Archivos para el tag ‘prima de riesgo’

Bestias del sur pujante

Fede Durán | 15 de febrero de 2013 a las 10:33

MORGAN Stanley agrietaba esta semana las vitrinas de la cordura con una idea rompedora: España ha sentado las bases para convertirse en la nueva Alemania. La descomposición multidisciplinar del país y el propio currículum del banco estadounidense invitan a tomarse inicialmente a guasa semejante afirmación. 2012 fue el año de los 6 millones de parados, de las insoportables bolsas de marginalidad derivadas del desempleo de larga duración (uno) y de las 1,8 millones de familias con todos sus miembros sin trabajo (dos); fue el ejercicio del rescate bancario (41.365 millones liberados desde Bruselas hasta la fecha), del colapso de la Monarquía y del divorcio de Cataluña. 2013 no ha arrancado mejor: más Gürtel y Bárcenas, el sainete de Amy Martin, los suicidios por desahucios, la trama Pujol, el espionaje a Sánchez-Camacho o los agujeros cada día más evidentes en la sanidad y la educación públicas.

Hay tres razones para el optimismo, según Morgan. La primera es la reducción de los costes laborales experimentada en el país. Trabajar más barato significa competir mejor en el exterior. La segunda, en estrecha conexión con lo anterior, es el incremento de las exportaciones: alrededor de 200.000 millones al año que suponen un avance del 3,4% en 2012, mayor que el de la otrora espectacular China. La tercera, por último, es el atractivo que España encierra para los inversores no sólo porque productividad y competitividad hayan mejorado sino también porque invertir en deuda soberana sigue siendo un excelente negocio.

Costes laborales y deuda soberana son factores más volátiles. Cuando la crisis mengüe, se supone que los sueldos recuperarán el terreno perdido; cuando las dudas y la especulación cesen, se entiende que la prima de riesgo retrocederá. Las exportaciones son el meollo porque afectan a la economía española de manera más estructural.

El último informe de la Secretaría de Estado de Comercio, fechado en noviembre de 2012, refleja el buen momento español. El superávit comercial con la UE es de 1.967 millones. Crecen notablemente las exportaciones a África (+29,2% interanual) y EEUU (+26,8%). El intercambio no energético (flujos comerciales excluida la energía, donde España siempre pincha) pasa de un déficit de 6.018 millones entre enero y noviembre de 2011 a un superávit de 12.949 en el mismo periodo del año pasado. Los pulmones exportadores son los bienes de equipo, la agroindustria y el sector automovilístico.

Ejemplos con cara hay muchos: Sacyr en el Canal de Panamá o la andaluza Ayesa en el único metro del mismo país; las 12 empresas del AVE a La Meca; ACS en Ottawa; FCC o Abengoa en EEUU; Inditex en todo el planeta… Ése es el auténtico brote verde, la luz al final de un túnel que ya se hace largo, y lo más curioso es que ningún poder político, ningún plan estelar, ha provocado la internacionalización. Ha sido el empuje autónomo del sector privado el que ha abierto la mejor vía de escape, la más robusta y de futuro.

Entrevista a Jordi Sevilla: euro vs dólar

Fede Durán | 13 de noviembre de 2012 a las 13:49

-Aquella frase suya de la economía en dos tardes puede causar la falsa impresión de que hablamos de una ciencia fácil. Hay grandes teóricos mundiales del diagnóstico pero pocos de las soluciones.

-Hay muchos economistas de salón, gente que se sabe muy bien los modelos y las ecuaciones, pero la realidad es otra cosa, porque se trata de una ciencia social donde hay personas que opinan, que pelean, que tienen intereses y no aceptan pasivamente las decisiones que se les proponen. Lo de las dos tardes es una metáfora, pero sigo creyendo que lo que un ciudadano normal o un responsable político cualquiera necesita conocer se aprende con relativa facilidad.

-¿Hasta qué punto el poder político puede doblegar al económico teniendo en cuenta que este último demuestra desde hace años, sobre todo en Wall Street y la City, que maneja las riendas?

