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Octavillas sobre la Wilhelmstrasse

Fede Durán | 27 de abril de 2012 a las 9:47

RECOPILANDO: Alemania ha obligado a pasar por el aro de sus recetas anticrisis a Grecia, Portugal, Irlanda, Italia y España. Tres países rescatados y dos con muchas papeletas para acabar en el cepo de la troika. EEUU y Reino Unido consideran que la estrategia impuesta por la Merkel -énfasis obsesivo en el control del déficit- ahoga el PIB y condena al continente, y por extensión a algunos de sus socios, a una resaca más larga de la cuenta. El paracetamol opuesto al pan seco que Rajoy abraza como desayuno necesario es el estímulo público, y esta canción ha sido repetida hasta la saciedad por sus partidarios.

Como sujeto político, Alemania es de natural sanguinario. Dos guerras mundiales lo avalan. Hoy se libra la tercera en un plano estrictamente económico y, por lo tanto, potencialmente más devastador que cualquiera de las anteriores. El bando de los aliados podría repetirse si Hollande vence en segunda vuelta de las presidenciales galas a Sarkozy, que se ha comportado y aún se comporta, aunque por distintas razones, como un mixto entre Laval y Pétain. Hollande se adscribe al anatema de reformular el mandato del BCE, ridículo a estas alturas en su papel de poli europeo de la inflación. Y Sarkozy, Pétain y Laval a la vez por sus ya clásicos guiños a la extrema derecha de (la otra) Le Pen, por su extraña xenofobia (su padre es judío) y por su chovinismo pasadete de rosca, deja de ser Laval y Pétain en lo referente a la sumisión al postulado germano. Al menos en campaña, Sarko sostiene que el BCE debe ampliar miras y preocuparse por el crecimiento, el empleo y la cotización euro-dólar. Nada dice de imprimir billetes, que es lo que convierte a la Fed en una máquina mucho más efectiva, pero vamos a sobreentenderlo también para evitarle el riesgo de quedarse corto. Si gana, no se preocupen: el presidente de la República volverá tranquilamente a su postura anterior, que es el beso de tornillo a Angela. Pero si Hollande le derrota, se habrá restaurado al menos parcialmente la Línea Maginot y la RAF tendrá más opciones de lanzar octavillas sobre la Wilhelmstrasse.

En ese escenario, la posición de España quedaría francamente comprometida. O no. El Gobierno tendría la oportunidad de aclarar si recorta porque le obligan o porque quiere. Una izquierda en remontada (ganar en Francia no es moco de pavo) es una Alemania (o una derecha) debilitada. Y éste es el mejor contexto para recuperar la autarquía y ofrecer al país un paquete de medidas más diversificado donde el verbo desmantelar conviva con otros como promover, eximir, agilizar o reflotar. Si ocurre lo contrario, si Merkozy pervive, la derrota sólo será aplazada y España e Italia depauperadas. Salvo que hablemos de un Barça-Madrid, los buenos siempre ganan.

Los diálogos de nuestros líderes

Fede Durán | 9 de agosto de 2011 a las 19:25

 

¿Qué frases intercambiarían hoy los líderes de la política/economía mundial? Ahí van algunas ocurrencias.

 Sarkozy a Merkel: “Me gusta esa sonrisa”

 Merkel a Sarkozy: “La crisis, Nicolas, la crisis. Y aparta esa mano”

 Intérprete de Sarkozy para sus adentros: “¿Alguien entiende que este tío esté con la Bruni y piense en la Merkel?”

 Zapatero a Rajoy: “No me ayudas ni una mijita”

 Rajoy a Zapatero: “Nos has llevado al desastre. España es una ruina”

 Rajoy a la prensa internacional y las agencias de rating: “España es solvente y no necesita un rescate”

 Cayo Lara a Zapatero y Rajoy: “¿Hola? ¿Hola? Estoy aquí.

