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Signos externos

Ignacio Martínez | 29 de julio de 2012 a las 17:24

Esta semana la Junta de Andalucía ha anunciado que reduce su flota de coches oficiales de 200 a 40. De golpe, cuatro quintos menos. La crisis tiene ventajas colaterales. La clase política mejor motorizada de Europa se baja del coche oficial. Recuerdo a un antiguo delegado de la Junta, que fue más tarde concejal de la oposición en Málaga. Un día resumía su cambio de vida: “Lo peor es tener que aparcar, se pierde mucho tiempo”.

El coche oficial es sobre todo un signo externo de poder. Se han construido leyendas al respecto. Es fama que cuando con 28 años Rodolfo Martín Villa se convirtió en 1962 en jefe del franquista Sindicato Español de Estudiantes, ya no se bajó del coche oficial en su vida. Procurador, director general, gobernador, ministro… pero lo que queda en el inconsciente colectivo es el coche oficial. Un antiguo dirigente socialista se quejaba de las malas costumbres de los jóvenes de su partido, alguno de los cuales ha superado la precocidad de Martín Villa: “estos niños en cuanto llegan piden las herramientas; ordenador, móvil y coche, sin eso no saben trabajar”.

Por esos mundos, los primeros ministros danés o belga van en su utilitario al Parlamento o a reuniones de partido. Aquí el día que el comité director del PSOE se reunió para designar a Griñán candidato a la Presidencia, la fila de docenas y docenas de coches oficiales daba la vuelta a una manzana. Aquellos no eran sólo coches autonómicos. Hace ocho años comparamos la treintena de vehículos de los ayuntamientos de Sevilla y Málaga, con los tres que tenía la municipalidad de Leeds, en Inglaterra, con más habitantes. Luego pasa lo que pasa. Una concejal del PP en Málaga utilizó el suyo para ir de compras a Sevilla, y otra dejó para la chatarra su Peugeot 406, al empeñarse en que la llevaran un día de temporal por cuenta del municipio a una reunión de la ejecutiva regional de los populares.

Cuando el presidente Borbolla iba a Bruselas a finales de los 80, cogía un taxi en el aeropuerto de Zaventem. Su llegada a la reunión contrastaba con los coches de alta gama que se gastaba el president Pujol. Con Chaves se instauró la costumbre, que ha seguido Griñán, de pedir un Mercedes a la Embajada española. No sólo la cara es el reflejo del alma; también lo son los signos externos.

San Telmo, olla a presión

Ignacio Martínez | 21 de julio de 2012 a las 10:00

El alcalde Sevilla insiste en reclamar un estatuto de capitalidad. Dinero, para explicarlo en lenguaje llano. Piensa que ser capital de Andalucía supone inconvenientes y genera gastos que deberían ser compensados por las arcas regionales. No se le puede negar coherencia. Ahora que es presidente regional del PP podría olvidarse de su reivindicación, como de facto hizo Monteseirín.
El anterior alcalde se lanzó al ruedo en el Club Siglo XXI de Madrid en 2001, ante el presidente Chaves, en un discurso con el listón en récord: reclamó la Carta de Capitalidad, la fusión de las cajas sevillanas, la sede de la caja única y advirtió en la Villa y Corte que no renunciaba a la sede olímpica. De todo aquello sólo salió la fusión de las dos entidades financieras que han acabado en manos de La Caixa. De lo demás no hubo nada.
Y en esto, llega Zoido y repite que a Sevilla le cuesta el dinero la capitalidad y hay que resolverlo. Estamos hablando de un asunto sensible. En Sevilla y en Málaga, también en Granada, se escriben barbaridades en las redes sociales desde la comodidad del anonimato. Como en tantas otras cosas, sería deseable que la idea se debatiese en el Parlamento andaluz. Hasta ahora el PSOE ha evitado esa discusión pública. En su día reprochó a Monteseirín que sacara la reclamación ante el presidente de la Junta sin advertirle previamente. Y eso fue todo.
Es verdad que Sevilla es un manifestódromo, lo que exige más gasto en Policía Local. Y la aglomeración urbana, aumentada por la presencia de funcionarios, sedes profesionales y empresariales, o población flotante necesitada de gestionar asuntos en la capital administrativa, dificulta su tráfico, contamina su atmósfera, complica la vida de los sevillanos. Pero los beneficios de la capitalidad son también evidentes; toda la población extra tiene una renta disponible que produce actividad económica y comercial, e ingresos de impuestos. Desde que se planeó la autonomía, hace más de 30 años, no se ha hecho un estudio sobre coste y beneficio de la capital. Y quizá es la hora de encargarlo.
En este tiempo en Sevilla se ha recuperado patrimonio, consolidado empleo público, aumentado servicios, concentrado congresos y eventos deportivos o políticos, como cumbres europeas o de la OTAN… En definitiva se ha construido una centralidad política, económica, mediática. Fuera de Sevilla esto se considera extraordinario, pero dentro se piensa que no compensa. Urge un debate sosegado en el Parlamento, no a pedradas en las redes sociales.
Por otro lado, la insistencia de Zoido invita a pensar que no será candidato a la Presidencia de la Junta. Resulta gracioso: el jefe de los socialistas andaluces soñando con la Presidencia del Gobierno de la nación y el jefe de los populares concentrado en la Alcaldía de Sevilla. San Telmo, hermoso palacio barroco, es una olla a presión en la que nadie quiere verse atrapado.

