Moderación

Jesús Ollero | 21 de junio de 2016 a las 6:24

Significativo que el partido todavía en el poder base la recta final de esta (re)campaña en la versión siglo XXI de aquel vehemente ¡que viene la derechaaaaa! del Alfonso Guerra de los 90. El discurso del miedo, convenientemente tuneado con un halo casi purificador que han venido a llamar la moderación (ante el extremismo), tiene un doble efecto que puede no surtir el resultado esperado: el votante tradicional del PP, con un perfil de edad no precisamente bajo según el CIS, quizás acepte la idea de no asumir riesgos en un momento particularmente delicado para el futuro económico y social de España, pero al votante más joven, incluso al neófito, precisamente al que el CIS sitúa más cerca de Unidos Podemos y que con mayor determinación parece decidido a provocar un giro político en el país, ese discurso del miedo y los extremismos puede acabar reforzando el concepto, muy extendido en ciertos sectores y tramos de edad, de dejar hacer a otros a ver qué tal.

La moderación, no se puede negar, suena a beber y a comer, incluso a fumar. A placeres vitales, en definitiva. Pero aplicado a la política actual, a muchos les huele a catenaccio y les sabe a rancio. Y el esmero, ciertamente encomiable, de toda la artillería pepera en explicar que es el momento de pasos firmes y cautos y no de poner en solfa toda la estructura socioeconómica del país no hace sino reforzar la idea de Podemos como alternativa y envalentonar el ingenio de quienes quieren a Rajoy lejos del poder.

Está por ver que Podemos logre el cacareado sorpasso en lo que sería, tanto en su caso con para el preconizado descalabro del PSOE, un ejemplo estupendo de profecía autocumplida. Pero lo que sin duda ha logrado es darle la vuelta al discurso político a través de internet y este lunes volvió a dar un golpe de efecto con un vídeo puro guiño a la cultura y a su industria, uno de los sectores históricamente más alejados del partido conservador y que peor tratado se ha sentido con el plan económico de Rajoy. Detrás de #YoNoMeLoPerdería, Podemos articula un enunciado sentimental y ñoño, pero impecable audiovisualmente (Felipe Vara de Rey) y bien llevado por la actriz María Botto. Lo han vuelto a hacer. De gobernar vaya a saber, pero en esto son unos máquinas. Y a partir de ahí, de la enésima metáfora de entregar el protagonismo a la gente (aunque luego suben al escenario ellos, claro), ponen en marchha toda su estructura para convertir el hashtag en tendencia gran parte del día y lograr un impacto aún más claro que la consigna del PP, pues #LaEspañaModerada también se vio salpicada de una corriente amplísima de mensajes a la contra. ¿O era #AFavor?

 

Tuits de campaña

Los términos que se asocian a partidos y candidatos

Jesús Ollero | 20 de junio de 2016 a las 6:25

Enfilando el último tramo de la (re)campaña, resulta francamente interesante comprobar, con los suficientes días de carrera electoral, qué términos se han ido asociando a los distintos horarios. En la web de este diario podrá comprobar, por tramos de horas en cada día, qué palabras y temas han estado vinculados a Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera, así como a los partidos a los que representan.

tags

Enfrentados, los tags que ofrece Opileak en la web del periódico se acumulan en el centro, de manera que es fácil cotejar qué se habla cuando se menciona al candidato y al partido durante todo el día, todos los días. Cuanto más tradicional es el partido, más se refuerzan las ideas sobre él. Lo mismo pasa con los candidatos. En ambos casos, hay varias ideas-fuerza muy marcadas. En particular, con el PP y con Rajoy el término que ha aparecido destacado más veces durante la campaña es, de largo, españoles. En el caso de Rajoy, además destacan presidente y gobierno, mientras su partido se ha asociado a empleo, gobierno y pensiones. Se han colado estos días temas tan llamativos como mundo rural con Rajoy y Venezuela con el PP.

