Reforma de la enseñanza: No todo es calidad

Ignacio Martínez | 17 de diciembre de 2012 a las 14:17

Sostiene Wert que el 95% del contenido de su reforma educativa está orientado a la calidad. O sea, reconoce que no todo es calidad. Lo de menos será discutir el porcentaje que otorga a las concesiones, sea un cinco, un diez, un veinte o un cuarenta. Qué más da. Lo relevante es que el ministro admite que la decisión de darle a Religión rango académico y programar una asignatura alternativa está basada en supuestos ideológicos. Es una opción política, afirma en una entrevista a El País. Tiene una estupenda coartada: se trata de cumplir un tratado internacional de 1979, que él sabe que se puede revisar. Se refiere al Concordato firmado por el Gobierno de Suárez con la Santa Sede sobre enseñanza, financiación de la Iglesia, asuntos culturales y jurídicos o asistencia religiosa a las fuerzas armadas. Aunque por cómo lo dice, es evidente que no tiene ninguna intención de denunciarlo.

Así es como el máximo responsable gubernamental ejecuta y explica los deseos de la jerarquía católica en la materia. Sin complejos. La cúpula eclesial habla de emergencia educativa. No porque los alumnos desatiendan cuestiones académicas básicas, sino por la formación humanística que reciben. El auge del laicismo en el país es atribuido con el equipo episcopal dirigido por monseñor Rouco a las deficiencias de la escuela cristiana. Según esta tesis, el asunto se arreglaría con más dosis religiosa en la enseñanza obligatoria, equiparándola a la ética y los valores constitucionales que darían los alumnos descarriados. Ése es el nuevo camino.

No se puede decir que España haya dejado de ser católica. En todas las encuestas hay al menos siete de cada diez ciudadanos que se declara creyente. El problema es que el número de practicantes ha caído en picado. Ya hace años que los matrimonios civiles superan a los religiosos. Ante esta realidad surge la tentación de una vuelta atrás: enseñanza segregada de niños y niñas, eliminar asignaturas que inquieten a la jerarquía por su respeto a la homosexualidad, aunque las avale el Tribunal Supremo, implantación de una materia de valores sociales sólo para quienes prescindan de Religión…

Esas imposiciones pueden dar satisfacción a las ambiciones de la Conferencia Episcopal a corto plazo, pero en absoluto resolverán el desapego de los jóvenes hacia la religión hegemónica tradicional en este país. Sin embargo, el Gobierno hace dejación de alguna de sus responsabilidades. Aunque de soslayo, el ministro lo admite en su entrevista de ayer. No todo es calidad en su reforma.

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Conmoción y dignidad

Ignacio Martínez | 16 de diciembre de 2012 a las 13:16

Nos conmueven muertes lejanas retransmitidas por televisión e internet. Y más si hay niños de guardería entre las víctimas. Un joven aparentemente normal se hace con dos pistolas y un fusil semiautomático de uso militar que su madre había comprado con la ingenua ilusión de proteger a su familia. El asesino elimina primero a su progenitora y luego va a su antiguo colegio y mata a 26 personas más. Luego se suicida. Ha sucedido en Newtown, en el Estado de Connecticut, Estados Unidos. Un país en el que se pueden comprar armas como en un supermercado. Están locos estos americanos.

La Asociación Nacional del Rifle, que se fundó hace siglo y medio, tiene cuatro millones de socios que reclaman la libertad de comprar armas para defensa personal y actividades recreativas. El presidente Obama pretende acabar con ese sinsentido. Aunque esta vez no ha hecho mención a cambiar las leyes, sí lo hizo en 2011 tras un tiroteo en Tucson que dejó seis muertos. Entonces planteó la necesidad de una conversación nacional sobre las armas de fuego. Asunto pendiente.

