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La cumbre no ha sido un éxito

Ignacio Martínez17 de noviembre de 2008 a las 5:59 pm

He estado en algunas cumbres del G-7. Sin ir más lejos en las de 1989 en París, 1991 en Londres o 1992 en Munich, que citaba en el post anterior. Y también he estado en decenas de cumbres europeas. En todas, absolutamente todas, los dirigentes salieron diciendo que la cumbre había sido un éxito. Tengo sobre esta materia el mismo escepticismo de CalleSierpes sobre el nuevo presidente americano. Bush padre, Mitterrand, Thatcher, Delors, Kohl, González, Andreotti, Clinton, Blair, Chirac, Aznar, Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown, Zapatero: “la cumbre ha sido un éxito”. Es como si los guionistas de los discursos poscumbre tuvieran memorizada la frase en su programa de editor de textos. Pues los inversores de la Bolsa española se han fumado un puro con la declaración de Washington de este fin de semana. Humo es lo que echaba el Ibex esta tarde. Acaba de cerrar en 8.498 puntos, con una caída de 3,77%. La cumbre no ha sido un éxito.

Washington, ciudad del paraíso

Ignacio Martínez17 de noviembre de 2008 a las 10:04 am

CIUDAD del paraíso, Washington. Aleixandre se lo atribuyó a Málaga. Aquí es la misma la idea, con otra intención. En realidad, el paraíso es donde se han sentido algunos participantes en la cumbre mundial. Tocando el cielo con la punta de los dedos, los españoles, holandeses o checos, con silla y sin bandera. Meritorios. Encantados. Este G-23 me recuerda a la convocatoria que hizo Mitterrand a 33 jefes de Estado o de Gobierno en julio de 1989, para celebrar el bicentenario de la Revolución francesa. Aprovechó la oportunidad para reunir al mismo tiempo en París la cumbre de un G-7, en el que todavía no había entrado Rusia. El presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, mandó una carta muy cortés.

Los siete grandes le tenían respeto al instaurador de la perestroika y la glasnot, pero no fue hasta 1991 en Londres cuando le invitaron, por primera y última vez, a su reunión anual; en los meses siguientes vinieron el golpe de Estado y la disolución de la URSS. Por cierto que reforma y transparencia, las divisas de Gorbachov, han sido dos de las palabras más pronunciadas por los líderes mundiales en la capital norteamericana. El privilegio de ser invitado a formar parte del G-8 de manera oficial le correspondió a Yeltsin, en nombre de Rusia. Fue en 1992, en Múnich, a propuesta del presidente Bush padre.

El club ha crecido de manera exponencial. Además de Estados Unidos, en la cita de Washington han estado Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido; y los trece que completaban el G-20, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia, Arabia Saudí, Suráfrica, Corea del Sur, Turquía y la Comisión Europea. Más los tres europeos de estreno. A la fiesta del Bicentenario de la Revolución de 1989 acudieron invitados por Mittertand 14 países de África, 5 de Asia, 8 de Europa y 6 de América, además del secretario general de la ONU, Pérez de Cuéllar y el de la Comisión, Jacques Delors. Era otro mundo, desde luego mucho más opulento: el desfile por los Campos Elíseos el 14 de julio, con la soprano Jessy Norman con un vestido azul, blanco y rojo, cantando La Masellesa, fue espectacular.

El comunicado final de la cumbre tiene prosa de buena voluntad. Reactivación económica, reglas, reforma de Fondo Monetario y Banco Mundial, acuerdo en la Ronda de Doha. En la explicación, el presidente español ha rozado la poesía: hay que poner límites a la actuación de los paraísos fiscales, que en su opinión deberían desaparecer. Son unos 65 lugares en los que la criminalidad financiera, el narcotráfico y el blanqueo de capitales tienen sus modernas islas del tesoro. Los nuevos piratas mueven su dinero con comodidad. Bush prometió acabar con ellos tras el ataque a las torres gemelas. Se olvidó. Zapatero ha recordado en Washignton a tan singulares paraísos.

¿Quién está más contento de los dos?

