Cambia de nombre, José
¿Conocen a Marta Ferrusola? Sí, la esposa de Jordi Pujol, aquel tipo bajito que sin embargo acomplejaba a sus interlocutores políticos gracias a una personalidad arrolladora. Bueno, pues la señora Ferrusola, ya lo habrán leído, deplora que un president de la Generalitat se llame José en vez de Josep. Ella representa una línea de pensamiento basada en los galones que dan las raíces, o la raza, que suena peor pero al final quiere decir más o menos lo mismo. Es innecesario repetir los argumentos que desmontan rápida y fácilmente la rancia filosofía ferrusolesca. Lo extraño es que esas palabras vengan de quien vienen. No porque sea alguien socialmente relevante (no lo es, aunque quiera o lo sienta), sino porque es la media naranja de un político que sí lo fue. Pujol no tardó en desmarcarse de sus reproches. Para él, que a Montilla lo preceda un José es la principal muestra del talante tolerante y acogedor de los catalanes, que eligen a un emigrante como líder espiritual (tampoco es así exactamente; los pactos parlamentarios y la voluntad popular no son siempre coincidentes; que se lo digan a Mas). Si de veras piensa eso, y ningún malévolo mecanismo me empuja a concluir lo contrario, resulta algo estúpido que su mujer lo ponga en un brete. Porque, dicho sea de paso, quien pone en un brete a Pujol también empuja al cadalso a CiU, que viene a ser una especie de holograma del ex presidente más querido y recordado. Lo suyo habría sido que Jordi y Marta (qué lástima que no haya una variante catalana de su nombre, madam Ferrusola, así podría usted recalcar su singular identidad sin miedo a que la confundan con una andaluza) aclarasen posturas en la intimidad del hogar para salir después a la calle con la tranquilidad de las mentes armónicamente coordinadas. Vale, diría ella, José debería ser Josep, aunque hable un catalán de pena y haya nacido en Iznájar, pero me lo guardo para mis memorias, que algún editor untuoso sabrá publicar en el momento adecuado (quizás cuando Monti ya no esté). Lo mejor es que la Ferrusola soltó su reflexión en una entrevista concedida a RadioTaxi, granero del emigrante, es decir, del extrarradio barcelonés, es decir, de las tres o cuatro generaciones de Pérez, Fernández o Chacones que a veces dudan si votar al PSC de siempre o pasarse a ERC o CiU. Agradecerán sin duda el gesto de la chica Pujol. Es más cómodo vivir sin dilemas.