A Pedro Sánchez y al PSOE les ocurre algo muy parecido. La palabra cambio es la que más ha venido apareciendo en distintos tramos de horas y días, con muchísimo margen sobre socialismo. Junto al candidato se ha repetido presidente, catalán o españoles, y junto al partido izquierda y propuestas. Como curiosidad, Iglesias ha aparecido junto a Sánchez y junto al PSOE, donde también destacó youtuber. Modelneces

Con los partidos emergentes y sus candidatos, el tema se desordena absolutamente y de manera muy marcada. Los temas se repiten muy poco y el abanico se abre en exceso. Baste decir que el más repetido con Pablo Iglesias es foto y con Rivera euros. El candidato de Podemos recibe también cambio, 26J y gente, y ahí coincide con su partido, en el que gente es el término más usual con bastante diferencia sobre país, cambio, 26J o euros. En Ciudadanos ha aparecido mucho país, candidato y cambio, y fútbol el día de la pantalla gigante el Barcelona que en redes unió a Rivera con Noche grande. A Iglesias le han asociado temas tan dispares como el corredor mediterráneo, pena o actitud, y a Rivera pinchazo, Iglesias (como a Pedro Sánchez) y homosexual. En Iglesias y Podemos coinciden miedo y sonrisa, y son los únicos en los que aparecen de forma destacada aspectos concretos de la carrera electoral como pegada de carteles o spot de campaña. A Rivera y Ciudadanos les une casa, futuro (término muy destacado con todos menos con Iglesias) y el propio nombre del partido: C’s.

 

Tuits de campaña

Politibot, la revelación de la campaña

Jesús Ollero | 19 de junio de 2016 a las 6:24

politibot

Cuesta tan poco destacar en esta campaña que resulta verdaderamente sorprendente el relativo impacto que está obteniendo Politibot, una app integrada en Telegram (servicio de mensajería instantánea muy similar a WhatsApp) que ofrece multitud de información, datos, gráficos e incluso la posibilidad de que el usuario ponga a prueba sus conocimientos sobre el proceso electoral y sus integrantes. Politibot, además de ser gratis –como no podía ser de otra forma–, agrega información, encuestas, datos y temas sobre cada uno de los cuatro partidos por separado. Lo hace automáticamente, con un pequeño menú que se despliega bajo la caja destinada a escribir, de forma que el robot es capaz de seleccionar información dependiendo de los detalles que cada uno haya proporcionado a la aplicación al comenzar su uso y las opciones que haya ido eligiendo, ofreciendo un servicio cada vez más personalizado.

Al comenzar el día, gracias a la información que el usuario proporciona sobre sus intereses en el 26J, Politibot realiza una selección automática de contenidos recomendados, y da la opción de borrar el historial de noticias, imágenes y gráficos enviados para permitir que la aplicación reconfigure las preferencias. También comenta y comparte novedades en Twitter (@politibot).

Telegram, de uso muy inferior a WhatsApp, permite integrar canales de difusión, con lo que la agilidad de Politibot en esta plataforma es sorprendente. Habilitar canales para entidades y medios de comunicación, por ejemplo, se está convirtiendo en un nicho más que aceptable para la aplicación rusa en su intento por competir con WhatsApp. El contacto no es en grupo, sino que una base de datos puede interactuar con los usuarios de forma automática pero individualizada. En resumen, WhatsApp no permite todavía la interacción desde bots mientras Telegram, de código libre, está potenciando este tipo de servicios.

Detrás de esta criatura –a la que se puede acceder desde aquí: telegram.me/politi_bot– están dos periodistas (Eduardo Suárez y Martín González), dos ingenieros (David Martín-Corral y Juan Font), un sociólogo (Jorge Galindo) y un profesor de ingeniería en excedencia dedicado a la consultoría política y al análisis de datos (Kiko Llaneras). En sus primeras 48 horas de funcionamiento consiguió casi dos mil usuarios y su acogida entre políticos de todo signo, periodistas y usuarios en general ha sido extraordinaria.

Está por ver qué impacto van a lograr y hacia dónde van a mutar el proyecto una vez pasen las elecciones, pero no es más que la punta del iceberg de lo que está por venir en cuanto a mensajería.

El juego de la silla

Jesús Ollero | 18 de junio de 2016 a las 6:25

Estábamos algo huérfanos de imaginación en esta (re)campaña electoral cansina y sosa, flojuna y perezosa, en la que ya se habla descaradamente del día después y no de qué piensa hacer cada uno. Si el concepto del heteropatriarcado de Garzón va camino de convertirse en la gran memez del curso, el vídeo que ha sacado Podemos sobre los sillones bien podría merecer el reconocimiento de ser el tiro mejor dado de toda la carrera presidencial de este 2016.