Ignacio Martínez15 de noviembre de 2008 a las 11:03 am

 

La sonrisa magistral de Zapatero y el gesto cometido de su anfitrión ponen de manifiesto quién de los dos estaba más contento de esta cita de ayer en la Casa Blanca, forzada por el presidente francés Sarkozy. El diario Le Figaro ha publicado que cuando Sarkozy consiguió convenció a Bush de que invitara a ZP a la cumbre para reformar el sistema financiero mundial, el presidente español estaba encantado. “Le ha dicho: Te daré todo lo que me pidas”, aseguró a Le Figaro un próximo colaborador del presidente francés. Este extremo ha sido desmentido categóricamente por el Gobierno español. Pero ahí se queda. Si tienen la ocasión de repasar las otras fotos de la llegada a la Casa Blanca, en todas hay un George W. Bush con una sonrisa franca, menos en la de Zapatero. Lo tiene indigestado, sin la menor duda. Además de Estados Unidos, al final, participan en la cumbre de Washington, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, que integran el G-7. Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Rusia, Arabia Saudí, Suráfrica, Corea del Sur, Turquía y la Comisión Europea, que completan el G-20. Y, fuera de concurso, España y Holanda, nuevos en estas lides. Los reunidos ya hablan de una nueva cumbre en abril, con Obama de presidente, quizá en Londres.

 

Andalucía necesita sus Obama o Cameron

Ignacio Martínez9 de noviembre de 2008 a las 2:00 pm

Los ciudadanos necesitan líderes políticos que les transmitan seguridad y confianza. La lección de Estados Unidos al mundo esta semana no se termina en el hecho histórico de elegir a un presidente negro, por primera vez en sus 232 años de existencia. Hay mucho más. Nadie conocía a Barack Obama hace dos años en todo el mundo. Nadie. Su aparición fulgurante, su carisma, los elementos de novedad y modernidad que aportaba su candidatura se han llevado por delante la larga hegemonía conservadora republicana de 20 años, desde 1980. Obama es un liberal, que en la terminología norteamericana equivaldría a un izquierdista europeo, aunque en el universo político español no pasaría en muchas facetas de ser un centrista. En el otro campo ideológico, en el Reino Unido también se produjo un vuelco similar en la opinión pública con la aparición de David Cameron, quien con 39 años se convirtió en el nuevo líder del Partido Conservador en 2005. De ascendencia aristocrática, Cameron estudió en el colegio de Eton y se licenció en Economía, Política y Filosofía por la Universidad de Oxford. Su brillante entrada en escena forzó el relevo de Tony Blair, gastado por sus años de permanencia en el poder. El nuevo jefe conservador ha tenido fuelle para mantenerse destacado en las encuestas, frente el actual primer ministro laborista Gordon Brown.

Entre las novedades que aportan estos nuevos líderes del siglo XXI hay una gran transversalidad, tolerancia, respeto por los adversarios. Como el presidente francés Sarkozy, que nombra a socialistas para puestos de tanta responsabilidad como ministro de Exteriores. Cameron llamó mucho la atención cuando dijo que en su gabinete habría más mujeres, más homosexuales y más diversidad racial. La pregunta que me hago es dónde están nuestros Obama, nuestros Cameron, en Andalucía. Manuel Chaves llegó a la presidencia de la Junta en 1990, un año después de la toma de posesión de George Bush padre en Estados Unidos. Después de su mandato, vinieron los ocho años de Clinton y los ocho de George Bush hijo. Y ahora ve llegar a Obama hasta 2012. Por bien que lo haya hecho el presidente andaluz, después de 22 años nos merecemos algo de variedad en la escena política andaluza y que los socialistas presenten otro candidato. La encuesta que publicó este diario el domingo 19 de octubre no dejaba lugar a dudas: eso es lo que piensa el 73% de los consultados, entre ellos el 64% de los votantes socialistas.

Pero pedirle al que gana que se vaya es más reprobable que pedírselo al que pierde. Casi un 58% de los encuestados hace tres semanas opinaba que Javier Arenas no debería ser el candidato del PP. En otros lugares no es normal que el perdedor repita. En Alemania, por ejemplo, Helmut Kohl se enfrentó a cinco líderes socialdemócratas. Y los Vogel, Rau, Lafontaine y Scharping, conforme iban perdiendo, dimitían. Arenas, por el contrario, despide a los presidentes provinciales que ganan elecciones, pero él se dispone a intentarlo por cuarta vez.