En Andalucía también hemos tenido motivos ayer para estremecernos por un asesinato múltiple. Mucho más cercano en la distancia, aunque lejano en el tiempo: ocurrió hace 75 años. Tres de las 17 víctimas se llamaban Ramona y otras tres Manuela. Había dos Granada, madre e hija, y dos parejas de hermanas, Rosario y Natividad, y Tomasa y Josefa. Las otras cinco eran Trinidad, Ana, Dolores, Antonia y Eulogia. Tenían entre 20 y 70 años. Una estaba embarazada de siete meses. Las recuerdan como las diecisiete rosas de Guillena, pueblo sevillano a veinte kilómetros de la capital, donde fueron capturadas en la guerra civil por el delito de ser familiares de milicianos republicanos. Estaban locos aquellos españoles.

Hace diez meses sus cuerpos fueron rescatados de una fosa común en Gerena y ayer recibieron sepultura en un panteón que lleva las palabras verdad, justicia, reparación. Un acto lleno de dignidad. La reparación a las víctimas de la guerra es una conversación nacional pendiente en este país. Emociona ver, sin embargo, que la tenacidad de algunos descendientes tiene éxito.

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El PTA de Romera

Ignacio Martínez | 15 de diciembre de 2012 a las 13:00

Un país, una empresa, una institución no son iguales con otro timonel. Les propongo el ejemplo del Parque Tecnológico de Andalucía. El PTA de Málaga acaba de cumplir 20 años. Gardel diría que veinte años no es nada, pero un servidor considera que las dos décadas del Parque han sido mucho. El PTA se ha convertido en este tiempo en mucho más que una sociedad o en mucho más que un recinto en el que se han creado 1.500 empresas, de las que sobreviven 600.

El factor humano en este caso se llama Felipe Romera, un ingeniero de telecomunicaciones soriano, que trabajó en Ericsson en Suecia antes de dirigir el departamento de I+D de Fujitsu España en Málaga. Talento importado el de este ingeniero filósofo y visionario que es la clave para entender el éxito de la tecnópolis malagueña, convertida en sede de la Asociación Nacional de Parques Tecnológicos y sede de una Asociación Internacional que agrupa a 400 parques de los cinco continentes, pertenecientes a 70 países, en los que están alojadas 130.000 empresas.

Antiguamente los países tenían empresas públicas a las que se calificaba como compañías de bandera. Eran monopolios de petróleos, de teléfonos o de aviación que han ido desapareciendo. Se puede decir que el PTA es una compañía de bandera de Andalucía, en plena vigencia. Por muchos motivos. Uno, destacado, es la cooperación institucional, rara avis que ha sido posible en este Parque entre un ayuntamiento popular y un gobierno regional socialista, las dos instituciones que promovieron el Parque desde finales de los años 80.

También es una empresa singular por su íntima relación con la universidad. La UMA estuvo en el origen del PTA: la iniciativa surgió en el Consejo Social presidido por José Pérez Palmis, con Felipe Romera de secretario. La universidad se instaló en 1994, tiene allí radicados varios institutos y forma parte de su accionariado desde 2009. Entre los motivos por los que sentirse orgullosos de la Universidad de Málaga está su papel en el PTA.

Y también este Parque es una compañía de bandera por la eficiente cooperación público privada, que ha llevado a cabo desde su fundación y ahora está tan de moda. De los 750 millones de euros de inversión de estos 20 años, 160 han sido públicos y 590 de empresas privadas. Imagino que muchos con créditos de Unicaja, la gran entidad financiera de Andalucía, otra empresa andaluza de bandera, que también tiene departamentos en el Parque y como la UMA entró en el capital del PTA.

Esta es la foto de la obra de Romera. El factor humano decisivo en este caso.