Largo, y hasta con razón, se le ha reprochado a Podemos su indisimulado interés en lo que se vendría a llamar tocar pelo. Ganar. Y con ello, mandar. Están deseando mandar, como todos, y al final han transformado esa crítica en un leit motiv de campaña. Bravo. Si dicen que sólo les preocupan los sillones, pues hablemos de sillones. Y así repasan en dos minutos largos todos los sillones que afectan a nuestras civilizadas vidas y en cuáles se deciden lo que nos influye y cuáles son los sillones de las cosas que nos deberían importar. Partiendo de que hay aseveraciones que se hacen en el vídeo de un trazo grueso que puede resultar hasta estomagante, con ejemplos llevados al extremo de la negatividad en lugar de asumirlos como excepciones a corregir, las altísimas dosis de populismo no esconden que el mensaje está perfectamente hilado. Para el votante propio o para aquel que puede llegar a identificarse con ellos, absolutamente. Pero también muy bien orientado a quienes desconfían de Podemos y su troupe. Hay sillones, sillas y demás muy incómodos, algunos incluso con tres patas por lo forzadas que están, y otras incontestables. Repetimos: hay partes del vídeo (bastantes) de brocha gorda pero el resultado es brillante en cuanto al efecto que provoca. Y ahí reside su gran valor y su gran acierto.

Por estrategia o por lo que sea, Podemos retiró el vídeo de Youtube pocas horas después de lanzarlo y lo dejó subido directamente en Twitter y Facebook.

snoopy

El momento más tierno del vídeo muestra un fragmento de Snoopy, el favorito de Unai Emery, con la chavalería en pleno juego de la silla. Seguro que lo recuerdan. Es muy propio de cumpleaños y fiestas infantiles. Se ponen unas cuantas sillas, una menos que participantes en el juego, formando un círculo o un rectángulo; se pone música y todos dan vueltas alrededor de las sillas hasta que el sonido cesa y hay que buscarse las habichuelas para poner el culo a salvo. El que se queda de pie está eliminado y vuelta a empezar con una silla menos y un competidor menos hasta que gana uno. Uno. En esto se ha convertido la campaña, en una competición de eliminación hacia un pacto muy complejo. Como en Los Inmortales: There can be only one! Y ese será presidente.

 

Tuits de campaña

Segundos retroactivos

Jesús Ollero | 17 de junio de 2016 a las 6:18

El debate fue el lunes, lunes noche hasta el comienzo de la madrugada, pero no ha sido hasta el jueves cuando el runrún sobre el escasísimo, por no decir prácticamente nulo, tiempo dedicado a la violencia de género en el esperadísimo cónclave televisivo que tan poquito ofreció y del que tanto se ha hablado y escrito. Desde esa noche, y con cuentagotas, periodistas y usuarios de todo tipo han destacado el desinterés mostrado por los cuatro candidatos hacia una cuestión sin resolver y con un calado social a la altura de cualquier preocupación con mayúsculas del conjunto del Estado.

machismoY no fue hasta este jueves cuando se coló en las conversaciones de redes. Discretamente, lo justo para competir por el horario con la mamarrachada tronista de turno hasta que la Eurocopa, con duelo británico de campanillas, le dio la vuelta a todo. Sorprende, sobremanera, el escaso impacto general de las acciones de los partidos en esta campaña. Apenas un par de detalles de Podemos, que ya se sabe lo bien que maneja el muy artificial y dudosamente rentable arte del trending topic. El partido morado lanzó #PatriaEresTú aprovechando el inicio de la campaña, y hasta ahora apenas algunos programas televisivos con contenido (coyunturalmente) político han asomado a esta peculiar clasificación. #LaGentedelSí del PSOE al menos se dejó ver (poco) por sí mismo, mientras el público en general descubrió el #AFavor de Rajoy con el patinazo en la traducción para hacer campaña enEuskadi.

26 segundos. Ése fue el tiempo dedicado en el debate a la violencia contra la mujer. #26segNobastan recordó y subrayó que 120 minutos de charla más 30 (básicamente) de publicidad se antoja ridículo ante la magnitud de esta lacra social, aunque tampoco se puede dejar de lado que hubo bastantes cosas al margen.

