Archivos para el tag ‘déficit público’

Palo Alto, California

Fede Durán | 6 de octubre de 2012 a las 10:42

TRES artículos dedica a España el New York Times en menos de dos semanas, y los tres son duros y directos: en uno habla de la miseria creciente de la población, en otro del opaco origen de la fortuna del Rey y en el más reciente del erróneo camino elegido por el Gobierno a instancias de Alemania para salir de la crisis. Ya conocen la letra: recortes en el gasto público y subidas de impuestos para controlar el déficit; una reforma laboral que abarata el despido y refuerza las prerrogativas del empresario, y otra financiera que de momento no ha permitido reactivar el crédito y dar cuerda a pymes y autónomos.
En 1933, la Alemania recién adquirida por Hitler y sus nacionalsocialistas sumaba 60 millones de habitantes y seis millones de parados. Hoy, con 47 millones de almas, España roza esa misma cifra de desempleo. Luego las medidas adoptadas desde Madrid bajo prescripción berlinesa y con aval bruselense han empeorado la situación heredada del Ejecutivo anterior. El problema conceptual de la reforma de Rajoy reside en que facilita el despido pero no estimula, en el contexto actual, la contratación. Los patronos que rozan la quiebra intentan sobrevivir al defecto de producción simplemente soltando lastre. Una economía con exceso de capacidad instalada no contrata.
¿Se imaginan cerrar el año cumpliendo el objetivo del 6,3% de déficit cuando la Administración central ya ha rebasado el tope previsto para el cierre del ejercicio? No, ¿verdad? Sin ingresos tributarios normalizados, cuadrar las cuentas es imposible. Y la normalización nace, principalmente, del aumento de cotizantes, no de fantásticas estimaciones recaudatorias basadas en el endurecimiento del IVA o la persecución del fraude fiscal. La única vía del agua que se puede pero no se quiere tapar es la del tamaño y eficacia del Estado en su triple vía competencial (Madrid-CCAA-entes locales) y en su compleja estructura vertical (duplicidades, excedentes, ociosidades).
Lo siniestro del recorte obsesivo, fruto de la disciplina fiscal, es que impide explorar recetas de estímulo. Sólo se gasta el dinero que se tiene, y nadie tiene nada. Un país donde los bancos no prestan y las administraciones no pagan sus deudas es un país quebrado. Al menos mientras no opte por la presunta huida hacia delante que supone aumentar la deuda. Es lo que hace Estados Unidos (y lo que sugieren a Europa sus pensadores de centroizquierda), y de momento no le pasa factura: el dólar es un valor endiosado y los USA se financian sin problemas en los mercados, mientras que España le suma alrededor de un 6% al interés que paga ordinariamente Alemania (cuando paga, porque a veces presta en negativo) por captar recursos.
España necesita, asimismo, la simbiosis de un sector privado que no existe en el ámbito que se cita: firmas como Apple, gigantes que con cada lanzamiento reactivan el consumo. Es lo que está ocurriendo con el iPhone 5: se compra en EEUU, sí, pero también en el resto del planeta, y el flujo generado con las ventas aterriza en Palo Alto, California, garantiza puestos de trabajo, mantiene en forma el músculo de los intercambios comerciales y estimula nuevas inversiones.

Miedo al recorte inteligente

Fede Durán | 22 de junio de 2012 a las 11:26

AUSTERIDAD versus estímulos. Plantearlo como dilema ya es un error. Ambos conceptos son compatibles por más que muchos gobiernos, con Alemania a la cabeza y España de perrito faldero, no lo vean. El gasto público ha de ser inteligente. ¿Cuánto ahorraría el país si recortase de donde debe y no de donde es más cómodo? Porque eliminar administraciones implica profundos conflictos de intereses vinculados a la gestión del poder. Y no se trata sólo de las diputaciones, el miembro más amputable sin temor a un levantamiento periférico, sino de las comunidades autónomas entendidas como miniestados plenipotenciarios y derrochadores. Montoro amenazaba con intervenciones, pero, ¿cuáles serían las víctimas ahora que se anuncian 100.000 millones a la banca condicionados al reforzamiento de los compromisos contra el déficit? Valencia (PP, fuego amigo) o Andalucía (PSOE+IU o, según la mitología de la derecha, impericia y ruina económica) han aparecido en los titulares, pero nunca Cataluña, con similares problemas aunque blindada por el nacionalismo.

