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Los calcetines de Bombay

Ignacio Martínez | 23 de enero de 2009 a las 9:41

 

Estaba Esperanza Aguirre dirigiendo el asedio a Caja Madrid, pertrechada con el casco y el chaleco antibalas, con los calcetines de Bombay llenos del barro de la nieve madrileña que se derrite sucia, cuando un diario advirtió que tenía un agujero en su servicio secreto. Si las armas las carga el diablo, imagínense quién inspira a los aparatos de espionaje, que llevan a cabo misiones que, si se descubren, sus instigadores negarán toda relación con los hechos y con sus autores. La presidenta de la Comunidad de Madrid preparó con esmero su primera salida a la palestra, y lo hizo con la profesionalidad que la caracteriza. Aguirre negó, como no podía ser de otra manera, que tuviera relación alguna con los hechos y se declaró la primera perjudicada. Pero este Madridgate es ya un escándalo mayúsculo, que en cualquier país de Europa le costaría el puesto a mucha gente.

En Estados Unidos, ocurriría otro tanto. La afición del presidente Nixon por espiar a sus rivales llevó a unos antiguos miembros de la CIA a asaltar, en 1972, el cuartel general del Partido Demócrata en el edificio Watergate. El intento de encubrir aquella torpeza le costó la Presidencia a Nixon en el 74. Pero él no tenía la sonrisa de Aguirre. Era un tipo de malhumorado, como retrató Joe McGinniss en Cómo se vende un presidente. Otra diferencia de aquel caso con éste es que las víctimas de los seguimientos de Madrid no son adversarios políticos, sino dos consejeros de la propia Aguirre. Y, eso sí, un enemigo mortal, de su propio partido: el número dos de Gallardón.

Esta mujer tiene una fijación enfermiza con el alcalde de Madrid. Es un problema para el PP y para el conjunto de este país, porque Gallardón es el único político español capaz de ganarle ahora unas elecciones a Zapatero. Pero Esperanza quiere el puesto para ella. Por eso se propone echar a Blesa de la presidencia de Caja Madrid, a Rajoy de la presidencia del PP, a Gallardón de la carrera por la sucesión. Llueve sobre mojado. Aguirre llegó a la Presidencia de Madrid en 2003, después de que alguien, no se sabe quién, comprara no se sabe por cuánto, a dos diputados del PSOE, Tamayo y Sáez. Se repitieron las elecciones y las ganó ella en una segunda convocatoria, en un caso inédito en la democracia española. De los instigadores de aquella conspiración nunca más se supo. Pero Simancas, que habría sido presidente con los votos de Izquierda Unida, se quedó compuesto y sin nada.

Tengo un amigo que suele hacer la broma de que la Unión Europea no pinta nada en el mundo porque no tiene servicios secretos. Un gobierno que se precie tiene que tener espías, sostiene. Pero ya ven, los gobernantes no pueden presumir de estas cosas. En el escándalo madrileño el más beneficiado ha sido el cuartel general de Caja Madrid. La presidenta ha tenido que abandonar el asedio para defenderse del Madridgate. Con los calcetines de Bombay hechos unos zorros.

Los zapatos de Bombay

Ignacio Martínez | 29 de noviembre de 2008 a las 11:11

 

 A su vuelta nos contó que perdió las alpargatas, salió descalza y pisó sangre. Dramatismo. Estaba en unos de los hoteles atacados por los terroristas el miércoles en Bombay. Unos atentados que han causado más de 160 muertos. Realmente grave esta primera masacre masiva producida por el fundamentalismo islámico en la era Obama. Esperanza Aguirre quiso darle más énfasis a sus pies: llegó a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid con unos calcetines de avión y unos zapatos que se ha filtrado que eran prestados. Teatral. ¿Nadie pudo llevarle unos zapatos de casa? ¿No le dio tiempo a cambiarse en el coche desde el aeropuerto hasta la Puerta del Sol? Porque, no sé si se habrán fijado en el detalle, pero no habló para la prensa nada más bajar del avión. No. Es evidente que quería dirigir las miradas a sus pies, que descalzos habían pisado tanta sangre, que necesitaban unos calcetines y unos zapatos blancos prestados, para un acto pretendidamente improvisado.