El eje Sevilla-Málaga

Ignacio Martínez | 2 de julio de 2012 a las 9:25

Ahora que después de 60 años está a punto de fenecer el eje París-Bonn o más modernamente París-Berlín, el presidente interino del PP regional quiere instaurar un eje Sevilla-Málaga sobre el que construir Andalucía. Ya le digo yo a Zoido que a otros se nos ha ocurrido la brillante idea antes que a él y no funciona. El alcalde de Sevilla ha estrenado su forzado liderazgo del PP andaluz en territorio comanche. Málaga mira con recelo que Sevilla sea la madre de todas las capitales. Y aquí ha dicho que hay que llevarse bien y no perderse en discusiones estériles. Toreo de salón.

Un buen amigo me recuerda que Andalucía no existe porque no existen los andaluces. Existen los granaínos, gaditanos, malagueños, sevillanos, cordobeses, onubenses, jiennenses y almerienses. Cada uno de su padre y de su madre, muy orgulloso de su historia y muy vigilante de lo que se haga en casa del vecino. Zoido pretende que la Junta debió impulsar ese eje Málaga-Sevilla, cuya existencia es fundamental para romper el tópico muro de la rivalidad entre sevillanos y malagueños. Si se ha molestado en leer los comentarios en las páginas web de los diarios del Grupo Joly, habrá visto que de tópico nada.

Me temo que el PP esté cometiendo el mismo error que con Teófila Martínez en 1999. No ya por poner a un alcalde de presidente regional, que Cádiz no levanta suspicacias, sino por urdir el nombramiento en un sanedrín. No se sabe quiénes, ni cuántos, ni dónde han decidido que Zoido sea el heredero del hiperliderazgo de Arenas. Sí se sabe que algunos presidentes provinciales se enteraron por la prensa de que habían hecho un comunicado conjunto incondicional. Desaprovecha la ocasión el PP andaluz de facilitar que surjan candidatos que se expresen y se midan. Conseguiría mucho foco y mucha credibilidad. Es una fórmula que a veces utiliza el PSOE. No siempre; en las municipales la caprichosa ejecutiva regional socialista no quiso convocar primarias.

Pero Zoido tiene otros problemas. La marca del PP se ha oxidado bastante, y no llegará a la próxima convocatoria electoral con tanto brillo como el 25 de marzo. Y luego, es el alcalde de Sevilla y eso no facilitará su tarea en la periferia regional. Llegó a la Alcaldía reclamando un estatuto especial para compensar a Sevilla de los inconvenientes de la capitalidad. Y ahora debe reciclar su discurso. La propuesta de eje Sevilla-Málaga ha levantado críticas en Granada, Sevilla y Málaga. Un triángulo esencial. Como el Huelva-Sevilla-Cadiz. Como el Málaga-Granada-Almería. Como el Córdoba-Sevilla-Málaga. Como el Jaén-Córdoba-Granada. Andalucía es poliédrica, pero se ha hecho muy tribal en 30 años de autonomía. Y esto no es culpa de nadie en concreto y de todos en general.