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El orangután y el caimán

Ignacio Martínez | 12 de diciembre de 2012 a las 9:08

A Dominique Stauss-Kahn su lance sexual con la guineana Nafissatou Diallo, forzado o consentido, le ha salido carísimo. Se cree que unos cinco millones de euros. Casi a millón por minuto. Un encuentro calificado por Diallo como humillante y degradante, aunque la cara de la víctima a la salida del juzgado del Bronx el lunes, con la bolsa llena, era de íntima satisfacción. DSK no sólo ha perdido dinero por este caso: también ha perdido su empleo como jefe del Fondo Monetario Internacional, ha perdido su matrimonio con la inteligente, millonaria y hermosa Anne Sinclair, y ha perdido su alta probabilidad de conseguir la Presidencia de la República Francesa. El coito más caro de la historia de la humanidad.

Para Strauss-Kahn llueve sobre mojado. Una joven periodista francesa que le denunció por acoso le definió como un orangután en celo. Con poco estilo, vamos. Berlusconi tiene fama de padecer de las mismas debilidades que DSK y no precisamente en un registro más elegante. Y ahora, pretende que sus desmanes y pecados en la materia le salgan gratis. Está acusado en diversos juicios de proxenetismo y prostitución por los excesos en sus fiestas, en alguna de las cuales actuó una joven menor de edad, que se ha hecho famosa en todo el mundo con el sobrenombre de Ruby Robacorazones. Pues nada. Ha decidido volver a la política para librarse de estas y otras acusaciones fiscales o económicas.

Cualquier cosa, menos ir a la cárcel. Eso sí, le sale gratis a él pero carísimo a Italia. Y ha vuelto a buscar a su partenaire favorito, un fanfarrón secesionista llamado Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, que propugna la separación de la Padania del infecto sur. El perfecto desestabilizador nacional. Al segundo de sus socios en su entronización política de 1994, Gianfranco Fini, ya lo perdió hace un año. Fini, aunque procedía de la extrema derecha, era lo mejor de aquel triunvirato que sustituyó a la Democracia Cristiana cuando se hundió la I República. ¡Y la II está por llegar! Quizá si Mario Monti se decide, el país recupere un poco de cordura con MM en la derecha y Pier Luigi Bersani en la izquierda. Gente seria.

Desgraciadamente las facturas de las fiestas de Berlusconi no sólo las pagan los italianos. Desde el anuncio de su vuelta la prima de riesgo española también se ha disparado. El demagogo populista ya está en campaña para las elecciones de febrero y sostiene que la prima es una estafa, fruto de una “conspiración germanocéntrica”. Frase que recuerda a la del complot judeo masónico internacional, del antiguo dictador español. Dice SB que su país está peor que hace un año, pero que ahí está él para salvarnos. Un viejo vergonzante calificado de caimán, retocado por cirujanos, un delincuente condenado por varios delitos, dispuesto a lo que sea para evitar la prisión. Y capaz de todo antes de que le cueste un euro. Al menos en ese campo, un estilo distinto al del pagano Strauss-Kahn.

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Emigrantes con estrella

Ignacio Martínez | 11 de diciembre de 2012 a las 13:57

Un sindicalista de Padul, al sur de Granada, tiene seducida a Francia. Eduardo Martín, o Édouard Martin como se llama ahora, emigró con siete años, cuando toda su familia se instaló en La Lorena, en donde su padre encontró empleo en una empresa siderúrgica. El hijo acabó trabajando en unos altos hornos y con el tiempo se convirtió en delegado del sindicato reformista CFDT. Ahora lidera la lucha sindical para salvar los dos últimos altos hornos loreneses, contra la multinacional Arcerol-Mittal. Sus apariciones en los medios, su carisma y elocuencia, su atractivo han apasionado a los franceses y lo han convertido en un héroe.

España estará de capa caída, pero los españoles están de moda en según qué cosas. No sólo deportistas clásicos como Nadal, Gasol, Fernando Alonso o la pléyade de futbolistas que copan los puestos de la selección ideal del mundo. También pasa con los políticos. Los que operan en la piel de toro están muy desprestigiados, todos por debajo del aprobado. Pero aquí no tenemos a ningún Berlusconi; no hemos caído tan bajo. Y ahí tienen en Francia a un ministro de Interior nacido en Barcelona.