 Trichet a Berlusconi: “Se te va a caer el pelo”

 Berlusconi a Trichet: “Pues me lo implanto otra vez”

 S&P a Obama: “Para chulo mi pirulo”

 Obama al mundo: “Siempre seremos un país triple A”

 El mundo a Obama: “Cuéntaselo a China”

 China a Obama: “Vamos a convertir Wall Street en un todo a cien y la Casa Blanca en el mayor karaoke del mundo”

 Salgado a Europa: “Jamás seremos rescatados”

 Salgado a Solbes, alias The Teacher: “¿Jamás seremos rescatados?”

 Espe a los madrileños: “Enséñame la pasta”

 Gallardón a los madrileños: “Tranquilos, seguiré buscando el tesoro”

 Bernanke a Giamatti: “Esta vez podrías comparecer tú ante la prensa…”

 Krugman a S&P: “Pardillos”

 S&P a Krugman: “Lo de Lehman fue una menudencia. Y de Enron ni me acuerdo”

 Lagarde a Carstens: “El FMI es un deporte donde siempre gana Francia”

 Carstens a Lagarde: “Tengo hambre”

 Pulido a la prensa (no podía resistirme al enfoque local): “Cajasol ha demostrado una vez más su magnífica solvencia”

Test de identidad

Fede Durán | 3 de noviembre de 2009 a las 13:37

Sarkozy ha decidido preguntarle a sus conciudadanos qué implica ser francés hoy día. A través de internet, claro, porque en persona sería farragoso y además el minilíder desearía haberse metido la idea por donde le cupiera porque no es lo mismo escuchar que leer el resumen de un asesor repeinado (grafiquitos de colorines, portadilla plastificada)

A ver, el primero, que pase. ¿Qué significa para usted el gabachismo? Las respuestas son tantas que la simulación decae por imposible. Uno puede decir que se siente orgulloso si vive en los Campos Elíseos y guarda cinco milloncetes en el banco, pero también jurar en arameo si es inmigrante y la poli le placa en un banlieue.

Un experimento grandioso sería interrogar al propio presidente de la República. ¿Cómo de galo te sientes, Nicolás? Seguro que diría que un montón, aunque si fuese honesto debería confesar su nostalgia húngara y ese desarraigo tan presente en el hebreo universal.

¿Y en España? ¿Cómo funcionaría la cosa? Reivindico abiertamente copiar la idea, a ver qué pasa. La papeleta con la pregunta variaría entre regiones: ¿Cuantito del Estado español te sientes?, dirían vascos, gallegos y catalanes. ¿Cómo de grande es tu realidad nacional?, añadirían jocosos los andaluces. ¿De qué tamaño es tu bandera?, sugeriría algún madrileño afín a Espe y Gallar, que en esto sí son parientes ideológicos.

La identidad está muy bien para los políticos porque a partir de ella pueden jugar al beneficio y el perjuicio, la deuda histórica, el factor diferencial y la singularidad genética. Para un tipo de a pie no es lo más relevante. Y para un español de a pie quizás sólo sea una excusa hacia la indignación por esta mierda de país en que vivimos. Pero ésa sería simplemente mi respuesta en el test de identidad.

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Culebrón G-20 (II parte)

Fede Durán | 11 de noviembre de 2008 a las 19:21

Perdonen que me ponga tan tiquismiquis, pero es que no acabo de enterarme. Al final Francia nos presta una silla en la cumbre de Washigton (es decir, técnica y literalmente vamos de prestados), Zapatero disfruta de esa triple sesión fotográfica prevista por los organizadores (que no son curiosamente los ministerios de Economía de los países convocados sino los de Exteriores), cuelga un retrato de familia en Moncloa y supongo que le limpia las botas (con tacón) a Sarko para agradecerle el favor. ¿Por qué vamos? ¿Ahora sí somos los octavos del universo? ¿No éramos anteayer los duodécimos? Bueno, vale, estaremos ahí y no hay mucho más que añadir.

Quiero suponer que la relevancia de la presencia española, más que en los ojos de su líder o en el ya fiambre modelo ladrillescoespeculador, está en la robustez, siempre presunta, de nuestro sistema financiero, es decir, de nuestros banqueros… aunque no sé por qué uso un posesivo cuando estos tíos son en verdad dueños del destino de todo hijo de vecino.

