Ignacio Martínez | 28 de junio de 2010 a las 21:46
Las trampas, lamentablemente, son rentables para los tramposos en el deporte de alta competición.
Hamilton hace trampas y sale indemne del trance: segundo en el gran premio de Valencia. Prueba amañada, sin duda.
Los árbitros del Mundial de fútbol también amañan: Uno no da por válido un gol clarísimo de Inglaterra. La beneficiada, Alemania, acaba goleando. Otro da por válido un gol a Argentina en clamoroso fuera de juego. Argentina acaba vencedora.
Lo del criminal nunca gana es sólo para las películas. (Crimen = acción indebida o reprensible)
Ignacio Martínez | 2 de noviembre de 2008 a las 21:22
Me cae mal este Hamilton, pero ha ganado el campeonato del mundo y le felicito. Me cae mal porque tengo la convicción de que el año pasado, siendo un novato, empezó a hacer pucheros y a patalear en el garaje de McLaren para que le hicieran más caso que a Alonso. Y se lo hicieron. Perdieron el mundial, porque estaban más pendientes de que no ganara Alonso que de parar a los Ferrari. Por eso genera tanta antipatía en España: Una web ‘pinchalaruedadehamilton.com’ se desbordó con 35.000 mensajes en un par de días, con españolitos que deseaban con todas sus fuerzas que perdiera hoy. En fin, no nos cae bien.
Este año ha ganado por los pelos, en la última curva, hasta tal punto que la familia de Massa y la de Hamilton celebraron la victoria al mismo tiempo. Lo siento por los brasileños: Me cae más simpático el padre de Massa que el de Hamilton, qué se le va a hacer. A este tipo de argumentos siempre es fácil replicar que es un argumento racista. Eso es lo que dicen en el Reino Unido, en donde como se sabe no tienen la más mínima tradición en este odioso campo. Se equivocan. Es como cuando dices que la ministra Aído es ‘cortita con sifón’ y te dicen machista. Hombre no. Hamilton será negro, pero también es negro Obama y quiero que gane el martes. Hamilton es un joven engreído, pero condenadamente bueno al volante. Sería estupendo ver a Alonso con un Ferrari compitiendo contra él. Y hay consejeras en la Junta y mujeres militantes en el PSOE manifiestamente más preparadas que Aído para ser ministras, pero no han piropeado a Zapatero en los mítines con el mismo ángel. Ahí está el detalle.
En fin, que Hamilton debe estar levitando, como en esta foto previa al Gran Premio de Turquía de este año. Que lo disfrute. A ver si Alonso recupera el Mundial pronto.
Ignacio Martínez | 23 de marzo de 2008 a las 10:27
Alonso acaba de llegar octavo en el gran premio de Malasia. Confieso que ver a Hamilton quinto me consuela. Pero al margen de la manía que le hemos cogido a este muchacho, me conforta que no ganen siempre los mismos, como ocurre en muchos ámbitos de la vida. El péndulo está en zona baja para el ex campeón del mundo, como lo está en el mundo empresarial para el andaluz Luis Portillo, que está pasando un calvario con su Inmocaral Colonial, aunque le sigo viendo con potencial para volver a estar en horas altas en el futuro. Esta simpatía por antiguos ganadores que en la actualidad o no mandan o están pasando un mal momento, la suelen generar también los ex presidentes, que súbitamente se hacen más simpáticos y atractivos. Al menos algunos. Le pasa a Escuredo, Borbolla o González. Me parece que no le ocurre a Aznar. Quizá por su manía en beber todo el vino que le da la gana antes de conducir e insistir en que la guerra de Iraq fue un acierto. Hay otro tipo de perdedores, como Rajoy en estas elecciones: sale de las urnas más atractivo de lo que entró. Porque mejoró en votos y escaños y porque le empezaron a acosar los ‘lobos’ de su campo ideológico. Perder también tiene su erótica. Y un octavo puesto es un punto. Lo malo ha sido el madrugón.
Ignacio Martínez | 15 de marzo de 2008 a las 15:45
Mi amigo Luis, gran fan de Fernando Alonso, me comunica formalmente que este año toca sufrir en el Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Si él lo dice, que es un incondicional de los que madrugan si hace falta, es que la cosa está fatal. Anoche en Australia se clasificó en el puesto 11 para la carrera de la próxima madrugada, con Hamilton en la pole. Ahí nos duele a los españoles, porque este muchacho inglés se no ha atragantado. Por cierto, que en el Reino Unido pasa lo mismo, pero al revés, con Alonso. En los diarios Independent y Guardian hoy no hay más que una sola cita a Alonso, para decir de pasada que no pudo entrar para la última ronda de clasificación. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio. Nos toca sufrir y no nos vendrá mal una cura de humildad. Es una pena que nuestro campeón no tenga el mejor coche, pero a él tampoco le viene mal sufrir un poco.