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Basura de Marbella para consumo nacional

Ignacio Martínez30 de noviembre de 2008 a las 12:12 pm

La Andalucía picaresca, una vez más ha sido líder nacional. El delincuente más famoso de España se ganó delante de todos los españoles, por una horita de televisión, 350.000 euros. La cifra la confirmaron en el programa. En bolsas de basura, al peso, serían unos 60 millones de pesetas mal contados. Estos personajes de los bajos fondos, salen de la cárcel después de 27 meses y se hacen todavía más ricos con la cooperación necesaria de una televisión basura; en este caso, Telecinco 5. Julián Muñoz no pudo ir a Madrid a cumplir con su contrato en la noche del viernes, porque en buena hora no le dejó la junta de tratamiento penitenciario de la prisión de Alhaurín de la Torre. Está todavía en el tercer grado. Así que presentador, cámaras, unidades móviles y delincuente invitado actuaron desde Málaga, para transmitir al mundo el mensaje del antiguo valido de Jesús Gil.

Uno de los tertulianos que estaban en Madrid lo comparó en un momento determinado con un telepredicador, por su discurso de iluminado. Sedado por algún medicamento, la meditación trascendental o por la terapia carcelaria, Muñoz intentó dar la idea de estar arrepentido de sus pecados y pecadillos. Llegó a decir que al menos el último año de cárcel ¡le hacía falta!, porque había cometido muchísimos errores. Pero le traicionaron sus instintos. Afirmó que Jesús Gil, durante algún período de su mandato, fue el mejor alcalde que ha tenido Marbella.

Sus historias sentimentales eran, al parecer, el principal objeto de interés de la audiencia, que fue notable: un 20,7% de los espectadores, 2,67 millones de personas, siguieron el programa. Pero lo cierto es que Muñoz no dijo gran cosa ni de ese asunto ni de los delitos que ha cometido; los ya juzgados y los muchos por dilucidar. Transmitió semblante de hombre triste y solo, se mostró comprensivo con la prensa que le ha acosado en los últimos años y con la policía que le detuvo. Y, cómo no, intentó lavar su imagen: “Yo nunca me he llevado una comisión; no me he llevado una bolsa de basura con dinero a mi casa; de hecho, ningún juez me ha condenado por eso”.

Lo de las bolsas de dinero fue su mujer, Maite Zaldívar, la que lo dijo en la televisión y después al juez del caso Malaya. Y lo de las comisiones fue Jesús Gil (el mejor alcalde que ha tenido Marbella, según él), quien lo soltó en un cara a cara espectacular entre ambos en agosto de 2003. También en la televisión, curiosamente. Es cierto que todavía ningún juez le ha condenado por estas cosas. Pero está procesado en múltiples casos, como el Malaya, en los que sí se le acusa de cohecho y blanqueo de capitales. El viernes dijo que no se consideraba un alcalde corrupto porque no le habían demostrado que se había quedado con dinero. Con el diccionario en la mano, la decena de condenas por delito urbanístico que se han dictado contra Julián Muñoz, no sólo lo convierten legalmente en un delincuente, sino también lo definirían como un corrupto. Dice la RAE que corromper es “alterar y trastrocar la forma de algo”. Y trastrocar es “mudar el ser o estado de algo, dándole otro diferente del que tenía”. Y el código penal del 95 tipificó el delito urbanístico, que antes no existía, como una moderna forma de prevaricación y corrupción. Expertos de prestigio, como el magistrado del Supremo Martín Pallín, sostienen que detrás de los delitos urbanísticos hay otros como cohecho, malversación de caudales públicos o tráfico de influencias. Lo que significa que los concejales que mudan el estado de un suelo no lo hacen nunca por amor al arte. Julián Muñoz sí, es vino a decir que los delitos urbanísticos por los que ha sido condenado, fueron por amor al arte.

