Archivos para el tag ‘Esperanza Aguirre’

Los zapatos de Bombay

Ignacio Martínez29 de noviembre de 2008 a las 11:11 am

 

 A su vuelta nos contó que perdió las alpargatas, salió descalza y pisó sangre. Dramatismo. Estaba en unos de los hoteles atacados por los terroristas el miércoles en Bombay. Unos atentados que han causado más de 160 muertos. Realmente grave esta primera masacre masiva producida por el fundamentalismo islámico en la era Obama. Esperanza Aguirre quiso darle más énfasis a sus pies: llegó a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid con unos calcetines de avión y unos zapatos que se ha filtrado que eran prestados. Teatral. ¿Nadie pudo llevarle unos zapatos de casa? ¿No le dio tiempo a cambiarse en el coche desde el aeropuerto hasta la Puerta del Sol? Porque, no sé si se habrán fijado en el detalle, pero no habló para la prensa nada más bajar del avión. No. Es evidente que quería dirigir las miradas a sus pies, que descalzos habían pisado tanta sangre, que necesitaban unos calcetines y unos zapatos blancos prestados, para un acto pretendidamente improvisado.

Todo iba bien, hasta que el eurodiputado de CiU Ignasi Guardans (CiU), director de una delegación del Parlamento Europeo que se vio atrapada en Bombay por la oleada de ataques terroristas del miércoles, criticó a Aguirre por salir corriendo “ella sola” sin asegurarse previamente que todos los miembros de su delegación estaban a salvo. Guardans pudo salir de India mucho antes que su delegación y no lo hizo hasta que pudo meterse en un avión con todos los diputados y funcionarios del PE que le acompañaban. Como un capitán de barco, hasta que no tuvo claro que todo el mundo había podido salir, no salió del país. La interesada se ha limitado a responder que no comparte esta opinión, pero alguno de sus amigos políticos ha sido más explícito y ha calificado a Guardans de “mezquino”.

Si esto fuese Estados Unidos, en donde siempre se está examinando a los candidatos a presidente por su capacidad para ser comandante en jefe, la actuación de Aguirre la habría puesto en entredicho. Más allá de las bromitas sobre su buena o mala suerte en los meses de noviembre, y de la actuación teatral de los calcetines y los zapatos blancos de tacón, la aspirante a candidata para la Presidencia del Gobierno por el Partido Popular ha tenido una reacción ante el pánico bastante menos lucida que la del eurodiputado de CiU.

 

Gandhi dentro de un triángulo español

Ignacio Martínez26 de noviembre de 2008 a las 9:57 am

Antonio Hernández Mancha compara a Rajoy con Gandhi. El que fuera presidente de Alianza Popular en Andalucía durante la Transición ya acostumbraba a sorprendernos en la primera legislatura del Parlamento regional con sus sentencias senequistas. No en balde este extremeño ejerció de abogado del Estado en Córdoba y se casó con una cordobesa. Era un orador brillante. En el debate de investidura de Escuredo, en 1982, reprochó al candidato socialista que su programa de gobierno se parecía poco al aprobado por el PSOE andaluz en su último congreso. Hernández Mancha resaltó las contradicciones entre lo prometido por el partido y lo ofrecido por el ganador de las elecciones. Como el interpelado ponía cara de póquer le añadía: “Sí, señor Escuredo, página cinco, párrafo cuatro”. Se lo sabía de memoria, mientras Escuredo buscaba sin éxito en la bancada socialista a alguien que tuviera el dichoso programa o se lo supiera por encima.

En aquel debate, H. Mancha llegó a decir que la revolución rusa del 17 había sido un avance en la historia de la humanidad, lo que en boca del jefe regional de un partido fundado por varios ex ministros de Franco sonó a herejía en los oídos de la derecha y dejó atónita a la izquierda. Así se presentó en sociedad Hernández Mancha. Cinco años después se convirtió contra pronóstico en presidente nacional de su partido. Y nada más ganar el congreso de AP a Herrero de Miñón y Aznar, se lanzó también a por Felipe González, que disfrutaba de una cómoda mayoría en el Congreso. Nunca pudo superar el fiasco de su precipitada moción de censura de 1987. Salió a deslumbrar a la afición como había hecho en 1982 en el Parlamento andaluz, pero se ganó palos de toda la oposición y del Gobierno.

