Mangantes
Hace años, en la espera de una negociación de pesca en Bruselas, el jefe de un lobby pesquero español me explicó cómo un ministro de la Pesca mauritano le había pedido un todo terreno japonés a cambio de arreglar unas cosillas en el reglamento que afectaba a su potente flota cefalopodera. Al español le faltó tiempo para mandarle al miembro de la dictadura militar mauritana su 4×4. Pero hubo un inconveniente: el ministro esperaba el modelo superior. El desliz fue subsanado con presteza y la flota se encontró con un reglamento más cómodo, de inmediato. Me he acordado de esta anécdota cuando los militares han vuelto a dar un golpe de Estado en Mauritania, derrocando a un presidente elegido de manera impecable. Dicen que van a restaurar la democracia pronto. Lo explico: en cuanto repongan su parque móvil y el resto del patrimonio personal. Mangantes.


