Archivos para el tag ‘26J’

El almacén del ‘youtuber’ y el síndrome de Buzz Lightyear

Jesús Ollero | 25 de junio de 2016 a las 6:25

Sepa, paciente lector, que la vida no acaba en internet pero hay mucha vida dentro y un concepto llamado youtuber que arrastra a las masas como si no hubiera mañana. Uno de esos peculiares especímenes responde por Rush Smith y tiene tal predicamento que ha conseguido que los candidatos a la presidencia participen con él de un experimento en vídeo la mar de interesante y que responde por El almacen de los juegos.

Han pasado los cuatro salvo Rajoy, quien por cuestiones generacionales y por un buen criterio de mandar a quien pueda hacerlo correctamente optó por Pablo Casado. Al jefe de comunicación del PP, antes de jugar en una tablet con aplicaciones de habilidad y coordinación –muy bien hilados para metáforas sobre política–, le preguntaron por las medidas de su programa respecto a dos industrias punteras: videojuegos y cine de animación. Casado reconoció lo que todos temen: no sabe al detalle el contenido de su programa electoral. Entre juegos hablaron de temas ligeros además de explicar la cerrazón para someterse a la investidura en el anterior proceso, justificado en no sumar más que con el PSOE, partido que según Casado bloqueó toda opción. Habló de la oferta al PSOE, que incluía respaldar a los gobiernos locales y regionales donde pudieran perder el apoyo de Podemos y las conclusiones del análisis de propuestas comunes con socialistas y con C’s: educación, empleo, pensiones, unidad nacional y lucha contra la corrupción.

 

 

El segundo en orden fue Pablo Iglesias. Con el líder de Podemos realizó un Heads Up Challenge, juego de avidinar palabras y conceptos que mostró a un candidato suave y colaborador. Un chollo de vídeo, para qué engañarnos. Como en todos los casos menos con C’s, hizo un alegato final con auriculares y eco, que en su caso parecía Matías Prats padre. Rush Smith le hizo una entrevista emitida por Periscope para el canal de política de Twitter de la que seleccionó un par de preguntas sobre cuotas de autónomos y el concepto de rentas altas, que Iglesias consideró a partir de 60.000 defendiendo una progresividad en el IRPF entre el 45 y el 55%.

 

 

Con Albert Rivera completó un día de campaña incluso desde el autobús de prensa, donde cantaron una versión de Enrique Iglesias y asistieron a un acto en la muy cervantina Almagro (Ciudad Real). Se metió en el coche del equipo de Rivera, donde coincidió con la otra Rivera, Marta, envuelta en una agria polémica en los comicios de diciembre. La entrevista con Rivera, con una breve aparición de Inés Arrimadas, se hace en Barcelona coincidiendo con el España-Turquía de la Eurocopa, ambos políticos vistiendo la camiseta de la selección tras el pulso con la alcaldesa Colau por las pantallas en la calle.

 

 

Pedro Sánchez supone la única entrevista convencional. Hablan del famoso vídeo con el que se le intentó tildar de racista y que éste vincula con la guerrilla de Podemos. Afirmó que Pablo Iglesias no será presidente, que nunca vetó a Podemos y que simpatiza con muchos de sus votantes. Rush Smith le descerraja que sufre el síndrome Buzz Lightyear –“crees que puedes volar pero luego te das cuenta que las alas son de cartón”–, y aunque el youtuber le comenta estar en la disyuntiva de votar a Podemos o al PSOE, la opción elegida para Pedro Sánchez no le favorece respecto a las otras, más naturales y frescas. Los constantes gestos le presentan inseguro y el hecho de ser el que menos duda en su alegato final con el eco en los auriculares indica que tiene la lección de su discurso perfectamente aprendida y cero improvisada. Iniciativa brillante, eso sí.