Ahora reaparece para apoyar a Rajoy frente a la ofensiva de Aznar&Aguirre. El ex presidente dijo este fin de semana que en política no se está para heredar, se está para ganar. La entrada en escena de Hernández Mancha establece un curioso triángulo con los tres presidentes que han sucedido a Fraga en AP/PP. El dirigente andaluz no se ha cortado un pelo. Considera que Rajoy “preside una derecha asequible y actual; no aquella que se parece a la beata de pueblo, vestida siempre con la falda negra de luto y ropa talar parecida a la eclesiástica”. H. Mancha añade que “el espíritu que prevalece de la mano de Rajoy vuelve a ser abierto, condescendiente y moderno”. Y entonces lo compara con Gandhi: “Acabará ganando”. Las coincidencias posibles son escasas. En todo caso, un ex presidente de AP, que salió a ganar alegremente su partido al PSOE y le rompieron la cara, recomienda otros modos de actuar. Pero no veo yo ayunando a Rajoy durante semanas, ni declarándose vegetariano. Él que es hombre de tan buena mesa, copa y puro.

Besos y juegos de palabras

Ignacio Martínez7 de mayo de 2008 a las 2:49 pm

Desde ayer hay oficialmente 2.338.517 parados en España. Muchos. Tantos, que Miki&Duarte han introducido la palabra crisis en el lenguaje oficial: ¿Recuerdan el chiste? Zapatero, en la cama, le cuenta a Sonsoles que Solbes tiene un plan estupendo contra la crisis; ella le hace ver que ha dicho crisis, y él tan campante le responde que ya se puede decir crisis, que ahora lo que no se puede decir es trasvase. Durante la campaña electoral los dirigentes socialistas insistieron machaconamente en que no había crisis sino desaceleración de la economía. Un juego de palabras. Ahora, el vicepresidente Solbes afirma que el deterioro del empleo “se está acelerando”. Otro juego malabar, que significa que lo que viene es peor de lo que tenemos. En el último año, el paro ha crecido un 15% en total; un 30 entre los hombres y un 60 entre los inmigrantes. Abróchense los cinturones.

Los eufemismos para nombrar las cosas son universales: Esteban González Pons, la estrella en alza del PP, dijo el otro día que en su partido “no hay crisis, sino una desaceleración”. Ingenioso. Pons está destinado quizá a sustituir como secretario general a Ángel Acebes. Se marcha a segunda fila el último ministro del Interior de Aznar, el hombre que dirigía los servicios de seguridad del Estado el día que unos canallas, fanáticos islamistas, pusieron 10 bombas en cuatro trenes de cercanías de Madrid, y mataron a 192 personas e hirieron a 1.427. Nadie culpa a Acebes de negligencia por no haber evitado el atentado, pero son muchos los españoles que piensan que el ministro les intentó tomar el pelo entre el 11 y el 14 de marzo de 2004, con la pretensión de que pensaran que los autores del atentado eran etarras y no yihadistas. Ese es su estigma.

Acebes es una persona querida por los militantes del PP, pero quien más le ha llorado en público ha sido Esperanza Aguirre, uno de los dos ministros de Aznar con poder institucional, el otro es el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio. Con mando en plaza quedan otros dos: los presidentes nacional y andaluz del PP, Mariano Rajoy y Javier Arenas. Aguirre también hizo mejor que nadie el duelo por la marcha de Zaplana. Y me encantó su beso a Rajoy en los actos del 2 de mayo, con toda la prensa pendiente. En ese beso no hubo ni física ni química, pero sí mucho arte. No fue un beso de esos que se daban en la boca, con la labios apretados, los camaradas comunistas, como aquel de Gorbachov y Honecker en octubre de 1989 poco antes de que cayera el muro de Berlín. El de Rajoy y Aguirre fue un beso de los que no tienen lugar, en el que los interesados juntan los pómulos, pero dejan su boca al aire. No fue, sin duda, un beso de Hollywood, de esos en los que se inclina al otro hacia atrás, como invitándolo a estar más cómodo. Pero fue un beso cinematográfico, de ficción. Un juego.