¿Van a decidir algo? Miren la agenda y obtendrán la respuesta: dos sesiones de hora y media, tres horas para darle al capitalismo un lavado de cara que ni la madre que lo parió… Menudo farol de supercumbre comparada con la de Bretton Woods, que tampoco es que fuera la repanocha pero al menos garantizó el porvenir yanqui durante décadas. Bueno, a lo que iba: ¿Qué pinta España? Es decir, ¿nos convidan una vez a comer canapés y no se nos vuelve a ver el pelo o este apaño encierra vocación de permanencia? ¿Renombrarán al G-20 G-21? ¿O al G-8 G-9? ¿Estamos hablando de economía o de una partida al Hundir La Flota?

Me intriga también esta repentina amabilidad gabacha. ¿Pero estos señores no han procurado siempre que han podido darnos por delante y por detrás? ¿Se trata de un guiño sarkozyano a la sangre medio hispana de la bella y valiente Cecilia? No, si al final va a resultar que ZP se parece al estadista campeón que cree ser. Después de la Eurocopa me creo lo que sea.

No es tan trepa como parece

Fede Durán | 20 de mayo de 2008 a las 20:18

Lo he comentado en el periódico, pero el asunto me entusiasma tanto que profundizaré vía blog. Resulta que Gallardón va a salirse con la suya, al menos en parte. Nada es total en la vida salvo la muerte, que no es sinónimo sino antónimo aunque ambos acontecimientos estén fuertemente engarzados. El hombre tendrá un trocito de la tarta de Rajoy, que se supone será el jefe al menos hasta 2011, cuando el auténtico congreso del PP (el de ahora es una pamplina) coloque sobre el tablero la relación de fuerzas y aspirantes.

A mucha gente de izquierdas le gusta ver al alcalde arriba. Les cae bien porque le consideran moderado, o como mínimo simpático, o inteligente, o preparado para administrar lo que casi nadie sabe. En verdad, ninguna de sus medidas indica que esté abonado al progresismo, pero ésta no es una reflexión nueva sino un dato sencillamente silenciado entre quienes le consideran un amigo en tierra enemiga.

A mucha gente de derechas el personaje se les atraganta porque le consideran moderado, o como mínimo simpático, o inteligente, o preparado para administrar lo que casi nadie sabe. No, no se trata de frases repetidas sino aplicables a distintos sujetos. Es lógico. Sus virtudes son también sus defectos y el consumidor escoge en función de sus apetencias.

¿Qué deberíamos esperar de un Gallardón secretario general, por ejemplo? Desde luego, más diálogo del que ofrecía Acebes. También más cultura. En sus comparecencias, colará referencias a Albéniz. Y los más espabilados proyectaran en sus mentes, gracias a esa subliminal inteligencia, la imagen inefable de Cecilia Ciganer, pariente lejana e icono de los detractores de Sarkozy. Nos ofrecerá emociones fuertes en forma de intriga. Sus demonios habitarán dentro, en Génova, en su propia casa. Aguirre se transmutará en alguien menos sospechoso de conspirar y lanzará una candidatura alternativa. El PSOE y todos los apátridas de la política disfrutarán muchísimo con las evoluciones del drama.

A mí Gallardón no me cae mal. No porque me convenza su piel de cordero sino porque jamás ha ocultado sus ambiciones. No es por ello más trepa: es más sincero que la interminable tropa de aspirantes adictos al disimulo y las dobleces.

El efecto Bruni

Fede Durán | 9 de abril de 2008 a las 16:53

Me mola el efecto Bruni. Un soplo de aire fresco en la antipática actualidad política. Es una hermosa dama (tampoco Cécilia le va a la zaga) cuyo poder anatómico oculta una facultad mucho más potente: el absoluto dominio que ejerce sobre el sector masculino, tan babeante, tan previsible en cuestiones sentimentales. No me refiero sólo a las muecas de Sarkozy, tan histriónico que resulta complicado diferenciar cuándo ríe y cuándo llora, sino al embeleso de todo un Gordon Brown durante la visita oficial de la pareja al Reino Unido, a los pinitos casanovescos del duque de Edimburgo (pobre, está acostumbrado a la Reina de Inglaterra) o a la pleitesía de Mubarak o, más recientemente, Francisco Camps.