España tiene la oportunidad y casi la obligación de reinventarse. Quizás sea el momento de redefinir fronteras y despedir con cariño a quien quiera marcharse. Los que permanezcan han de comprender que nos han pillado. Aquí no hubo milagro sino milagrillo, y éste lo empañaron las trampas de la burbuja inmobiliaria, del crédito hiperfácil, de la prevalencia de lo simple sobre lo audaz.

Aunque por el número de asesores que lo acompañan y aleccionan parezca increíble, no queda claro que Rajoy aprenda algo. Si lo hiciese, advertiría diversas líneas de mejora: rectificaría la subida del IRPF (o la mantendría sólo para las capas más potentes) porque castigar a la clase media y baja penaliza el consumo, y sin consumo no hay círculo virtuoso. Dejaría el IVA como está precisamente por la misma razón. Atacaría el entramado burocrático que entorpece los nuevos negocios e ideas. Premiaría más decididamente el emprendimiento con incentivos fiscales visibles y permanentes. Lanzaría un plan de infraestructuras público-privado que reactivase parcialmente el empleo y rellenase los agujeros que el país aún tiene en distintos sectores y regiones (la red de Cercanías es un buen ejemplo en Andalucía). Replantearía su posición sobre las primas a las renovables para compatibilizar el rigor en las concesiones con una expansión que es estratégica y vital. Reformularía vía pacto de Estado la educación a fin de contar con un sistema de excelencia donde pasen los mejores y no haya amnistías con los mediocres. Respetaría la sanidad, una de las escasas marcas del prestigio español en el exterior. Y convertiría en vaca sagrada la I+D, convenciendo a las empresas de que también ellas suban el listón inversor. Esta pequeña lista de estímulos es compatible con los recortes inteligentes, esos que tanto miedo dan.

Unter den linden

Fede Durán | 4 de mayo de 2012 a las 9:49

INTENTEMOS resolver el sudoku: los españoles han de adaptarse desde hace meses a la fórmula ganar menos y pagar más. Presuntamente, ganar menos permite a las empresas ser más competitivas (o directamente sobrevivir) en tiempos de tijera y taparrabos. Supuestamente, pagar más (IRPF o, a partir de 2013, IVA) acerca al Gobierno a la meta del déficit bajo control atacando el verdadero problema, que no estaría en los gastos sino en los ingresos públicos. Ambos problemas son en realidad compatibles. El tamaño del aparato administrativo, sobre todo del autonómico, sigue siendo inmenso y vergonzante. Hay funcionarios andaluces de a 3.000 euros la nómina sin cometido a la espera de que PSOE e IU dividan el pan y el pez (en singular). Hay fundaciones burdamente absorbidas por otros organismos pero todavía con plantillas más propias de una multinacional que de una entidad sin ánimo de lucro. Hay, en fin, embajadas regionales en Nueva York y Pekín, como si el acento fuese decisivo para vender la marca-minipaís (menuda marca, por cierto, y menudo país).

Ganar menos y pagar más para que la cosa pública se cure nos empuja a otra consecuencia: el contribuyente de clase media elabora una lista de prioridades y tacha todo lo demás. Entonces, aunque por el noble propósito de la supervivencia, el consumo como magnitud macroeconómica se resiente. Se venden menos pisos, menos coches, menos ordenadores, menos libros y menos calzoncillos.

A la vez, no obstante, cualquier dieta garantiza la finura de la silueta, o del gasto en este caso, que será presumiblemente más racional, menos fanfarrón. Porque soltar la guita que se tiene y no la que se debe arruina al banco (admitiendo un escenario utópico donde los bancos presten) pero blinda al individuo. Y no sólo eso: le permite repensar sus arrebatos capitalistas durante un catártico paseo unter den linden. A lo mejor no necesitábamos cambiar de auto cada cuatro años, ni ponerle al niño una tele en su habitación, ni comprar un chalet en primera línea de playa o coleccionar todas las criaturas de la familia Apple. En cierta forma, esta crisis es un regreso a las esencias. La sobriedad potencia los sentidos cuando toca utilizarlos. Y una patata siempre le sabrá mejor a un asceta que a un luchador de sumo.

Esta enseñanza pseudozen podría asumirla también la tricéfala administración española, concentrada, por mandato del Estado, en recortar sin distinguir. Si distinguiese antes de recortar, las partidas más productivas serían en el peor de los escenarios adelgazadas pero no mutiladas, y las superfluas eliminadas sin complejos. De Guindos estaría en ese caso en disposición de afirmar (como de hecho afirmó esta semana) que la I+D será una de las prioridades del Gobierno sin asumir el riesgo de que alguien le recuerde que el recorte en este ámbito será del 25% respecto a 2011.

