Vallas

Manolo Ruiz | 16 de marzo de 2016 a las 11:02

Escuchando a The Refrescos

Si no es poco el tiempo que pasan secuestradas las cofradías para el público de a pie – lo que ha venido en llamarse El Pueblo de toda la vida de Dios- desde que ponen su Cruz en el perímetro Duque-AlfonsoXII-Velázquez, hasta que dejan el de Placentines-Plaza del Triunfo, más madera o hierro en éste caso, con la obsesiva y compulsiva manía de poner vallas al campo de la fe, que son las calles por donde contemplar y disfrutar las cofradías. Tanto regular, tanto prohibir, tanto privatizar, tanto aforar. Tiramos piedras contra nuestro propio tejado para protegernos de nosotros mismos, no sabiendo separar el trigo de la paja. Quizás la apertura de espacios alternativos para quienes no gustan de la fiesta religiosa, y oferta de ocio adecuada, podían centrar los esfuerzos de la Administración para no dar una sensación de  ser un ente represivo y con poco tacto a la hora de pensar en quienes no acceden al PPV de la Carerra Oficial

¡Vallas, vaya! Aquí no hay playa con lo que solucionaría buena parte del problema…

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Marcha

Manolo Ruiz | 15 de marzo de 2016 a las 9:57

¡ Chero, ta chero, ta chero, chero che !

Virgen de las Aguas

Virgen de las Aguas

¡Música Maestro!

 

Stabat Mater

Manolo Ruiz | 14 de marzo de 2016 a las 12:53

A Juan de Mesa y Cristóbal Ramos lo han unido en el Convento de Santa Isabel, para en un remanso de paz en la ajetreada jornada del Domingo de (colas) Pregón, escenificar un portentoso Stabat Mater que ya quisieran para sí muchas cofradías.  El crucificado de Mesa y la dolorosa son dos botones de muestra de las muchas obras de arte que atesora el Convento.

 

 

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Acólitos

Manolo Ruiz | 12 de marzo de 2016 a las 16:04

Servidores,instruidos, constantes, sufridores, privilegiados, aromatizados y repeinados. Recuerde cuando cruce un cortejo o tenga la oportunidad de cangrejear sin acabar en el cuartelillo, que ellos estás sirviendo con su luz y sus perfumes a la imagen sagrada a la que preceden, y merecen nuestro respeto. No se enoje si le cae cera de un cirial, o le salta una chispa del incensario. Ellos no están para servir ni incensiar  ni al cangrejero ni a la bulla, ni a algunos oficiales de junta a los que sólo faltó salir bajo palio.

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Escolta

Manolo Ruiz | 10 de marzo de 2016 a las 8:30

Dedican parte de su tiempo de ocio a seguir configurando una de las estampas clásicas y populares de la Semana Santa, herederos de aquellos “civiles” que eran  puestos al servicio de la salvaguarda del orden en tiempos pretéritos, y con una sociedad muy diferente a la actual. Patrimonio inmaterial de las postales, suelen ser medida disuasoria y colaboradores para disolver aglomeraciones delante del paso al que ofrecen su servicio. Sin que sea necesario aforar la calle, cooperan con el resto de Fuerzas de Seguridad locales y nacionale,s así cómo con los propios equipos de Protección Civil y hermanos de la cofradía a la que acompañan.

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Peón

Manolo Ruiz | 9 de marzo de 2016 a las 8:30

 

Capi

El hombre que ven en la imagen es algo más que conocido por muchos de los que habitamos la fauna cofradiera. Para la gran mayoría, sólo pasará por ser un tipo  con  su ropa de trabajo el día de la mudá de los fantasmas, donde ya vimos algún que otro costal “alternativo”. Éste hombre es un peón. Un gran peón. Tendrá como todos sus cositas, pero a honrado le empatan, complicado será que le ganen.

No se siente importante por nada de lo aportado desde la sencillez y la humildad a la Semana Santa de Sevilla. Peón de oficio y beneficio. Crucero abnegado y respetado, porque sólo el ego de los torcidos pesa más que los kilos del exceso y la desmedida. Discreto, sencillo, humilde, amable, alegre, leal, sincero, amigo y hermano. Sabe que le va llegando su hora del adiós, pero nadie le va a invitar a marcharse. Sabe a lo que vino y cuándo debe dejarlo, pese a que tiene un físico poderoso andandonamá. Está preparando su salida disfrutando de lo vivido, también de lo sufrido cuando había espantás  en cuadrillas que trabajaban cofradías de mármol a mármol Pero hasta para recordarlo, tiene gracia. Y una sonrisa que regalarte y un abrazo sincero que ofrecerte.  Capi: costalero, crucero, cariñoso, cercano, amigo y hermano.