 

 

Politibot, la revelación de la campaña

Jesús Ollero | 19 de junio de 2016 a las 6:24

politibot

Cuesta tan poco destacar en esta campaña que resulta verdaderamente sorprendente el relativo impacto que está obteniendo Politibot, una app integrada en Telegram (servicio de mensajería instantánea muy similar a WhatsApp) que ofrece multitud de información, datos, gráficos e incluso la posibilidad de que el usuario ponga a prueba sus conocimientos sobre el proceso electoral y sus integrantes. Politibot, además de ser gratis –como no podía ser de otra forma–, agrega información, encuestas, datos y temas sobre cada uno de los cuatro partidos por separado. Lo hace automáticamente, con un pequeño menú que se despliega bajo la caja destinada a escribir, de forma que el robot es capaz de seleccionar información dependiendo de los detalles que cada uno haya proporcionado a la aplicación al comenzar su uso y las opciones que haya ido eligiendo, ofreciendo un servicio cada vez más personalizado.

Al comenzar el día, gracias a la información que el usuario proporciona sobre sus intereses en el 26J, Politibot realiza una selección automática de contenidos recomendados, y da la opción de borrar el historial de noticias, imágenes y gráficos enviados para permitir que la aplicación reconfigure las preferencias. También comenta y comparte novedades en Twitter (@politibot).

Telegram, de uso muy inferior a WhatsApp, permite integrar canales de difusión, con lo que la agilidad de Politibot en esta plataforma es sorprendente. Habilitar canales para entidades y medios de comunicación, por ejemplo, se está convirtiendo en un nicho más que aceptable para la aplicación rusa en su intento por competir con WhatsApp. El contacto no es en grupo, sino que una base de datos puede interactuar con los usuarios de forma automática pero individualizada. En resumen, WhatsApp no permite todavía la interacción desde bots mientras Telegram, de código libre, está potenciando este tipo de servicios.

Detrás de esta criatura –a la que se puede acceder desde aquí: telegram.me/politi_bot– están dos periodistas (Eduardo Suárez y Martín González), dos ingenieros (David Martín-Corral y Juan Font), un sociólogo (Jorge Galindo) y un profesor de ingeniería en excedencia dedicado a la consultoría política y al análisis de datos (Kiko Llaneras). En sus primeras 48 horas de funcionamiento consiguió casi dos mil usuarios y su acogida entre políticos de todo signo, periodistas y usuarios en general ha sido extraordinaria.

Está por ver qué impacto van a lograr y hacia dónde van a mutar el proyecto una vez pasen las elecciones, pero no es más que la punta del iceberg de lo que está por venir en cuanto a mensajería.

Hablemos de ‘eso’

Jesús Ollero | 16 de junio de 2016 a las 6:22

Seguir o no seguir la campaña. He aquí la cuestión. Si ha optado por la segunda opción, aparte de no culparse en exceso, sepa que encontrará multitud de información y reflexiones sobre qué se está tratando en esta (re)campaña electoral. En este periódico, sin duda. Y en su web, también. Si se da un paseo por ella encontrará con facilidad las gráficas de datos que está ofreciendo este diario con la colaboración de la startup andaluza Opileak. Esta vez nos detendremos en qué se está hablando sobre los candidatos. Hablan y no paran, candidatos y particulares, hágase cargo, pero si se agrupa todo lo que se dice y se organiza por temas de interés, hay conclusiones llamativas.

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Resulta particularmente interesante comparar cuánto se habla de cada tema cuando se cita a los candidatos, aunque quede todavía una semana larga de circunloquios. No es ninguna tontería que el candidato que menos se asocia hasta ahora con el empleo -preocupación máxima de todo hijo de vecino- sea Pablo Iglesias, máxime cuando se sitúa casi en la mitad de los otros tres, que alcanzan un nivel de recurrencia en el tema muy similar. Tampoco es baladí que el único candidato al que no se cita con otro tema más que el empleo sea Mariano Rajoy. A saber: Pedro Sánchez transmite al usuario pacto, mientras los emergentes se vinculan con lo que dicen de la corrupción. La sanidad ha quedado completamente relegada aunque a quien más se saca el tema es a Rivera, y queda en último término en general el nacionalismo salvo para Ciudadanos, como no podía ser de otra forma, siendo además el partido naranja el que menos aristas presenta entre los temas que sugiere. Su gráfica dibujaría un triángulo equilátero de no ser por el acento en la corrupción. El líder de Podemos, por ejemplo, ha sido mencionado el doble de veces tratando la corrupción que el empleo, tema que en su caso se sitúa al nivel del pacto y la educación. En el caso de Rivera la educación va un paso por delante de sanidad y dos por detrás del pacto, mientras con Sánchez incluso se habla más de educación que de corrupción, mucho menos de sanidad y casi nada de nacionalismo. Con Rajoy aparecen pacto, educación, sanidad y nacionalismo en niveles similares (y en este orden), focalizando su atención en empleo y corrupción.

