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Rentabilizar la ausencia (y no es Rajoy)

Jesús Ollero | 10 de diciembre de 2015 a las 7:53

Nunca dos ausencias fueron tan comentadas. La de Rajoy por supuestísimo, pero también la de Alberto Garzón, el principal damnificado (bueno, él y su formación) de la punjanza de los emergentes y de cómo se han configurado los debates en esta campaña. Ya antes, en el streaming de El País, no había sitio para Garzón (ni para Herzog, que UPyD sigue existiendo y con representación parlamentaria) pero se dejó el atril vacío del todavía presidente. El lunes decisivo de Atresmedia fue con cuatro y el malagueño también se quedó fuera. Y el próximo lunes en el careo Rajoy-Sánchez pool mediante, pues es evidente que siendo un debate a dos no hay sitio para nadie más. Total, que en toda esta vorágine apenas ha cabido en el debate a nueve de RTVE, también con Herzog, por cierto, que logró sacarlo de la clandestinidad de la madrugada. Ninguneo total.

Pero Garzón, al que muchos discuten que no se uniera a las barricadas podemitas como hizo Tania Sánchez, no se le puede discutir un mérito fruto de la deportividad y del ingenio (suyo o de alguien cercano), con un mensaje redondo y sin carga ideológica. O sea, para todos los públicos.

“¿Os está gustando mi intervención? Es lo que tiene la democracia, que está a régimen #7dElDebateDecisivo”, es el tuit estrella de la historia de la política española. 23.000 retuits y casi 16.000 corazoncitos. Una auténtica barbaridad. Lo nunca visto en política, superando los veinte mil que recibió Carmena al poco de acceder a la alcaldía. @Tuitocracia midió 3.287 nuevos seguidores para Garzón exclusivamente durante el debate, con un espectacular repunte de 2.400 en el primer tramo de la cita y durante toda la emisión claramente delante del resto. Un resto entre los que sumó 3.184 Pablo Iglesias, 2.831 Albert Rivera, 2.189 Soraya Sáenz de Santamaría y 1.648 Pedro Sánchez (¡la mitad!). Por cierto que Pablo Iglesias dio un estirón de igual calibre (otros 2.400) en la primera hora postdebate, la de las valoraciones con el impacto aún de su comentadísimo alegato final.

 

Luces, sombres y bots

Jesús Ollero | 8 de diciembre de 2015 a las 11:04

Dos millones cuatrocientos mil tuits durante el día y millón y medio durante la duración del #7dElDebateDecisivo. Nada de bromas en un evento que concitó toda la atención en plasmas, tablets y móviles de la piel de toro, Doñada incluida.

El vértigo de Twitter hace que de los grandes momentos de la noche apenas el housewaterwatchcooper de Pablo Iglesias (lo dijo dos veces oiga… imperdible la web housewaterwatchcooper.com aparecida la misma noche) tuviera recorrido, ausencia de Rajoy aparte. Si acaso, y eso sí es un punto a favor, el discurso final de Iglesias (pese a las críticas al puño en el pecho). La más mencionada hasta bien pasada la medianoche fue Soraya, a la que los debatientes tardaron en dirigirse personalmente, con 45.485. Claramente detrás Iglesias (36.138), Sánchez (34.1480) y Rivera (27.466).

Pero resulta cuanto menos sorprendente que a Errejón, un tipo listo hasta aburrir, se le llene la boca comparando los candidatos de verdad (el suyo, básicamente), con los de plástico (los otros, en general) y que el #PabloPresidente20D que Podemos aupó desde la mañana del día 8 y durante horas y horas engordara principalmente con retuits de cuentas dudosas y con la actividad frenética de bots. Bots everywhere… O sea, que la humanización de la política es inflar el discurso digital con las más burdas técnicas, cuentas con nombres tan difíciles de pronunciar o más que PricewaterhouseCoopers. Un horror. Nuevas políticas, nuevas trampas. Great!

No nos engañemos. Con independencia de que Pablo Iglesias estuviera bien en el debate (salvo alguna cosa como el ridículo sobre el referéndum andaluz, del que intentó salir con un alucinante “no te pongas nervioso” dirigido al moderador), que lo gane según los usuarios de manera tan abrumadora viene claramente inflado por todo esto. Los otros también lo saben hacer, pero o lo saben hacer peor o lo están descuidando. Normal después del ridículo de las cuentas zombis compradas para el usuario de Rajoy para que el profesor emérito no lo superase en seguidores.

El infalible fuego amigo: la fondona y el hipster

Jesús Ollero | 8 de diciembre de 2015 a las 7:22

LA tele lo acapara todo pero hay vida inteligente (y no inteligente incluso) fuera de ella. Twitter y el plasma tienen una relación íntima y personal pero la corriente no siempre sigue los parámetros establecidos. Así, aunque el debate era tendencia desde primera hora de la mañana porque la planificación de Atresmedia así lo tenía marcado en rojo, el día tuvo dos momentos absolutamente asombrosos, y los dos con el mismo origen: el desconcertante Partido Popular.

De entrada, y eso que en su momento se la intentó minusvalorar porque era guapita y tal, un representante del PP (concejal de Urbanismo de Galapagar…) encendió todas las luces rojas y de colorines de las crisis virales con un comentario de una desfachatez inclasificable hacia Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid: “Es cosa mía, o Villacís se ha comido toda una fábrica de bollos y se está poniendo fondona”.

Lo borró y se disculpó, por supuesto entre una cataratas de formas consagradas como panes de pueblo de grandes, de forma y manera que #yotambienestoyfondona se encaramó junto al programado #7DElDebateDecisivo y ya de ahí no lo bajaba nadie.

Para colmo, al todavía presidente Mariano Rajoy, en un guiño absolutamente innecesario, gratuito e incluso friki, le publicaban en su cuenta esto: “Nos vota gente muy diferente, #TambiénLosHipsters. Confía en el @PPopular, #SinPrejuicios. Por ti. Por todos”. Claro, luego @CurroTroya identifica al supuesto hipster como concejal de la localidad malagueña de Pizarra y acompaña con atuendos más cortijeros que Cayetano Martínez de Irujo y del hipster al hipsterismo hubo un paso corto.

El eterno fuego amigo y el infalible tiro en el pie. No hay mejor munición para el rival cuando las cuentas no salen en el equipo que juega a mantener una posición que, matemáticas en la mano, resulta inviable. En el fondo, no hace falta que Rajoy vaya a exponerse a un debate, ya se encargan de exponerles sus asesores y el último concejal de cualquier pueblo de por ahí.