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Andalucía no está mal en el tablero financiero español

Ignacio Martínez | 2 de abril de 2012 a las 11:33

Cada vez hay menos jugadores en el tablero financiero. Las bazas tienen más tamaño. Y la acción se acelera. Este fin de semana terminaba el plazo dado por el decreto 2/2012 de 3 de febrero para el saneamiento del sistema bancario nacional. El Gobierno exigía a todas las entidades financieras un plan de solvencia que debe cumplirse antes de fin de año. Para el conjunto del sector, significaba aumentar en 52.000 millones de euros sus provisiones. Y en dos meses, a final de mayo, se cumple un segundo plazo: debe anunciarse al Banco de España cualquier intento de concentración que pretenda acogerse a los beneficios de este decreto validado en el Congreso el 16 de febrero, con el amplio respaldo de PP, PSOE, CiU, CC y UPN.

Si en los últimos tres años todos han hablado con todos, en los últimos meses la frecuencia e intensidad de los contactos se ha acrecentado. Ha habido conversaciones de un peso extraordinario, que no han prosperado. Por ejemplo, La Caixa con Bankia. Hubo otras que han tenido diversos recorridos. Banca Cívica con Ibercaja, Liberbank o Banco Mare Nostrum. Y muchas más: hace un año se llegó a publicar como inminente la fusión de BMN con Caja España Duero. Finalmente se ha producido la integración de Cívica (donde está integrada Cajasol, presidida por Antonio Pulido) en Caixabank, creando la primera entidad financiera española y la primera andaluza. El consejo de Unicaja ha completado este viernes su fusión con Caja España Duero, aprobando las últimas modificaciones al contrato de integración del grupo castellanoleonés. Esta es la situación del tablero con los últimos movimientos. ¿Y ahora qué?

Las posibilidades son muchas. El asunto no es que hablen todos con todos. Es que se ven con mucha frecuencia. Los seis miembros de la comisión ejecutiva de la Confederación Española de Cajas de Ahorro se reúnen al menos una vez al mes en la sede de la CECA: el tercer miércoles de cada mes, en la calle Alcalá de Madrid. Isidro Fainé, de La Caixa, Rodrigo Rato, de Bankia, Braulio Medel, de Unicaja, Amado Franco, de Ibercaja, Mario Fernández, de Kutxa, y Carlos Egea, de Banco Mare Nostrum. En este selecto grupo están las entidades susceptibles de convertirse en compradores de otras. Quizá con la excepción de Bankia, a pesar de su tamaño y de que ha presentado su plan de solvencia al Banco de España. Se considera que entre un 10% y un 15% de los 52.000 millones de provisiones suplementarias corresponderán a esta entidad.

En el consejo de administración de CECA hay dirigentes de otras seis entidades. De ellas, sólo una está en condiciones de cumplir individualmente las condiciones del decreto, Liberbank, formada por Cajastur, Caja Extremadura, Caja Cantabria y Castilla-La Mancha. Las demás son Banca Cívica y España Duero, ya integradas en La Caixa y Unicaja; las catalanas nacionalizadas Unim y Catalunya Caixa, la primera adjudicada a BBVA y la segunda en espera de que se sustancie su subasta; y Nova Caixa Galicia, también nacionalizada y cuya privatización se aplaza de momento. El decreto 2/2012 no lo dice, pero las autoridades monetarias desean grupos solventes y con tamaño, por este orden. En la primera fase de concentración de entidades financieras se puso el suelo en 50.000 millones de activos. Ahora se habla de 100.000, 150.000, 200.000 millones… En definitiva, pasar de la docena de bancos nacionales que tenemos en la actualidad a siete u ocho. Y esto por varios motivos. Con la recesión hay menos actividad, menos ahorro, menos negocio. Menos sitio, en definitiva, lo que obliga a tener menos operadores. También supone que la estructura interna de las empresas debe ser más ligera, con menos personal y menos puntos de venta.
En el sector, la media docena de interlocutores consultados por este periódico para confeccionar este reportaje insiste en que lo importante es la solvencia y no el tamaño. Uno de ellos pone un ejemplo deportivo: “Es como si a un atleta muy fuerte le falta oxígeno, no puede moverse y puede hasta morir. Mientras que otro con menos musculatura, pero más en forma y perfectamente ventilado puede hacer un récord de beneficios”. Sea como fuere, todos se miran convencidos de que el Banco de España y el Ministerio de Economía quieren ofrecer al Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional la simplificación del mapa bancario español como uno de los primeros logros de las reformas. Las autoridades hacen hincapié en el criterio del tamaño, junto al de solvencia. La teoría es que a más tamaño, más facilidad de acceso a los mercados internacionales y mejor precio para los créditos. De momento, la banca española ha tomado una quinta parte del billón de euros que el BCE ha prestado a las entidades europeas al 1% durante tres años. Un dinero que no acaba de llegar ni en cantidad ni en precio a empresas y particulares. Se queda en los saneamientos, compra de deuda pública o simplemente en depósitos en el propio banco central en Fráncfort.