Ver los datos agrupados ahonda en estos datos. En el lado de la corrupción destaca Rivera, por encima de Iglesias, Rajoy y Sánchez. En el de la educación y pacto, Sánchez aventaja a Rivera, Iglesias y Rajoy. En nacionalismo Rivera tiene escaso margen sobre Rajoy, Iglesias y Sánchez, igual que ocurre en sanidad. En empleo, empate entre Rajoy y Sánchez, por delante de Rivera y muy atrás Iglesias.

 

Tuits electorales

Salpicar en el desierto

Jesús Ollero | 14 de junio de 2016 a las 6:25

Aspiraciones territoriales al margen, la realidad española invita a que los partidos intenten mimar de manera expresa el multilingüismo y el carácter pretendidamente plurinacional del Estado, de forma que no se le toque la moral a quien no tiene al concepto de España entre su devocionario, sector de la sociedad española cada vez más amplio por otra parte. Votos son amores y no buenas razones, con lo que los guiños idiomático-territoriales se suceden, solo que no se reciben de igual manera en función de la procedencia y las pifias se castigan de manera inmisericorde, en particular si te llamas Mariano y te apellidas Rajoy.

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Del mismo modo que el hecho de que Andrea Levy pronunciara en catalán una parte de su alegato final en el debate a 4 femenino del día 9 sin ser recibido con palmas y ovaciones entre quienes profesan la defensa a ultranza del catalanismo, que la campaña de Rajoy en Euskadi presente un error gramatical de magnitud mayúscula ha recibido toda clase de chanzas, risotadas e incluso apoyos.

Sí, apoyos. El intento de traducir el lema A favor al euskaldún se ha convertido en un tiro en el pie de propociones bíblicas. Alde, así sin más, significa Fuera o Largo, con lo que unido a Rajoy en la publicidad publicada en la prensa vasca inundó las redes de peticiones para que, efectivamente, se vaya. Según me explica con gran conocimiento del tema Reyes Prados (periodista sevillana y presentadora de televisión en Euskadi), se debe declinar ese Alde para que obtenga el significado pretendido por el PP: Rajoyen Alde significaría A favor de Rajoy y Rajoy Alde como sugiere el cartel sería Fuera Rajoy, que viene a ser lo que propugnan todos y cada uno de los partidos que concurren a las elecciones del 26J bajo unas siglas distintas a las del PP. Añade la compañera que allí arriba esto está al alcance de cualquiera con conocimiento del idioma, con lo que, ¿de dónde viene semejante tiro en el pie?

Y ojo, que a Podemos le pasó algo similar en pleno lanzamiento de la precampaña para las elecciones anteriores. Quiso propagar como lema No más corrupción en euskera traduciendo como Korrupzio gehiagorekin, cuando significa Con más corrupción. Aunque Bildu mostró gran interés por difundir este error –a nivel local son aliados pero en las Generales ceden muy a su pesar muchos votos por la mayor influencia podemita en Madrid– la repercusión del patinazo amoratado es, por descontado, virutilla al lado del cachondeíto antiRajoy. Pero parece mentira lo fácil que les resulta a algunos meterse en un charco en medio del desierto y saltar encima.

 

El secundario Rajoy

Jesús Ollero | 13 de junio de 2016 a las 6:24

Si tiene tiempo y le queda ánimo después de esta interminable carrera electoral en la que se fueron encadenando una tras otra las elecciones andaluzas, municipales, catalanas, generales y generales por duplicado tras seis meses de blablablá, dése una vuelta por la web del periódico y compruebe dónde está ahora mismo la atención (se podría decir incluso la escasa atención) del debate político español. Los datos que ofrece Opileak en colaboración con este diario son muy interesantes, y vayamos con uno muy claro.