¿El fin del Estado autonómico?

Fede Durán | 10 de abril de 2012 a las 18:06

Primer dato. El Gobierno anuncia que las cuentas de la Junta están maquilladas, marcando de esta forma la frente de la presa con un puntero láser.

Segundo dato. El Gobierno advierte que intervendrá a aquellas comunidades autónomas que incumplan las obligaciones de estabilidad presupuestaria incluidas en la última reforma constitucional. La meta del 1,5% de déficit a cierre de 2012 está muy lejos para algunos, sobre todo para aquellos con ejecutivos de diferente color político.

Tercer dato. Esperanza Aguirre pide a Mariano Rajoy en La Moncloa que vacíe el Estado de las Autonomías. Se devolverían a la Administración central educación y sanidad, las dos grandes competencias transferidas antaño por el PP, se asignarían más responsabilidades a los ayuntamientos y se cerraría algún Parlamento regional. Suscribo sin que sirva de precedente una de las frases de Aguirre: “El Estado Autonómico se creó para integrar a catalanes y vascos, y ese objetivo no se ha alcanzado”.

Cuarto dato. Rajoy sale del Senado por la puerta trasera para evitar las preguntas de los periodistas.

Corolario: ¿Adivinan en qué tierra comenzarán las hostilidades?

Hacer las Chinas

Fede Durán | 9 de agosto de 2011 a las 14:05

¿Alguien se ha planteado seriamente una revisión del Estado autonómico? Desde luego, no los nacionalistas, aferrados a un discurso racial y por lo tanto irracional donde la historia, verdadera o reconstruida, prima sobre la aritmética presupuestaria. Pero estaría bien. España (el Estado) cumple sus obligaciones de recorte del déficit, pero las comunidades se comportan en mayor o menor medida como aquella Grecia mentirosa que inflaba el PIB, maquillada sus agujeros y comunicaba por teléfono a Bruselas la evolución del IPC. Soluciones (racionales): devolver competencias, eliminar instituciones duplicadas y acabar con el feo lema de El Gobierno paga y las CCAA gastan.

El problema de la austeridad es que se centre en las partidas más dignas para crear economía y empleo. La inversión pública caerá, pero que no caiga más de la cuenta, y, por favor, que elija bien las partidas que amputa. ¿Y los impuestos? Mal que nos pese, subirán: el IVA hispano queda dos puntos por debajo del promedio europeo. Las deducciones en IRPF y Sociedades aún representan un tercio y un 20% de la recaudación, respectivamente. Habrá revisiones alcistas. Y eso que aquí la sensación es de estar sobreexpuestos al Fisco. Y de que la Administración redistribuye los recursos con capricho, endogamia y criterios amateurs.

El único brote de soja son las exportaciones: nos está salvando de un descalabro mayor. Pero también consolidan y amplían el agujero territorial. Los centros de poder económico (Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña) dejan atrás al carromato pobre ibérico: Las empresas exportadoras andaluzas tienen la mitad de peso en el PIB que la media nacional. La crisis durará más en el sur. Y no habrá milagros: con una deuda privada equivalente al 170% del PIB, el consumo seguirá arrastrándose. Fuera está la salvación. Igual somos la Sicilia del siglo XXI. Igual nos esperan las Américas. O las Chinas.

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El curandero

Fede Durán | 5 de agosto de 2011 a las 9:47

Las entrañas del motor político universal son muy rudimentarias: la propaganda de lo propio más el vilipendio de lo ajeno. Este mecanismo bicilíndrico es común a la raza examinada, pero unas veces llama la atención más que otras. Es el caso del PP, que juega en España a un peligroso deporte electoral: vender la llegada al poder como una especie de pócima milagrosa. Rajoy parece un curandero obsesionado con embaldosar su discurso a partir de tres materiales: el descrédito al PSOE, la alabanza a la seriedad de su propio partido, que presuntamente tiene clarísimas las ideas para salir del atolladero, y una suerte de esquizofrenia mal medida de cara al escaparate internacional, donde el país es a la vez un desastre fiscal, laboral y financiero y una roca preparada para soportar y burlar la presión de los mercados.