Todo iba bien, hasta que el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans (CiU), director de una delegación del Parlamento Europeo que se vio atrapada en Bombay por la oleada de ataques terroristas del miércoles, criticó a Aguirre por salir corriendo “ella sola” sin asegurarse previamente que todos los miembros de su delegación estaban a salvo. Guardans pudo salir de India mucho antes que su delegación y no lo hizo hasta que pudo meterse en un avión con todos los diputados y funcionarios del PE que le acompañaban. Como un capitán de barco, hasta que no tuvo claro que todo el mundo había podido salir, no salió del país. La interesada se ha limitado a responder que no comparte esta opinión, pero alguno de sus amigos políticos ha sido más explícito y ha calificado a Guardans de “mezquino”.

Si esto fuese Estados Unidos, en donde siempre se está examinando a los candidatos a presidente por su capacidad para ser comandante en jefe, la actuación de Aguirre la habría puesto en entredicho. Más allá de las bromitas sobre su buena o mala suerte en los meses de noviembre, y de la actuación teatral de los calcetines y los zapatos blancos de tacón, la aspirante a candidata para la Presidencia del Gobierno por el Partido Popular ha tenido una reacción ante el pánico bastante menos lucida que la del eurodiputado de CiU.

 

Homenaje a Bombay

Ignacio Martínez | 28 de noviembre de 2008 a las 12:08

 

No se pierdan el homenaje a Bombay que hace en su blog Berta González de Vega, Martini de mar recomendable a diario, pero hoy con más énfasis. Describe el Bombay que vio y disfrutó en su último (o único) viaje. Una delicia. La foto de aquí es el Hotel Taj Mahal, de postal, obviamente antes de los atentados. En el post anterior es el mismo edificio, en llamas, tras el ataque terrorista.

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La misión comercial malagueña no irá a Bombay: se vuelve de India

Ignacio Martínez | 27 de noviembre de 2008 a las 14:46

A una delegación comercial malagueña le ha cogido en la India el ataque terrorista de Bombay, que tiene un saldo hasta ahora de 100 muertos y más de 200 heridos. Parece que en su rueda de prensa, recién llegada a España, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dado a entender que una misión del Parque Tecnológico de Málaga estaba en Bombay el día de los atentados. No es así. Estaban en la localidad de Pune, distante unos 150 kilómetros de Bombay. Y ambas misiones, la madrileña y la malagueña habían coincidido en Bangalore en el inicio de la semana. De hecho, en la mañana del miércoles Felipe Romera, el director del PTA y Esperanza Aguirre tuvieron una entrevista en el Hotel Oberoi de Bangalore, no de Bombay, como se ha publicado en algún medio por error. Por la tarde, los madrileños se fueron para Bombay y los malagueños para Pune.

Mañana debía desplazarse a Bombay este grupo de unas 24 personas de la Cámara de Comercio de Málaga y el PTA, pero han decidido buscar el primer aeropuerto desde el que volver a España. Por cierto que en Bombay iban a hospedarse en el Hotel Intercontinental, cerca del aeropuerto y lejos del barrio de negocios en el que se produjo el asalto a los hoteles. Entre los miembros de este misión están el presidente del Parque, José Luis Marcos; la delegada de Innovación de la Junta de Andalucía, Pilar Serrano, la responsable de relaciones internacionales de la Cámara, María Paz Hurtado o el director de la empresa Ingenia José Blanco.

Al principio, los malagueños no fueron conscientes de la gravedad del atentado. La normalidad en Pune era y es total, explicó Felipe Romera a este blog. A medida en que las noticias iban llegando, la inquietud del grupo fue subiendo y ha habido quien no ha dormido esta noche. La diferencia horaria es de cuatro horas y media más allí. Antes del atentado, los dirigentes institucionales y de las de las 16 empresas representadas en la misión estaban muy satisfechos de los contactos establecidos con la empresa estatal que gestiona los parques tecnológicos en India, con la que se va a firmar un acuerdo de cooperación entre pymes, y con una universidad privada de Bangalore con la que se hará un intercambio de estudiantes.