-El marxismo advertía que era el poder económico el que mandaba y el político el que le seguía el ritmo. Mientras el Estado nación ha funcionado, la democracia ha permitido que el poder económico se subordinara a los intereses generales a través de las decisiones del poder político. La globalización rompe todo eso porque establece un triángulo donde tienes la democracia, que sigue siendo nacional, el Estado nación, que es el que nos representa en el G20 o la UE, y la economía mundial. No hay desde las instancias de la democracia ni del Estado nación forma de controlar la economía mundial. Eso se la ha dado un poder enorme a los mercados financieros, que se mueven a golpe de bit, y con una velocidad brutal pueden desestabilizar economías enteras. Hay un desequilibrio claramente a favor de los poderes económicos transnacionales.

-Obama se reunió tras su primera victoria con los popes de Wall Street y planteó recuperar parte de la regulación eliminada por Bush. Tuvo que dar marcha atrás.

-Tenemos pendiente la asignatura de regular sin coartar la capacidad de maniobra del sistema financiero internacional. Es verdad que con la definición de los bancos sistémicos por lo menos se acota el marco sobre el cual debería actuar la regulación, pero, ¿quién tiene que hacer esa regulación? Porque muchos de esos bancos pueden tener la sede en EEUU o España, pero no son bancos estrictamente americanos o españoles sino transnacionales, y lo que hace falta es una autoridad transnacional, que podría haber sido la ONU, para acometer esa regulación.

-El problema de la teoría del too big to fail es que da la sensación de que al final, pase lo que pase, la gran banca siempre se salvará.

-Cuando esos bancos van bien se reparten el beneficio, y cuando van mal, las pérdidas se las reparten los contribuyentes. Eso explica que se les quiera someter a controles para dificultarles o impedirles la quiebra. Les obligaremos a contar con unos seguros si llegan a caer. Y desde luego hay que crear unos impuestos sobre sus beneficios.

-Llama la atención que sea el poder judicial el que haya forzado a PP y PSOE a pactar una salida al problema de los desahucios.

-Es verdad, y me congratulo y lo lamento a la vez. Cuando se aprobó el plan de rescate al sistema financiero español propuse que al menos una parte de ese dinero se destinara a condonar las deudas hipotecarias de las familias que estaban realmente mal. Muchas de esas personas se han visto atrapadas en un infierno del que nunca fueron conscientes, es gente que va a perder la casa pero que además pierde lo que le queda de vida porque en España los créditos hipotecarios son personales. Si condonamos deudas a bancos y empresas, es todavía más sensato echarle una mano a los ciudadanos.

-Si diéramos marcha atrás y volviésemos a la presidencia de ZP, ¿qué cosas podría haber hecho el Gobierno de otra manera?

-Todos fuimos víctimas de una ilusión colectiva. Nadie ha construido un piso sin tener un crédito y una licencia urbanística, o sin que hubiese otra persona que comprase. El Gobierno tuvo magníficos resultados presupuestarios gracias a esa burbuja; la banca pudo financiar buena parte de la expansión internacional; la gente accedió a la vivienda. Es verdad que tendríamos que haberlo hecho de otra forma, pero la voz que se hubiera levantado entonces nos habría arrasado.

-Descríbame la relación de la europeriferia con el Reino Unido.

-Es la primera vez en la historia que los países del continente se enfrentan a Alemania sin el apoyo del Reino Unido. Al quedarse fuera de la lucha, se aleja cada vez más de la UE. Los británicos creen que someterse a unas normas comunes implicaría pérdidas en la City.

-… Y con Alemania.

-El euro es el precio que Alemania pagó para que la dejáramos unificarse, pero puso una condición: “le llamaremos euro pero ha de ser un marco”. Y el marco funcionó para Alemania pero no está funcionando para la UE. Alemania ha boicoteado sistemáticamente todos los intentos de avanzar en unión económica y presupuestaria, en armonización fiscal y laboral. Ahora es la acreedora. En una crisis de deuda siempre hay dos partes, ambas igual de responsables. Mientras tengas la fuerza suficiente, puedes hacer recaer casi el 100% de la responsabilidad sobre el deudor, pero esta fórmula no es eterna. Si tuviésemos un euro como el dólar, con ese banco central y ese presupuesto, en España habría entre dos y tres millones de parados menos.

-España: infraestructuras, agroindustria, renovables, clima, turismo, finanzas, constructoras. ¿Es suficiente para remontar?