Se puede vivir en solitario como un pequeño banco local. Es el caso de las cajas de Onteniente y Pollensa; conservadas como especies en peligro de extinción. Pero para jugar las grandes ligas de las apuestas estratégicas y el desarrollo regional, todo el mundo conviene que el tamaño es deseable además de la solvencia. Es el papel que tiene jugar ahora Caixabank en Andalucía, con la fortaleza de su cuota de negocio regional. Hasta el punto de invertir aquí ahorro de fuera. Es el papel que ya juega Unicaja y debe aumentar en el próximo futuro. Y no hay que olvidar a los otros dos operadores regionales. Mario Fernández, presidente de la Kutxa, dijo en un Foro Joly en diciembre que pretendía convertir a Cajasur en el primer banco de Andalucía y que su grupo esperaba duplicar sus 74.000 millones de activos antes de 2013. Y está también Banco Mare Nostrum, liderado por Carlos Egea, presidente de Caja Murcia y secretario general de la CECA, en donde está integrada Cajagranada, presidida por Antonio Jara. BMN ha pujado con fuerza en la subasta por Banco de Valencia, que tiene unos 20.000 millones de activos. Y espera conseguir la adjudicación. Eso le daría la implantación territorial más homogénea de todas las integraciones que se han producido en España, con 90.000 millones de euros en activos. (También está Cajamar, que desde Almería está concentrando cajas rurales de toda España).

En todas las demás hay dispersión. Liberbank tiene Asturias y Cantabria por un lado y Extremadura y Castilla La Mancha por otro, Kutxa está en el País Vasco y en Andalucía; Ibercaja, en Aragón, Burgos y Canarias después de absorber a Caja 3… Unicaja, bien implantada en Andalucía y las dos castillas, sería otra excepción. Pero BMN presume de que su zona operativa es el Mediterráneo español en donde se concentra el 70% del PIB nacional. Para que el aserto sea cierto del todo tienen que conseguir la adjudicación del Banco de Valencia, por el que también parece que pujan Banco Popular, Ibercaja y la Kutxa. El territorial es otro factor importante que se suma, en el escenario actual, a los dos criterios básicos de tamaño y solvencia. Hay varios más. La estabilidad institucional y el liderazgo claro en el gobierno corporativo es otro fundamental. Este requisito lo cumplen todos los operadores que están en este momento de compras en el mercado: Unicaja, BMN, Kutxa e Ibercaja. Y Liberbank, liderada por el asturiano Manuel Menéndez. Y hay un quinto elemento esencial que es la gestión operativa. En BMN ya tienen el mismo sistema informático Caja Murcia y Sa Nostra, en los próximos días se sumará Caja Granada y antes de tres meses Penedés. Esta es una tarea que ya ha completado el 19 de marzo Cajasur con el Grupo de BBK y que ahora deben afrontar Unicaja con Caja España Duero y Caixabank con Cajasol y el resto de Banca Cívica.

El viernes, en Almería, Braulio Medel, dijo que Unicaja está abierta a nuevas integraciones. Esta frase, como la de que todos hablan con todos, es recurrente. Ya lo expresaron formalmente Unicaja y el grupo Espiga cuando cerraron su fusión hace pocas semanas. La clave es quién y cuándo. Lo primero es más complicado, pero para lo segundo hay un plazo preciso. Las entidades que se quieran acoger a las ventajas del decreto de febrero deberían de comunicar su intención a las autoridades antes de fin de mayo. Eso supondría firmar al menos un protocolo de intenciones. A esta cuestión los interlocutores de este diario han coincidido en una misma evasiva: “no hay prisa alguna”, “sin precipitación; no es necesario”. Es la misma prudencia con la que los grandes se tomaron un proceso de fusiones, en la que casi ninguno de los velocistas sigue en la carrera como cabeza de una entidad.

Hay quien opina que en el último tramo del proceso de concentración de entidades, la variable territorial va a resultar decisiva. Puede ser, por ejemplo, la última oportunidad para Andalucía, pensando en una hipotética fusión entre Unicaja y BMN que sumaría una implantación nacional de las más completas, de la que sólo estaría excluido Aragón y todo el norte de España. Y tendría un peso andaluz mayoritario, que estaría entre el 45% y el 50%. Hay quien adorna la idea. Braulio Medel no es malagueño, sino sevillano. El presidente de Caja Murcia, Carlos Egea, sin embargo, sí tiene raíces malagueñas por su segundo apellido Krauel. El patriarca de esta dinastía española, descendiente de unos vinateros alemanes establecido en Málaga en 1803, se llamaba precisamente Carlos (J. Krauel), como el presidente de BMN. Antonio Jara presidente de Cajagranada es murciano, de Alquerías. Eso sí, estaríamos ante una operación delicada, que habría que afrontar por interés económico y sin presiones políticas. “Con altura de miras”, resume uno de los interlocutores. Hay muchos aspectos sensibles, Murcia lidera ahora un proyecto nacional, pero no lo haría en el grupo nuevo. Y la alusión a la necesidad de evitar las interferencias políticas es pertinente: los gobiernos regionales son de distinto signo. El hecho de tener una entidad con una fuerte presencia andaluza es un elemento estratégico; una vertebración económica y financiera es imprescindible para el desarrollo regional. Si, por fin, Andalucía comienza a tener una política económica que apueste por sectores precisos, se especialicen los territorios y empiecen a cooperar, los créditos locales serán decisivos. Andalucía es muy grande como para no tener una entidad cuando el mapa financiero español se recorte a esas siete u ocho entidades finales.