Los delitos económicos son fáciles de ocultar y complicados de investigar. Pero a Muñoz le esperan acusaciones que ya no le facilitarán arreglos como hasta ahora con una Fiscalía precaria, tardía y benévola que ha preferido pactar penas reducidas de cárcel, sin multa alguna, para ahorrase las vistas de los procesos. Lo que significa que los daños causados al pueblo de Marbella por los delitos urbanísticos nadie los subsana. Aquí no se aplica el artículo 326 del código penal, con la demolición o reparación de las infracciones. Tampoco se utiliza el artículo 193 de la Ley de Ordenación del Territorio de Andalucía, que establece el procedimiento de reclamación a las empresas, funcionarios o autoridades que hayan violado las leyes urbanísticas. Ni la Judicatura, ni el nuevo Ayuntamiento, ni la Fiscalía actúan. Tele 5 interviene en solitario: sirve la basura de Marbella, para consumo nacional.

El mundo se arruga

Ignacio Martínez28 de noviembre de 2008 a las 11:42 am

El mundo se asusta y se encoge. Se arruga, como consecuencia de la crisis financiera y del paro espantoso que viene en camino, que puede llegar en 2009 en Andalucía al millón de personas, una cuarta parte de la población activa. Se asusta por acciones terroristas osadas como la que ha causado en Bombay unos 130 muertos y más de trescientos heridos. O como la actuación incontrolada de piratas en el Mar de Adén, en Somalia, la última el secuestro de unos periodistas, entre los que hay un fotógrafo español. Y se encoge, porque se hace más pequeño, como la lana lavada con agua caliente.

Tan pequeño se hace este nuevo mundo, que el ataque terrorista de Bombay nos roza. Mientras se producía el múltiple atentado a los hoteles de la zona financiera de la ciudad india, una misión comercial de la Cámara de Comercio de Málaga y el Parque Tecnológico de Andalucía estaba en Pune, a unos 130 kilómetros, y hoy debía desplazarse a Bombay. De hecho, el miércoles por la mañana coincidieron en Bangalore esta delegación malagueña de 24 personas con la madrileña encabezada por la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y Esperanza Aguirre estuvo por la tarde en el ojo del huracán.

Ya nada ocurre lo bastante lejos, ni puede pensarse frívolamente que no nos afecta. Una compañía petrolera rusa, perfecta muestra de la economía de su país, controlada por una alianza de nuevos ricos, padrinos, antiguos espías y el aparato del Estado, pretende comprar casi el 30% de Repsol sin lanzar una OPA. El Gobierno español ahuyentó la entrada de la alemana E.ON en Endesa, pero no le hace ascos a que entre esta rusa en un sector estratégico.

Por encima de estos acontecimientos, los dirigentes políticos mundiales no paran de improvisar medidas para taponar la hemorragia de sus economías. Estados Unidos acumula un déficit de un millón de millones de dólares. Los europeos no se quedan a la zaga. Zapatero ha sacado de su chistera ayer en el Congreso un nuevo plan contra la crisis, de 11.000 millones de euros para obra pública, sobre todo municipal, que crearía unos 300.000 empleos. No está mal: este país rebasará pronto los tres millones de parados.

Sobre el montante total de las medidas españolas, confieso que me he perdido: me salen 320.000 millones de euros. Los demás, tampoco se quedan quietos. Gordon Brown ha planteado una espectacular rebaja del IVA, del 2,5%, Sarkozy ultima un plan de ayuda a la construcción y la automoción, Berlusconi ha lanzado una tarjeta social para familias y pensionistas sin recursos… Merkel, más prudente, alerta contra esta carrera de miles de millones. Me pregunto quién pagará la inmensa deuda pública que todo esto va a generar y, sobre todo, cuándo se terminará de pagar la factura. Y mientras los déficits públicos y el terrorismo se estiran, el mundo se arruga.

La misión comercial malagueña no irá a Bombay: se vuelve de India

Ignacio Martínez27 de noviembre de 2008 a las 2:46 pm

A una delegación comercial malagueña le ha cogido en la India el ataque terrorista de Bombay, que tiene un saldo hasta ahora de 100 muertos y más de 200 heridos. Parece que en su rueda de prensa, recién llegada a España, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha dado a entender que una misión del Parque Tecnológico de Málaga estaba en Bombay el día de los atentados. No es así. Estaban en la localidad de Pune, distante unos 150 kilómetros de Bombay. Y ambas misiones, la madrileña y la malagueña habían coincidido en Bangalore en el inicio de la semana. De hecho, en la mañana del miércoles Felipe Romera, el director del PTA y Esperanza Aguirre tuvieron una entrevista en el Hotel Oberoi de Bangalore, no de Bombay, como se ha publicado en algún medio por error. Por la tarde, los madrileños se fueron para Bombay y los malagueños para Pune.