Los padres de Manuel Valls vivían en Francia en 1962, pero quisieron que su hijo naciera en la Cataluña de sus ancestros paternos. Nieto de un republicano represaliado, como militante del Partido Socialista se declara blairista y clintoniano, o sea del ala derecha. De hecho, estuvo entre los socialistas franceses seducidos por el discreto encanto de Ségolène Royal y más tarde apoyó a Dominique Strauss-Kahn (DSK), antes del escándalo sexual. Tuvo un aseado resultado en las primarias para elegir al candidato socialista para las presidenciales, que ganó Hollande. Y era el favorito de los franceses para primer ministro, aunque debió conformarse con el Ministerio del Interior. Eso sí, es vecino del presidente; sólo tiene que cruzar la calle para ir de su Ministerio al Elíseo.

En la política francesa también triunfa la gaditana Ana Hidalgo, primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de París. Anne es la candidata a la Alcaldía de la capital de Francia en 2014 por el mismo partido que Valls. También es nieta de otro republicano represaliado y se fue de su San Fernando natal para instalarse con su familia en Lyon en 1961, con sólo dos años. Esta licenciada en Derecho llegó a París como inspectora de Trabajo y allí ha hecho su carrera política. En ocasiones ha coincidido con Valls en el PS, cuando ambos apoyaban a DSK, y en otras se han enfrentado, como cuando ella secundó a Martine Aubry contra Ségolène.

Pero ahí están ambos en el estrellato. Como Eduardo Martín, el paduleño de arrolladora oratoria que ha seducido a Francia.

Córdoba, el mejor patrimonio andaluz

Ignacio Martínez | 10 de diciembre de 2012 a las 9:06

Los patios de Córdoba ya eran patrimonio material de la humanidad desde hace siglos. Sin título oficial. Una doble tradición romana y árabe, que Andalucía exportó a Latinoamérica. Pero ha sido ahora cuando la Unesco ha hecho inmaterial esa realidad física. La decisión se entiende que distingue la festividad de los patios, su colorido, su ambiente, tanto de los corrales antiguos, alguno de los cuales sigue existiendo en la Ajerquía, como de las casas señoriales de la villa, en donde el verde predomina sobre las flores.
Los patios son uno de los muchos atractivos turísticos de esta ciudad del interior, que aún no ha sido descubierta por los propios andaluces. Sevilla, Granada o Ronda están por delante en las preferencias de los turistas domésticos. Y Córdoba no desmerece en absoluto, ni su gente, ni su paisaje, ni su gastronomía. Así que estos títulos, que tienen mucha resonancia y escaso rendimiento, bienvenidos sean para poner el foco en una de las más viejas, bellas y cultas ciudades de Europa.
Los patios también han sido escenario festivo de las cruces de mayo, cuya gracia se perdió en algunos lugares apartados de la tradición para convertirse en negocios efímeros, sin las músicas y el empaque de antaño. Pero la modernidad también ha hecho su aportación feliz. En octubre de 2009, dentro de las actividades para la candidatura a la Capitalidad Cultural europea de 2016, se realizó un happening en los patios. Lo más clásico de Córdoba, en el inconsciente colectivo, fue el soporte para las instalaciones para 16 artistas contemporáneos, con el lema de El patio de mi casa.
Tortugas, caracoles, plastilina, pinzas de la ropa con mensajes, maquetas, fuentes, jardines colgantes, y hasta la giganta Alicia de Córdoba dieron un aire completamente nuevo a los patios cordobeses. Una idea que también se exportó: un año más tarde se realizó una acción similar de arte contemporáneo en Quito. Esta decisión de la Unesco representa en cierta manera un desagravio por el desplante que una organización internacional le hizo en junio del año pasado a Córdoba, al preferir la Unión Europea a San Sebastián como capital cultural para 2016. Bueno, la UE es un decir: hay que recordar que el Gobierno socialista español había designado a seis de los trece jurados.
Aquella derrota todavía tiene otras facturas pendientes. El presidente de la Junta mostró entonces su firme voluntad “de hacer de Córdoba la capital andaluza de la cultura, con una oferta competitiva y de calidad que sirva para darle la proyección mundial que se merece”. Asunto del que nunca más se supo. Igual que pasó con Granada, que disputó en los 80 la capitalidad cultural de 1992 a Madrid y tras la derrota recibió por parte del Gobierno de Borbolla el mismo título honorífico de capital cultural de Andalucía. Dejémoslo en empate. Las dos son parte esencial del mejor patrimonio regional.