-Tiene que serlo porque no tenemos otra cosa y además ese conjunto es mucho. Tenemos muchas dificultades, y la nuclear es que no hay crédito, y sin crédito no funciona la economía capitalista, pero no se nos ha olvidado investigar, trabajar, gestionar, innovar o internacionalizar. El Plan PIVE, por ejemplo, es una buena idea y hay que extenderlo a más sectores. Hay que bajar cotizaciones sociales. Hay que revalorizar las pensiones en función del IPC porque la pensión se ha convertido en el ingreso más sólido de millones de familias.

-¿Quién nos asegura que el rescate a España sea menos destructivo que los de Grecia o Portugal?

-La troika no tiene dinero para tratar a España como a Grecia o Portugal. En aquellos países, sustituyó al mercado y dijo: tranquilos, os presto lo que necesitéis. Con España eso no funcionaría porque todo lo que necesita es mucho. Draghi ha dado pistas sobre cómo sería nuestra intervención: no se sustituye al mercado sino que se actúa sobre él para que nos financie más barato. El objetivo es rebajar la prima de riesgo 150 ó 200 puntos. Habrá una negociación durísima, pero el Gobierno tendrá que obtener dinero para reactivar la economía. Sólo a base de recortes no llegamos.

Las recetas del dómine Cabra

Fede Durán | 8 de agosto de 2011 a las 14:01

Este agosto tan económico consagra en la pasarela de las jergas varias palabras de moda (prima de riesgo, deuda pública, agencias de calificación) hilvanadas con la seda dental de un concepto omnipresente, la austeridad, que implica sostenibilidad, seriedad y confianza. La austeridad en sí misma es positiva, pero su efectividad depende del camino escogido para materializarla. Si la austeridad implica, por ejemplo, recortes drásticos de la inversión pública (básicamente, pero no sólo, en infraestructuras), Krugman exclamaría: ¡menuda cagada! Una gestión restrictiva ideal debe basarse en podar o arrancar de raíz lo gravosamente inútil sin renunciar a los flujos económicos de lo público.

En España, el mensaje parece haberse captado a medias. No porque el brazo ejecutor/inversor de las administraciones haya desaparecido del todo sino porque el esfuerzo no se centra con suficiente intensidad en el desmantelamiento de las triplicidades y abusos de una estructura estatal y regional que hoy se revela abusiva e incoherente (embajadas autonómicas, policía catalana, vasca y hasta andaluza, consejos económicos y sociales de ámbito incluso local…).

Además, tanto el Gobierno como el PP releen en el manual del estratega un capítulo erróneo o cuando menos discutible: el incremento de la presión fiscal. En este país se paga por todo: por tener dinero, por heredar (en Andalucía al menos), por vender, por comprar, por ahorrar, por montar una empresa, por contratar a alguien… El emprendedor no detecta en el mapa tributario los suficientes oasis, los alicientes necesarios para embarcarse en los mares de un negocio por cuenta propia. Todo ello aliñado, por añadidura, con una burocracia endiablada. El contribuyente ha de percibir que sus impuestos sirven para mejorar la cosa común y dejan de ser ese chute de anabolizantes con que la clase dirigente abona sus huertos endogámicos.

Ya conocemos las recetas del Ejecutivo central, quizás la administración del Estado más próxima al concepto de austeridad menos deformado (con permiso de la Generalitat). La Junta no se ha quedado con la copla, o la entona demasiado mal. Y nos queda el PP, que asume que gobernará, y que repite el mantra (austeridad, austeridad, austeridad) como lo haría el dónime Cabra aunque sin concretar cómo de lejos o cerca queda su visión respecto al ideal de Krugman, los emprendedores y cualquier ciudadano sensato.

Sígueme en Twitter: @fede_duran

El curandero

Fede Durán | 5 de agosto de 2011 a las 9:47

Las entrañas del motor político universal son muy rudimentarias: la propaganda de lo propio más el vilipendio de lo ajeno. Este mecanismo bicilíndrico es común a la raza examinada, pero unas veces llama la atención más que otras. Es el caso del PP, que juega en España a un peligroso deporte electoral: vender la llegada al poder como una especie de pócima milagrosa. Rajoy parece un curandero obsesionado con embaldosar su discurso a partir de tres materiales: el descrédito al PSOE, la alabanza a la seriedad de su propio partido, que presuntamente tiene clarísimas las ideas para salir del atolladero, y una suerte de esquizofrenia mal medida de cara al escaparate internacional, donde el país es a la vez un desastre fiscal, laboral y financiero y una roca preparada para soportar y burlar la presión de los mercados.