#PartidoDeVuelta (usado por Ciudadanos y Podemos), #LaSonrisaDeUnPaís o #UnSíPorElCambio han sido algunos de las consignas más relevantes de estos días, pero parece que el tedio ha llegado incluso a esta herramienta que en algunos casos ha conseguido remover conciencias y abrir (en serio) debates. No está siendo esta campaña tan intensa como la anterior en este aspecto, así que contando con que era el #DíaMundialDeLaTapa, y ya sabemos lo que gusta en el ruedo ibérico este tema –Rajoy tomando helado no cuenta–, al menos #26segNobastan se fabricó en redes el hueco que los candidatos no le dieron en el debate, aunque a raíz de esto el PSOE sí intentó que se hablara del tema. Luego llegó el mazazo del asesinato de la diputada laborista Jo Cox y se esfumaron las ganas de debates, de campaña, de política y hasta de tapas.

 

Tuits de campaña

Hablemos de ‘eso’

Jesús Ollero | 16 de junio de 2016 a las 6:22

Seguir o no seguir la campaña. He aquí la cuestión. Si ha optado por la segunda opción, aparte de no culparse en exceso, sepa que encontrará multitud de información y reflexiones sobre qué se está tratando en esta (re)campaña electoral. En este periódico, sin duda. Y en su web, también. Si se da un paseo por ella encontrará con facilidad las gráficas de datos que está ofreciendo este diario con la colaboración de la startup andaluza Opileak. Esta vez nos detendremos en qué se está hablando sobre los candidatos. Hablan y no paran, candidatos y particulares, hágase cargo, pero si se agrupa todo lo que se dice y se organiza por temas de interés, hay conclusiones llamativas.

temas_graficas1

Resulta particularmente interesante comparar cuánto se habla de cada tema cuando se cita a los candidatos, aunque quede todavía una semana larga de circunloquios. No es ninguna tontería que el candidato que menos se asocia hasta ahora con el empleo -preocupación máxima de todo hijo de vecino- sea Pablo Iglesias, máxime cuando se sitúa casi en la mitad de los otros tres, que alcanzan un nivel de recurrencia en el tema muy similar. Tampoco es baladí que el único candidato al que no se cita con otro tema más que el empleo sea Mariano Rajoy. A saber: Pedro Sánchez transmite al usuario pacto, mientras los emergentes se vinculan con lo que dicen de la corrupción. La sanidad ha quedado completamente relegada aunque a quien más se saca el tema es a Rivera, y queda en último término en general el nacionalismo salvo para Ciudadanos, como no podía ser de otra forma, siendo además el partido naranja el que menos aristas presenta entre los temas que sugiere. Su gráfica dibujaría un triángulo equilátero de no ser por el acento en la corrupción. El líder de Podemos, por ejemplo, ha sido mencionado el doble de veces tratando la corrupción que el empleo, tema que en su caso se sitúa al nivel del pacto y la educación. En el caso de Rivera la educación va un paso por delante de sanidad y dos por detrás del pacto, mientras con Sánchez incluso se habla más de educación que de corrupción, mucho menos de sanidad y casi nada de nacionalismo. Con Rajoy aparecen pacto, educación, sanidad y nacionalismo en niveles similares (y en este orden), focalizando su atención en empleo y corrupción.

Ver los datos agrupados ahonda en estos datos. En el lado de la corrupción destaca Rivera, por encima de Iglesias, Rajoy y Sánchez. En el de la educación y pacto, Sánchez aventaja a Rivera, Iglesias y Rajoy. En nacionalismo Rivera tiene escaso margen sobre Rajoy, Iglesias y Sánchez, igual que ocurre en sanidad. En empleo, empate entre Rajoy y Sánchez, por delante de Rivera y muy atrás Iglesias.

 

Tuits electorales

Wifi para el post-it

Jesús Ollero | 15 de junio de 2016 a las 6:20

Con audiencias propias de un partido grande de la selección o de la Liga de Campeones, ocurre que el debate lo emitían a la vez tantas cadenas en eso que se ha venido a llamar desde siempre pool (vaya, lo de los anglicismos es vintage), con lo que tampoco es que fuera como para sacar pecho, como ya le recordó Rivera a Rajoy sobre la calidad de los contratos. No es difícil coincidir con el periodista Arsenio Escolar en que el batiburrillo de datos y papeles provoca que en medio minuto los hayamos olvidado, con lo que al final lo que ha trascendido es la más que deficiente ejecución técnica, que la vida sigue igual y un par de curiosidades.