Zoido está en este campo en primero de básica. Y no debe fiarse del apoyo unánime e incondicional: Teófila también lo tuvo en la teoría y nunca lideró al partido de verdad.

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Dívar: un paisano ‘ejemplar’

Ignacio Martínez | 2 de junio de 2012 a las 10:16

El año y medio que le queda de mandato a Carlos Dívar va a ser un calvario. No han convencido a casi nadie sus tardías y evasivas explicaciones sobre veinte viajes a Marbella, uno cada dos meses, en fines de semana de jueves a martes, hoteles de cuatro estrellas que el interesado no considera de lujo, almuerzos y cenas con un solo comensal cuya identidad no quiso revelar, como si fuese un secreto oficial, en restaurantes que pudieran ser de lujo, aunque no su precio.
Sus palabras dejan sobre todo claras dos cosas; que no piensa dimitir y que es de Málaga. Ignoro por qué fatalidad nos salen a los andaluces estos paisanos ejemplares que tan poco hacen por nuestro prestigio colectivo en el ámbito nacional: ¡podría incluir los miércoles!
Dívar es un caso que desmiente la teoría de que hay que elegir por consenso los puestos clave del Reino. Este nombramiento es herencia recibida en estado puro, una brillante ocurrencia de un presidente del Gobierno de notables ocurrencias. Zapatero, en su infinita sabiduría, se sacó de la manga el nombre de un jurista que nunca había pertenecido a un órgano judicial colegiado, profundamente conservador y ferviente católico, lo que es chocante viniendo de un presidente tan progresista y laico. A Rajoy le pareció una excelente la elección. Y así es como nos hicieron este regalo institucional.
El PP, tan aficionado a sacar a pasear la herencia recibida al menor contratiempo, no lo ha hecho en este caso. Al revés, el ministro de Justicia ha llegado a decir que Dívar saldría reforzado de esta crisis. El jueves, Gallardón sostuvo que en estos delicados momentos la fortaleza de las instituciones es determinante para superar la crisis. Una teoría que el Gobierno no ha aplicado al Banco de España y a su gobernador, cocinado a fuego lento por los líderes del Partido Popular en un descarado intento de eludir su responsabilidad en el hundimiento de Bankia, que es máxima.
El presidente del Consejo del Poder Judicial y el Tribunal Supremo ha sido amparado por una Fiscalía que no le quiso investigar, porque sencillamente cree en su palabra. Y el ministro pone la guinda al encubrimiento, al explicar que no debe comparecer en el Congreso porque hay separación de poderes. Se olvida de que en la soberanía nacional reside en el pueblo español (artículo 1 de la Constitución) y que las Cortes Generales representan a ese pueblo soberano (artículo 66). ¿Separación de poderes?
Y ya que estamos con la Constitución, el artículo 56 considera que el Rey no está sujeto a responsabilidad. Dívar el jueves superó con creces esta figura. Se declaró jurídica, moral y políticamente irresponsable. Debería hacerse un favor a sí mismo y dimitir. Tendría más tiempo para descansar.

Testigos culpables

Ignacio Martínez | 31 de octubre de 2011 a las 11:34

Hace dos semanas vimos en la televisión cómo una niña china de dos años era atropellada por una furgoneta en un mercado de Guangdong, al sur del país. Después de detenerse, el vehículo volvió a pasar por encima del cuerpo, que quedó tendido en un charco de sangre. En los siguientes siete minutos cruzaron por allí hasta dieciocho personas y ninguna se paró a socorrerla. Hubo tiempo para otro atropello antes de que una mujer la retirase de la calzada y pidiese ayuda. La niña murió en el hospital a los tres días. Estas cosas, como el linchamiento de Gadafi, nos dan la impresión a primera vista de que sean de ficción, o propias de otras culturas. Ya saben, los estereotipos. Los chinos son fríos, los árabes traicioneros, los anglosajones atacan cobardemente en grupo, como contaba Horton Foote en La jauría humana. Pero no. Aquí también pasa.

