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Dos rarezas en la mina San José

Ignacio Martínez | 16 de octubre de 2010 a las 12:26

El prodigioso rescate de los mineros chilenos, desde el refugio a 700 metros de profundidad en el que han estado más de dos meses, ha dado de sí para muchos sentimientos. Angustia, asombro, esperanza, entusiasmo. Ahora, pasado el momento de máxima emoción, tras al verles salir uno a uno, me quedan dos sensaciones raras. Una negativa. El presidente chileno, Sebastián Piñera, ha chupado mucha cámara. Demasiada. Piñera tiene telegenia, lo quiere la cámara. Habla bien, tiene una sonrisa estupenda y seguro que él lo sabe. Así que ha tirado de su amplio repertorio para aprovechar la ocasión.

Este empresario multimillonario hizo su fortuna en los sectores inmobiliario, bancario, turístico y de los seguros. Y se le supone a salvo de cualquier tentación material, muy en el estilo norteamericano de dedicarse a la política después de hacer un buen patrimonio. El modelo estadounidense lo conoce bien; se doctoró en Harvard. Pero el hombre ha visto la oportunidad de adquirir fama y prestigio en esta coyuntura y no se lo ha pensado dos veces. Allí estaba a pie del agujero para recibir a todos los rescatados con un abrazo. Quizá esto sea razonable. ¿Pero tenía que dar una rueda de prensa a cada rato? ¿Tenía que estar su señora esposa con él en la sesión de abrazos? Parece un poco exagerado.

Por el contrario, estuvo muy bien que invitara al presidente boliviano, Evo Morales, dado que uno de los 33 mineros era de esa nacionalidad. Desde su independencia en 1825, Bolivia perdió a manos de Perú, Brasil, Paraguay, Argentina o Chile enormes extensiones de terreno. En particular su salida al mar por Antofagasta, en una guerra contra Chile a finales del XIX, que le costó una región equivalente al doble de Andalucía. No existen relaciones diplomáticas entre los dos países desde hace más de 30 años. Estos antecedentes resaltan la importancia de la invitación a Morales.

La segunda rareza de la operación de salvamento han sido los propios mineros. Sobre todo, por la manera de expresarse. Y ésa ha sido una sorpresa muy positiva. ¿Se han fijado la elocuencia que tienen y el léxico que manejan? Su dominio del idioma español es algo extraordinario, muy por encima de la media de nuestro país. Personas con una instrucción escolar que se supone escasa, tienen un nivel de formación en la lengua española digno de envidia. Hace pocos días, en una entrevista en televisión la presidenta del Instituto Cervantes elogiaba el español que se habla en Colombia. No sé cuál será mejor, pero este magnífico uso del idioma por los mineros chilenos debería llevarnos a la conclusión de que nuestro sistema educativo, al menos en lo que se refiere a la enseñanza de la lengua española, tiene que mejorar.

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Portentoso salvamento

Ignacio Martínez | 11 de octubre de 2010 a las 10:06

Chile vive un momento de euforia nacional que se irradia a todo el mundo. Las epopeyas son lindas. La vida real está tan sobrada de mala sombra y mala suerte, que es saludable que no sólo nos consuelen las historias de ficción, sino también proezas auténticas, con protagonistas de carne y hueso, como los 33 hombres que llevan 68 días atrapados en la mina San José, al norte de Chile. Una máquina de 40 toneladas ha perforado los 624 metros que hay desde la superficie hasta un taller cercano al refugio en el que han sobrevivido los mineros. Falta acondicionar el agujero y sacarlos uno a uno, cosa que se hará en los próximos días.

Esta aventura, que empezó con el derrumbe de la mina el 5 de agosto y la ausencia total de noticias durante 17 días, es un ejemplo perfecto de lo más noble de la humanidad. La mejor técnica del mundo y la solidaridad internacional, para salvar vidas; la unidad nacional en Chile y la cohesión del grupo de afectados detrás de este épico rescate. Aunque esto último estuvo a punto de romperse, según informaba ayer la web de El País: resulta que hace varias semanas ocurrió un hecho trascendental en la mina, que hasta ahora se había mantenido en silencio; un grupo de cinco mineros de una subcontrata se rebeló contra la autoridad del jefe de turno. Pretendían abrirse camino hacia la superficie por su cuenta y riesgo, y en el operativo de salvamento se dispararon todas las alarmas. Afortunadamente se pudo restaurar la armonía. Los asesores de la NASA habían advertido que en situaciones de aislamiento, con la tensión de la crisis, era fundamental fomentar un liderazgo.