Y en su entorno se producen episodios de fundamentalismo religioso. Ignoro si piensa dimitir el actual vicepresidente de Unicaja, Manuel Atencia, ex portavoz popular en el Parlamento Andaluz, ex diputado en el Congreso y supernumerario del Opus Dei. Pero en su calidad de miembro del movimiento objetor contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía ha hecho gala esta semana de su triunfo contra un Estado “que pretende algo tan terrible como adoctrinar a nuestros hijos, inmiscuyéndose en los derechos que tenemos los padres”, según ha declarado a Europa Press. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha suspendido cautelarmente la obligación de cursar esta asignatura a los hijos del ex diputado. Atencia anima a otros padres a presentar sus reclamaciones. No sé si dirige este proselitismo a los 2,2 millones de clientes de Unicaja. O si con su activismo incumple la LORCA, que le obliga a abstenerse de actividades políticas partidistas una vez nombrado para un cargo en la primera caja de Andalucía, magníficamente remunerado, dicho sea de paso.

En todo caso, no acabo de entender la guerra del PP y la cúpula de la Iglesia Católica española contra esta asignatura que pretende enseñar a los alumnos “los principios democráticos de convivencia y los derechos y libertades fundamentales”, como recoge el artículo 27.2 de la Constitución. Hasta alguien nada sospechoso como Berlusconi acaba de poner una asignatura de Ciudadanía y Constitución en los trece cursos de la enseñanza obligatoria italiana. Educación cívica. Normal para la derecha italiana, insoportable para una parte de la derecha española. En Valencia, el Gobierno de Camps obliga a dar esta materia en inglés, a profesores que no saben el idioma para alumnos que no lo entienden. El resultado es un 99% de suspensos. Rajoy calificaría esto de broma si lo hubiese hecho un adversario político. Pero, bromas aparte, aquí el nudo gordiano del movimiento objetor, auspiciado por el PP y la Iglesia, es el matrimonio de los homosexuales y que pueda presentarse en esta asignatura como uno de los modelos normales de familia. Una actitud que está a años luz de Cameron o de Berlusconi. Es lo que tiene el fundamentalismo religioso, que lo extrema todo.

En fin, en las elecciones de 2012, los dos candidatos que disputen la presidencia de la Junta deberían ser líderes del siglo XXI. Modernos, no importa cual sea su ideología, como Obama o Cameron.

Buena suerte, señor Obama

Ignacio Martínez5 de noviembre de 2008 a las 8:42 pm

Oigo en la radio una frase que atribuyen a Lyndon B. Johnson, presidente de los Estados Unidos entre 1963 y 1969: “Lo difícil no es hacer lo acertado, sino saber qué es lo acertado”. Ese será el problema de Obama a partir del 20 de enero. Lo es desde ahora mismo, sin esperar a la toma de posesión. De hecho, la cumbre del día 15 en Washington, para reformar el sistema económico y financiero mundial, en la que porfía por estar presente Zapatero, es ridículo que la convoque el presidente saliente. Bush deja la institución que ha presidido durante ocho años en unos niveles de descrédito inéditos. No ha sabido qué era lo acertado ni antes ni después del ataque a las Torres Gemelas en 2001; no ha sido capaz de interpretar el momento histórico que le ha tocado vivir. Con el ejército más poderoso de la tierra, consideró muy molesto atender la opinión de sus aliados ante un conflicto de la trascendencia de Iraq. En su encuentro del rancho de Crawford en vísperas de la guerra, el presidente Aznar le insistía en la necesidad de una resolución de la ONU antes atacar Iraq y apostillaba: “Lo único que me preocupa de ti es tu optimismo”. Yo no lo llamaría optimista, la verdad.

Bob Woodward, uno de los periodistas que destapó el caso Watergate, que costó la presidencia en 1973 a Richard Nixon, escribió un libro sobre los cien días que siguieron al ataque a las Torres Gemelas en 2001. Se llama Bush en guerra (Península) y es un relato autorizado, basado en las confidencias de los principales dirigentes americanos, incluido el propio presidente. Ahí queda claro que desde el minuto cero del ataque terrorista, Bush, el vicepresidente Cheney y el secretario de Defensa Rumsfeld querían atacar Iraq antes que Afganistán. Hay quien lo ha llamado “la causa justa, la guerra equivocada”. Aquel ataque contra Sadam Hussein lo paró Colin Powell, con la complicidad de Condoleezza Rice, al amenazar con su dimisión. En realidad, lo retrasó año y medio.