Esta semana hemos visto una escena propia, protagonizada por nacionales. En un túnel de Madrid, junto a la Plaza de España, dos coches arrinconan a un tercero y ocho personas le dan una paliza a sus ocupantes. Todo porque le habían reprochado a uno de los agresores una maniobra imprudente tres kilómetros antes. Entonces empezó una persecución con amenazas de muerte. Uno de los agredidos tenía varios dientes rotos y una herida de navaja. Lo que más me llamó la atención no fue la salvaje agresión, sino que ninguno de los cuarenta coches que presencian la paliza se detiene para auxiliar a las víctimas, ni siquiera cuando ya se han marchado los matones.

Nos pasó durante años con las víctimas del terrorismo, hasta que recuperamos la cordura. E incluso con eso que se ha dado en llamar violencia de género, y que bien podría calificarse de terrorismo doméstico. Nadie se metía en la vida privada de los demás. Los gritos y los golpes que se oían no pasaban de ser una molestia.

A veces la cobardía de los testigos es mucho más culpable, porque son protagonistas de estos dramas. España tiene el récord europeo de consumo de prostitución, una forma de esclavitud en la mayor parte de los casos, que afecta a un millón de mujeres en la UE. Somos líderes tan destacados que cuesta creer que cuatro de cada diez adultos hayan sido clientes de prostitutas. Una cifra tan alta, que duplicamos con creces a los siguientes, que son suizos y austríacos. En algunas ciudades, como Sevilla, Málaga o Granada se empieza a multar a los usuarios de la prostitución callejera, pero habría que perseguir con más dureza a los clientes. Este es un mercado que no se ha resentido con la crisis. Se ha adaptado, con precios más bajos y cambio de oferta. La última moda son las jovencitas chinas.

Periferia ferroviaria

Ignacio Martínez | 22 de octubre de 2011 a las 10:50

Andalucía no es más periférica que antes de que se anunciaran el pasado miércoles los corredores ferroviarios prioritarios de la Unión Europea para 2030. Pero tampoco es menos periférica. En Algeciras hay una gran satisfacción por lograr una doble conexión con Francia. Una por Madrid que era la preferida por los operadores del primer puerto español y los empresarios de la zona. Y otra por el litoral, que ofrece dudas. Ambas tienen un tramo común, de Algeciras a Antequera, de una sola vía por un terreno muy inestable.

El recorrido transversal andaluz, desde Algeciras y Sevilla hasta Antequera y desde Granada a Almería necesita un profundo remozado de las líneas existentes, pero además la modificación de las pendientes en muchos tramos, para que puedan circular trenes de mercancías competitivos. Y además de la electrificación y señalización, una doble vía. Sobre cómo afrontar esa modernización, el Ministerio de Fomento no ha dado explicación alguna hasta el momento. La doble salida es una ventaja teórica, que se puede ver en los mapas.

No está nada claro cual de los dos ejes, el Central o el Mediterráneo, va a tener prioridad en la financiación. Hay documentos de la Comisión Europea que se la dan a la línea Algeciras, Madrid, Zaragoza, Tarragona, y a la que va desde frontera francesa por el litoral catalán hasta Valencia, pero no más allá. El Ministerio guarda una calculada ambigüedad al respecto. El martes por la tarde, en Fomento hubo dos charlas explicativas para periodistas, una larga para los de levante, y una posterior para los demás. Si el mensaje era el mismo, ¿por qué dos exposiciones? El jueves en Sevilla el ministro Blanco no despejó esta incógnita, al mezclar los dos ejes, el Central y el Mediterráneo, y contarlos como si fueran uno solo. La versión de la prensa catalana es que la prioridad financiera será para el corredor Mediterráneo.

El ministro empezó el miércoles una esforzada turné por el territorio nacional para explicar, con discursos plagados de millones, los ejes ferroviarios que serán la base de las comunicaciones en España a mitad de siglo. Ataviado con una corbata en tonos azul y blanco, los colores de su Galicia natal, comenzó la jornada en Santiago de Compostela, siguió en Madrid, y después se desplazó a Zaragoza. Terminó la primera etapa en Barcelona, en donde brindó con cava con los jefes políticos de CiU, PP y PSOE, luciendo ya corbata de otro color; blaugrana, por cierto. A medio plazo, la verdadera partida estratégica que se juega en estas redes ferroviarias es qué puertos se convierten en la referencia para los grandes buques portacontenedores que hacen las rutas mundiales, y por dónde se hace la importación o exportación de mercancías para los mercados español y europeo.