Un balance superficial y medio consensuado de la actuación política nacional ante la crisis sería más o menos como sigue. Uno. Bien en el control estatal del déficit público; regular tirando a mal en la parte del trabajo que corresponde a las comunidades autónomas. Dos. Directamente inútil la reforma laboral. Tanto la EPA como el paro registrado demuestran que la contratación indefinida aún retrocede; que el desempleo en general y el juvenil en particular son vergonzosos; y que ni siquiera el efecto estival maquilla una tasa devastadora. Tres. Inquietante la reforma financiera por el maremágnum de los SIP, las sospechas de los inversores, la profesionalización incompleta de las plantas altas cajistas y la amenaza de que en el armario se esconda algún cadáver más aparte de los de la CCM, Cajasur y la CAM.

Cuando Rajoy ocupe La Moncloa (si es que gana, recuerden lo del toro y el rabo o lo del oso y la piel), podrá ahondar en la senda de la austeridad, poner a las CCAA en su sitio (fiscal), afrontar una verdadera reforma laboral, inyectar al sector financiero las gotas de racionalidad que aún le faltan, subir el IVA o hacerse fotos con Obama, Merkel, Sarkozy y Wen Jiabao (no necesariamente en este orden). Pero la repercusión de sus acciones será limitada. Porque este partido se juega en toda la Eurozona. En Fráncfort, donde Trichet debería apuntarse a la terapia de Ambiguos Anónimos y comenzar a comprar deuda italiana y española, no sólo portuguesa e irlandesa. En Berlín, donde emerge como una orca la amenaza de la deflación. En París. En Bruselas.

Europa necesita vestirse de superhéroe y extirpar su personalidad múltiple. Necesita convencer a los mercados de que no siempre será como ahora es. Necesita reivindicarse desde la seriedad, desde aquel acervo comunitario que sólo se creen hoy los eurodiputados que viajan en primera. Si Rajoy y el PP insisten en la cultura de la chistera, el ridículo será tremendo. Es lo que quiere la piraña especulativa.

Sígueme en Twitter: @fede_duran

España, Italia y el caos

Fede Durán | 4 de agosto de 2011 a las 15:03

Resumen del editorial de hoy del Financial Times (cuyo enlace no puedo colgar porque uno debe registrarse -gratis- para acceder a la información). O, más bien, resumen de mi interpretación sobre lo que piensan en FT del lío de la eurodeuda.

España ha hecho sus deberes como un alumno aplicado. Notable alto, pero no sobresaliente porque:

  1. La batalla por la contención del déficit público se gana en el terreno estatal pero se pierde en el autonómico.
  2. La reforma laboral ha vivido más de la voluntad que de la eficacia (ahí están la EPA y el paro registrado para demostrarlo).
  3. La reforma financiera aún genera dudas sobre cuántos cadáveres quedan en el armario tras los pestilentes descubrimientos de la CCM, Cajasur y la CAM.

Italia no va tan bien. Su deuda pública es enorme (119% del PIB), su disciplina fiscal mórbida y sus últimos presupuestos generales decepcionantes, porque trasladan a después de las próximas elecciones (2013) el esfuerzo reformista y de austeridad que los mercados reclaman ahora. Tampoco ayudan el histrionismo de Silvio, la superburocracia (¿recuerdan las 12 Pruebas de Astérix?) o el magro crecimiento del Producto Interior Bruto.

En realidad, y aquí viene la parte chunga, FT cuenta con una intensificación de los esfuerzos hispanoitalianos pero asume que por sí solos no son suficientes. Es urgente que la Eurozona se disfrace de superhéroe (sin síndromes bilopares, tripolares y sucesivos, a ser posible) y ejecute ya las tareas acordadas tras sellar el segundo rescate griego (básicamente, permitir que la facilidad europea de estabilidad financiera, menudo bautismo, compre deuda en los mercados secundarios).

Cero menciones, curiosamente, al rol del BCE.