Esperanza tira la toalla

Ignacio Martínez21 de abril de 2008 a las 6:04 pm

Esperanza Aguirre y Camps

Esperanza Aguirre ha dicho que no tiene intención de presentarse a la presidencia del PP, después de que en los últimos días barones de todos los territorios hayan advertido a los suyos contra toda tentación de apoyar las aspiraciones de la presidenta de Madrid. Es una pena que el margen para la democracia interna en los partidos sea tan estrecho.

El sábado, en Elche, los presidentes del PP en Cataluña, Valencia, Murcia y Andalucía escenificaron su apoyo incondicional a Rajoy. Allí, Javier Arenas dijo que él no necesita decir si es liberal, demócratacristiano o socialdemócrata, que le basta con decir “soy del PP”. En el mismo mitin, Rajoy abandonó el modo gallego de contestar con desdén y sarcasmo a Esperanza Aguirre y empleó un tono más siciliano: “Si alguien quiere irse al partido liberal o al conservador, que se vaya”. Mariano le señaló una puerta a Esperanza que hoy ha cerrado ella misma. Pero no se confundan, esta pelea no es sólo una lucha por el poder: en el PP hay una crisis de identidad.

Resulta interesante este debate sobre su ideología, que se ha solapado a la pugna por el liderazgo del PP que se libra desde que se produjo el 9 de marzo la segunda victoria de Zapatero. Para esta Legislatura, Rajoy y Arenas quieren moderar su estrategia tanto en la política nacional como en la andaluza, mientras la presidenta de Madrid y los grandes tenores mediáticos de la derecha prefieren una oposición más dura que la de los últimos cuatro años. Aquí no sólo se posicionan periodistas: la cúpula empresarial española, en donde Aguirre goza de buenas simpatías, prefiere en este momento la prudencia de Rajoy, porque entienden que al Gobierno hay que ayudarle a gestionar la crisis económica.

La coyuntura pone de manifiesto que el PP es el partido con la ideología más ancha de Europa. Hay países con cinco grupos en su parlamento, que ocupan el espacio que en España se definiría con un “soy del PP”. A los conservadores, liberales, democratacristianos y socialdemócratas, citados por Rajoy, hay que añadir la extrema derecha y hasta los neocon ultraliberales. Todas esas familias conviven en el Partido Popular. Socialdemócratas ya hubo en UCD y en el PP habrá pocos, pero los hay: por poner un ejemplo cercano, me parece que Amalia Gómez está a la izquierda de José Bono. O, dicho de otro modo, que Bono está a la derecha de Manuel Pimentel o Amalia Gómez. En todo caso, cinco familias tan diversas, son muchas para mantener la cohesión de una maquinaria de poder y de empleo.

Liberal es un término difícil de explicar. En la Francia del XVIII, los enciclopedistas que defendían al individuo, la razón y la ciencia, fueron un modelo para la burguesía liberal. En España, los liberales del XIX eran revolucionarios que propugnaban libertad e igualdad. En Estados Unidos en el XX, liberal ha sido sinónimo de peligroso izquierdista. En fin, hoy día las democracias europeas son liberales: todos los partidos respetan la iniciativa privada y la libertad individual y social. En vez de indicar a Aguirre dónde está la salida, Rajoy podría haber rebajado las firmas de compromisarios, para facilitar su candidatura. Habríamos visto un partido apasionante y competido. Habría sido un gesto muy liberal. Hoy, tras su encuentro con el presidente valenciano Francisco Camps, Esperanza ha tirado la toalla.