A finales de los 60, Cataluña ganó décadas de progreso al resto de España con la construcción de autopistas de peaje con la garantía del Estado. Ahora estos ferrocarriles le dan una centralidad extraordinaria a todo el levante español. Tres de los cinco corredores presentados el miércoles, que costarán al erario público unos 50.000 millones de euros, tienen su origen o pasan por el puerto de Valencia, gran competidor de Algeciras, que ya es el puerto de Madrid y aspira a consolidar a los operadores asiáticos con base en sus instalaciones.

Si a estos operadores les convence más la nueva oferta de Algeciras y siguen los pasos del consorcio liderado por la coreana Hanjin, del que forman parte otras tres compañías china, japonesa y taiwanesa, entonces el anuncio de ayer habrá sido un éxito. En caso contrario, no. Incluso corremos el riesgo de que se repita medio siglo después la misma historia del adelanto estratégico. La idea de un corredor por todo el litoral mediterráneo, desde Cádiz hasta Barcelona, con toda la masa crítica que supone el 40% del PIB español, no es en absoluto mala. El lado peor es a quién beneficia primero y qué ventaja competitiva consigue. Por eso se salieron en abril del lobby Ferrmed, que ha promovido el corredor Mediterráneo, el Puerto de Algeciras, las industrias de la Bahía y la Cámara de Comercio del Campo de Gibraltar.

El jueves en Sevilla, el ministro ya había recuperado su corbata en tonos azul y blanco, cuando intervino en el Fórum Europa. Insistió en que su propuesta exige una inversión anual de 7.000 millones en estos ferrocarriles, de los 13.000 millones disponibles para infraestructuras. Las inversiones en obras públicas han pasado del 1,9% del PIB de la época de la abundancia a un 1,3%.

Es claro que el próximo Gobierno tendrá mucho que decir para consolidar estos mapas que deja en herencia el ministro Blanco o proponer alternativas. De los 50.000 millones que cuesta este plan, en Andalucía se gastarán algo más de 8.000, un 16% del total nacional. La cuota de Andalucía en la población española es del 17,9%, y en el territorio nacional, de 17,3%. Y la participación regional en el PIB españoles es ahora del 13,5% y estuvo en el 13,8% entre 2005 y 2007. El porcentaje de inversión está en un punto intermedio. El riesgo de las inversiones en infraestructuras es que se hacen en donde está la población y el desarrollo. Y acaban generando más desarrollo donde ya lo había.

Sorprende que en el debate previo a esta decisión nadie haya reivindicado el estudio que presentó el presidente Chaves en vísperas de las elecciones de 2000, para una línea nueva entre Algeciras y Puerto Real. El estudio en cuestión tiene unos diez tomos de papel; no se puede decir que esté guardado en un cajón, porque haría falta una biblioteca. Esa línea costaba entre 600 y 630 millones.

Un estudio es lo que han reclamado en las últimas semanas los alcaldes de Almería, El Ejido, Motril, Almuñécar y Málaga, para saber cómo se podría hacer un ferrocarril por el litoral andaluz, de Almería a Algeciras (o hasta Cádiz), y cuánto costaría. En la prensa catalana del jueves, satisfecha por lo conseguido para su territorio, se podía leer que no sería rentable, para dar toda previsión por inútil. Sin embargo, el ministro dijo el 16 de marzo en Barcelona que un Almería-Algeciras por la costa supondría una inversión de 11.700 millones, a razón, según cálculos propios, de 33,5 millones el kilómetro.

El PP está empeñado en este proyecto, así que en pocas semanas su presidente regional, Javier Arenas, tendrá la oportunidad de ofrecer a las localidades concernidas una satisfacción. Blanco aludió ayer de manera inequívoca al cambio de gobierno que se avecina: le recomendó prudencia a sus adversarios para evitar que una tentación demagógica o populista en este momento les obligue en exceso cuando lleguen al poder.