¡Que viá llamá!

 

Jartible

Manolo Ruiz | 8 de marzo de 2016 a las 8:30

Si usted lo ve en la trasera de un pasopalio, en la delantera de un paso de tribunal, en un concierto o los cultos de su hermandad, abra paso al campeón.Él no es de los impertinentes, de los que molestan, más bien se mimetiza en el hábitat que le rodea y respeta a todo y a todos. Recuerde que  al que usted  ve que está dando el todo por el todo, es quién después pone en la red lo que usted anda buscando…

Visto el domingo en la mudá de los fantasmas

Jartible

Jartibles lo habrá (o habremos), pero ni te empatan querido Nacho.

Costales

Manolo Ruiz | 7 de marzo de 2016 a las 11:34

Dentro de los trabajos de colaboración que vengo llevando a cabo para  www.elpalquillo.es  durante a presente Cuaresma, vengo observando varias cosas que en la medida que el tiempo me lo permita iremos comentando en algo así como micro entradas, o estampas de Cuaresma. Una de ellas es referente al mundo del costal y la trabajadera.

Se imponen normas, se regulan edades, se unifica  la ropa, pero al final la última palabra ¿ a quién corresponde?

Costales

Visto ayer en la mudá de los fantasmas de San Juan de La Palma

Esperanza

Manolo Ruiz | 27 de febrero de 2016 a las 1:54

Aung San Sau Kyi dejó escrito:

No creo en la esperanza sin trabajo. Creo que solo puedes tener esperanza cuando has trabajado realmente duro.


Traslado Esperanza 16

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Cinco apósitos para Cinco Llagas

Manolo Ruiz | 17 de febrero de 2016 a las 16:03

El Vía Crucis de la Hermandad de la Trinidad nos deja cinco historias personales que nos muestran la fuerza del crucificado más moderno de la Semana Santa.

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Estando en éxtasis, San Francisco de Asís recibió de Jesús Crucificado los estigmas que laceraron su cuerpo, dando de ese modo al origen de la devoción por las Cinco Llagas. Una por cada una de las heridas que ajaron su piel, infringidas como perforaciones en ambas manos y pies, por los clavos que lo fijaron al madero, y una vez entregado a la Gloria del Padre, como modo de asegurar su muerte terrenal, practicada sobre su costado y que atravesó el toráx hasta partirle el corazón.

Una antigua devoción en una imagen moderna, la del último de los crucificados de la Semana Santa. El Hijo de La Esperanza que tallase un vecino de la infancia, ha presidido el Vía Crucis de las Cofradías de Sevilla en un frío lunes de Cuaresma en lo climatológico. De forma sobria, rotunda, elegante y cargada de gestos y detalles a la altura de la categoría humana de la familia trinitaria, que subieron la temperatura de las emociones conforme los brazos extendidos del Señor de la Trinidad acariciaban la cal de los los muros del Beaterio, donde comenzaron a cerrarse por unas horas, cada una de las cinco pústulas.

17:45 horas. Luisa no ha almorzado, y eso que sabe de comidas y revuelo de chiquillas tras los muros donde se fundase la cofradía de niñas perdidas. Lleva casi 12 horas levantada y le quedan más de 6 para volver a casa, donde no sabe ni tan siquiera si le quedarán fuerzas para cenar. Viene a poner un apósito a quién depositó su esperanza. No necesita de apepéspara saber a qué hora llega el 16, y a qué hora transbordará para volver a tomar el cercanías que en 3 Rosarios sin letanías, la dejará en el pueblo donde le dieron una vivienda de alquiler social. “Yo no le debo nada a la Junta, ellos tiraron mi casa, yese que viene por ahí es el que me la ha dado” Por eso estoy aquí, con la medalla de las trenzas verde y blanca que me regaló el “Tito Ramírez” que me consolaba diciendo “verás como el Hijo de la Esperanza no deja sola a una madre”. Le preocupa el corte de tráfico en la Ronda, porque si pierde su tren, a ver quién le da de comer a Jacinta.

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