Y una lúgubre reflexión final: más vale estar preparados por su el frente sur de la Eurozona vuela en mil pedazos. Glups.

Sígueme en Twitter: @fede_duran

Pura (y burda) especulación

Fede Durán | 3 de agosto de 2011 a las 17:54

Datos que retratan a los especuladores:

  1. España tiene la deuda pública más baja entre las grandes economías de la Eurozona con un 60,1% del PIB (fuente: Eurostat). La media de los países de la moneda única sube hasta el 85.1%. La UE-27 está en el 80%. Alemania en el 83,2%; Francia en el 81,7%, Reino Unido en el 80%… Y, entre los PIGS, Italia suma un 119%, Grecia un 142,8%, Portugal un 93% e Irlanda un 96,2%. Las únicas naciones razonablemente saneadas con la lógica de las matemáticas en la mano son Estonia (6,6%), Bulgaria (16,2%) y Luxemburgo (18,4%).
  2. Al Tesoro público sólo le queda por colocar una cuarta parte de las emisiones previstas para 2011 (fuente: TVE con permiso del Tesoro Público)
  3. España paga por su deuda en circulación el tipo de interés medio más bajo de su historia: un 3,69% a cierre de 2010 y un 3,89% en junio (fuente: Tesoro Público). En 1992 pagaba un 10,92%, en 1996 un 8,24%, en 2000 un 5,69%, en 2004 un 4,62% y en 2008, año de comienzo de la crisis (española), un 4,32%.

Entretanto, las agencias de calificación americanas le respetan la nota a EEUU bajo tibias amenazas de revisión. Sólo Dagong, la principal agencia china, se ha atrevido a darle al Imperio una colleja.

Sígueme en Twitter: @fede_duran

Los ahorros, al calcetín

Fede Durán | 3 de agosto de 2011 a las 13:54

España está sometida al martillo de la prima de riesgo. Capón aquí, capón allá, la crisis de la deuda soberana no nos deja en paz. Que si cuatrocientos puntos básicos. Que si Moody’s y Fitch. Que si EEUU y su techo de gasto. Que si el Íbex más disparatado de los últimos tiempos. Inmensas abstracciones para el lector habitual que sin embargo encierran consecuencias devastadoras. A veces aún me planteo qué diablos son los mercados. Y cada vez me indigno más al comprobar el inmenso poder que tienen. Es verdad, es verdad: las reformas han sido tibias en el mejor de los casos (cajas de ahorros) y directamente inútiles en el peor (mercado laboral), pero España lleva meses dispuesta a abrazar su nueva condición de País No Tan Rico Ni Tan Milagroso. Harán falta más recortes, y cada tijeretazo será como la enésima confesión del pecado que supuso nuestro diletantismo capitalista. Pero es extraño, insisto, estar más cerca que nunca de un rescate, mecanismo horrible que en mi opinión acaba hundiendo más a la víctima porque engorda el círculo vicioso de la acumulación de deuda e intereses.

Canto a la esperanza: quizás, como señalan los expertos, la volatilidad de estos días se deba a la escasa presencia de inversores en agosto y a la consiguiente amplificación de sus movimientos ante la inexistencia de una masa que los absorba. Quizás aún se analiza la letra pequeña del pacto alcanzado en USA. Quizás se espera que el Gobierno haga más (el FMI sugirió/exigió la semana pasada otra subida del IVA y más recortes salariales a los funcionarios). Hoy más que nunca, sólo sé que no sé nada. Y que me planteo recuperar la vieja idea de los ahorros al calcetín.