En todo caso, encargar un estudio para saber a qué atenerse no parece una insensatez. El presidente Griñán hizo el jueves en la presentación de Blanco un canto a la Andalucía del interior, que se puede interpretar como un aplauso al trayecto transversal desde Sevilla a Almería por Antequera. Falta por ver si hay planes precisos para que este recorrido sea fiable y competitivo en todos sus tramos.

Hasta entonces cabe pensar que a Andalucía no le ha tocado el premio gordo en el reparto indicativo del miércoles. Con estos planes no será más periférica, pero tampoco menos. En absoluto.

Por Gaby, Fofó y Miliki

Ignacio Martínez | 30 de julio de 2011 a las 11:05

En vísperas electorales, el viernes de la semana pasada, el PSOE de Málaga convocó un comité provincial, para analizar la paliza que el PP le había dado en las elecciones municipales celebradas dos meses antes. La presidenta regional, militante malagueña, abrió la sesión con unas palabras para terminar entonando una canción. No. No fue la Internacional, ni el himno de Andalucía. Ni por Pottier, ni por Blas Infante. Se arrancó por Gaby, Fofo y Miliki. El 22 de julio era la onomástica de Magdalena Álvarez, presidenta del PSOE de Málaga, y a Rosa Torres no se le ocurrió otra cosa que cantarle, en el arranque del comité provincial, feliz, feliz en tu día. Unos días antes Griñán había dicho que había que quitarse el luto por la derrota del 22 de mayo. Quizá fuese una manera de interpretarlo al pie de la letra. Afortunadamente sólo unos pocos asistentes secundaron la canción de los payasos de la tele.

La anécdota recuerda las palabras de la ex consejera Evangelina Naranjo en el mismo comité director en el que Griñán dijo lo del luto: afirmó que la Ejecutiva regional dirige el partido como si fuera una organización juvenil. No sé si Evangelina fue una buena consejera. Pero desde luego es una magnífica ex. Cuando la despidieron del cargo se buscó un trabajo particular y dimitió como diputada. Con las manos libres se presentó en ese comité para decir lo que muchos piensan, pero nadie se atreve. Lamentó que se tardase 57 días en convocar al máximo órgano entre congresos. Sostuvo que todos eran culpables de la derrota, todos los que habían apoyado a la ejecutiva: los convencidos, los no convencidos y los que ya no podían volverse atrás. E ironizó sobre la transparencia y el espíritu democrático con el que se iba a elegir a los delegados de Andalucía para la conferencia política, designados por la dirección en lista única.

Ha terminado el periodo de sesiones sin una proposición formal para cambiar la ley electoral regional. Es sensato que el PSOE se dé una pausa antes de seguir adelante con el proyecto de dejar a los alcaldes fuera del Parlamento andaluz; una maniobra para frenar el auge del PP, al que las encuestas dan mayoría absoluta. Los socialistas son incoherentes. Un partido nacional no puede tener un criterio distinto en cada territorio. Alcaldes socialistas se sientan en una decena de parlamentos regionales. Y hay concejales socialistas en casi todas las cámaras autonómicas. Se puede ser alcalde y tener escaño en el Congreso o el Senado, ¿por qué no en el Parlamento andaluz? Otra incoherencia afecta al presidente Griñán, que prometió que cualquier modificación de la ley electoral se haría por consenso. Para tener diputados de primer nivel y líderes sociales que representen al territorio, los alcaldes pueden ser útiles. Dejarlos fuera no es necesariamente una buena idea. La convocatoria de las elecciones generales permite pocas bromas. No está el patio para payasadas.

Respiración asistida

Ignacio Martínez | 18 de junio de 2011 a las 13:00

El PSOE está seriamente tocado. En Málaga, por ejemplo, el paciente está en estado crítico. Lo revela medio centenar de dirigentes; mismamente los que pusieron en donde está a la actual dirección provincial. Se han reunido en Álora, en el restaurante donde complotaba el estado mayor de los renovadores en las guerras púnicas contra los guerristas. Dicen que la dirección no escucha y han hablado fuera del cauce orgánico. Anatema. Inmediatamente han acudido en socorro del secretario provincial la número dos y la presidenta del regional. Respiración asistida, aunque no se sabe quién está más débil.