Pacto por Andalucía: los mismos de siempre

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2012 a las 11:14

Con la vista puesta en el 28 de febrero, el presidente de la Junta ha lanzado la idea de un gran pacto por Andalucía, en el que participen todas las fuerzas políticas, empresariales y sindicales. Esta semana se han puesto en marcha los motores de agitación de la opinión pública por parte de los personajes habituales de este tipo de convenios. Gobierno, patronal y sindicatos han aireado sus ventajas, con conocimiento de causa interesado.

En mayo se cumple el 20 aniversario de la firma del primer acuerdo de concertación social entre la Junta y los agentes sociales. Como desde entonces hasta la llegada de la crisis la economía regional no paró de crecer y crecer, se atribuía por las partes contratantes una virtud taumatúrgica a esos pactos. La debacle financiera y la depresión mundial desvelaron la escasa consistencia de una economía andaluza fraguada con ese sistema y esos protagonistas.

El último acuerdo de concertación, que hacía el número siete, lo firmó Griñán al poco de llegar a la Presidencia, en noviembre de 2009. Un paquete de casi 20.000 millones, tres centenares y medio de medidas para reactivar el empleo, que se ha demostrado bien inútil. Así que, ojo, este pacto por Andalucía no puede limitarse a la puesta en escena de lo bien que se lleva el Ejecutivo con unos representantes de empresarios y trabajadores demasiado asimilados por el poder regional. También debería ser, por una vez, transparente sobre las transferencias que CEA, UGT y CCOO consiguen con su firma. Un acuerdo como sus siete precedentes, tendría la misma escasa eficacia.

El bombardeo político a la opinión pública ha empezado. Zoido no quiere ser un convidado de piedra y pretende sumar a ayuntamientos y diputaciones, Griñán habla de movilización social, Valderas de sacar a la gente a la calle y convocar un referéndum, Susana Díaz de conseguir el mayor apoyo posible. Faltan catálogo de temas, procedimiento y calendario. Y faltan actores nuevos en la escena; otros representantes de la sociedad. Este pacto no lo deberían protagonizar los mismos de siempre.

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Wert, más pío que bravo

Ignacio Martínez | 9 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un amigo mío, que conoció a José Ignacio Wert hace más de 20 años, no le reconoce. Entonces le pareció un hombre inteligente y liberal, con sentido del humor. Este ministro de Educación y Cultura tan castizo y duro conservador le parece otra persona. Su última hazaña ha sido compararse con los toros bravos, que se crecen con el castigo. ¿Las personas cambian tanto? Es el ministro peor valorado del Gobierno. Aunque en España, por desgracia, los ministros de Cultura están cerca del farolillo rojo y los del Interior acostumbran a ser de los más valorados, no importa quiénes sean los titulares o su color político. Lo que es un síntoma que retrata a este país.

Ha planteado Wert una reforma educativa en la que hay propuestas audaces y otras de escasa bravura. Entre las primeras está el nuevo sistema de acceso y de carrera para el profesorado. También la nueva Formación Profesional por el modelo alemán, de prácticas en empresas. Aunque para eso tendrá que contar con los empresarios, a ver si ponen el mismo dinero que sus colegas teutones pagan a los aprendices. Ha llamado mucho la atención el blindaje del castellano en las regiones con lengua propia. El pulso que libra desde hace meses con Cataluña es el que anima al ministro a presumir de su bravura taurina.