De Guindos conoce el sector perfectamente por fuera y por dentro y está encargado de la reestructuración del sistema financiero, una de las tres patas fundamentales de la política reformista encarada por el Gobierno, junto al ajuste de las cuentas públicas y la reforma laboral. Sobre los tres capítulos hizo leyes Zapatero, pero Rajoy está yendo más lejos y es más contundente. La reforma De Guindos plantea que quienes no puedan cumplir los criterios de solvencia exigidos en el plazo de un año no podrán seguir solos. Las provisiones deben salir una parte de reservas y otra contra resultados. Quienes están en un proceso de integración tienen seis meses más para cumplir los requisitos, y pueden hacer toda la provisión con cargo a reservas y quien lo necesite puede utilizar el FROB. Hay quien no tiene claro si se redactaron los requisitos y luego se miró quien los cumplía, o se hizo la lista de los comprables y luego se redactaron los criterios. Sea como fuere se estableció una línea que separaba las entidades consolidadas de las que había que consolidar, de la que queda fuera Bankia por su peculiar tamaño y solvencia.

Medel sostiene que el tamaño de Unicaja de 81.000 millones de activos es confortable: “A día de hoy una dimensión de más de 50.000 millones de activos es más que suficiente”. Y, pensándolo bien, la posición estratégica de Andalucía no es mala en comparación con muchas comunidades autónomas que no tienen sede de una entidad financiera con más de 50.000 millones. No tienen ni Galicia, ni Navarra, ni la Rioja, ni Castilla y León, ni Extremadura, ni Castilla-La Mancha, ni Baleares, ni Canarias, ni Valencia. Nueve a ocho. Sí la tienen Cataluña, Cantabria, País Vasco, Aragón, Madrid, Murcia, Asturias… Y, aunque cada vez haya menos jugadores, Andalucía sigue en el tablero.

El ‘lobby’ feroz

Ignacio Martínez | 2 de enero de 2011 a las 19:19

Hay pocas dudas sobre cuál fue el momento de máxima felicidad colectiva de los españoles el año pasado: el gol de Iniesta con el que ganamos el Mundial de fútbol. Millones de gargantas gritando ¡goooooooool! al mismo tiempo. Euforia nacional. Y gratis. Hay una enorme cantidad de cosas muy caras que no producen ni por asomo tanta alegría. La felicidad es gratis, aunque nos suban la luz y nos bajen las pensiones. Si usted nunca entendió los epígrafes del recibo de la electricidad, no se apure. Tampoco nadie se explica que las eléctricas ganen tanto dinero, pero nos digan que hay un déficit de tarifa. Pero lo acabamos aceptando. El lobby eléctrico es muy eficiente.

Tampoco el común de los mortales comprende muy bien que haya este empeño en pasar la edad oficial de jubilación a los 67, mientras se van a jubilar en masa trabajadores de las cajas de ahorros, en parte con cargo al erario público, a partir de los 54 años. Incluidos trabajadores de nuestras Cajasol, Cajasur o Cajagranada. Bastaría con que los grandes bancos, las grandes operadoras de telefonía, las grandes eléctricas, las grandes farmacéuticas o las medianas cajas jubilen con su propio dinero a sus empleados excedentes o, mejor aún, los recoloquen en nuevos negocios para que sigan produciendo, aumentando la riqueza nacional. He conocido a juiciosos ministros de Trabajo de González, Aznar y Zapatero que en privado explicaban su impotencia para acabar con las prejubilaciones en grandes compañías muy rentables. ¡Lo que hacen los grandes lobbies con buenos abogados!

Pero hasta con los lobbies feroces se puede en ocasiones. Desde hoy este país está oficialmente libre de humos en los locales públicos. Gratis. Como el amor, la buena música, los amigos, la buena literatura, la familia, una buena conversación, disfrutar de la naturaleza, la sonrisa de su vecina o vecino. Aproveche este nicho de bienestar al que no puede llegar la crisis. Ahí sí que hay un déficit de tarifa. Parece mentira que las mejores cosas de la vida sean gratuitas. Pero es verdad. ¡Feliz año barato!

Roma no paga traidores

Ignacio Martínez | 20 de diciembre de 2010 a las 10:13

Si la Roma de siglo y medio antes de Cristo no pagaba traidores, y ejecutó a los tres asesinos de Viriato en vez de pagarles, la Roma vaticana de hoy tampoco premiaría a alguien que hubiese perjudicado sus intereses o desobedecido órdenes. Cuando el sorprendente nuevo obispo auxiliar de Sevilla decidió en mayo que Cajasur dejase de ser caja y andaluza, hizo lo que se le pedía o, en todo caso, se bendijo su actuación. Así, esta entidad centenaria dejaba su pasado cordobés para los libros. ¿Por qué? Doctores tiene la Iglesia, pero si esperan que desvelen este misterio, tenga paciencia, porque nunca lo harán. Éste debe ser un ingrediente fundamental del secreto sobre cómo llegar a institución bimilenaria.

Lo que sí tiene la jerarquía eclesiástica es una magnífica coartada, la verdad. No han sido los únicos en protagonizar espantadas en el mapa cajero andaluz. Aquí casi todo el mundo ha jugado en contra de una concentración de las entidades andaluzas. Los curas ya utilizaron el argumento de que su resistencia numantina se debía a los puestos de trabajo. Una preocupación que no era angustiosa: fue compatible con negociar primero sus particulares privilegios y prebendas. El ajuste que hagan los vascos de la BBK en Córdoba nos dará la pauta sobre la sinceridad de aquella inquietud social. En realidad lo que ha prevalecido en todas estas historias es el hondo sentimiento localista que impera en Andalucía, que habría que incluir en la lista de rémoras a eliminar para conseguir un progreso regional.