Mañana debía desplazarse a Bombay este grupo de unas 24 personas de la Cámara de Comercio de Málaga y el PTA, pero han decidido buscar el primer aeropuerto desde el que volver a España. Por cierto que en Bombay iban a hospedarse en el Hotel Intercontinental, cerca del aeropuerto y lejos del barrio de negocios en el que se produjo el asalto a los hoteles. Entre los miembros de este misión están el presidente del Parque, José Luis Marcos; la delegada de Innovación de la Junta de Andalucía, Pilar Serrano, la responsable de relaciones internacionales de la Cámara, María Paz Hurtado o el director de la empresa Ingenia José Blanco.

Al principio, los malagueños no fueron conscientes de la gravedad del atentado. La normalidad en Pune era y es total, explicó Felipe Romera a este blog. A medida en que las noticias iban llegando, la inquietud del grupo fue subiendo y ha habido quien no ha dormido esta noche. La diferencia horaria es de cuatro horas y media más allí. Antes del atentado, los dirigentes institucionales y de las de las 16 empresas representadas en la misión estaban muy satisfechos de los contactos establecidos con la empresa estatal que gestiona los parques tecnológicos en India, con la que se va a firmar un acuerdo de cooperación entre pymes, y con una universidad privada de Bangalore con la que se hará un intercambio de estudiantes.

Mirones

Ignacio Martínez24 de noviembre de 2008 a las 1:00 am


La gloriosa conquista estatutaria de un Guadalquivir andaluz, que se materializa el 1 de enero, puede tener un triunfo aparejado: los traslados de las cuencas mediterránea y atlántica andaluzas de Málaga y Jerez a Sevilla. Los estatutos de la Agencia Andaluza del Agua prevén este nuevo éxito del centralismo andaluz, que pretende convertir a Sevilla en la madre de todas las capitales. Una madrastra tipo Bernarda Alba, alentada por políticos (y políticas) de escaso vuelo. En compensación, la Junta pensaba poner en Málaga un Observatorio del Agua. Es un buen paradigma de por qué no ha avanzado la cohesión regional en 26 años de autonomía. En Sevilla se planifica, se dirige y se ejecuta, y desde el resto de Andalucía se observa.

Es curioso que la Confederación Hidrográfica del Sur pudiese estar casi medio siglo en Málaga, mientras era competencia estatal, gobernando los intereses de casi toda Almería, el litoral ganadino, la casi totalidad de Málaga, la parte sur de Cádiz, incluido el Campo de Gibraltar, Ceuta y Melilla. Y que, por el contrario, su heredera la Cuenca Mediterránea Andaluza, resulte arrastrada por los principios de centralización del poder cuando pasa a ser competencia regional. La cosa es tan flagrante que hasta el PSOE malagueño se ha sumado a populares e IU para oponerse. Sebastián Sánchez y Raquel Garrido informan en Málaga hoy que en el próximo pleno municipal el portavoz socialista presentará una moción en la que se “insta a la Junta de Andalucía a que las competencias, patrimonio y empleos que actualmente tiene la Cuenca Mediterránea en Málaga, continúen en nuestra ciudad”.

Técnicamente el asunto sería discutible, si no fuera porque la directiva marco europea sobre el agua establece un modelo autosuficiente de gestión de cuencas, muy similar al tradicional español de las confederaciones. Por el contrario, el borrador de estatutos de la Agencia Andaluza del Agua prevé la creación de direcciones provinciales para administrar en algunos casos, como en la provincia de Cádiz, tres cuencas distintas. Y al mismo tiempo, hay acuíferos que afectan a dos provincias.

Pero el problema es político. La capitalidad de Sevilla, consagrada en el Estatuto de 2007, no se puede ejercer concentrando todos los organismos e instituciones. El liderazgo no se gana en un papel, sino repartiendo juego. Y tampoco se consolida con la queja de la pesada carga del alcalde Monteseirín. Recuerda a los reiterados lamentos que hace algún dirigente belga, sobre el coste que tiene para Bruselas la capital europea. Uno de los negocios más saneados que vieron los tiempos, dicho sea de paso. Y que perdieron en su momento Luxemburgo o Niza. Sólo Ganada, como capital jurídica ha conseguido un estatus de relieve en la nueva administración regional. Desde Almería, Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén o Málaga, observan. Mirones.