Un balance superficial y medio consensuado de la actuación política nacional ante la crisis sería más o menos como sigue. Uno. Bien en el control estatal del déficit público; regular tirando a mal en la parte del trabajo que corresponde a las comunidades autónomas. Dos. Directamente inútil la reforma laboral. Tanto la EPA como el paro registrado demuestran que la contratación indefinida aún retrocede; que el desempleo en general y el juvenil en particular son vergonzosos; y que ni siquiera el efecto estival maquilla una tasa devastadora. Tres. Inquietante la reforma financiera por el maremágnum de los SIP, las sospechas de los inversores, la profesionalización incompleta de las plantas altas cajistas y la amenaza de que en el armario se esconda algún cadáver más aparte de los de la CCM, Cajasur y la CAM.

Cuando Rajoy ocupe La Moncloa (si es que gana, recuerden lo del toro y el rabo o lo del oso y la piel), podrá ahondar en la senda de la austeridad, poner a las CCAA en su sitio (fiscal), afrontar una verdadera reforma laboral, inyectar al sector financiero las gotas de racionalidad que aún le faltan, subir el IVA o hacerse fotos con Obama, Merkel, Sarkozy y Wen Jiabao (no necesariamente en este orden). Pero la repercusión de sus acciones será limitada. Porque este partido se juega en toda la Eurozona. En Fráncfort, donde Trichet debería apuntarse a la terapia de Ambiguos Anónimos y comenzar a comprar deuda italiana y española, no sólo portuguesa e irlandesa. En Berlín, donde emerge como una orca la amenaza de la deflación. En París. En Bruselas.

Europa necesita vestirse de superhéroe y extirpar su personalidad múltiple. Necesita convencer a los mercados de que no siempre será como ahora es. Necesita reivindicarse desde la seriedad, desde aquel acervo comunitario que sólo se creen hoy los eurodiputados que viajan en primera. Si Rajoy y el PP insisten en la cultura de la chistera, el ridículo será tremendo. Es lo que quiere la piraña especulativa.

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España, Italia y el caos

Fede Durán | 4 de agosto de 2011 a las 15:03

Resumen del editorial de hoy del Financial Times (cuyo enlace no puedo colgar porque uno debe registrarse -gratis- para acceder a la información). O, más bien, resumen de mi interpretación sobre lo que piensan en FT del lío de la eurodeuda.

España ha hecho sus deberes como un alumno aplicado. Notable alto, pero no sobresaliente porque:

  1. La batalla por la contención del déficit público se gana en el terreno estatal pero se pierde en el autonómico.
  2. La reforma laboral ha vivido más de la voluntad que de la eficacia (ahí están la EPA y el paro registrado para demostrarlo).
  3. La reforma financiera aún genera dudas sobre cuántos cadáveres quedan en el armario tras los pestilentes descubrimientos de la CCM, Cajasur y la CAM.

Italia no va tan bien. Su deuda pública es enorme (119% del PIB), su disciplina fiscal mórbida y sus últimos presupuestos generales decepcionantes, porque trasladan a después de las próximas elecciones (2013) el esfuerzo reformista y de austeridad que los mercados reclaman ahora. Tampoco ayudan el histrionismo de Silvio, la superburocracia (¿recuerdan las 12 Pruebas de Astérix?) o el magro crecimiento del Producto Interior Bruto.

En realidad, y aquí viene la parte chunga, FT cuenta con una intensificación de los esfuerzos hispanoitalianos pero asume que por sí solos no son suficientes. Es urgente que la Eurozona se disfrace de superhéroe (sin síndromes bilopares, tripolares y sucesivos, a ser posible) y ejecute ya las tareas acordadas tras sellar el segundo rescate griego (básicamente, permitir que la facilidad europea de estabilidad financiera, menudo bautismo, compre deuda en los mercados secundarios).

Cero menciones, curiosamente, al rol del BCE.

Y una lúgubre reflexión final: más vale estar preparados por su el frente sur de la Eurozona vuela en mil pedazos. Glups.

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A rey muerto, concierto económico

Fede Durán | 26 de abril de 2011 a las 8:52

Seguramente, Artur Mas soñó con una herencia diferente a la recibida de José Montilla cuando, a la tercera, fue la vencida y conquistó la Generalitat. Cataluña cerró 2010 atrapada en el grupo de las nueve comunidades que incumplieron el objetivo de déficit público, fijado en el 2,4%. El tripartito falló en su plan de austeridad y Mas se topó con un tremendo 3,86%. El déficit andaluz asciende, por ejemplo, al 2,99%.

