Chaves.

I de influencia. La que puedan ejercer sobre sus respectivos apadrinados (y sobre los votantes) Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Rajoy. El primero vendrá seis veces. El segundo prácticamente vive aquí.

J de Jaén. La provincia pierde un escaño por población y se queda con 11. Lo gana Málaga, que sumará 17, uno menos que Sevilla.

K de kilómetros. Los principales candidatos recorrerán unos 5.000 por barba. El PP celebrará 26 mítines. UPyD gastará 530.000 euros. El PSOE recortará su presupuesto de campaña hasta un 20% respecto a los casi cuatro millones invertidos en 2008.

M de mayoría. La absoluta está en 55 escaños (109 en total). Con menos, Arenas sólo pisará palacio bajo una difícil premisa: que UPyD logre los escaños del desempate y se los preste en la sesión de investidura.

N de nacionalismo. El Partido Andalucista se apartó hace años de aquella fórmula seminal moderada y práctica (PSA) para abrazar discursos más próximos a la escuela de CiU o, en menor medida, del PNV. Pero la marca identitaria vende poco en Andalucía. Fuera del Parlamento por primera vez en 2008, el equipo de Pilar González es consciente de que otro fracaso borrará esta opción del mapa.

P de paro. Una superlacra. La región con más parados (1.248.500 según la última EPA) y mayor tasa (31,23%) es un hoyo para los jóvenes -el 55% no tiene empleo- y una vergüenza estadística en España y Europa. Ningún gobierno arreglará el problema porque la clave está en la actividad económica y no en la ley. Pero los candidatos deberán ser cuidadosos (y a ser posible fundadamente optimistas) al tratar el tema.

S de Sevilla. Y Málaga. Y Cádiz. Este trío concentra 50 de los 109 escaños de la cámara andaluza. Cualquier sorpresa, cualquier pequeño traspié se hará notar en el recuento final. Huelva y Jaén son las provincias con menos peso (11 asientos cada una). Córdoba y Almería están en 12.

T de Twitter. Se supone que las redes sociales implican proximidad y debate, aunque los políticos (o sus negros al teclado) demuestran generalmente poca pericia en estos entornos.

V de Valderas. Ya dijo el líder de IU que Andalucía no es Extremadura. Una alianza total o parcial con el PP es impensable. La novia de Valderas se llama Griñán. Si las matemáticas lo permiten, claro. Y si el PSOE traga con las exigencias que plantee. Imaginen a Sánchez Gordillo de consejero. Mítico.

Z de Zapatero. Dos bazas tienen los socialistas para suavizar la derrota: la austeridad aplicada desde Madrid (más recortes e impuestos) y la caída en el olvido del ex presidente.

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