“El nuevo orden mundial será tan injusto como el anterior”

Ignacio Martínez23 de noviembre de 2008 a las 12:26 pm

 

La frase del titular no es mía. Sino de este señor que tienen en la imagen, el eminente catedrático de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de Málaga, Alejandro Rodríguez Carrión, dilecto discípulo del prestigioso profesor Carrillo Salcedo, con quien trabajó en las universidades de Granada, Autónoma de Madrid y Sevilla. “El nuevo orden mundial será tan injusto, al menos, como el anterior”, sostiene Rodríguez Carrión en una entrevista publicada el sábado en la edición de papel del Grupo Joly, pero no en la edición digital. Su explicación es que llevamos décadas de crisis de valores, normas o comportamientos, con más de un tercio de la humanidad viviendo por debajo del umbral de la pobreza y es un poco cínico hablar de crisis profunda cuando algo no va bien para el tercio rico.

El profesor afirma que es difícil encontrar en los últimos dos siglos un comportamiento tan arrogante por parte de una gran potencia como el del Gobierno del presidente Bush en Guantánamo. Hasta ahora, como en las dictaduras militares del Cono Sur o en la Puerta del Sol de antaño, las violaciones de los derechos humanos eran cosa de dirigentes con escaso compromiso con la civilización. Nunca se podía esperar de una potencia que pretende ser líder del mundo democrático civilizado. Y recuerda que el Comité Internacional de la Cruz Roja ha denunciado la violación de la Convención de Ginebra por parte de Estados Unidos en su base militar en Cuba.

El proceso iniciado en Washington la semana pasada se parece muy poco, en opinión de R. Carrión, al ultimado en Bretton Woods en los años 40. Entonces estaba en macha la Segunda Guerra Mundial y se convocó a todos los países del mundo excepto a los del Eje enemigo y ahora hay una guerra de finanzas y se reúne a un “grupito nada democrático”. Habría sido mejor una conferencia abierta con la participación de todos los estados interesados.

Cree que la política exterior de Obama será distinta de la anterior en una cosa: quiere renunciar al ciego unilateralismo de Bush y cerrará Guantánamo. Pero habrá pocos cambios en ayuda a los países subdesarrollados; no se limitará la capacidad contaminante de Estados Unidos, que supone la cuarta parte de las emisiones mundiales de CO2; no será parte de la Corte Penal Internacional; es dudoso su avance en derechos humanos, porque sigue siendo partidario de la pena de muerte y no parece dispuesto a forzar a la parte más intransigente en Oriente Medio a un compromiso de paz duradera. R. Carrión tiene la impresión de que África también es prescindible para Obama. “¿Qué le está importando, de verdad, a nuestro mundo la carnicería del Congo?”, se pregunta.

Sobre los paraísos fiscales, está convencido de que no interesa eliminarlos a quien sitúa allí la sede de sus empresas para evitar la imposición fiscal, ni a los que buscan opacidad en sus movimientos de capital. Y a la pregunta de si no estará en esos paraísos buena parte del dinero que se ha ‘perdido’ en esta crisis, responde: “El dinero, salvo para la gente modesta, no existe. Lo que existe, a esa escala, son movimientos contables”.

Examen a Bolonia

Ignacio Martínez14 de noviembre de 2008 a las 11:58 am

He presenciado la manifestación de ayer en Sevilla contra el Espacio Europeo de Educación Superior. Bolonia, para los amigos. Dicen las agencias, que había 2.500 personas. A mí me parecieron más. En Granada y Málaga había unos mil, según la Policía. Los alumnos se quejan de muchas cosas: de que desaparecerán las carreras que no tengan suficientes alumnos, que las diplomaturas de cuatro años serán como cursos de formación profesional cualificados, que los master de posgrado serán muy caros, que se está privatizando la enseñanza universitaria.