Bush deja dos guerras, la mayor crisis económica y financiera en ochenta años, un país que se caracteriza por su optimismo sumido en la depresión, con unas relaciones precarias con alguno de sus aliados en la OTAN, después de definir a sus críticos como la vieja (y caduca) Europa. El presidente saliente nos deja igual de podrido que como lo encontró el conflicto de Oriente Medio. Las primeras decepciones de Obama las encontraremos en este campo: sus declaraciones de junio, para contentar al lobby judío, sobre que Jerusalén debe ser la capital única en indivisible del Estado de Israel, contra toda lógica histórica y toda justicia, no dan mucho lugar a la esperanza.

En fin, en unos y otros asuntos, a Obama le toca ahora saber en cada momento qué es lo acertado. Le deseo buena suerte, por la cuenta que nos trae.

Día histórico

Ignacio Martínez4 de noviembre de 2008 a las 12:41 am

 

 

Hoy es un día histórico en todo el mundo, no sólo en Estados Unidos. Primero porque los americanos eligen al sustituto de George W. Bush, su más mediocre presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Deberíamos de votar todos los ciudadanos de la tierra. Pero, en fin, gane quien gane, todos ganaremos con el cambio. Después, porque un negro puede ser mañana el presidente electo de la primera superpotencia mundial. Bien es verdad que no es un negro-negro, sino un mestizo, de madre blanca y su padre no es descendiente de esclavos. Pero me parece revolucionario que los americanos estén a punto de poner a un negro en la Casa Blanca. Lo que demuestra que su sociedad no es tan arcaica o ultraconservadora como pretenden los estereotipos. También puede darse el caso de que gane McCain contra pronóstico. Yo apuesto por Obama, pero gane quien gane, el presidente que tome posesión el 20 de enero tiene mucho ganado: sustituir a un presidente que sólo tiene el apoyo del 30% de sus ciudadanos es tarea fácil. Lo que no será tan cómodo es lidiar con la crisis económica y financiera que arrasa el mundo. De momento, mañana presumo que subirán las Bolsas. Sobre todo si gana Obama. Ojalá.

La Reina ha hecho bien

Ignacio Martínez1 de noviembre de 2008 a las 9:27 pm

 

No entiendo la que hay liada con el libro sobre la Reina. Una señora, perfecta profesional de lo suyo, que como se sabe es una ocupación tradicional donde los haya. Así que es por educación, clase social y oficio claramente conservadora. No es noticia que esté a favor de la enseñanza de la religión en las escuelas, que esté en contra del aborto y la eutanasia, o que tenga alguna reticencia sobre los matrimonios entre homosexuales. Más me han interesado sus opiniones sobre Bush, en contra; Felipe González, claramente a favor, o Aznar, sólo educadamente a favor. Arcadi Espada en su blog afirma que “es probable que el mundo no pudiera vivir sin esas opiniones; pero es seguro que la Reina ya no podía vivir sin darlas; de pronto la señora de la manita levantada y sonrisa animosa pero melancólica, ha concedido una entrevista. ¿Pasar a la Historia? A quién diablos le importa pasar a la Historia habiendo el Periodismo”. Yo creo que la Reina ha hecho bien en decirnos lo que piensa. Y su entorno ha hecho mal en mandar una nota a los medios en la que no desmienten nada. No comparto en absoluto algunas de sus ideas, pero ni me sorprende, ni me molesta lo más mínimo.

El otro lado del muro de Berlín

Ignacio Martínez13 de octubre de 2008 a las 9:13 pm

Las dos palabras que más pronuncian los dirigentes políticos estos días son seguridad y confianza. La última vez, ayer en París los jefes de gobierno de los 15 países que comparten el euro. Con éxito, según hemos visto en las bolsas a lo largo de la jornada. El objetivo era abortar lo antes posible la ansiedad colectiva que recorría el mundo. En todo caso, se termina una era. Cuando en 1989 los alemanes del Este empezaron a escaparse en masa por Hungría hasta Austria, en trenes fletados ex profeso, el muro de Berlín estalló y el comunismo se hundió como un castillo de naipes en Europa Oriental. Sólo dos años después se disolvió la Unión Soviética, heredera de imperio zarista. Y se acabó el mundo bipolar que nació tras la guerra civil entre europeos de 1939 a 1945, de la que salieron vencedoras dos superpotencias: Estados Unidos y la URSS.