Dramas humanos tan descarnados como este accidente o el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York, consiguen conmover a seres humanos de todo el mundo, pero desgraciadamente no ocurre lo mismo con otras tragedias cotidianas: hay mil millones de personas en el planeta que viven en una pobreza extrema y casi el doble no tienen acceso a agua potable o a medicamentos esenciales. Y estas situaciones rutinarias no nos producen la misma emoción que la epopeya chilena. La crisis económica mundial ha llevado a la miseria a millones de personas y ha sumido en la desesperanza a muchos otros.

No estaría mal que los especialistas de la NASA dieran consejos sobre cohesión, solidaridad y liderazgo para otras situaciones de crisis, sin necesidad de que los afectados estén a 700 metros debajo de tierra. Que cada cual imagine el universo que querría ver tratado con la determinación y eficacia que el rescate de la mina San José. Sería hermoso tratar con la misma terapia muchos problemas sociales del mundo. Como será hermoso ver salir sanos y salvos a estos 33 modernos héroes después de tan portentoso salvamento.

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Lecturas veraniegas

Ignacio Martínez | 31 de agosto de 2010 a las 23:37

En septiembre hablamos del síndrome postvacacional, la vuelta al cole, los kilos de más. También de las lecturas veraniegas. Un servidor les recomienda tres libros publicados este año. En primer lugar La agonía de Francia (Libros del Asteroide), un lúcido y desesperanzado ensayo reeditado de Manuel Chaves Nogales, que analiza el hundimiento de Francia en 1940, cuando él debió abandonar a su familia en París para huir de la Gestapo por Tours y Burdeos, y embarcar en un contratorpedero británico, rumbo a Londres, la última etapa de su corta vida. Chaves consideraba Francia la meca de los hombres libres de Europa después de que se derrumbara el mito de Moscú. Y a la manera de las dos Españas, retrata la lucha entre reaccionarios y revolucionarios franceses, cuya guerra civil no declarada facilitó la derrota ante la Alemania nazi. Una derrota de la civilización frente a la barbarie.

 

Los periódicos son también una excelente lectura veraniega. Y nos han contado tres nuevas muertes de españoles en Afganistán; y van 92. Es la nueva lucha de la democracia contra los bárbaros, que –como puede verse– no siempre han tenido turbante y religión musulmana. El PP está empeñado en que se califique como bélica la misión del ejército español en aquel país. Una petición razonable, porque se trata de una guerra con todas las de la ley. La cara oculta de la pretensión popular es menos noble: se trata de blanquear la guerra de Iraq, por equiparación. Un conflicto en el que se empeñaron Bush y los suyos desde el ataque a las torres gemelas, y que la oposición frontal de Colin Powell retrasó año y medio. La aventura de Iraq debilitó el frente afgano de tal suerte que en ninguna de las dos se puede decir que haya ganado la coalición occidental.

 

Oficios como el beisbol, el boxeo, la canción, el cine o la literatura, y personajes como DiMaggio, Alí, Sinatra, O’Toole o Hemingway aparecen en otro libro muy interesante: una antología de Retratos y encuentros (Editorial Alfaguara) de Gay Talese. Periodismo de acero, vibrante, recio, auténtico, del que ya no se hace. Y en novela, no se pierdan la última de Antonio Soler, Lausana (Mondadori). Una pequeña obra maestra. El virtuoso del lenguaje consigue un relato intenso y tremendamente emocionante.