Antes de que el sábado la santa madre Iglesia nos comunicase la buena nueva sobre el neófito monseñor Gómez, el viernes en Granada el subgobernador del Banco de España conminaba a las cajas que han pactado sistemas institucionales de protección a consolidar la totalidad de sus balances y convertirse en bancos. Si alguien pensaba que se metía en un sip para evitar una fusión, ha hecho lo contrario. Javier Aríztegui calificó estos procesos como fusiones de hecho en un seminario organizado por Cajagranada. Y urgió a todos los implicados a transferir la totalidad de su negocio bancario a sus bancos. Bancos con sede en Madrid, dicho sea de paso. En resumen, lo que pretende el Banco de España es que la General y Cajasol dejen también de ser cajas y andaluzas.

Un camino que deja el mapa español de bancos y cajas con un tremendo vacío de Madrid para abajo. A Andalucía le conviene tener una importante entidad financiera regional, pero también a España. De la misma manera que este país necesita tener un Santander o un BBVA. No se puede hablar de una economía andaluza, sin unas entidades financieras propias que ayuden a crear tejido empresarial. Con este panorama, Unicaja bien podría cambiarse el nombre a Caja de Andalucía y dejarse de querellas menores por marcas soleadas.

Media granaína de Pulido

Ignacio Martínez | 14 de noviembre de 2010 a las 12:17

En el lenguaje coloquial español hay una expresión para describir quien se marcha de una reunión sin despedirse. La despedida a la francesa era una antigua costumbre de la alta sociedad gala, para no molestar a los anfitriones en las interminables veladas de la época rococó. Esta práctica cayó en desuso porque se empezó a considerar una falta de educación. Y los franceses, siempre tan corteses, hicieron el camino contrario: ahora se despiden con cuatro besos. Los belgas, con tres. Los españoles somos más sencillitos y despachamos el trance con dos.

Disculpen una introducción tan prolija para contarles algo que nada tiene que ver. ¿O sí?, que diría Rajoy. Lo cierto es en el eterno culebrón de amores y desamores entre las cajas andaluzas, esta semana, de repente, hemos sabido que Cajasol, una de las dos torres cajistas de la región, se ha comprometido con un sip, formado por otras tres cajas de Navarra, Burgos y Canarias. Una fusión fría, le llaman a eso. El asunto tiene muchos lados. Mi vecino de página y amigo, Alejandro Víctor, tiene una versión que ofrecerles en su artículo de aquí al lado. El que a un servidor le interesa es el método empleado. O sea, no el qué, sino el cómo.

Había un precedente, que era el sip mediterráneo en el que se embarcó la caja de Granada, ante el disgusto del Gobierno andaluz. Disgusto mayor, porque Antonio Jara cuando se metió en el asunto lo hizo sin consultar con el poder político. Había avisado con anterioridad las posibilidades que tenía, las opciones y los márgenes de negociación. Era un momento en el que el Banco de España, como un guardia de tráfico, soplaba su silbato y gesticulaba de izquierda a derecha y de arriba abajo del mapa español para juntar mientras más cajas mejor. Pero cuando llegó la hora de la verdad, Jara lo hizo a la francesa, sin saludar a la autoridad política, instituyendo la granaína como una nueva suerte de despedida. Esta semana, Antonio Pulido ha interpretado una media granaína, con gran éxito de crítica y público, complacencia del Banco de España y pasmo de la autoridad. Y Unicaja se queda como una rica soltera con magnífica dote. Un suculento partido, sin novio que se le acerque.

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Brindis de Unicaja

Ignacio Martínez | 25 de julio de 2010 a las 18:27

El vino y las rosas para los que no encuentra destinatario mi amigo Alejandro Víctor, en el post anterior, seguro que serían de utilidad en el universo Unicaja. A la entidad financiera puntera de Andalucía le ha pasado esta temporada como al Ferrari de Fernando Alonso, que tenía buena marca y, sin embargo, los imponderables lo dejaban en la cuneta una y otra vez. Hasta hoy. Los imponderables y quizá algún error por su parte. Alonso lo ha reconocido públicamente. De Braulio Medel hay poca noticia pública en los últimos meses. No se prodiga, el hombre.

La suerte de Unicaja parece haber cambiado, como la de Alonso. Las pruebas de solvencia y resistencia a las que han sido sometidas toda la banca y las cajas españolas nos permiten establecer una clasificación homogénea sobre la salud y prosperidad de unos y otras. Y después de tantas malas noticias, con el fracaso de la absorción de la caja de Castilla La Mancha, el fiasco de la fusión con la caja de Córdoba, y la non nata oferta conjunta por Cajasur en comandita con Cajasol, el ánimo de la tropa de Unicaja era bajo. Y el de su dirección, aún peor.

Pero resulta que aunque su ánimo estuviese decaído, en la prueba de estrés sale estupenda Unicaja, según la clasificación que anunció el viernes por la tarde el Banco de España, banco amigo de los intereses de Andalucía, como ustedes saben bien. Las cuentas que hacen las entidades financieras sobre su morosidad y fortaleza tienen trampa algunas veces. Tanta, que después de enviarlas al supervisor y de camino a la prensa, se pueden rectificar ante el Banco de España, sin advertir a los medios. Así que está bien publicar un ranking con los mismos criterios para todos.