Y aprovecha la coyuntura para eliminar la Educación para la Ciudadanía, que tanto inquietaba a la Iglesia católica, e imponer la enseñanza de religión con dos alternativas: valores culturales y sociales en primaria y valores éticos en secundaria. El presidente de la Junta ha criticado que se pongan la religión y la Constitución en el mismo nivel. Comparto el criterio. La religión ha sido tradicionalmente una de las asignaturas marías, como la gimnasia, a las que no se concedía valor académico. De hecho, la catequesis debería hacerse en iglesias, mezquitas o sinagogas. Pero la Iglesia no sólo exige religión en las escuelas, sino que además reclama que tenga rango académico. Y una alternativa fuerte, lo más seria posible, para que los alumnos prefieran Religión como opción más amable. Quieren acabar así con la escasa afición de los jóvenes españoles por aprender la religión de sus mayores.

Hace cinco años Nicolas Sarkozy definió la laicidad positiva como aquella que no considera a las religiones un peligro. Francia, el Estado laico por excelencia, tiene una separación radical de la Iglesia y no permite que se enseñe religión en su escuela pública. Esa razonable tolerancia enunciada por el presidente francés no siempre la practica la cúpula eclesiástica española en sentido contrario. Podríamos acuñar un concepto similar, la religiosidad positiva, como aquella que no considera a los Estados democráticos un peligro. No se entiende de otro modo la pretensión de que una asignatura que enseñe valores constitucionales y derechos humanos sea un “adoctrinamiento ideológico intolerable” en las escuelas. Ese planteamiento de la Iglesia católica española es además perfectamente contradictorio con su ambición de tener el monopolio de la educación moral (y religiosa) en el sistema público de enseñanza.

El ministro Wert en este punto se pone más pío que bravo. Y nada positivo.

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Primarias

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:48

Un tipo calvo, serio, solvente, de 61 años, con buen currículo ministerial ha ganado las primarias de la izquierda en Italia y dicen que va lanzado por la Via del Corso, camino del Palacio Chigi, sede la presidencia del Consejo de Ministros. Quédense con su nombre, Pierluigi Bersani. Es un antiguo comunista, ex ministro de Desarrollo económico, de Industria o de Transportes con Prodi, ex eurodiputado y ex presidente de la región Emilia Romana. Es la gran esperanza blanca de la izquierda italiana, que está desnortada desde la desaparición del PCI y el desmoronamiento físico y moral del Partido Socialista de Craxi. Y no ha acabado de cuajar una alternativa factible contra el empresario aventurero Silvio Berlusconi, metido a político populista después de haber apadrinado (y probablemente corrompido) al propio Craxi.

Las primarias son un fenómeno social que catapulta a los elegidos. Definitivo si se compara con los dedazos a los que nos tienen acostumbrados los aparatos de los partidos. De todos. Felipe González avisó el domingo al suyo de que el PSOE debe tener vocación mayoritaria. Leído así se podría interpretar como un pronunciamiento contra los gobiernos de frente popular con IU en Andalucía, Asturias y el posible en Extremadura por el que suspira Cayo Lara. Sin embargo, un amigo, veterano militante socialista, me desvela otra derivada: “Como cuando el guerrismo controlaba el partido, Felipe le recuerda al aparato que el PSOE tiene que preocuparse de gobernar a la gente, no conformarse con gobernar el partido”.