Por increíble que parezca, o quizás no de forma tan increíble pero desde luego es llamativo, el candidato con menor repercusión en redes sociales ahora mismo es el que tiene el 99,9% de las posibilidades de ser el más votado el 26J. Mariano Rajoy, presidente interino mientras se decide qué demonios hacer con la Moncloa, ha pasado de ser el más citado el pasado diciembre entre los presidenciables al que menos mensajes suma de los ahora cuatro candidatos registrados, toda vez que en invierno Garzón aún no era aliado de Podemos y existía UPyD.

Curiosamente, o no tan curiosamente pero de manera también llamativa, la lucha por la supremacía en la izquierda ha aupado a Pablo Iglesias como el más mencionado y progresivamente a Pedro Sánchez por delante de Albert Rivera. Se subraya dónde está el debate ahora mismo otorgando un papel extraño por secundario a quien, de nuevo, se supone que tendrá la principal responsabilidad de formar gobierno.

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El tema va así: Pablo Iglesias ronda el 30% de las menciones analizadas, Pedro Sánchez y Albert Rivera el 26% cada uno y Rajoy un escaso 21%. A diferencia, también, de diciembre, las conversaciones sobre los candidatos son, de momento, excluyentes. Si suman los porcentajes actuales (102%), no parece muy significativo el volumen de mensajes que menciona a más de un candidato. En diciembre la cosa iba por encima del 115%…

Son entre 8 y 10 puntos porcentuales los que vienen separando aquí a Iglesias de Rajoy, más de los que ofreció el CIS la víspera de comenzar la carrera electoral. Incluso sorprende la notable distancia que mantienen sobre el todavía presidente tanto Pedro Sánchez (en pleno hundimiento del PSOE según el CIS) como Albert Rivera (a cuyo partido se atribuía un bajón por su anterior pacto con los socialistas que no se atisba aún).

Recurriendo a un horrible cliché (lo reconozco), o el PP no está poniendo toda la carne en el asador con su candidato o los demás van dos pasos largos por delante en cuanto a estrategia y plan de acción. O la gente pasa de Rajoy, que igual…

‘Hoax’ en propia puerta

Jesús Ollero | 12 de junio de 2016 a las 6:05

Seguro que, por mal del WhatsApp o el correo electrónico, ha recibido un mensaje muy alarmista de un amigo, conocido o medio pensionista que ha terminado siendo un bulo más de los cientos que circulan por internet. No hace falta que sea algo tan gráfico como aquello del perro y la Nocilla. Basta con que alguien con menos luces que un callejón intramuros mande el archivo equivocado a la persona correcta.

Con lo bien que pintaba el sábado, con la UEFA ofreciendo de balde por internet los partidos que nadie ha comprado de la Eurocopa como gran atídoto contra el calor vespertino, el otro Pablo, el del PP, no tenía nada mejor que tragar con un hoax en toda regla. Hoax es un término anglosajón (ya saben que en el digitalismo militante no se puede vivir sin anglicismos everywhere) que identifica estos bulos y manipulaciones.

Está bien que Pablo Casado rectifique e incluso que inunde su timeline (anglicismos y tal) con ejemplos reales de vídeos que ilustran la pobreza y la tensión en Venezuela tras publicar un vídeo antiguo y de Congo. También está fenomenal que se tome conciencia de qué pasa allí por mucho que lo que esté en juego es lo que pasa aquí. Pero ya no mola tanto que la cabeza visible de la comunicación del partido aún en el gobierno se trague un hoax tan grueso, por mucho que hoax suene a delantero suplente de la aguerrida Albania.