Bolonia se crea para facilitar la libre circulación de personas dentro del mercado único europeo. Los diplomas serán válidos en todos los países y se establece una estructura de estudios similar en la toda la UE: grado, master y doctorado, como ya se hace en muchos sitios. Lo malo sería que la única regla que se aplique sea la del mercado. Un pueblo culto como el europeo debería desarrollar materias y disciplinas que no se venden bien. La milenaria cultura europea no la mantendrán escuelas profesionales, sino cultos investigadores universitarios. Tengo la impresión de que la Junta de Andalucía, con la creación de una macroconsejería de Innovación, Ciencia y Empresa, prima desde hace más de cuatro años las carreras técnicas y tecnológicas por encima de las humanidades o las ciencias, aunque las autoridades lo niegan.

También parece razonable cambiar la equivalencia de los créditos, que en España estaba en función de las horas de clase recibidas, por las horas de trabajo del alumno. Por cierto que el trato directo del profesor con los estudiantes sería una de las ventajas del nuevo sistema. Pero tengo serias dudas de que la implantación de Bolonia vaya a significar una revolución pedagógica. Los profesores universitarios tienen cierta aversión a dar clase. Porque la investigación y la publicación brindan más méritos para ascender. Y porque en los métodos de selección de personal docente no han primado virtudes como la oratoria, la comunicación o la vocación por la enseñanza.

Ya sabemos que la tarea principal de los profesores universitarios es crear cultura, no transmitir la creada por otros, pero Bolonia les ofrece una gran oportunidad para ejercer su magisterio, con la evaluación continuada de los alumnos. No soy optimista en este campo: ocurrirá que los grandes catedráticos se reservarán las clases de los master y habrá profesores junior al cargo de los alumnos de diplomatura. Los alumnos hacen bien en reclamar que el precio de los futuros master sea más asequible. Y, en fin, hay algo que me gustó especialmente de las manifestaciones de ayer. Algún líder estudiantil amenazó con medidas drásticas, como hacer huelgas a la japonesa. O sea, trabajar a destajo. Bienvenidos a la vida real.

La madre de todas las capitales

Ignacio Martínez12 de noviembre de 2008 a las 12:14 am

Cada vez que se hace una encuesta sobre la calidad de vida de los españoles, el grado de satisfacción de los andaluces sale disparado. Es una de las variables que aducen las autoridades regionales para sostener que el PIB per cápita no es suficiente para medir el grado de bienestar. Los andaluces parecen tan contentos de su destino, y ha mejorado tanto su nivel de vida, que su percepción de la realidad es mejor que la de otros españoles. Fíjense, si no, en los catalanes que utilizan la expresión de català emprenyat (catalán cabreado), para retratar su desapego de un país que no les valora y es cicatero en sus inversiones. Se sienten maltratados. Nosotros, no. Estamos encantados de ser españoles y no tenemos reproches para la patria común. Aquí ese grado de indignación sólo funciona en el campo de los recelos interprovinciales.

Los piques entre Málaga y Sevilla son la máxima expresión, pero no la única. El último episodio de este culebrón se vive a propósito de las restricciones que la Junta de Andalucía le ha puesto al nuevo PGOU de Málaga. En el inconsciente colectivo, la Junta juega con la camiseta sevillana. Con lo que si la Junta limita el urbanismo malagueño, la culpa es de Sevilla, por definición. Salvo que la queja sea de la propia Sevilla, en cuyo caso la Junta juega sin camiseta. Desnuda. Así cogió el alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín al presidente Chaves, allí presente, en el Club Siglo XXI de Madrid la noche del 18 de enero de 2001, cuando dijo que Sevilla estaba discriminada en las inversiones, que los esfuerzos de la Expo’92 estaban amortizados. Y pidió una carta de capitalidad y que la sede de la futura caja única debía ser Sevilla, madre de todas las capitales.

El barullo que se armó tuvo un curioso efecto colateral; Francisco de la Torre, que llevaba pocos meses en la Alcaldía de Málaga, se descubrió como un personaje mediático. El argumento de De la Torre era simple: si Sevilla quiere cobrar por ser capital, nosotros lo hacemos gratis. De ese encono no hemos salido. Es probable que alguna de las recomendaciones de la Junta para el PGOU de Málaga sean razonables. Pero estoy seguro que hay impedimentos que no existirían si el alcalde fuese socialista, en vez de popular.