 

Aunque mi máxima emoción de las lecturas veraniegas ha estado en Chile. El rescate de 33 mineros desde 700 metros de profundidad es épico. Pero la entereza de estos trabajadores no nubla la responsabilidad criminal de los propietarios de una mina insegura. Una desfachatez extensible: las autoridades locales ocultaron que estaban vivos y prolongaron la angustia a las familias para que el presidente de Chile pudiera dar la buena nueva. Grandeza y miseria juntas. Hay trabajos necesarios que deberían tener sueldos muy superiores a los de tierra firme. Los de astronauta, minero y pescador. O soldado en Afganistán.

Fútbol: subidón de adrenalina

Ignacio Martínez | 27 de junio de 2010 a las 9:16

Qué más da cómo vayan la bolsa, la morosidad o la deuda soberana. España está en octavos del Mundial de Sudáfrica y eso es un bálsamo que todo lo cura. Y dispara la autoestima nacional: los balcones y ventanas cada vez están más llenos de banderas. Nos gusta ganar. Nos ha gustado siempre, pero como últimamente perdemos todos los partidos en la Champions de la economía mundial, bueno es que los ganemos en la genuina y auténtica Copa del Mundo de fútbol.

Aquí no hay recortes presupuestarios, de hecho se ha prometido a cada jugador de la selección 600.000 euros por ganar el título. Aunque la ministra francesa de deportes criticó que los bleus se alojaran en un hotel de superlujo, y puso como ejemplo opuesto a España, por haber elegido un alojamiento más modesto. Tampoco hay reformas en el mercado de trabajo futbolístico. Disponer de Villa durante los próximos cuatro años le va a costar al Barcelona 50 millones de euros.

Nos gusta la épica, así que sufrir porque tenemos difícil la clasificación le ha añadido aliciente a la victoria sobre Chile. No es sólo una cuestión de colores. La épica atrae a los seres humanos más allá de que les toque de cerca: el público abarrotó el jueves la pista 18 de Wimbledon para ver el final del partido de tenis más largo de la historia. Once horas de juego y 70-68 en el quinto set.

El subidón de la adrenalina nacional es tan potente que llamamos a España La Roja, sin reparar en que en este país de capuletos y montescos, los rojos y los azules han sido enemigos mortales durante más de medio siglo. En Francia llaman les bleus a los jugadores vestidos con la camiseta azul de su Selección. Aquí, La Roja es España en su conjunto, sin que nadie se extrañe.

El amplio consenso nacional de apoyo al equipo sólo lo ha roto Luis Aragonés, en el papel del general McChrystal. Pero las verdades del barquero, la crítica cruda, será escasa mientras el marcador acompañe. Y a medida que España vaya ganando, habrá más banderas en los balcones y más consumo interno, el mejor estímulo para la economía, la bolsa o la deuda soberana. Como tantas alegrías de la vida, ésta es gratis. Aprovechen y disfruten.

La vida con difusor

Ignacio Martínez | 29 de marzo de 2009 a las 23:16

Resulta que ha empezado el campeonato del mundo de Fórmula 1, y ganan unos coches que son tan nuevos que no llevan ni publicidad. Los Brawn son bólidos en blanco con algo de amarillo y, sobre todo, con un difusor. Este ingenio les permite un mayor agarre, de manera que Jenson Button y Rubens Barrichello iban ayer como aviones. Nuestro Fernando Alonso nacional, quinto y gracias. Eso sí, sin difusor. Es simpático que un outsider se suba a lo alto del podio, porque ver siempre a los Ferrari y a los McLaren es muy aburrido. Así que ya en la Sexta nos venden que este va a ser el mundial más disputado de la historia.

¿Y si aplicamos el mismo concepto a la vida corriente? Zapatero se ha llevado todo el fin de semana volando mucho más que Button y Barrichello juntos: 22.000 kilómetros de ida y vuelta a Chile y 32 horas de avión, en penitencia haber anunciado que sacaba las tropas de Kosovo sin difusor. Total, para media hora de entrevista con el vicepresidente norteamericano Joe Biden, aprovechando que ambos estaban invitados a la cumbre mundial de la Red Progresista. Una reunión a la que el presidente español no pensaba ir hasta el fiasco de Kosovo. La paliza debe haber valido la pena. Dicen en Moncloa que Biden ha dicho que España es un “aliado sólido”.