Se buscan culpables

Ignacio Martínez | 15 de septiembre de 2010 a las 12:47

Esperanza Aguirre es una estrella del espectáculo de nacimiento. Ya vino de fábrica con un inhibidor del miedo escénico. Al contrario, donde está más a gusto es bajo los focos. En calcetines, cuando vuelve del atentado de Bombay, por poner un ejemplo gráfico. Y además de sus indudables condiciones innatas ha desarrollado un instinto depredador en la pugna política, que le permite salir más airosa que ningún otro dirigente popular salpicado por el caso Gürtel o desafiar al Gobierno con el incumplimiento de la ley antitabaco y de la subida de impuestos. Lo importante es estar en el candelero y, de camino, dejar en evidencia la pusilánime actitud de Rajoy ante los problemas del país.La estrella del firmamento político nacional, admiradora sin complejos de la gran Margaret Thatcher, tiene ahora la misma edad que tenía la dama de hierro cuando era inquilina del 10 de Downing Street. Bueno, de hecho, la Thatcher a los 58 años ya llevaba cuatro de primera ministra. Pues bien, nuestra Aguirre, como su adorada predecesora británica, le ha puesto proa a los sindicatos, en un momento en el que no gozan de mucho predicamento en el país. Y lo ha hecho, con la habilidad que le caracteriza, con abundancia de pirotecnia: dice que quiere quitarle 2.000 liberados a los sindicatos en la Comunidad de Madrid, con los que se ahorraría 70 millones. Traducido al lenguaje de la calle, la presidenta de Madrid insinúa que hay una manta de vagos enchufada de delegados en las empresas públicas y deja caer que la crisis la paguen los sindicalistas.

Hasta aquí lo que podríamos llamar show business. Pero es que Aguirre no está sola. Y no porque haya salido en su apoyo, a remolque, Mariano Rajoy. No está sola porque ha dicho en voz alta lo que mucha gente piensa en silencio. En el inconsciente colectivo el delegado sindical de empresa pública no está bien visto. Vamos, no están bien vistos ni por los delegados de empresas privadas, en donde sí que es difícil y arriesgado ejercer esa función.

¿Hay demasiados liberados en las empresas públicas? ¿Cumplen con su función social los sindicatos? Es posible que sean demasiados los delegados y que haya algunos aprovechados. Pero hay que procurar que no se nos extravíe la brújula. He oído el otro día a un tertuliano de Radio Nacional decir que sin sindicatos Europa estaría mejor. Y eso es un despropósito. De la misma manera que unos concejales corruptos no nos llevan a plantearnos eliminar las elecciones municipales o unos diputados ineptos no hacen superflua la existencia de parlamentos, el sindicalismo, como todo órgano de representación democrática, es necesario. Y también mejorable, desde luego. Pero ahora lo que se intenta es hacer a los sindicatos culpables de la situación que vive el país. O cómplices. Es lista doña Esperanza.

11-M: demasiadas heridas y afán de protagonismo

Ignacio Martínez | 12 de marzo de 2010 a las 11:28

Actos terroristas como el salvaje atentado de Madrid de hace seis años o el secuestro de los tres cooperantes catalanes no deberían ser motivo de división de las víctimas, ni de exhibición para los políticos. Desgraciadamente, hemos tenido grandes dosis de ambas cosas estos días. Es reprobable el afán de los políticos por la foto; una afición que comparten socialistas y populares. El presidente de la Generalitat, José Montilla, y el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, no pudieron el miércoles resistir la tentación de inmortalizarse con la cooperante Alicia Gámez, liberada por los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico. Podrían haber cumplido perfectamente con su obligación institucional en privado. Ayer en Madrid tanto Esperanza Aguirre como Ruiz Gallardón organizaron sendos actos para mayor gloria de sus figuras. La ceremonia unitaria del Congreso por la tarde, con la lectura de la Declaración Universal de Derechos Humanos, es un formato idóneo, en lugar del festival de homenajes sin los protagonistas, que son las víctimas y sus familiares. Aunque desgraciadamente ayer no hayan estado a la altura.