Por ejemplo que Albert Rivera llegara al plató animándose escuchando el himno del Sevilla, el del Arrebato. O que un tipo de la experiencia de Rajoy llenara su atril de post-it a modo de chuletas. Las deficiencias técnicas comenzaron con las observaciones sobre el maquillaje y se recrudecieron con el escenario hasta que la caída de un foco desvió por completo una atención completamente volcada en las redes –“Ha caído algo de las alturas en el plató. Creo que ha sido un contrato fijo”, escribió la periodista Cristina Pardo–, con el espectador casi más pendiente de las ocurrencias que se publicaban de lo que pudiera aportar lo que César Calderón definió con tino como “campeonato de monólogos”.

El debate generó nada menos que 1,8 millones de tuits durante el tiempo que duró la emisión del programa, con picos según el propio Twitter de 13.000 mensajes por minuto. Según los datos de Twitter, Mariano Rajoy lideró las menciones con nada menos que 135.093 menciones, por encima de Pedro Sánchez (113.153), Albert Rivera (75.372) y cerrando con Pablo Iglesias (67.197), siendo el candidato de Ciudadanos el que más seguidores sumó a su cuenta durante la emisión del debate.

Twitter observó también los emoticonos asociados a los candidatos: durante el debate, curiosamente el más utilizado para Rajoy fue la rosa y para Iglesias la naranja. Para Sánchez la risa. Ahí ya no hubo sorpresa.

emoticonos

Mención aparte merece la segmentación que las distintas cadenas hicieron durante el debate, proponiendo cada una un hashtag propio que sumar al genérico #debate13J, que superó el millón de mensajes durante la noche. Algunos ciertamente difíciles, como ese #deb4te13J que algunos asociaron a una clave de wifi, pero en general con la sensación de que los medios, en este caso las teles, han aprendido todavía menos que los políticos sobre cómo concitar la atención de una audiencia tan brutal (diez millones de espectadores y ese 1,8 millones de mensajes en Twitter).

 

Tuits sobre el debate

Salpicar en el desierto

Jesús Ollero | 14 de junio de 2016 a las 6:25

Aspiraciones territoriales al margen, la realidad española invita a que los partidos intenten mimar de manera expresa el multilingüismo y el carácter pretendidamente plurinacional del Estado, de forma que no se le toque la moral a quien no tiene al concepto de España entre su devocionario, sector de la sociedad española cada vez más amplio por otra parte. Votos son amores y no buenas razones, con lo que los guiños idiomático-territoriales se suceden, solo que no se reciben de igual manera en función de la procedencia y las pifias se castigan de manera inmisericorde, en particular si te llamas Mariano y te apellidas Rajoy.

alde1 podemos_euskadi1

Del mismo modo que el hecho de que Andrea Levy pronunciara en catalán una parte de su alegato final en el debate a 4 femenino del día 9 sin ser recibido con palmas y ovaciones entre quienes profesan la defensa a ultranza del catalanismo, que la campaña de Rajoy en Euskadi presente un error gramatical de magnitud mayúscula ha recibido toda clase de chanzas, risotadas e incluso apoyos.

Sí, apoyos. El intento de traducir el lema A favor al euskaldún se ha convertido en un tiro en el pie de propociones bíblicas. Alde, así sin más, significa Fuera o Largo, con lo que unido a Rajoy en la publicidad publicada en la prensa vasca inundó las redes de peticiones para que, efectivamente, se vaya. Según me explica con gran conocimiento del tema Reyes Prados (periodista sevillana y presentadora de televisión en Euskadi), se debe declinar ese Alde para que obtenga el significado pretendido por el PP: Rajoyen Alde significaría A favor de Rajoy y Rajoy Alde como sugiere el cartel sería Fuera Rajoy, que viene a ser lo que propugnan todos y cada uno de los partidos que concurren a las elecciones del 26J bajo unas siglas distintas a las del PP. Añade la compañera que allí arriba esto está al alcance de cualquiera con conocimiento del idioma, con lo que, ¿de dónde viene semejante tiro en el pie?

Y ojo, que a Podemos le pasó algo similar en pleno lanzamiento de la precampaña para las elecciones anteriores. Quiso propagar como lema No más corrupción en euskera traduciendo como Korrupzio gehiagorekin, cuando significa Con más corrupción. Aunque Bildu mostró gran interés por difundir este error –a nivel local son aliados pero en las Generales ceden muy a su pesar muchos votos por la mayor influencia podemita en Madrid– la repercusión del patinazo amoratado es, por descontado, virutilla al lado del cachondeíto antiRajoy. Pero parece mentira lo fácil que les resulta a algunos meterse en un charco en medio del desierto y saltar encima.

