No habrá debate sobre la salud del paciente español

Ignacio Martínez | 23 de junio de 2012 a las 10:54

No habrá este año un debate sobre la salud del paciente español. Según el manual del nuevo médico responsable, el enfermo sólo debe pasar una revisión anual y ahora no le toca. Da lo mismo la alta fiebre de su sistema financiero, la extrema debilidad de su actividad económica, el pésimo aspecto de su mercado laboral. El doctor Rajoy ha decidido que no hay razón alguna para un Debate sobre el estado de la Nación. Que Dios le conserve la vista.
Pero como es un esforzado profesional, aunque obcecado dontancredo, va de congreso médico en congreso médico buscando remedios para los males de su paciente. Y acude a escenarios propios de aventuras, como la Baja California; exóticos, como Brasil; románticos, como Roma ayer mismo… Todo, menos ejercer el oficio en su lugar clásico y natural: el Congreso de los Diputados. El presidente ya ha dejado claro que lo suyo no es la comunicación. Ni lo suyo ni lo de nadie en su equipo, de ahí que muchos pensemos que se lleva a Arenas a Madrid para cumplir esa función.
No habrá Debate sobre el estado de la Nación, porque dicen en el Gobierno que ya hubo uno con motivo de la investidura del presidente, en diciembre. Desde entonces el mundo ha dado varios saltos mortales con tirabuzón, pero Rajoy hace como que no se inmuta, aunque se le hiele la sangre. Y se equivoca. Por varios motivos. Uno es que desperdicia la ocasión de pedir una unidad nacional detrás de algunas ideas que ya debería tener claras después de seis meses en la Moncloa. Ya ha agotado un octavo del tiempo de su mandato. Cada vez tiene menos herencia recibida y más responsabilidad en lo que pase.
Otra razón para convocar un debate para tomarle el pulso al país es que debió hacerlo como paso previo a cualquier recorte. El Congreso, en sesión continua, debió analizar todas las reformas posibles, con el pronunciamiento de todos los grupos. Y después debatir dónde y cuánto se recortaba. Y también en este punto era fundamental la posición de todos los partidos. Tan malo es cortar a diestro y siniestro, por efecto de la ansiedad, como oponerse a unos recortes y no proponer alternativas. Otro asunto que hace necesario un debate con publicidad es que junto a la discusión sobre el ajuste presupuestario, urge rebajar  el enorme fraude fiscal. Y recaudar más.
Todo eso es lo que hurta a la soberanía nacional el Gobierno con el argumento de que no toca debate. El enfermo en la UVI y el presidente a lo más que llega, es a responder algunas preguntas en las ruedas de prensa. España padece dos depresiones. La económica, gravísima, y una más peligrosa aún que es la anímica. En estos momentos el paciente español necesita la máxima atención. Así no se ejerce el liderazgo que esta nación necesita.

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  • scéptika

    Imposible no estar de acuerdo con algunas de las ideas expuestas por el anfitrión del blog. Pero siguiendo el símil sanitario, me da la impresión de que el galeno pontevedrés prefiere explicar la evolución del paciente a su equipo –donde no es oro todo lo que brilla- que someterse a una sesión clínica abierta donde van a estar los miembros de otros departamentos de los que no espera ni una mínima aportación positiva, sino más bien una crítica despiadada y sibilina a los errores que indudablemente ha cometido.

    En las UCIs (en la Unidad de Intensivos se “Cuida”, no se “Vigila” al paciente, por muy mejor que suene la uve que la ce) el responsable de coronarias advierte de una posible alteración del electro al responsable del gran quemado y le propone su punto de vista para solucionar el problema. En el hemicirco de S. Jerónimo, el responsable de coronarias ve el electro del paciente neurológico y se lo calla, con una oculta sonrisa maquiavélica, esperando que la máquina empiece a pitar desesperada para acercarse con gesto altivo y decirle al neurólogo que dedique unas tardes a repasar todo lo que se le ha olvidado de Cardio. O mejor, que se dedique desde ya mismo a montar una granja de caracoles.

    El registrador adolece de comunicación, cierto. Pero hay maneras y maneras de mejorarla y a mi juicio no es la mejor la fórmula del Debate del Estado, sino allí mismo en la Cámara exponer alto y claro el camino que ha seguido, sin omitir los errores. Sé que es mucho pedir, pero incluso me atrevo a sugerir que tras haber cortado una cabeza de la bicefalia del Money.

  • Jotaeme

    Ya lo hablamos (escribimos) un día, tiempo ha. Que el Zapatero me parecía un desastre telúrico pero que don Mariano me parecía igualmente terrorífico. Salvado el optimismo memo del leonés, lo del actual jefe de ejecutivo es peor. Se sabía que era vago, se sospechaba que era un cobarde y se ha comprobado que es un mentiroso. En seis meses se ha doctorado ‘cum laude’ en las tres disciplinas a sabiendas -a los precedentes me remito- de que, llegado el día, los suyos le van a votar aunque caigan chuzos de punta.


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