El primer alcalde socialista por mayoría absoluta en la provincia es de un pueblo de 5.000 habitantes. Nadie ha dimitido, ni se ha convocado al comité provincial para analizar la razón de ese desapego del público. La dirección esconde la cabeza debajo del ala; le echa toda la culpa a la crisis económica y al paro. Y en cada movimiento calcula la mayoría que tendría en un eventual congreso. Por ejemplo, en los nombramientos de diputados provinciales, que no ha dejado elegir a los concejales de cada comarca y que incumplen la paridad: siete hombres y tres mujeres. Otro anatema. Se ignora si el apoyo incondicional del regional incluye este pequeño detalle sin importancia. Tan sólo se ha reunido la ejecutiva provincial, el 7 de junio, a una hora muy propia para desocupados: las once de la mañana.

Bueno, sí se ha producido una dimisión, la de Francisco Conejo, brazo derecho del secretario provincial. Persona sin oficio conocido y sin carrera alguna que no sea el meritoriaje orgánico. Ha dejado el cargo de secretario de Comunicación en la ejecutiva regional. Conejo es secretario de Organización del PSOE malagueño, y era nada menos que candidato a la Presidencia de la Diputación, donde queda ahora como portavoz de su grupo. Andalucía es tierra de las oportunidades, como puede verse. En la dirección regional apareció, para sorpresa de propios y extraños, en el núcleo duro de jóvenes de los que se rodeó Griñán cuando hace poco más de un año se hizo con el poder en el partido.

Alguno de los pesos pesados que llevaron al diputado Miguel Ángel Heredia a la secretaría general del PSOE malagueño refiere ahora ese lance como su principal error en más de 30 años de militancia. Un poco tarde. Y en su época, también se dictaban los diputados provinciales, tampoco se elegían. La conclusión de uno de los asistentes al contubernio de Álora es que “el partido tiene que abrir las puertas de sus agrupaciones, como cuando formábamos parte de la sociedad”. ¿Otro anatema? No, una reflexión que levanta acta de una dolorosa realidad: la irrelevancia social del PSOE en Málaga. Esto es lo que queda del partido hegemónico en la provincia durante décadas. Lo que aventura muy malos presagios para Griñán en marzo.

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La imagen de Andalucía y los guiones de cine

Ignacio Martínez | 30 de marzo de 2011 a las 10:06

Nos quejamos muchas veces de la imagen que damos los andaluces de nosotros mismos. La diana favorita de nuestro desencanto es Canal Sur. Nos preguntamos si es necesario dar copla todo el día, todos los días, ya sea en espectáculos clásicos o en un moderno reality, como el que ahora va a hacer: buscar una nueva Rocío Jurado, con María Teresa Campos de maestra de ceremonias, la hija de la desaparecida cantante como copresentadora y el yerno como productor. Más copla, retransmitida por satélite, para mostrar al mundo la parte más castiza de nuestra realidad nacional en dosis masivas. Sin complejos.

Es la otra cara de la propaganda de la innovación, las empresas exportadoras, la excelencia universitaria, los trasplantes de cara, las reservas naturales, los museos, el patrimonio histórico. Lo que llaman pomposamente la Andalucía 10. Esta otra Andalucía también existe, aunque parece que no inspira a nuestra televisión pública. Pero seríamos injustos con la RTVA si sólo destacáramos sus hazañas para ganar audiencia como las únicas que perjudican la imagen regional.

Desgraciadamente, la corrupción municipal en la costa no ha sido una originalidad del sur, sino que ha obrado a su antojo por todo el litoral nacional, con particular intensidad en el cálido mediterráneo levantino o balear. Pero Marbella se ha llevado la palma, con el gilismo y sus secuelas, de estética más cercana a Torrente que a los actores o escritores pioneros de esta Riviera española hace medio siglo. Sustituir a Jean Cocteau y Deborah Kerr por Yola Berrocal y Julián Muñoz es una rémora difícil de superar. Y el perjuicio de esta mala imagen afecta a toda Andalucía.