Y ahí ha encontrado Braulio Medel un motivo de alegría, después de tanto desaire. Está en el podium nacional de los mejores, tras la BBK vizcaína y la Kutxa guipuzcoana, y por delante de todos los demás. Tanto de los grandes, tipo Caixa o Caja Madrid; como de posibles novios, del estilo de Ibercaja o Cajasol. A la presunta otra media naranja de la gran caja andaluza le gana por tres a dos en el test de estrés. En Málaga ya hay quien le saca a eso rendimiento. Con vino y rosas.

El revolcón de Cajasur

Ignacio Martínez | 17 de julio de 2010 a las 12:30

Un escalofrío recorrió ayer la plana mayor del socialismo andaluz. Las huestes de Griñán se encuentran entre seis y diez puntos por debajo del PP en las encuestas y no están para revolcones de ninguna clase. Cajasur para los vascos, un desaire para Andalucía, fue la primera lectura, así de golpe, de propios y extraños. La Caixa se convirtió en una potencia financiera regional entre 1995 y 1996, cuando se quedó con la banca Granada Jerez, rescatada de los restos del imperio Ruiz Mateos. La BBK ha entrado en este mercado, con vocación de protagonismo andaluz, 14 años después, al hacer la mejor oferta económica por Cajasur.

La segunda reacción de muchos dirigentes socialistas fue buscar responsables en casa. Incluso de echarle la culpa al mismísimo Zapatero. Hay una constante en las últimas semanas de divorcio de la periferia con su líder máximo. Los socialistas catalanes andan irritados por la conformidad del presidente con la sentencia del Constitucional sobre el Estatut. Los socialistas vascos están muy susceptibles ante las descaradas zalamerías que se intercambiaron Zapatero y Josu Erkoreka en el Debate sobre el estado de la Nación. El temor del PSE es que el Gobierno cambie el apoyo en el Congreso de los seis diputados del PNV por asegurarles el poder en las tres diputaciones forales vascas. Y ahora le toca la sospecha al otro gran socialismo periférico, el andaluz. PNV vasco, BBK vasca. Como un mal presagio, Erkoreka empezó su discurso el pasado miércoles con una frase, Quo vadis Zapatero, a dónde vas Zapatero, dicha en el latín de los breviarios del canónigo Gómez Sierra. Más de uno se acordó ayer de la inmolación del Cabildo cordobés hace dos meses para no entregar Cajasur a Unicaja.

Con más énfasis, en muchos despachos oficiales andaluces, donde se dudó en las últimas semanas sobre si la vicepresidenta o el propio Zapatero harían algo a favor de que Cajasur conservara la bandera andaluza, se cambió ayer a la sospecha de que podrían haber realizado gestiones en favor de consolidar su mayoría en el Congreso, cuesta lo que cueste. Una perceptible grieta de desconfianza quebró la cohesión interna entre el PSOE nacional y andaluz. La tercera víctima de los recelos fue el propio Braulio Medel, presidente de Unicaja. Ha tenido tres oportunidades y ha fallado las tres veces. ¿Por qué no quiso hacer una oferta conjunta con Cajasol? Eran los comentarios más frecuentes.

Ahora aumentará de manera exponencial la presión sobre los presidentes de Unicaja y Cajasol para que hagan una fusión intensa y rápida, que permita salvar los muebles a la pequeña Sevilla del poder; o sea, a los estados mayores regionales de todos los partidos, sindicatos y patronales. Todos unidos en el afán, en la derrota y en la frustración. Buscando culpables, desesperadamente.

Una asignatura pendiente

Ignacio Martínez | 14 de julio de 2010 a las 7:49

La fusión entre las cajas andaluzas, auspiciada por el presidente de la Junta de manera solemne hace tres semanas en el Parlamento andaluz, ha provocado algunas decepciones y anécdotas. Pendientes de que un día de estos se decida la subasta por Cajasur, y santificada por el Banco de España la integración de la caja granadina con la murciana, una balear y otra catalana, quedan sobre el escenario las dos grandes, Unicaja y Cajasol. Es decir, hay un premio en el aire y otro muy repartido por el Mediterráneo, pero queda por salir el gordo. Y sobre el gordo sobrevuelan varias amenazas.

Primer problema: los presidentes de las dos grandes no se entienden. A una colega que escribió un excelente reportaje sobre ellos este fin de semana le dijeron los allegados de Pulido que no es verdad que se lleven mal. Es una jugada inteligente. Pero lo que estamos diciendo algunos es que no se llevan bien, que no es exactamente lo mismo. Alguien que se sienta con los interesados en el consejo de administración del Banco Europeo de Finanzas lo ha definido magistralmente: tienen una sintonía de uno o dos sobre cien.

Segundo problema, el localismo. La sede en mi pueblo, es la proclama inicial de cualquier intento de fusión que se precie. Aunque hay poca discusión si uno de los dos contrayentes es más grande que el otro; motivo por el cual, como a Unicaja le adjudiquen Cajasur, Cajasol tendrá que hablarle de usted en la fusión. Y la hipótesis contraria no imposible. La primera pedrada localista la ha tirado el alcalde de Málaga, ingeniero cartesiano, pero no necesariamente frío: ha dicho que sólo apoyaría la fusión si la sede estaba en Málaga. De la Torre es hombre con fama de dubitativo para según qué cosas. Pero entre sus dudas no tiene cabida cuál es la capital financiera de Andalucía. El alcalde fue reconvenido por propios y extraños, por sacar el asunto antes siquiera de que los pretendientes se mirasen.