Instalada en la teoría de la conspiración, Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M, se mostró esperanzada en que algún día se sepa la verdad. No se cree la versión oficial, confirmada por la sentencia judicial que condenó a los terroristas islámicos. Y se mostró esperanzada por encontrar la verdad en las últimas informaciones y el vídeo publicados por El Mundo. Contra el director de este periódico cargó Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M afectados por el terrorismo, diciendo que no tenía un vídeo, sino dos y en uno había un corsé. Y, de camino, descalificó a Esperanza Aguirre por compararse con las víctimas del 11-M tras el atentado de Bombay. Y también guardó palabras durísimas contra el ex presidente José María Aznar, a quien aludió como un señor de la guerra con las manos sucias de petróleo, avaras de oro negro y de poder, que ahora ante el grito de asesino responden con peinetas. Impropio del día y de la representación que ostenta.

Seis años después de la tragedia, hay demasiadas heridas abiertas y demasiado afán de protagonismo. Las víctimas no se merecen estos espectáculos.

El mundo se arruga

Ignacio Martínez | 28 de noviembre de 2008 a las 11:42

El mundo se asusta y se encoge. Se arruga, como consecuencia de la crisis financiera y del paro espantoso que viene en camino, que puede llegar en 2009 en Andalucía al millón de personas, una cuarta parte de la población activa. Se asusta por acciones terroristas osadas como la que ha causado en Bombay unos 130 muertos y más de trescientos heridos. O como la actuación incontrolada de piratas en el Mar de Adén, en Somalia, la última el secuestro de unos periodistas, entre los que hay un fotógrafo español. Y se encoge, porque se hace más pequeño, como la lana lavada con agua caliente.

Tan pequeño se hace este nuevo mundo, que el ataque terrorista de Bombay nos roza. Mientras se producía el múltiple atentado a los hoteles de la zona financiera de la ciudad india, una misión comercial de la Cámara de Comercio de Málaga y el Parque Tecnológico de Andalucía estaba en Pune, a unos 130 kilómetros, y hoy debía desplazarse a Bombay. De hecho, el miércoles por la mañana coincidieron en Bangalore esta delegación malagueña de 24 personas con la madrileña encabezada por la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y Esperanza Aguirre estuvo por la tarde en el ojo del huracán.

Ya nada ocurre lo bastante lejos, ni puede pensarse frívolamente que no nos afecta. Una compañía petrolera rusa, perfecta muestra de la economía de su país, controlada por una alianza de nuevos ricos, padrinos, antiguos espías y el aparato del Estado, pretende comprar casi el 30% de Repsol sin lanzar una OPA. El Gobierno español ahuyentó la entrada de la alemana E.ON en Endesa, pero no le hace ascos a que entre esta rusa en un sector estratégico.

Por encima de estos acontecimientos, los dirigentes políticos mundiales no paran de improvisar medidas para taponar la hemorragia de sus economías. Estados Unidos acumula un déficit de un millón de millones de dólares. Los europeos no se quedan a la zaga. Zapatero ha sacado de su chistera ayer en el Congreso un nuevo plan contra la crisis, de 11.000 millones de euros para obra pública, sobre todo municipal, que crearía unos 300.000 empleos. No está mal: este país rebasará pronto los tres millones de parados.

Sobre el montante total de las medidas españolas, confieso que me he perdido: me salen 320.000 millones de euros. Los demás, tampoco se quedan quietos. Gordon Brown ha planteado una espectacular rebaja del IVA, del 2,5%, Sarkozy ultima un plan de ayuda a la construcción y la automoción, Berlusconi ha lanzado una tarjeta social para familias y pensionistas sin recursos… Merkel, más prudente, alerta contra esta carrera de miles de millones. Me pregunto quién pagará la inmensa deuda pública que todo esto va a generar y, sobre todo, cuándo se terminará de pagar la factura. Y mientras los déficits públicos y el terrorismo se estiran, el mundo se arruga.