 

El secundario Rajoy

Jesús Ollero | 13 de junio de 2016 a las 6:24

Si tiene tiempo y le queda ánimo después de esta interminable carrera electoral en la que se fueron encadenando una tras otra las elecciones andaluzas, municipales, catalanas, generales y generales por duplicado tras seis meses de blablablá, dése una vuelta por la web del periódico y compruebe dónde está ahora mismo la atención (se podría decir incluso la escasa atención) del debate político español. Los datos que ofrece Opileak en colaboración con este diario son muy interesantes, y vayamos con uno muy claro.

Por increíble que parezca, o quizás no de forma tan increíble pero desde luego es llamativo, el candidato con menor repercusión en redes sociales ahora mismo es el que tiene el 99,9% de las posibilidades de ser el más votado el 26J. Mariano Rajoy, presidente interino mientras se decide qué demonios hacer con la Moncloa, ha pasado de ser el más citado el pasado diciembre entre los presidenciables al que menos mensajes suma de los ahora cuatro candidatos registrados, toda vez que en invierno Garzón aún no era aliado de Podemos y existía UPyD.

Curiosamente, o no tan curiosamente pero de manera también llamativa, la lucha por la supremacía en la izquierda ha aupado a Pablo Iglesias como el más mencionado y progresivamente a Pedro Sánchez por delante de Albert Rivera. Se subraya dónde está el debate ahora mismo otorgando un papel extraño por secundario a quien, de nuevo, se supone que tendrá la principal responsabilidad de formar gobierno.

opileak1

El tema va así: Pablo Iglesias ronda el 30% de las menciones analizadas, Pedro Sánchez y Albert Rivera el 26% cada uno y Rajoy un escaso 21%. A diferencia, también, de diciembre, las conversaciones sobre los candidatos son, de momento, excluyentes. Si suman los porcentajes actuales (102%), no parece muy significativo el volumen de mensajes que menciona a más de un candidato. En diciembre la cosa iba por encima del 115%…

Son entre 8 y 10 puntos porcentuales los que vienen separando aquí a Iglesias de Rajoy, más de los que ofreció el CIS la víspera de comenzar la carrera electoral. Incluso sorprende la notable distancia que mantienen sobre el todavía presidente tanto Pedro Sánchez (en pleno hundimiento del PSOE según el CIS) como Albert Rivera (a cuyo partido se atribuía un bajón por su anterior pacto con los socialistas que no se atisba aún).

Recurriendo a un horrible cliché (lo reconozco), o el PP no está poniendo toda la carne en el asador con su candidato o los demás van dos pasos largos por delante en cuanto a estrategia y plan de acción. O la gente pasa de Rajoy, que igual…

‘Hoax’ en propia puerta

Jesús Ollero | 12 de junio de 2016 a las 6:05

Seguro que, por mal del WhatsApp o el correo electrónico, ha recibido un mensaje muy alarmista de un amigo, conocido o medio pensionista que ha terminado siendo un bulo más de los cientos que circulan por internet. No hace falta que sea algo tan gráfico como aquello del perro y la Nocilla. Basta con que alguien con menos luces que un callejón intramuros mande el archivo equivocado a la persona correcta.

Con lo bien que pintaba el sábado, con la UEFA ofreciendo de balde por internet los partidos que nadie ha comprado de la Eurocopa como gran atídoto contra el calor vespertino, el otro Pablo, el del PP, no tenía nada mejor que tragar con un hoax en toda regla. Hoax es un término anglosajón (ya saben que en el digitalismo militante no se puede vivir sin anglicismos everywhere) que identifica estos bulos y manipulaciones.

Está bien que Pablo Casado rectifique e incluso que inunde su timeline (anglicismos y tal) con ejemplos reales de vídeos que ilustran la pobreza y la tensión en Venezuela tras publicar un vídeo antiguo y de Congo. También está fenomenal que se tome conciencia de qué pasa allí por mucho que lo que esté en juego es lo que pasa aquí. Pero ya no mola tanto que la cabeza visible de la comunicación del partido aún en el gobierno se trague un hoax tan grueso, por mucho que hoax suene a delantero suplente de la aguerrida Albania.