La selección española de fútbol jugó el sábado regular ante Turquía y ganó por la mínima. Se conoce que sin Iniesta, jugamos sin difusor. El PNV se resiste a dejar el poder en el País Vasco y presentará a Ibarretxe de candidato, aunque sabe que no tiene los apoyos precisos. Los nacionalistas vascos están teniendo un mal perder de época, y les vemos pataleando para no ser desalojados. Muchos miles de empleos dependen de ocupar o no el palacio de Aguria Enea. El poder político es una ventaja decisiva en el campo del trabajo, una especie de difusor, como bien sabían los de CiU en Cataluña o los del PP en Galicia y saben los del PSOE en Andalucía, Extremadura o Castilla La Mancha.

La alternancia en el poder socializa concesiones, contratos, prebendas o favores varios. No es que cuando venga otro va a dejar de practicar la tradición española del enchufe. No. Es que los recomendados van a ser otros, con lo que en un tramo de dos legislaturas los beneficiarios serían el doble. Es bueno, por ejemplo, acudir con un difusor a pedir un crédito. Y más en estos tiempos. También el común de los mortales procura una recomendación para que le ayuden en una ventanilla o en una lista de espera.

En definitiva, se vive mejor con un difusor como el de los Brawn, que son coches ingleses, con motor alemán. En francés, por cierto, los enchufes tienen que ver con la mecánica. Tener un enchufe es avoir du piston, tener un pistón. O sea, que Brawn no ha inventado nada nuevo.

Un andaluz, nuevo hombre fuerte de la ‘Casa Blanca’

Ignacio Martínez | 25 de enero de 2009 a las 15:34

 

Amador Suárez, vicepresidente del Real Madrid, es un importante empresario andaluz

Preside la multinacional onubense de la pesca Amasua y es cuñado de la ministra Garmendia

 

 

Si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro, habrá que convenir que la dimisión la semana pasada de Ramón Calderón ha sido una crisis nacional. Y en esa historia han tenido un protagonismo especial tres directivos del Real Madrid, de los que dos son andaluces: Amador Suárez, de Huelva; Antonio Medina, de Jaén, y Enrique Riquelme, de Alicante. Se dice que fueron precisamente ellos quienes forzaron la dimisión de Calderón, después de que se supiera que unos falsos compromisarios votaron en la asamblea del club y que el presidente culpara del desaguisado a unos empleados.

El personaje clave de la operación, y hombre fuerte de la nueva ‘Casa Blanca’, es el vicepresidente primero Amador Suárez, uno de los más importantes empresarios andaluces; presidente de Amasua una empresa familiar con sede en Huelva, que es de hecho una multinacional de la pesca que comercializa unas 60.000 toneladas de pescado y factura alrededor de 300 millones de euros todos los años. Y da empleo a 1.800 trabajadores.

La actitud de Amador Suárez fue decisiva para que Calderón tomara la decisión y no se volviera atrás el viernes de la semana pasada, como le aconsejaba Mijatovic. Y para que finalmente anunciara su dimisión el 16 de enero. Y fue él quien propuso al empresario valenciano Vicente Boluda como presidente; aunque es un socio mucho más antiguo: Boluda tiene el carné número 47.936 y él tiene el 10.319. Es curioso, pero entre los once miembros de la actual junta directiva del Real Madrid, sólo hay cuatro madrileños. Y tres andaluces, dos valencianos y dos castellanos. El jiennense Antonio Medina es un joven abogado de 32 años, director del despacho Medina Cuadros, y el tercer andaluz es el empresario algecireño Pascual Cervera.

En sus primeras declaraciones a ‘Marca’, el domingo pasado, el nuevo presidente anunció que lo primero que iba a hacer era reunirse con Amador Suárez para analizar, departamento por departamento, toda la organización del Real Madrid. Esta semana, Suárez ha estado de misión diplomática con Platini en la sede de la Uefa en Suiza, para intentar convencerle de que sean dos los nuevos jugadores del Real que puedan jugar la ‘Champions’.