En el Pla Económic i Financier entregado el 28 de enero a Elena Salgado, el Gobierno de CiU exponía sus objetivos, consistentes en rebajar un 10% los gastos no financieros hasta suavizar el déficit al 1,3% en 2011 y al 1,1% en 2013. La tijera supondría ahorrar 2.600 millones durante el presente ejercicio, una cifra muy lejana a los 5.800 que pretende imponer el equipo de Salgado, al que tampoco debe hacerle mucha gracia que Mas se niegue a aplicar una subida de impuestos -su otra exigencia disfrazada de consejo-.

La Generalitat necesita captar en los mercados unos 9.000 millones. Su deuda supera los 40.600. Las empresas públicas perderán un 6% de su masa salarial o un 5% de su plantilla [ver información principal]. El panorama es árido y el margen de maniobra demasiado magro, pero Mas tiene algunas ideas: la primera pasa por implicar al sector privado en la prestación de servicios públicos, muy al estilo de Esperanza Aguirre en Madrid. La segunda, apostar por las exportaciones, que crecieron un 18,3% hasta noviembre. La tercera, impulsar las infraestructuras. La cuarta, retener y atraer el talento. Y la quinta, actualizar las siempre polémicas balanzas fiscales y allanar el camino, ya en 2012, a un pacto fiscal con el Estado que culmine con la creación de un concierto económico -la verdadera meta de CiU para esta legislatura; el episodio independentista se pospone al menos hasta la siguiente-.

Tampoco parece claro que contar con un régimen tributario diferenciado garantice el éxito: aunque el País Vasco destaque entre las regiones que mejor doman el déficit (2,24% a cierre de 2010), Navarra está justo en el extremo opuesto (3,50%).

¡Levántense, muchachos!

Fede Durán | 13 de mayo de 2010 a las 12:49

Los entrenadores de la moral, los psicólogos del optimismo dicen que también de una crisis se sale por cabezonería. Esto lo arreglamos entre todos, aunque no todos piensen igual ni tengan las mismas ganas de arreglarlo. ZP rebajará los sueldos de la función pública y el alto mando político. Fuera cheque-bebé. Pensiones al congelador. La aspiración del 0,7% para los países pobres a la basura. Mordiscos a la sanidad. Quizás, y sólo quizás, más impuestos para los más ricos, el viejo guiño de los bosques de Sherwood. La empresa privada estará tan contenta que seguramente planifique ya un paralelismo mimético para que nosotros, trabajadores por cuenta ajena, veamos la nómina más chiquita. Venga, alegría, esto lo arreglamos entre todos.

Maravillado quedo con la versatilidad del compatriota: por más plumas con alquitrán que le echen encima, ahí sigue, botellín en mano, cuando el sol cae y el trabajo apenas palpita tres o cuatro neuronas más abajo como el fantasma pesado que es. Más admiración me produce, si cabe, nuestro amado líder Zapatero: las circunstancias le han obligado a cargarse todos aquellos cromos que nos vendió como primera prueba de nuestro primer mundo. Debimos ser más humildes. Y de eso también tiene culpa el de antes, extrañamente habituado a los ranchos texanos y las fotos con otros que sí eran (y serán) Potencia Internacional. Un amigo me ha exigido, como camarada comprometido, que salgamos a la calle con palos. Dios mío. Preferiría afiliarme al POUM y enredarme en las barricadas de la Telefónica, por aquello de la estampa heróica e histórica. Pero España es un perro pachón.

Volvamos al optimismo. Justo cuando más difícil nos lo ponen. ¿Menos pasta, menos Estado, menos todo? Ustedes no sé, pero yo hoy descanso tras diez días de curro, he dormido once horas y anoche cené con una de esas amigas que combinan belleza de ilustración tolkieniana e inteligencia de personaje de Ellroy. Estoy en casa, junto a mi cactus recién florecido, y de fondo suena Peter Von Poehl, como podrían sonar Grizzly Bear o Mayer Hawthorne. Los brujos del clima dicen que habrá sol en Cádiz. Esta tarde pasearé (sin garrote) por mi barrio, posiblemente el mejor del mundo, y me encontraré con muchos de sus personajes. La Tipa con Tres Perros que Jamás Recoge los Mojones, los Chicos del Sonoro, el Gorrilla de la Litro, Kaori la Japo, Adelina La Mujer Duende o, tal vez, con un poco de suerte, la Vecina del Chucho que Parece un Ewok.