Una tragedia real

Ignacio Martínez11 de Julio de 2008 a las 11:03 am

    Cojan en su casa y marquen un espacio de seis por dos metros. Supongan que eso es una barca. Ahora, intenten colocar dentro de esos 12 metros cuadrados, a 48 personas. Boten su embarcación y mándenla a cruzar el Estrecho en oblicuo, para evitar controles y radares. Más de cien millas, a la aventura, con olas de cuatro metros en alta mar. Imaginen que se avería el único motor y quedan a la deriva. Que sus tripulantes, unos subsaharianos que vienen famélicos de un viaje de miles de kilómetros, se mueren de sed y de hambre durante cinco días. Que nueve niños de entre 1 y 4 años fallecen en la zodiac y hay que arrancárselos a sus madres de los brazos para arrojarlos al mar. Piensen que no es un juego, sino un hecho real que termina aquí, en la costa de Almería, ayer mismo. Y procuren ventilar sus pulmones, porque les puede dar un ataque de ansiedad. 

La gente de Cruz Roja y los equipos de emergencia que han acudido a socorrer a los 34 supervivientes se han quedado conmovidos por esta tragedia. No podían hablar, no podían sostener un vaso de agua con la mano, no podían tenerse en pie. Una mujer en estado de shock pedía a gritos que buscaran a sus dos hijos, que estaban entre los muertos en el trayecto. Sólo un bebé de los 10 que iniciaron la travesía ha sobrevivido. Me gustaría saber los diez nombres, su lugar de origen y los todos los detalles del éxodo desde su país natal. Y las veces que dijeron los más mayores cuánto queda para llegar, como preguntan todos los niños del mundo. 

El Gobierno, en un gesto de sensibilidad, piensa hacer una excepción en la aplicación de la ley que obliga a expulsar a quienes entran ilegalmente en el país. Europa empieza a tener una política de inmigración, pero es dura y restrictiva. No queremos ilegales, pero no hay manera de impedir a los pobres que nos asalten: en Malí tienen una renta per cápita 20 veces menor que la de España. 

La emigración, sin embargo, es todavía un fenómeno pequeño. En todo el mundo hay unos 200 millones de emigrantes. Pero más de una cuarta parte de ellos está en Europa, en donde les vemos con reticencia. Es paradójico, porque 70 millones de europeos representaron el 80 por ciento de todas las migraciones mundiales entre 1800 y 1960, en particular a América y Australia.   

 Ayer Zapatero desde Grecia volvió a hablar del 0,7% del PIB para cooperación. Todos estamos de acuerdo en que la mejor manera de evitar estos grandes éxodos contemporáneos es desarrollar los países originarios de la emigración clandestina. Pero en el mejor de los casos, la ayuda global de toda la Unión Europea al desarrollo no alcanzará el anhelado 0,7 hasta 2015. Y lo previsto en cooperación para toda el África subsahariana es 22.000 millones de euros de 2008 a 2013; el presupuesto de la Junta de Andalucía del año 2004. Tenemos buenos sentimientos, pero poca disposición. Lo pagaremos.

5 Comentarios

  • Javier

    Me ha encantado, he leído el artículo en casa de mis padres y se me ha olvidado recortarlo… afortunadamente, buscando en google (ahora entiendo el merecido Premio Príncipe de Asturias) lo he encontrado. Trabajo en una ongd y pienso emplearlo para los cursos y charlas. Me parece que da mucho que pensar: Si el gobierno ha hecho una excepción con estos inmigrantes, me asalta una duda terrible, ¿es que acaso no sabían de qué hablaban cuando decidieron apoyar la nueva ley de inmigración? ¿Es que no saben que los inmigrantes no entran precisamente en España por una alfombra roja? ¿De verdad que este gobierno es socialista?. Este muro de Berlín lo caen todos los días los inmigrantes, pero nadie dice que “el modelo consumista” ha fracasado…
    Y luego, la frase final… no sé cómo aún no lo hemos pagado. Siglos de expolio, más de 1000 millones de seres humanos subsisten a diario con un 4% de la riqueza global, en 2005 sólo el 10% de la investigación mundial en salud (con un presupuesto cercano a los 60.000 millones de dólares) se destinó a enfermedades que afectan al 90% de la población mundial… etcétera… y aún no lo hemos pagado. Y lo peor es que encima nos quejamos…

    Gracias, me ha emocionado Ignacio Martínez.
    Un abrazo

  • Estulto Amplio

    Yo también estoy dando jipíos. Por favor… ¡asuuuuuca!

  • Patricia Vidarte

    Cuando nuestros ancestros emigraban llevaban bajo el brazo un contrato de trabajo, en caso sontrario, no entraban al país de destino, sin embargo, estas personas NO están amparados bajo su gobierno y/o reinado, debemos partir de la base de que los casos son distintos.
    Los tripulantes del cayuco podrían ser cualquiera de nosotros, nadie elige a sus padres ni el lugar donde nace, es lo que nos toca. A nosotros nos corresponde ayudar.
    No somos racistas, somos intolerantes, qué bien aceptamos a un jugador negro del Unicaja y de qué manera despreciamos la vida de un africano que se la juega en nuestros mares.
    Si hasta ahora no nos funcionan nuestras soluciones, habrá que tomar otras alternativas, dejemos de pensar en el Poder, la Fama, el Dinero…
    Un saludo,
    Patricia Vidarte

  • Nito. M

    Estoy de acuerdo Ignacio, fue conmovedor…mira que estamos (por desgracia) familiarizados ya con estos casos, pero tal vez, en esta ocasión, por tratarse de tantos niños, se nos remueven las tripas y nos hiere más si cabe. En cuanto al comentario de Patricia (con permiso y humildad) Te diré que “nuestras soluciones” no son las del gobierno (aunque sea nuestro representante, porque hay mucha, mucha gente que actúa en los paises de orígen con aportaciones importantes de dinero y también de trabajo, y otros que lo hacen aquí mismo, como esos generosisimos voluntarios de cruz roja…¿se puede hacer más? por supuesto, pero no esperando a que el gobierno actúe por nosotros, es muy cómodo que nos hagan el trabajo. Y por otro lado, el tema del poder, la fama, etc. creo que no es incompatible con ser generoso o solidario…hay cosas mucho peores.

  • Aluzyna

    yo voy a ser un poco critica,para mi es vergonzoso
    lo que esta pasando,el gobierno pasa de todo esto
    a tenerife llegan las pateras por doquier
    y es muy lamentable como llegan esta pobre gente
    y para que,pues este es el trapicheo de los gobiernos
    los mandais despues los devolvemos i asi un dia tras otro
    y encima tienen que sufri la isteria delrazismo
    seamos mas humanos y mas realista uno cuando no tiene que dar de comer a su familia atraviesa lo que haga falta
    yo lo haria por los mios, pero cada cual es dueño de ser lo que quiera pero a mi me gustaria vivir en un mundo mas humano y mas igualitario,pero para eso elegimos a nuestros presidentes,para que ellos arreglen este problema que mas que duro mucha gente esta ciega de lo que pasa pero es inumano un saludo

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El mundo por la ventanilla

Periodista, director adjunto de Publicaciones del Grupo Joly

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