Este punto de vista es relevante, porque el aparato socialista (como el popular o el comunista, no nos engañemos), gasta mucha más energía en el control de sus huestes y en el reparto de los cargos que en conectar con el personal. Y eso es fatal. Primarias faltaron en el PSOE andaluz en las municipales. Faltaron para designar el sustituto de Chaves o al sustituto de Arenas. Pero los aparatos son muy suyos y no dejan crecer disidencia alguna. El mismo veterano socialista siempre me cuenta que el aparato gobierna con la letra pequeña y la cachiporra. Siempre hay un artículo susceptible de ser retorcido de tal manera que se pueda amedrentar a los discrepantes. Sin ir más lejos, así ha sido tomado al asalto el grupo socialista popular en la Diputación de Cádiz.
Las primarias son un gran invento americano que no ha encontrado todavía clientela en Europa. En el PSOE han funcionado muy bien a ratos. Estimulante la elección de Borrell. Decepcionante Zapatero. Y equilibrio entre los contendientes de Sevilla, un notable del pasado y una medianía del presente. Pero más allá del resultado que den los elegidos con el uso, el método es magnífico. El último beneficiado no es Bersani, sino el pueblo italiano.

Se echa de menos al PSA

Ignacio Martínez | 5 de diciembre de 2012 a las 10:27

Se echa de menos a los andalucistas en la política andaluza. En el Parlamento regional, más aburrido que nunca, dedicado en cuerpo y alma a la defensa o ataque al Gobierno central. El cuarto actor de la vida parlamentaria desde 1982 a 2008 parecía destinado a mayores gestas en los 70, cuando marcaba el paso a los demás. Tanto, que Julio Anguita lo reconocía en este diario en marzo: “No tengo empacho en decir que el PSA nos hizo andalucistas”. Pero Escuredo, un presidente carismático, embarcó al PSOE en una empresa de la que recelaba al principio y de la que se benefició electoralmente después. Y los andalucistas se quedaron sin bandera.

En 1977 eran un partido extraparlamentario. Pero fueron los primeros en pedir una manifestación pública pro autonomía, que después fue convocada por la asamblea de parlamentarios. Un año después, el 4 de diciembre de 1978, cuando se firmó el pacto autonómico de Antequera, en el que se pedía “la autonomía más eficaz”, volvieron a reclamar que no fuese la más eficaz sino la máxima que reconocía la Constitución. En fin, como resultado de todo eso, en 1979 sacaron cinco diputados en el Congreso. Los errores en el proceso para desbloquear el resultado del referéndum del 28 de febrero de 1980, con un pacto mal escenificado de Rojas Marcos con Suárez, les dejaron malparados y ya no recuperaron aquella pujanza.

Treinta y cinco años después de la manifestación de 1977, el malagueño Manuel José García Caparrós impunemente asesinado entonces (ya habría cumplido los 54), va a ser reconocido por la Junta como hijo predilecto de Andalucía, y ya casi nadie se acuerda del partido animador de la autonomía andaluza en sus inicios. El más perdurable de los jefes del Partido Comunista en Andalucía, Felipe Alcaraz, lamentaba esto último ayer en un tuit: “Es injusto que no aparezca el PSA a la hora de rememorar el 4D”.
El 4 de diciembre es objeto de nostalgia y de una cierta usurpación. Los socialistas se quedaron con el filón electoral que suponía la nueva administración, que no han compartido nunca, ni en los ocho años de cómoda cohabitación con los andalucistas, ni en el actual bipartito en el que los herederos de Alcaraz tienen poco peso, como ha puesto de manifiesto el resultado de la comisión de investigación de los ERE. Alejandro Rojas Marcos, el líder andalucista, cree que Andalucía está hoy día peor posicionada que en los 70.

Su partido también está peor, a pesar de sus 500 concejales, ausente del Congreso y el Parlamento andaluz. Víctima de sus errores, desde luego, aunque los defectos se suelen perdonar con más facilidad a los partidos grandes. Pero Rojas Marcos, que es un optimista histórico, cree que puede revivir. Sostiene que es el único partido de España que ha continuado tras un desastre electoral. En su caso de varios. No sobrevivieron ni el PSOE de Tierno, ni los doce otros miembros de la Federación de Partidos Socialistas de la transición; ni siquiera el PCE, que se inventó IU…  En cualquier caso, su falta de empuje actual le ha sentado muy mal al conjunto de la región. Sin animador, nos quedamos desanimados.