Ciencia y ficción

Fede Durán | 15 de julio de 2011 a las 12:50

OFICIALMENTE, la economía es una ciencia. Extraoficialmente, encierra considerables dosis de ficción. Asistimos pues al glorioso reinado de la ciencia-ficción, rama creativa que asociábamos en general a los marcianos y la abducción pero que destaca desde verano de 2007 por una frescura productiva tan inabarcable que abruma. La trama reparte roles según el patrón clásico: están los malos, que son las agencias de calificación; los buenos, que son los menesterosos europeos; y los polis (buenos o malos en función de las ganas que uno tenga de conspirar), que son los alemanes y los franceses.Hay un guión más o menos claro: los malos especulan para forrarse, los buenos denuncian el abuso y los polis miran para otro lado. En juego entra una jerga muy de bajos fondos cualificados donde se cuelan conceptos como el rating, los credit default swaps, el bono o la quita. Además, una plaga universal, la deuda pública, lo envenena todo: España debe, Italia debe, Alemania debe, Japón debe, Estados Unidos debe, China debe, hasta Andorra probablemente deba. Una masa abigarrada de deudores que a la vez son acreedores y que mantienen vínculos de sangre con la banca, que les debe (¿qué es si no, aunque con matices, el FROB?) y a la que deben. Si un megacontable tuviese suficiente cerebro y tiempo para cerrar las cuentas del mundo, quizás descubriese la Gran Contradicción: que el balance en realidad no es cero, que el planeta tiene consigo mismo una formidable roncha, que la economía es (otra vez) una pieza maestra de ciencia-ficción donde apenas el 8% de la masa monetaria existe en forma de billete o moneda. El resto es puro aire.

Con estos mimbres, la imaginación vuela. ¿Por qué el Eurogrupo no se rebela contra el sindicato del rating? Si las notas están viciadas, si hay tongo, ¿qué importa que los malos digan que una agencia europea tampoco sería imparcial? ¿Y el BCE? ¿Por qué sigue pagando a Fitch, Moody’s y S&P? La historieta tiene su punto cómico, desde luego.

Salvo que Truman resucite, el mundo no va a saltar por los aires. Cada década, con precisión robótica y puntualidad británica, la humanidad vivirá mejor que la anterior, consumirá y engordará más, tendrá mejores coches y viajará a esos recónditos paraísos -si queda alguno- que nuestros abuelos se contentaban con admirar en un libro de siete kilos y portada con letras doradas. Lo que sí ha logrado esta crisis tan forrada de efectos especiales es crear una legión de adeptos ansiosos por descubrir cada mañana un nuevo cadáver en el armario, una nueva amenaza, otra escena donde el malo parece tener a tiro de magnum al bueno hasta el segundo final, un segundo final eterno, congelado, porque nadie tiene aún noticias de la poli. Quizás ahí radique el éxito del culebrón. Ríanse de Los Soprano.

Confesiones de un periodista económico

Fede Durán | 14 de julio de 2011 a las 13:43

Las 9.00 es una hora razonable para levantarse siendo periodista. Comienzas el día con una sonrisa de oreja a oreja provocada a veces simplemente por la luz al colarse por las ventanas. Aún no quieres saber nada de las agencias de rating, el Íbex 35, el penúltimo desencuentro del Eurogrupo o las ocurrencias y contraocurrencias del Gobierno y la oposición. No, por la mañana no estás contaminado. Te preparas el desayuno, le echas al cuerpo la gasolina del café y te largas a nadar o a correr (¿por qué en el agua es tan fácil y sobre el asfalto tan difícil?). Te duchas y apareces después seminuevo por la redacción, un lugar diáfano adornado por el flujo radiofónico, las conversaciones entre compañeros y el suave soplido de las páginas de la prensa en esa comparación permanente con los grandes y los pequeños de este oficio. Observas el tono de las páginas web, bicheas los teletipos y calculas por dónde irán los tiros. Ahí se produce el primer roce: una empresa que quiebra, un banquero corrupto, un país en ruinas, el paro, los precios, el euríbor. Vuelves a casa para comer y charlas con tu pareja, pero el cerebro ya ha tendido un puente indestructible con el día y sus claves informativas. Hablas de los planes para la noche como si te refirieras a las vacaciones de 2027, tan largo es el camino que media del presente al microfuturo. Estás de nuevo en la redacción, enchufado al matrix de una pantalla cutre que te quema los ojos, y la avalancha es imparable: Trichet, Bernanke, Merkel, y entre medias, como telegramas de telerrealidad, Ruiz-Mateos, Ortega Cano y Marta Ferrusola. Intentas vender esperanza, sobre todo vendértela a ti mismo, pero los meses recorridos desde mediados de 2007 han sedimentado en tu espíritu un poso de claustrofóbica derrota. Observas la ciudad, la región y el país y no aciertas a comprender cómo resisten. O sí: la economía es una formidable ficción sin dinero de verdad, sin liquidez, con un montón de números rojos que nos llevarían a las puertas de una bastarda realidad: si fuese posible calcular la contabilidad universal total sideral, llegaríamos a la conclusión de que el mundo se debe un montón de pasta a sí mismo. Tecleas y tecleas, ora destilando la tasa de paro, ora los concursos de acreedores, y al final concluyes que, como el suicidio colectivo no es de momento una alternativa, siempre queda esperar, esperar que la enorme tramoya económica cambie de rumbo un día y nos diga que somos otra vez opulentos, ambiciosos y soñadores, que España es el mejor lugar del mundo, que Zapatero, Rajoy, Aguirre, Griñán, Chaves, Arenas, Otegi, Carod, Gallardón, Monteseirín, Zarrías, Aído, Aguilar (Rosa), Aznar, Valderas, los sindicatos, Botín, las cajas de ahorros y el tranvía de Sevilla son sólo una juguetona pesadilla.