 

Flojita y botando

Jesús Ollero | 11 de junio de 2016 a las 6:18

Partiendo de la base de que Podemos no sólo lo aprendió pronto sino que hace de ello una de sus principales bazas, los partidos los suelen ganan los que no cometen errores. Y no, normalmente los voceros podemitas no los cometen y aguardan la cagada de rigor de los demás. El debate de mujeres, como concepto de por sí cuestionable y además con la mitad de participantes fuera de las listas del 26J, se recordará apenas por un fallo. Un despiste, una desaplicación que diría Vicente Cantatore. No parece que ganara Bescansa, que concede poco margen de patinazo –aún menor que el resto de cabecillas de su partido–, en general se asume que ganó Arrimadas –salvo en los círculos de Podemos, obvio–, hubo bastantes coñas sobre si Levy era un robot y se llamaba Andrea o Androide y había interés en ver en la arena a una jurista de prestigio y larga trayectoria: Margarita Robles.

Robles, salvo juventud, lo tenía todo. Respeto, experiencia en gobiernos, formación impecable, carrerón judicial… No extrañaría que, a priori, las demás guardaran cierta distancia con ella para no meterse en un jardín, pero en el jardín se metió una persona que se ufanó de haber abandonado la cúspide judicial para ayudar a su país. A hacer puñetas todo lo que pudiera decir Robles y aportar (es un decir) las demás. La magistrada resbaló de manera torpe y diletante. Y de forma absurda e inocua, por la obviedad del fallo. Pero en esta era digital donde se reflexiona entre poquísimo y nada, no se perdona nada y si a la gente, en general, les estaban disgustando Levy y Robles, el resbalón fue la puntilla de la mujer del PSOE. Nada de lo expuesto en Antena 3 trascendió lo suficiente para tapar el error de Robles y las risas de Arrimadas. Decir que el PSOE no ha colaborado con la justicia cuando se quiere nombrar al PP es perdonable, pero a falta de audiencia (12,7% por 26,7% de Supervivientes), en Twitter se huele la sangre como en pocos lugares. Igual Robles, que la puso flojita y botando, tendría que replantearse si compensa dejarlo todo para salvar a un país así.

 

Tuits de campaña

 

Botellines ‘on the road’

Jesús Ollero | 10 de junio de 2016 a las 6:22

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Con pocos recursos pero bastante ingenio, con una repercusión limitada pero una ejecución fantástica, Izquierda Unida empieza la campaña del 26J abducida por Podemos en ese Unidos Podemos que suena casi a fiesta colegial y con un golpe de efecto extraordinario en cuanto a su aportación audiovisual, algo por otra parte bastante habitual. Con un estilo moderno, televisivo y muy americano, Alberto Garzón no va a capitalizar debates pero sí a protagonizar una campaña distinta, fresca y cercana.

Lo de fresca y cercana va también por su abrazo con Pablo Iglesias y sus botellines con el candidato de las confluencias en un teaser con el que promocionó ayer el estreno de la web de campaña más llamativa de esta monumental bostezo en el que se ha convertido la eterna carrera presidencial: Garzón on the road se estrena este viernes para realizar un seguimiento muy particular del político malagueño pero ya ha deslizó algunas perlas, como convertir en tendencia el término abrazo gracias a la coincidencia con el histórico saludo entre Maradona y Pelé –que para todo hay que tener un poquito de suerte– o mantener a los gatos en la campaña aprovechando el infumable spot del PP en el que una joven pide 70 kilos de pienso para gatos ante la estupefacción del dependiente porque tiene 122 gatos –tantos como diputados del PP en el simulacro de diciembre– sin que le gusten porque está totalmente en contra de los perros. Perros y gatos, una disputa superoriginal, que el PP utiliza para pedir que no se vote a la contra (a la suya, claro). Total, un buen fondo con una ejecución manifiestamente mejorable.

En eso el On the road de Garzón es impecable. Web moderna, sencilla y dinámica. Y los vídeos prometen incluso aunque se basan en imágenes reales. Oiga, que igual tener imágenes de verdad en las que un político se desenvuelve sin transmitir vergüenza ajena y sella su pacto con un botellín fresquito (“No ha querido besarme”, le dice Iglesias) resulta mucho más efectivo que engatunarse.

 

Tuits de campaña