Ese camino no nos lleva muy lejos. El andaluz ya no es “el único pueblo de Occidente que permanece fiel a un ideal paradisíaco de la vida”, que decía Ortega en su Teoría de Andalucía. Ensimismados no estamos, pero cuesta trabajo saber si somos un pueblo optimista, o resignado, o simplemente conformista. En todo caso, dirigentes públicos y ciudadanos particulares deberíamos dedicar nuestras mejores habilidades a la cooperación y especialización de los distintos territorios. Aunque sólo sea por egoísmo: en caso contrario nuestra calidad de vida se va a ir deteriorando en los malos tiempos que vienen.

Sin perdón

Ignacio Martínez28 de octubre de 2008 a las 10:27 am

Benach ha pedido perdón por tunear su Audi A8 oficial y echarle encima 9.000 euros de escritorio, antena y aparato de televisión y reposapiés eléctrico: total 83.686 para mejor representar al pueblo catalán. Es una barbaridad aquí y en la China popular, que diría su correligionario Carod Rovira. Este nacionalista catalán se comporta como un buen español; porque este es un ‘mal español’. En este país hemos perdido el pedal en materia de transporte de autoridades. Con el argumento de la seguridad, cualquier concejal tiene a su disposición coches oficiales mejores que algunos primeros ministros europeos: he visto llegar a actos públicos a los jefes de Gobierno de Bélgica o Dinamarca al volante de su propio utilitario. Sevilla o Málaga tienen unos treinta coches oficiales para sus concejales. La ciudad inglesa de Leeds, con los mismos habitantes que Málaga, tiene tres vehículos para este menester. No tienen ni razón ni perdón.

Felicidad en tiempos de crisis

Ignacio Martínez27 de octubre de 2008 a las 1:16 am

De acuerdo, el mundo no volverá a ser lo que era. La Bolsa vale la mitad que hace un año y sube el paro. Pero quedan muchos motivos para ser feliz. En primer lugar, por comparación. Un amigo, que acaba de volver de Senegal, intenta explicar lo que es la miseria extrema. Pero no consigue hacerse entender. Después está la salud. He seguido las operaciones quirúrgicas que ha sufrido Severiano Ballesteros. Un deportista rico, guapo, triunfador, joven a sus 51 años. Sobrecoge la fragilidad de la salud humana y la escasa utilidad del éxito o la riqueza en esas circunstancias.

Y en tercer lugar, hay un sinnúmero de actividades gratuitas o muy baratas que están al alcance de todos y producen enormes satisfacciones. Darse una vuelta con los amigos, a pie o en bici. Una buena tertulia. La amistad, el amor (y, dicho sea de paso, el sexo). Contemplar la naturaleza, el sol que se levanta por el horizonte en el mar, una puesta de sol tras las montañas. Oír la música que nos emociona; en el peor de los casos, siempre nos quedará la música. Leer un libro apasionante, o un buen periódico, que los hay. Oír nuestra radio favorita. Ver un buen programa de televisión, que los hay. Hacer un trabajo, remunerado o no, bien terminado. Ir al cine, navegar por internet, realizar alguna tarea altruista y solidaria, hacer senderismo, preparar una paella para la familia…

También hay acontecimientos que nos producen grandes alegrías, aunque no hayamos aportado esfuerzo alguno. Por ejemplo, los triunfos deportivos de nuestros atletas o equipos preferidos. Como los que tuvo Seve Ballesteros y ahora un Nadal, un Fernando Alonso, una selección nacional de fútbol o baloncesto, un Cajasol que le gana ayer al Real Madrid en Madrid, un Betis que escapa de la cola con su segundo triunfo, un Málaga que encadena cuatro victorias seguidas y se mete en zona Uefa, un Huelva que consigue un empate ante el imponente Valencia.

Cada uno puede añadir de su cosecha otros motivos para ser feliz. Personalmente me complacen cosas muy diversas: un bebé que venga al mundo y pueda salvar la vida de un hermano incurable; un juez que castigue con multas millonarias la intromisión de los medios basura, que los hay, en la vida privada de la gente; o que vaya por delante en las encuestas un candidato como Obama, que hará historia si llega a la Presidencia de Estados Unidos.

Ahora que lo pienso, esta historia ya está escrita desde 1927, dos años antes de la gran depresión del siglo pasado. Y mucho mejor, por cierto. Por Max Ehrmann en su famosa Desiderata, alrededor de la idea de que el universo marcha como debiera.