Rajoy es Jeff Lebowski

Fede Durán | 13 de julio de 2011 a las 18:30

22-M: el PP arrasa con una virulencia sin precedentes en la historia democrática española y asume el mando incluso en comunidades meadas y remeadas por el yugo socialista (Extremadura). En la escena del relevo, varios dirigentes populares, con De Cospedal a la cabeza, insinúan primero y afirman rotundamente después que las arcas públicas de las comunidades ganadas para la causa están hechas polvo. ¿La culpa? Respuesta obvia.

12-J: tras la debacle del lunes negro, Rajoy sale a la palestra para vender la solvencia de España pero sobre todo de su proyecto, que por arte de magia rellenará las arcas y acabará con las telarañas. Zapatero, eso sí, es un impresentable.

La prensa anglosajona, que es la más inquieta del mundo, observa la escena y saca conclusiones. Alguien lanza la pregunta clave (un periodista español que trabaja para el enemigo): ¿Cuántos muertos más (aparte de Castilla-La Mancha) hay en el armario autonómico?

El Gobierno lo hizo fatal por lo que todos ya sabemos: 1. Negó la crisis cuando era una pequeña bola de nieve en la cima de la montaña. 2. La negó también con el ejecutivo rostro completamente embadurnado de mierda. 3. Aprobó medidas (chucherías) que movilizaban recursos públicos que en realidad no teníamos (la burbuja ladrillística, ¿recuerdan?). 4. Nadó en sus contradicciones, se mostró indeciso y trasladó a los mercados una imagen de adolescente pajillero y acomplejado.

Pero ZP reaccionó a base de guantazos internos (Banco de España, empresarios, sí, oh, incluso banqueros de diente de oro) y sobre todo externos (FMI, BCE, Merkel, Merkel, Merkel). Y hoy España es un yonqui de las reformas estructurales que aún necesita el chute de nuevos recortes y mucha más flagelación. A lo largo del proceso, ZP se ha reinventado como un hombre de Estado, un tipo valiente ante el sacrificio y consciente de la reparación histórica que un día llegará como los nietos por navidad. Zapatero, un hombre mangoneado por Rubalcaba, despreciado por la oposición y ridiculizado por la prensa enemiga (y a veces también por la amiga), se ha liberado en el ínterin: ahora se permite hasta cantarle las cuarenta a la Merkel y Sarkozy. Hurra.

Pero vamos con Rajoy, De Cospedal y el PP. ¿Cuántos fiambres guardaban estos sociatas en el armario, cuántos? Quizás los mismos que almacena cuidadosamente, con un estilo más Bonanno/Giancana/Genovese, el ala dura de su propio partido, desde Camps hasta No Tengo Un Puto Duro (en Madrid, no en casa) Aguirre. Retrocedan hasta el Gran Lebowski y a la escena en que El Nota viaja con Walter camino de no se sabe bien qué. Reciben la llamada de los supuestos secuestradores de la señora Lebowski, que habían pactado con EN la entrega de un maletín lleno de pasta a cambio de liberar a la chica, pero escuchan la voz de Walter y amagan con romper el trato porque EN debía conducir solo. El Nota contesta entonces: “¿No querrás que hable por teléfono, cargue con el maletín y sujete el volante con la punta de la polla?” A Rajoy le pasa lo mismo. Quiere hacerlo todo a la vez: desprestigiar al Gobierno mientras alaba a España sin dejar de proclamarse el mesías de la recuperación.