Pero, lejos de arredrarse, repitió el argumento reforzado. Más allá de la sede de la gran caja, De la Torre echa de menos que desde el inicio de la autonomía no se haya planteado el papel de cada ciudad en la nueva comunidad política que se creó con la Constitución de 1978 y el Estatuto de 1981. El trasfondo de su pensamiento pone el dedo en la llaga. De haberse producido ese debate, se habría establecido qué instituciones o entidades de carácter regional debían tener sede en un lugar u otro y qué organismos troncales de la autonomía debían estar ineludiblemente en Sevilla. La reacción en Granada del conjunto de fuerzas políticas, sociales y medios de comunicación en contra de toda idea de fusión con otras cajas andaluzas es todo un paradigma; una evidencia más de los recelos latentes que hay entre las distintas provincias. Y esto no es una anécdota, sino una asignatura pendiente de la construcción regional.

Numancia

Ignacio Martínez | 4 de julio de 2010 a las 9:25

Las vicisitudes de las cajas de ahorros arrojan una nota deplorable sobre el grado de cohesión de Andalucía. En Granada, tirios y troyanos prefieren cualquier solución para su caja, antes que su integración con Unicaja o Cajasol. Hay varios argumentos serios: el solapamiento de puestos de trabajo en una fusión regional o la voluntad unánime de sus órganos de gobierno. Personalmente encuentro razonable la decisión de CajaGranada, y es posible que haya faltado tacto en el Gobierno regional, pero me espanta el numantinismo localista de cierta prensa, y de alguna emisora de radio o televisión. Se han usado términos nada juiciosos, de una gran animadversión hacia Málaga y Sevilla. Tan agresivos que no han complacido a la propia CajaGranada, cuyo honor pretendían defender.

Si nos ponemos patriotas, la pregunta es en dónde ponemos el límite de la patria. Por qué en la provincia, si se puede llevar al ámbito municipal. O incluso al barrio, y reivindicar un hospital en una zona de la ciudad y no en otra. Las exageraciones en Granada se han visto acrecentadas por un error inoportuno sobre la Alhambra. Pero son una sobreactuación, que queda en evidencia cuando se conoce que Griñán y Salgado habían acordado dejar vía libre a CajaGranada en el consorcio Mare Nostrum. Si en el futuro se analiza por qué fracasó el proceso de construcción regional iniciado en 1982 habrá que dedicar varios capítulos al decisivo papel que tuvieron determinados medios de comunicación.

No es un problema privativo de Granada. La eventual fusión entre Unicaja y Cajasol no está al margen de esta pasión localista de los andaluces del año 28 de la era autonómica. Ha abierto fuego el alcalde de Málaga disparando un cañón Bertha: sólo apoyará la operación Unicajasol si la sede está en Málaga. Celebro que Javier Arenas use su autoridad para pedirle públicamente a De la Torre que no se precipite. Y éste es sólo el principio.

El paciente andaluz cambia de sintomatología, pero siempre tiene exceso de colesterol, en forma de localismo. Sevilla no es la Roma imperial, la madre de todas las capitales. Pero Numancia no está en Armilla. Un poco de calma, ¡que se nos dispara la tensión!

El debate de los jefes: aprobado general a la gran caja

Ignacio Martínez | 25 de junio de 2010 a las 0:27

Como si estuviesen interpretando el guión de una obra de teatro, en la fiesta de fin de curso, los jefes de los tres partidos del Parlamento andaluz escenificaron ayer una coincidencia total de puntos de vista sobre la necesidad de concentrar las cajas andaluzas bajo una misma bandera. Puso el toro en suerte el portavoz de Izquierda Unida Diego Valderas. Entró a fondo en el asunto el presidente Griñán, y lo hizo también de manera reiterada en sus dos intervenciones el líder popular Javier Arenas. Han quedado en verse la semana que viene; estamos en vísperas de grandes noticias.

El último pleno ordinario del actual periodo de sesiones no ha defraudado. Arenas había planeado una sesión de control al Gobierno para desenmascarar un supuesto plan B de recortes ocultos del Gobierno andaluz. Pero su estrategia quedó muy en segundo plano.

Pero el que dio en la diana con el asunto estrella del día fue el jefe de los izquierdistas. Valderas centró monográficamente su intervención en la gran caja, que es el nuevo nombre artístico que ha tomado la antigua caja única. Dijo muchas cosas. Criticó los localismos que impiden fusiones intraregionales, mostró su desacuerdo con la integraciones con entidades de fuera; clamó contra la privatización de las cajas en el futuro, como pretende según él la derecha financiera; descalificó la doctrina al respecto del Banco de España…

En resumen, reiteró el valor que su organización le da a la naturaleza pública de las cajas y a su función social. Y exigió a Griñán que no sea neutral en este proceso. Valderas leía su guión. Como a continuación hizo el presidente Griñán, de manera evidente, para decir las frases del día: Que su Gobierno trabaja en la configuración de la gran caja andaluza, un objetivo importante y posible, para impulsar la recuperación económica y revertir sus beneficios en la región. Y que invita a todas las cajas, a sus presidentes, a sus consejos, a sus órganos de decisión para que trabajen en la construcción de un gran proyecto de integración financiera netamente andaluz.

