Cruces genéticos
Fíjense qué diferencia. Dos presidentes autonómicos con los mismos mandatos a cuestas (también dos) lo ven antagónicamente: Juan José Ibarretxe, alias Raca Raca, optará por tercera vez a la Lehendakaritza porque está “bien, lleno de ilusión y de energía”. Marcelino Iglesias, discreto y sensato, colgará las botas para que en Aragón no pase lo que “siempre pasa con los imprescindibles”. Uno no tiene otra cosa que hacer y el otro prefiere variar. Uno alargará la agonía de la consulta separatista y el otro quién sabe si acabará en el sector privado con más sueldo y menos ideología.
No es un secreto que Ibarretxe me cae mal. No tanto por sus obsesiones como por su afán de imponerlas. Él está convencido de que, si se celebrara, su referéndum triunfaría. Admiro que confíe tan ciegamente en su poder persuasivo, pero pagaría por ver su cara si el guión le explotara en plena jeta. ¿Haría entonces como en Quebec (equis procesos hasta que el sí se impusiera)? Seguro. Y además lo llamaría democracia. Marcelino es otra cosa. Su nombre ya evoca bondad. El tipo conectaba bastante con Maragall; a ambos los unía una cierta concepción de España. Habla catalán porque tuvo ancestros en la Franja. Se siente español sin complejos. Y encima coge el petate cuando la tendencia es justo la opuesta.
Como la manipulación genética ganará terreno en el mundo conforme los años pasen y los escrúpulos se disipen (Un Mundo Feliz), propongo combinaciones variadas en busca de ese aristotélico punto medio.
- Ibarretxe-Iglesias: Esta mezcla sólo puede parir un Duran i Lleida, pellejo nacionalista, entrañas españolas.
- Chaves-Chávez: Imbatible cruce donde a la capacidad de resistencia y presidencia se uniría una endemoniada verborrea populista.
- Zapatero-Aznar: Un toque de estupidez, dos de petulancia, tres de ceguera.
- Rajoy-Fraga: Un gallego al cubo… blanco y en botella: futuro líder del BNG.
- Álvarez (Magdalena)-Botella (Ana): La primera necesita menos andalucismo callejero y la segunda más, así que perfecto.
- Gallardón-Carod: Ostras… no me lo imagino.