“Aun con toda su farsa, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé alegre; esfuérzate por ser feliz”.

Eso es.

‘Colonialismo’ en Cartuja 93

Ignacio Martínez26 de octubre de 2008 a las 1:10 pm

Esta crisis mundial que tenemos ya encima, comparable al crack del 29, es una oportunidad para revisar todos los elementos del desarrollo andaluz. El objetivo debe ser que el nuevo modelo de crecimiento sea más eficiente. Las empresas privadas y las administraciones públicas tienen la oportunidad de mejorar sus organizaciones y su gestión patrimonial. Les pongo un ejemplo paradigmático: todos los presidentes de Cartuja 93, el Parque Tecnológico de Sevilla han intentado gestionar directamente el suelo de la Isla, el terreno en donde se celebró la Expo’92. No han podido los Montaner, Viera o el actual Pérez Saldaña, por citar algunos ejemplos. Todos han fracasado en el intento.

En la reciente celebración del 15 aniversario de este parque tecnológico descubro que el 75% del suelo de la Cartuja lo controla una empresa pública estatal, Agesa, calificada informalmente por algún asistente al acto como “la inmobiliaria más rentable de España en estos momentos”. El otro 25% del terreno es de la Junta de Andalucía, pero lo gestiona Patrimonio, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda. Lo que significa que la dirección del Parque no tiene la capacidad de gestionar su suelo. Una aberración.

Un parque así es un instrumento para el desarrollo económico de Andalucía utilizando la tecnología. Y éste en concreto tiene un gran valor estratégico. Se lo concede la propia administración: la mayor parte del I+D público andaluz está concentrado aquí. En total, hay 350 empresas que facturan 2.238 millones de euros al año. Lo natural, como ocurre con el pujante Parque Tecnológico de Málaga, es que sus activos fuesen administrados por sus gestores. No se trataría tanto de vender el metro cuadrado más caro o de instalar muchas consejerías, sino de atraer a los centros de investigación y desarrollo más competitivos del mundo o a las empresas tecnológicas más avanzadas. Pero en Sevilla los dueños del suelo están en otra cosa. La inmobiliaria estatal lo que quiere el sacar el máximo rendimiento a sus activos y hace muy bien, esa es su obligación. Y Patrimonio tiene que buscar sitio a las instituciones y empresas públicas de la Junta, nuevas o reubicadas. También cumple con su tarea oficial. Pero después están los políticos, que tienen que tomar decisiones más allá del corto plazo y los reglamentos. Si nada lo remedia, los gestores de Cartuja 93 tendrán en 2014 de patrimonio propio los 2.000 metros cuadrados de la tecnoincubadora Marie Curie; un 0,28% de lo que será el Parque entonces.

Hay quien opina sobre el caso que los activos de Agesa deberían de pasar a la Junta y después a la gestión del Parque. Debería haber sido así desde el año 93, pero el primer presidente de Cartuja, Rafael de la Cruz, prefirió que se crease una sociedad estatal, por miedo a las deudas y pleitos herencia de la Expo. La revalorización del terreno ha convertido en un error aquella estrategia ‘colonial’. En Málaga se hizo exactamente al revés. Los terrenos del PTA eran del IFA, la Junta y el Ayuntamiento, en régimen de proindiviso, pero se hizo una ampliación de capital y se cedieron los activos a la sociedad anónima que gestiona el Parque. El PTA es un modelo para muchas cosas. No en balde este Parque es sede de las asociaciones nacional e internacional de parques tecnológicos.

Ahora hay una oportunidad de solventar el error sevillano en el pago de la deuda histórica. El Gobierno central ofrece 900 millones de euros y la Junta reclama entre 1.100 y 1.700 millones. Algunas fuentes atribuyen a los activos de Agesa un valor de 300 millones de euros. La Junta ya ha dicho que admitiría el pago en especies. La cosa encaja tanto que hasta se hizo alguna gestión informal, aunque ha sido oficialmente desmentida a este diario por la Consejería de Economía. Arreglar este desajuste debería ser uno de los ingredientes del nuevo modelo de desarrollo.

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El mundo por la ventanilla

Periodista, director adjunto de Publicaciones del Grupo Joly

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