Marbella en sus años dorados fue destino de grandes estrellas del cine. Y el cine es un buen vehículo de exportación de Andalucía, que no siempre cuidamos. El Festival de Málaga es un éxito, si se mide por la animación que genera en la ciudad, y la gala de apertura el sábado estuvo simpática, presentada por la excesiva Rossy de Palma y el excelente Antonio de la Torre. Pero el guión era manifiestamente mejorable.

Tenía pasajes desafortunados, como la manera soez con la que una voz en off despachaba al grupo de alumnos del conservatorio malagueño que hizo un número musical de buena nota. ¿Quién hace estos guiones? ¿Por qué no se ensayan más estas ceremonias? La gala la retransmitieron para toda España por Nova, uno de los canales de Antena 3. Pasó igual en la clausura del festival de Huelva, presentada por una pareja de actores jóvenes a los que el guionista de turno hacía pasar por catetitos que no sabían pronunciar determinadas palabras. Muy difíciles para un andaluz medio, se entiende. En aquella ocasión se retransmitió por la 2 de TVE. La imagen que damos los andaluces está en nuestra mano. Sólo hay que cambiar el guión.

Paraíso perdido

Ignacio Martínez | 13 de diciembre de 2010 a las 15:06

Ayer por la mañana oí en la radio al alcalde de Vigo, Abel Caballero, que fue ministro de Transportes en los 80 en el Gobierno de Felipe González, ejercer de nacionalista vigués. El discurso de este socialista gallego era hasta agresivo. Vigo es lo mejor del mundo en pesca, construcción de coches, cajas de ahorros o lo que le echen. El periódico de La Coruña es antivigués; la caja de Vigo se ha tenido que quedar con la de La Coruña que estaba poco menos que quebrada, y lidera la fusión, como no podía ser de otra manera. Tal era el entusiasmo del alcalde y su falta de comedimiento, que Montserrat Domínguez, tuvo que decirle “¡alcalde, no me monte aquí un mitin!” Como el que no se consuela es porque no quiere, este cronista se sintió aliviado, por comparación. Nos quejamos del localismo cainita que practicamos en Andalucía, pero si acudimos al que se gastan en otras latitudes, entonces no salimos tan mal parados.

Si el alcalde de Málaga, en este caso del PP, hubiese dicho algo similar de Unicaja y Cajasol, se monta un belén, dicho sea en alusión a las fiestas. Claro que el consuelo es efímero. Pensando en el futuro más vale insistir en que Andalucía es mucho más que ocho provincias y más que 770 municipios. El localismo es una enfermedad que se cura viajando y leyendo. Antes, cuando había menos acceso a la instrucción pública, el conocimiento de los otros se producía en el servicio militar obligatorio, que juntaba muchachos de todas las latitudes. También ayudaba a la convivencia entre las provincias que sólo hubiese universidad en Granada y Sevilla, a donde acudían estudiantes de todas partes. En el trivalismo que hoy nos atenaza tiene su influencia que casi cualquier carrera se pueda hacer en la universidad local, sin el riesgo de contaminarse conociendo a los vecinos.

Por cierto, que no es mala cosa la propuesta de la Consejería de Turismo de pasar las vacaciones cerca. A la campaña que dice que Andalucía es el mejor regalo para la Navidad, sólo le falta indicar que a ser posible se visite una provincia distinta a la propia; ayudaría a la construcción regional. Otro acierto es el de la Fundación Lara. Ana Gavín está empeñada en que conozcamos épocas señaladas de las principales ciudades andaluzas. El último producto de esta serie, que ya tiene 16 libros, se presenta esta tarde en Málaga. El prestigioso escritor Antonio Soler ha escrito en Paraíso perdido la historia de Málaga en el siglo que va desde el primer tercio del XIX hasta la Guerra Civil.

Un ensayo a la vez crítico y elogioso con la oligarquía local, y más elogioso que crítico con su clase obrera. Repasa la pujanza industrial malagueña desde que en 1831 se funda la primera siderurgia. La ciudad tenía entonces 60.000 habitantes, y los Heredia, Larios o Loring la convierten en un emporio industrial, que sigue la estela de Barcelona. Pura memoria histórica andaluza. Pasen y lean.

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