El triunfo de la economía de mercado se le subió a la cabeza a algunos; surgieron los ultraliberales. Lo demás fue un tobogán, la economía global, la libre circulación de capitales sin regla alguna, el dinero tan barato que los intereses eran menores que la inflación, las viviendas que multiplicaban su precio. Estos días hemos presenciado el derrumbe del otro lado del muro de Berlín; se ha acabado el mundo unipolar de una sola superpotencia y el mercado como un dios sacrosanto. “Estamos metidos en esto juntos y saldremos juntos”, dijo el sábado el presidente Bush tras una reunión en Washington de ministros del G7, las siete grandes potencias industriales. Ese Bush perplejo e impotente no era el poderoso emperador que en 2003 atacó Iraq sin el aval de la ONU. En menos de 20 años hemos visto estrellarse las dictaduras comunistas y el capitalismo ultraliberal.

Estamos en el kilómetro cero de un nuevo mundo. Así lo define Nicolas Sarkozy, que ayer fue el anfitrión de una misa en París de los 15 socios del euro. Una cumbre para infundir confianza y seguridad. Sarkozy considera que el fundamentalismo religioso, el nacionalismo, el dumping financiero y las deslocalizaciones obligan a repensar el modelo liberal puro y especulativo en el que se ha movido el mundo las dos últimas décadas. Propone la intervención pública de los mercados financieros y que el nuevo capitalismo se refunde sobre sus principios iniciales de la ética del trabajo, el esfuerzo, con equilibrio entre libertad y regla. Me apunto a la idea.

La moda de otoño es la garantía del Estado. Lo creen a pies juntillas los inversores españoles, que se han puesto a comprar letras del Tesoro y bonos del Estado, cada vez más caros aunque su rentabilidad esté por debajo de la inflación. También están los hombres de poca fe: Trueba sólo creía en Billy Wilder y hay andaluces que sólo creen en los juegos de azar. El sábado, el primer premio de la Lotería Nacional cayó en Ronda (Málaga) y el segundo en Granada. Me repito: el que no se consuela es porque no quiere.

La caída del imperio romano

Ignacio Martínez1 de octubre de 2008 a las 10:45 am

Los últimos meses del presidente George W. Bush parecen una nueva versión de la caída del imperio romano. No será para tanto. Entonces hubo quien pensó que venía el fin del mundo o sería la muerte de la civilización occidental. No fue para tanto. Pero es verdad que ahora tenemos a una notable anarquía militar, conflictos incontrolados en Iraq y Afganistán, invasiones de países contrarias al derecho internacional, fanáticos religiosos convertidos en terroristas globales. Un desequilibrio exagerado entre ricos del norte y pobres del sur, o entre los superricos de un país desarrollado y su clase media. Y, como colofón, ha surgido una súbita desconfianza en la perfección de la economía de mercado. Y algunas de estas cosas no son responsabilidad del mediocre presidente americano saliente.

Por cierto, se han hecho chistes sobre el escaso conocimiento del mundo que tiene la candidata republicana a la vicepresidencia de los Estados Unidos, Sarah Palin, pero recuerdo que cuando George W. Bush ganó las elecciones hace ocho años, después de perder en votos populares contra Al Gore, llamaba la atención que hubiese viajado tan poco por el mundo. Palin tuvo su primer pasaporte para salir al extranjero hace un año, de acuerdo, pero había nacido en Idaho y se crió en un pueblecito de Alaska de 6.000 habitantes. Y Bush era hijo de un cosmopolita millonario del petróleo tejano y tuvo muchísimas oportunidades de viajar al extranjero que evitó. La primera, y más significativa, consiguió no ir a la guerra del Vietnam. Y después, era un veinteañero mientras su padre fue embajador en China. Total, que Bush hijo no estaba por la labor de salir de su país.