Todos (ellos) quieren fotos con el dúo de moda. Todos (ellos) pugnan por arrimarse y sentir que el glamour ya no lo aporta el celuloide norteamericano sino las cantantes reconvertidas en primeras damas, quienes por extensión impregnan con su aura a sus consortes. Porque, no se engañen, aquí el secundario es Sarko, mal que le pese.

¿Podría ocurrir al revés? ¿Es factible que una presidenta del Gobierno o de la República se divorcie, reenamore y case nuevamente con una celebridad sin que nadie se tire de los pelos? Por poner: la señora Aguirre le roba la cartera a Rajoy más temprano que tarde, vence a Zapatero o a su sucesor en 2012 y una vez en el poder conoce a… no sé… Tom Jones. Asistiría en Las Vegas a sus conciertos, compartirían el yate de él y las fincas de ella, serían recibidos con éxtasis por Merkel o la Kirchner y contarían por millares las solicitudes de cumbres bilaterales que en verdad serían cuartetos. Mejor aún sería que el romance fuera con Sabina, que es más feo que el tigre galés pero vota al PSOE, con lo que el morbo estaría garantizado. ¿Qué cara se le quedaría a quienes observan con simpatía los pinitos seductores de NS? ¿Cómo arrancaría la habitual supercarta dominical de Pedro J. tras el desliz de su favorita? La igualdad efectiva significa también contar con las mismas posibilidades de acceso a la frivolidad. España será un pelele democrático hasta que cuente con una jefa en Moncloa que además sea fiel reflejo de la sociedad de la que procede, aficionada al chascarrillo, al Hola, al famoseo. Magdalena Álvarez, que reunía las condiciones para lograrlo, ha desbrozado parte del camino, pero sus aspiraciones, ay, se han quedado a medias. No nos falles, Espe.

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¿Y si copiamos a los yanquis?

Fede Durán | 24 de marzo de 2008 a las 12:39

Depresión posvacacional. Nubes invisibles sobre el sol. Lluvia disfrazada de calor. Aquí estamos una semana después, impacientes por desempolvar la rutina y diseccionar esa vida política que tanto nos apasiona. Lectura sumaria de periódicos. Las cabeceras no han cambiado. Tampoco los directores ni los formatos. ¿Y las noticias? Buf. Monolíticas, previsibles, machaconamente repetitivas. Zapatero quiere llevarse bien con todos, sobre todo cuando se hable de ETA. El PNV dice que la simpatía tiene un precio. El PP aún está demasiado pendiente de su presunta renovación como para hacer caso al PSOE. En Cataluña todos miran de soslayo a ERC, que dice que se divorcia de sí misma (ya saben, Carod y Puigcercós). Andalucía es cosa aparte. Allí un cambio es lo mismo que una revolución, y éstas florecen de siglo en siglo. Murcia y sus ladrillos. Valencia y su sequía. Galicia y su morriña. El mapa sigue igual.

Queremos marcha. No sé, quizás unos bailes, un coro, algo más yanqui que coloree el panorama. Nos atiborran de campaña y, cuando nos acostumbramos, nada. Búsquense las papas, nos dicen. Sazonen su propio aburrimiento. Habrá que reinventar el arranque de la legislatura. Seguro que algún escándalo espera con ilusión ser descubierto. Líos de faldas a lo Spitzer, nuevas primeras damas a lo Sarko, cartas de amor a lo Berlusconi. La política como expresión de la telenovela. España es un tostón pese a su fama folclórica. Tantas cosas copiadas del Imperio, de la Gran República y del Paese Fratello y nos dejamos en el tintero lo esencial.

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