El presidente precisó que cuando se refería a todas las cajas, la de Granada no se le olvidaba. Inicialmente, no mencionó a ninguna por su nombre, pero sí las numeró; las tres que quedan en Andalucía con plena capacidad de obrar tienen una morosidad –dijo– por debajo de la media de las cajas y del entero sistema financiero español.

El resultado de esta concentración daría el cuarto “bloque” cajista español, según las cuentas de Valderas; y uno de los más importantes, si acudimos a la expresión utilizada por Griñán. Al final de su primera intervención hizo un relato de los procesos de fusiones en marcha, para concluir que el objetivo del Gobierno andaluz es la creación de una gran caja, sobre la base del entendimiento entre Unicaja y Cajasol, al que sería bueno que se incorporase CajaGranada, tras una reflexión profunda de sus órganos de decisión, que estaría abierta a otras entidades no andaluzas, que aporten solvencia y eficiencia, y que se podría completar con la incorporación de Cajasur cuando la adjudique el Banco de España. Esto es lo que hay. En su texto, minuciosamente redactado y leído, el presidente evitó pronunciarse sobre el domicilio social, argumento de litigio infinito entre Sevilla y Málaga. Anunció Griñán algo tan impreciso como que el domicilio estaría en Andalucía. “Aproximadamente”, podría haber añadido.

Valderas volvió a la carga: una entidad resultante con más de 100.000 millones de euros de activos. Izquierda Unida está en contra de las cuotas participativas, con derechos políticos. No es lo que parece; esos derechos políticos serían votos en los órganos de decisión y un caballo de Troya para la privatización, mientras que IU pretende que las cajas sean bancos públicos, para entendernos. Huyendo de los desacuerdos, Griñán eludió este lado del debate. Se limitó a decir que la naturaleza de las cajas no está en cuestión y se concentró en el consenso político que pretende para conseguir su objetivo. El lunes hablará con la izquierda parlamentaria, el embrión de un eventual Gobierno en 2012 si el PP es el partido más votado, pero no tiene mayoría absoluta, como dicen ahora las encuestas. Recibirá a Valderas y a Velasco; por separado, claro está. Y el martes tendrá la tarea más complicada con el presidente del PP andaluz, Javier Arenas.

El jefe de los populares traía otro debate preparado de casa, pero vio rápidamente donde estaba la noticia del día. Así que hizo su declaración institucional sin guión. Y le salió muy elegante. El resumen, en un decálogo, es de un servidor. 1. El intercambio entre Valderas y Griñán le había parecido edificante. 2. Las cajas no deben ser terreno partidista. 3. Hay que buscar que sean viables y solventes. 4. El objetivo que se plantea necesita un consenso social amplio. 5. También, un respeto escrupuloso a los órganos de gobierno. 6. Es muy importante que las fusiones no supongan pérdida de empleos. 7. Las entidades deben mantener su vinculación con el territorio. 8. Los cargos públicos no deben estar en los consejos. 9. Hay que establecer una hoja de ruta. Y 10. Es sustancial la estación de llegada.

Un espectador imparcial diría que Arenas está por la labor. Pero un rumorcillo en los bancos socialistas en su inicio mostraba el escepticismo en las filas adversarias. Puesto a ponerle bálsamo a cualquier inconveniente, el presidente se había tirado un farol en una de sus primeras intervenciones: dijo que no es verdad que la fusión de cajas de un mismo territorio produzca solapamientos. Lo dijo con muchísimo énfasis, pero ningún espectador imparcial se lo pudo creer. En todo caso, ya ven que sube el tono de los argumentos a medida que se acerca la solución.

Al final no se echó el telón. Habrá algún pleno extraordinario, en la segunda quincena de julio.

Contante y sonante. Ruidos e interferencias

Ignacio Martínez | 15 de junio de 2010 a las 19:26

El proceso de reestructuración y saneamiento del sistema financiero andaluz se salda, de momento, con dos fusiones frustradas de Unicaja, la intervención de Cajasur, la participación de CajaGranada en un sistema institucional de protección (SIP) liderado por la Caja de Murcia y dos absorciones de entidades pequeñas, Jaén y Guadalajara por parte de las dos principales cajas de ahorro de Andalucía. Pobre balance a un día del final del plazo dado por el Banco de España para acogerse al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

En la pequeña Sevilla del poder no hay tensión al respecto. El presidente de la Junta en su diáfano discurso sobre el estado de la Comunidad de la semana pasada, en el capítulo que ha sido más ambiguo ha sido en el de la concentración de cajas. Aparte de su apoyo al saneamiento del sistema y su defensa del modelo, añadió una tímida señal en favor de un proyecto “genuinamente identificado con los intereses andaluces”. De la caja única de Chaves a esto, hay mucho trecho.

En paralelo, a Braulio Medel se le ha agitado el gallinero por primera vez en los 23 años que lleva como presidente de Unicaja o Caja de Ronda. Esto sí que es una novedad, que sorprende en persona de tanta experiencia e inteligencia. Ha encadenado tres disgustos en pocas semanas: el fiasco de la fusión de Cajasur, la dimisión de su prestigioso director general y el desafecto de los cinco consejeros de Partido Popular, en el consejo recién estrenado de la Unicaja fusionada con la Caja de Jaén. El miércoles de la semana pasada el consejo de administración autorizó a su presidente para que entre en la subasta por Cajasur. Nomura, el banco heredero de Lehman Brothers, encargado de la venta de la caja cordobesa, había preguntado a Unicaja si estaba interesada en pujar. El banco japonés también ha trasladado la misma pregunta a Cajasol y a otras entidades como Banco Sabadell, Ibercaja, Caja Madrid o la vasca BBK. Cajasol, ha hecho su oferta.