(En la imagen de Chema Moya/Efe, Esperanza Aguire y Francisco Camps ensayan unas sonrisas forzadas monísimas)

Esperanza o Gallardón

Ignacio Martínez4 de marzo de 2008 a las 9:38 pm

Zapatero ganó el último debate. Se llevó de calle el bloque sobre política exterior y de seguridad. Ahí Rajoy se metió en un fangal, al pretender que el socialista había apoyado la guerra de Iraq. Con lo fácil que sería admitir que fue un error que Aznar apoyara aquella guerra de Bush. ZP superó a su adversario en economía y temas sociales, estuvo peor en política territorial y quedaron igualados en el último bloque, sobre el futuro. En las formas, la distancia fue notable. Zapatero hablaba pausado; Rajoy acelerado. Pero el presidente interrumpió en exceso al jefe de la oposición y, desgraciadamente, Olga Viza se lo permitió.

La puesta en escena del socialista fue más eficiente. El truco del libro funcionó. Se inventa un libro “con todos los datos” y empieza a citarlo, como fuente de autoridad, ante la perplejidad de su oponente. Buen gol de estrategia. Rajoy tocó fondo cuando reprochó a Zapatero retirar las tropas de Iraq “para quedar bien”, y el otro le contestó “o sea, que cumplir la palabra dada, es quedar bien”. El jefe de los populares fue consciente de que estaba en un apuro. No sé si sudaba, pero un grueso hilo de saliva se quedaba entre sus labios al hablar. El peor momento de Zapatero fue cuando por tres veces hizo el don Tancredo ante la afirmación de Rajoy de que en Cataluña se multa a los comerciantes que ponen letreros en castellano. Y el presidente del PP repetía: queda claro que al señor Zapatero eso le parece bien.

En el capítulo de la credibilidad, Zapatero tuvo la ayuda involuntaria de Rajoy, quien en el debate anterior sostuvo que su primera pregunta en el Congreso al nuevo jefe del Gobierno fue sobre economía. No era cierto y el lunes quedó claro: la pregunta, el 12 de mayo de 2004, fue ¿cómo valora los primeros días de su Gobierno? Tras la respuesta de Zapatero, en su réplica, de 20 líneas de texto, Rajoy cita una batería de temas importantes y dedica ¡una línea! a mencionar el IVA, la financiación autonómica y el cálculo de las pensiones. Interpretar con esos mimbres que su primera pregunta al neófito presidente había versado sobre economía fue una licencia poética del jefe de la oposición.

Personalmente eché de menos varias cosas en el temario de los cara a cara. Todos hablan de ahorrar ante los tiempos de dificultad que se avecinan y nadie plantea disolver las diputaciones, instituciones que han sido solapadas en medios y competencias por las autonomías. Tampoco se habló, más que Rajoy de pasada, de un pacto local que resuelva la maltrecha financiación municipal. Los ayuntamientos son los parientes pobres de la democracia española. En todo caso, lo mejor de estos debates es que se hayan celebrado. Esperemos que se conviertan en una cita ineludible para los candidatos futuros. ¿Quién debatirá con Zapatero en 2012? Con cabeza y corazón rima con Esperanza o Gallardón.

Leganés

Ignacio Martínez3 de febrero de 2008 a las 2:02 pm

La Biblia habla de nacer con dolor, pero nada dice de morir con dolor. Es más, me pido morir sin dolor, motivo por el cual quizá deba evitar vivir en el Madrid de Esperanza Aguirre. No se pierdan el reportaje que Rafael Méndez publica hoy en El País sobre el caso del hospital de Leganés, titulado La infamia. Vi hace años a un familiar morirse de cáncer de pulmón. En aquella época no había cuidados paliativos. Me hubiese gustado tener a un doctor Montes y a su equipo cerca.

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El mundo por la ventanilla

Periodista, director adjunto de Publicaciones del Grupo Joly

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    Muy buen articulo. No solo era de pesimo gusto el comentario de Almudena Grandes, si no que según veo por tu...

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    enhorabuena, magnífico artículo.

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    Hoy en La Vanguardia también hay un comentario sobre los calcetines. ¿En 15 horas de avión no tuvo tiempo...

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    Lleva todo el año acusando de melifluo a Rajoy, de no tener agallas. Ella va de dama de hierro, de dura, pero...

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