Sustituyó en 2001 a un presidente como Clinton que había viajado por Europa en su juventud y habla un excelente francés. En este campo, como en otros, salimos perdiendo con la elección norteamericana de hace ocho años. Y ahora, con un pie en el estribo, el hombre sale en la televisión con cara de funeral, descompuesto, con perfecto conocimiento del mundo que deja tras su infortunado mandato. Pero no me compadezco de él, sino de nuestras hipotecas, pensiones, depósitos en los bancos, patrimonios personales, casas. Todo lo que vale hoy bastante menos que hace un año.

Pero el que no se consuela es porque no quiere. Ayer, el Financial Times hacía elogios a la banca española; al Banco de España, por impedir a sus entidades financieras crear vehículos de inversión estructurados, y al Santander, porque es la excepción que confirma la regla, uno de los pocos bancos mundiales que sale de la crisis con su reputación intacta. Nos vamos a tener que creer lo que dice Zapatero de que tenemos la banca más sólida de Europa. Somos la reserva material de Occidente. Un referente. No es nuevo. En los años 60, cuando éramos la reserva espiritual del mismo Occidente, ya Samuel Bronston se vino a España para rodar su caída del imperio romano.

Las Rozas (Madrid), fue la Roma de Samuel Bronston

El plan de Bush, hundido

Ignacio Martínez29 de septiembre de 2008 a las 9:25 pm

Una foto en el parqué de Wall Street ha hecho famosa a Elisabeth Rose, especialista financiera de Lehman Brothers. Hace justo dos semanas, cuando su banco se hundió, la retrataron tapándose la cara con las manos. Fue portada en decenas de periódicos norteamericanos. Era la imagen del sentimiento de mercado. Pueden ver su expresión aquí. También verán una instantánea de cuatro días más tarde alzando los brazos, como ayer tarde Fernando Alonso en Singapur. Ignoro cuál era la victoria de Rose.

Si prefieren tomarse con humor el sentimiento de mercado, acudan a esta otra dirección: Verán una fina parodia del gran peloteo mundial que ha habido con los bonos hipotecarios. El relato es sencillo. Hay un negro desempleado, en camiseta sin mangas, sentado delante de una casucha en Alabama; pasa un señor y le ofrece dinero para comprar esa ruina. No es un banquero, sino un vendedor de hipotecas, que trabaja a comisión. El banco hace un paquete con ese y otros créditos de difícil cobro y lo pone a la venta en Wall Street, sin entrar en detalles. Un broker llama a un colega de Tokio y le ofrece un vehículo de inversión estructurada que vale 100 millones de dólares y el japonés lo compra. Ese paquete da varias vueltas al mundo, generando beneficios. La clave es buscarle siempre nombres sonoros, como fondo estratégico de créditos estructurados de alta gama. Todo menos llamarle fondo del negro desempleado.

Este crack mundial de las subprimes americanas, el mayor desde 1929, viene arrastrado desde la crisis de Japón de 1988, la mejicana de 1995, la asiática de 1997, la rusa de 1998, la de la nueva economía de 2000 o la argentina de 2001. El globo ha explotado. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, explica que estos créditos “han actuado como esteroides para dopar el crecimiento de la economía americana. Pero ha habido una sobredosis y América está hoy en una cura de desintoxicación”.

Ahora los codiciosos especuladores arruinados piden a gobiernos y bancos centrales dinero para seguir en el negocio. Pero el presidente Bush no ha conseguido que los republicanos de la Cámara de Representantes apruebe su plan de rescate de 700.000 millones de dólares. El director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss Khan, sostiene que las autoridades americanas están intentanto apagar un incendio, pero después habrá que poner más reglas y más control de los mercados financieros. Y advierte que Europa lo va a pasar mal en los años que se avecinan, pero que la anarquía financiera no se combate con alegrías en los presupuestos públicos. Vienen años austeros. Pero si creen que los protagonistas de esta historia son Elisabeth Rose o George Bush, están muy equivocados. El protagonista es usted. Ya lo decía el domingo Stiglitz en este diario: Aprovechen para ahorrar, porque las cosas pueden empeorar.

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El mundo por la ventanilla

Periodista, director adjunto de Publicaciones del Grupo Joly

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