En el mismo consejo, los consejeros del PP no han votado a favor del nombramiento del nuevo director general de Unicaja, Manuel Azuaga, militante del PSOE y ex presidente de Aena. La salida de Miguel Ángel Cabello se ha producido cinco meses después de que el consejo mandatara a Medel para renovar el contrato del director general, que con la fusión con Jaén perdía la cláusula indemnizatoria de su contrato de alta dirección. Con la ley andaluza de cajas del 99, en la nueva entidad no tendría derecho a esa compensación y había que buscar una fórmula alternativa. Hay varias versiones, todas ellas oficiosas, sobre la cuantía de esa cláusula. Una es que era de tres millones de euros. Otras dicen que no ha pasado de dos o tres años de un salario anual cercano a los 600.000 euros. Consejeros de distinto signo han mediado con Medel para facilitar un acuerdo desde que en diciembre se le autorizó a negociar con su director general, un hombre muy bien visto en la CECA, en el Banco de España o en la CNMV. Finalmente, no hubo acercamiento y Cabello ha optado por marcharse con su cláusula, antes de quedarse sin ella.

La intervención de la Junta en este momento de incertidumbre sobre el futuro de las cajas ofrece muchas dudas. El presidente Griñán fuera del Parlamento es algo más claro que en su discurso: dice que confía en poder avanzar en la creación de una gran caja de ahorros andaluza. En una entrevista radiofónica en la noche del jueves incluso dijo que ve fácil un acuerdo con Arenas en la materia, como lo ha habido entre Zapatero y Rajoy. Pero en el PP responden que el presidente no ha llamado a su jefe ni una sola vez para hablar del tema. En sus declaraciones también ha pedido a Cajasol y a Unicaja “que se miren”. Poesía…

Quien sí está dando la cara de manera decidida es el número dos del PSOE andaluz, Rafael Velasco, que ha planteado una fusión fría entre Unicaja y Cajasol, que puje por Cajasur y en la que pueda entrar también Granada si se frustra su SIP con Murcia, Penedés y Sa Nostra. Ha trascendido que Medel ha dicho que de este asunto se puede hablar. Sin embargo, el miércoles pasado no informó a su consejo de administración sobre esos contactos. El presidente de Cajasol, Antonio Pulido, ha sido un poco más cálido que el de Unicaja al respecto.

La relación entre Medel y Pulido no es fluida. Ambos se miran de reojo con recelo. Con ese precedente, hay quien considera que una SIP entre Unicaja y Cajasol más que una fusión fría, sería una fusión gélida. Pero fuentes socialistas insisten en que no descartan nada en materia de fusiones andaluzas y que Velasco seguirá insistiendo ante Medel y Pulido. Esta semana es clave.

La intervenciones de las autoridades políticas en asuntos de cajas no siempre han sido afortunadas. O quizá habría que añadir que casi nunca han sido acertadas. Si hay algo en lo que coinciden en esta materia los dos principales partidos, al menos en teoría, es en propugnar una gestión económica y financiera profesional. Un ejemplo de desventura fue la decisión estratégica del Gobierno andaluz de pedirle a las cajas que se salieran de Ebro Puleva y que apostaran por SOS. Hoy Ebro Foods es una de las pocas empresas del Ibex-35 que ha subido notablemente en los últimos meses. Y su presidente, Antonio Hernández Callejas, ha anunciado hace pocos días a la junta general de accionistas de su compañía un dividendo para este año de un euro por acción; lo que supone a la cotización de ayer más de un 7%. Mientras, como es conocido, SOS suspendió pagos y está en proceso de reestructuración.

Otras intervenciones de la administración también son criticadas. Al Ministerio de Industria se le reprochan sus bandazos en la política de subvenciones a las renovables que convierten los megavatios solares en diez o doces veces más caros que la media del sector eléctrico. Desde los lobbies competidores también se señala como temerario que se estén dando decenas de asignaciones para construir simultáneamente plantas termosolares con una tecnología todavía experimental. Sería más razonable -dicen- dar esas mismas concesiones para que se levanten las plantas de manera consecutiva y aprovechar, entre una y la siguiente, los avances técnicos para mejorar su eficiencia, dado su coste y las altas subvenciones. Abengoa, presidida por Felipe Benjumea, ha sido la más beneficiada en el último reparto que ha hecho el Ministerio de Industria, con 13 plantas de 50 megavatios, seguida de ACS con seis, de un total de 56 proyectos, que suman 2.340 megavatios.

Como los reproches no vienen solos, en el sector se critica que en el consejo de administración de Abengoa se siente un hermano del ministro Miguel Sebastián, el catedrátrico Carlos Sebastián Gascón, como consejero independiente, la misma condición que tiene el ex ministro socialista Josep Borrell.

No es un hecho aislado, ni privativo de España. Acciona acaba de fichar para su consejo a Miriam González Durántez, la esposa del viceprimer ministro británico Nick Clegg. Y el líder de los liberal demócratas del Reino Unido ha respaldado la decisión con el argumento de que cada uno tiene su carrera. Interferencias y ruidos por todas partes, como ven.