El Vía Crucis inteligente

Manolo Ruiz | 15 de noviembre de 2016 a las 11:58

H. George Wells dejó escrito:
No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio.

Que la Junta Superior del Consejo de Hermandades y Cofradías haya recibido el primer varapalo del Pleno de Hermanos Mayores de Penitencia, no debería sorprender, puesto que el sondeo de previas a la propuesta interesada de cambiar el día del Vía Crucis, no contaba con el respaldo de quienes cortan el bacalao en asuntos propios de cofradías. No sólo era previsible que el rechazo se vistiese de noticia, sino que la propuesta inmadura de modificación tenía visos de inverosimilitud. En el pleno de varas doradas penitenciales no se encuentra el caldo del cultivo electoral que llevó a Sainz de la Maza a presidir el órgano rector de las cofradías, y los intereses de modificación chocaban frontalmente con innumerables actos de cultos y traslados, donde las propias cofradías actúan en primera persona o en representación corporativa y afectiva.Monte-sión

Que haya más gente en los traslados o en la Catedral, dependerá principalmente del poder de convocatoria de la propia imagen, la cofradía y la institución que los federa estatutariamente. Quien no lo quiera ver así, no más tiene que convocar a pleno a las hemerotecas y comprobar las asistencias al Vía Crucis extraordinario del Cachorro por Haití, o a los ordinarios de Culto que realizan el Señor de la Sentencia o el de las Tres Caídas de Triana, sin menoscabo para entre otros, el del Señor Cautivo del Tiro de Línea. No hay más lecturas.

El primer lunes de cuaresma le guste o no a cierto sector de la prensa y a la Junta Superior que se ha dejado arrastrar a presentar una propuesta poco sólida y consistente, está asentado como fecha fija en el calendario de ritos de los cofrades, entregados desde la imposición de cenizas a un terremoto de emociones cercanas, que focaliza su magnitud en el fin de semana anterior. Para la venidera Cuaresma, el Consejo designó a la imagen del Señor de la Oración en el Huerto, un icono religioso de una cofradía de potente devoción popular como es Monte Sión; una imagen cargada de rica historia y entroncada en la efervescencia de la piedad que de manera más particular e íntima viven los barrios. Una cofradía con su vida interna algo convulsa, pero que ha recibido la elección como manto de serenidad para afrontar la interesante tarea de ejercer catequesis sencilla con la sola presencia de la portentosa talla de Jesús implorante ante el Padre.

Que éste más o menos arropado en los traslados, no se consigue ni cambiando la fecha ni llenando de #Almohadillas las redes sociales.

 


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