Además de presidir Amasua, Amador Suárez tiene una gran experiencia como dirigente empresarial: preside la Confederación Española de Pesca, que agrupa a las tres grandes patronales pesqueras españolas, con 1.400 grandes buques, que representan el 75% de la flota española. El año pasado lideró la protesta del sector cuando se disparó el precio del gasóleo, reclamando a las autoridades el aplazamiento de las cotizaciones a la seguridad social y la reducción de las tarifas portuarias.

Su padre nació en Galicia y después de la guerra emigró a Huelva. Allí conoció a su madre, que venía de una familia armadora onubense. Cuando todavía no existían los muelles definitivos, su abuelo materno llevaba agua en buques aljibe a los mercantes con calderas, que venían a cargar mineral de Ríotinto. El padre fue marino, maquinista y fogonero en una época en la que la pesca andaluza contaba con muy pocos medios. Ahí comenzó su vida en el mar y de ahí nació la empresa pesquera que ahora preside.

Como le gustan las aventuras, se enroló en la candidatura de Ramón Calderón para la presidencia del Real Madrid. En la primera junta directiva de la Casa Blanca fue responsable de compras, internacionalización y control del gasto. Se lo podría imaginar marcando un techo de ingresos a los Rolando y compañía. Pero en el fútbol, como en los negocios, es partidario de que todo el mundo gane el máximo; siempre que se lo merezca. Cree que hay que poner al futbolista una parte fija y otra variable. Y que la variable sea muy alta; así mientras más éxito tenga, más gana él y mejor para la afición.

Sus pinitos como directivo los hizo en el Recreativo de Huelva, como vicepresidente de Martínez Oliva, en el equipo el primer ascenso a Primera en 1978. Sigue siendo un hincha del Recre; aunque ahora lo sigue por televisión. Por cierto, que considera muy injustos algunos arbitrajes que ha padecido el decano del fútbol español. Los árbitros no son lo mismo para los grandes que para los modestos. Es tan forofo del Madrid que hasta grita en el palco, como cualquier aficionado. Y como cualquier aficionado, también tiene sus jugadores preferidos: Raúl y el andaluz Sergio Ramos.

Además de su empresa pesquera, tiene una yeguada importante en una finca de 500 hectáreas, en Toledo, que es una explotación agraria, mitad de secano, mitad de regadío, con 300 cabezas de ganado, no sólo equino, que dirige su hija María. Su otro hijo, Elías, licenciado en Derecho, es ya el director general de Amasua. Su esposa, María Dolores Garmendia, no trabaja en la sociedad, pero ha dejado su traza en la decoración de su despacho, con elegantes muebles art déco. Se puede discutir si ser presidente del Real Madrid es más que ser ministro; pero en la familia de Amador Suárez hay una ministra del Gobierno de Rodríguez Zapatero: Cristina Garmendia, la titular de Ciencia e Innovación, es su cuñada. Y el marido de la ministra, el ingeniero Rubén Celaya, es vicepresidente del Grupo Amasua. La ministra donostierra, por cierto, estudió Ciencias Biológicas en Sevilla.

Amador Suárez (Huelva, 1944) hizo perito mercantil, que era la única formación económica y empresarial que podía estudiarse en Huelva en su época. Se puso al frente del negocio familiar con 20 años. Fue un joven innovador, que viajó para buscar caladeros internacionales, entró en la industria de los congelados y fue pionero en la comercialización por todo el mundo de pescado de terceros. Sus barcos operan en Argentina, Chile, Mozambique, Marruecos y Rusia. Su afición por el deporte no es sólo como directivo: no perdona el ejercicio físico. Puede no desayunar, pero jamás elude correr un mínimo de una hora y 10 kilómetros diarios, por la mañana o por la tarde. Ahora su objetivo es dar estabilidad al Real Madrid en la transición hasta las elecciones presidenciales de junio. Aunque no las tiene todas consigo: algún miembro de la directiva le ha reprochado su responsabilidad en la asamblea, cuya organización dependía de su vicepresidencia. Él, de momento, prefiere mantener la discreción y el buen ánimo en la nueva ‘Casa Blanca’.