Archivos para el tag ‘Milan’

La conexión entre Mourinho y Benquerença

Ignacio Martínez | 21 de abril de 2010 a las 20:00

José Mourinho fue entrenador en la temporada 2001-2002 del União de Leiria, tras su paso por el Benfica y antes de entrar en el Oporto, equipo con el que ganó dos ligas portuguesas, la Copa de la UEFA y la Champions. Leiria es una localidad muy pequeña, de apenas 50.000 habitantes, muy cerca de la costa, a medio camino entre Lisboa y Oporto. Cabe pensar que allí todos se conocen, y más si son del mismo gremio. Pues bien Olegario Benquerença, el árbitro del partido de ayer entre el Inter y el Barça nació en Batalha, un pueblito situado cinco kilómetros al sur de Leiria. ¿Y a que no saben dónde vive el colegiado? En Leiria, precisamente; en donde sin duda tuvo que conocer al joven Mourinho cuando a los 37 años dirigía el equipo local. El bueno de Olegario tiene seis años menos que José. No sabemos cómo de estupenda fue su relación, lo que conocemos fue el arbitraje de Milán, que no es que fuera casero, es que fue leiriense. Cariñoso, no en balde Benquerença significa en castellano estima. Esto es lo que hay.

Laporta, salvapatria futbolístico

Ignacio Martínez | 6 de enero de 2010 a las 11:11

joan-laporta

 

Sostiene Laporta que el Barça guía la libertad de los pueblos sometidos y que le seduce presentarse a las elecciones catalanas. Los salvapatrias no suelen ser gente fina. Observen, si no, al último arquetipo global de salvapatria, el venezolano Hugo Chávez, un militar golpista que fracasó en su intento de conseguir el poder por las armas en 1992. Elegido en las urnas el 99, se permitió llamar gorilas a los militares golpistas hondureños de 2008. Una tremenda falta de estilo, entre colegas del mismo oficio. Pues bien, dentro de los salvapatrias hay un biotipo particularmente burdo y procaz, que es el salvapatria futbolístico. Se trata de una subespecie populista que intenta sacar rentabilidad material a los éxitos deportivos de su club y a la notoriedad que facilita el cargo. Tenemos cerca algún ejemplar de este género. Sin ir más lejos, el mismo año 92 que Chávez fracasó, Lopera se hizo con la mayoría de las acciones del Betis, por una cifra que se antoja ridícula: cuatro millones de euros. El buen hombre venía a salvar al Betis y ahí lo tiene, a ocho puntos del descenso a Segunda B.

La nueva estrella en tan selecto escenario es el presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta. Acaba de declarar a El Mundo que el Barça más catalanista de toda su historia es también el más universal y que Cataluña necesita un Estado propio. No creo que el Barcelona haya ganado todas las copas del año por ser catalanista. Podría haber dicho que el fútbol de su equipo encarna la elegancia, la técnica, el espíritu de equipo o el esfuerzo. Pero no, el buen hombre prefiere la bandera de los pueblos sometidos. A Laporta se le han subido a la cabeza los éxitos de Guardiola. Que no son exactamente suyos. Sin ir más lejos, votó contra él más del 60% de los 40.000 socios que participaron en el verano de 2008 en una moción de censura para rechazar su gestión. Entonces puso de entrenador a Guardiola, que estuvo con Lluís Bassat, su principal contendiente en 2003. Y a medida que llegaban los títulos de la era Guardiola, aumentaba la jactancia del presidente censurado.

Tanto ha mejorado su autoestima, que Laporta se mira en su espejo y ve a Companys. “No quiero ser un mártir, pero sí un líder”. Aunque al natural, se parece más a Berlusconi o Jesús Gil, presidentes populistas del Milan y el Atlético de Madrid, convertidos en políticos aprovechados. Por cierto, procesados ambos por corrupción en numerosas ocasiones y condenados en varias. Ese es uno de los lados oscuros del populista profesional. Piensa uno, a bote pronto, que un pueblo tan culto y maduro como el catalán no le daría el gobierno a un salvapatria. Pero lo mismo podría pensarse de Italia o Marbella y ya ven los circos que montaron los colegas del mismo oficio que Laporta. Otra cosa diferente sería si Guardiola se presentase a presidente de la Generalitat o del Barça. Un tipo tan serio y juicioso sería difícil de batir.

La vida no es como el fútbol

Ignacio Martínez | 26 de junio de 2009 a las 6:55

Estos días son de catarsis nacional. La selección era invencible; el Barça, campeón de Europa, y el Madrid está comprando a los jugadores más caros del mundo, que luego se pagarán vendiendo camisetas, alentando leyes fiscales que beneficen a sus estrellas y recalificando terrenos. Total, que éramos los amos del planeta futbolístico y un primo de Javier Arenas y 10 yanquis más nos dieron el miércoles un repaso. El tal Bocanegra parecía Beckenbauer, siempre salía con el balón jugado. Los americanos se encomendaron a la doctrina Obama, yes we can, nos advirtieron que podían y no nos los creímos.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, lleva tiempo advirtiendo para qué quiere la bomba atómica. Ayer pidió a Obama que se disculpe por haberse inmiscuido en los asuntos internos de Irán, por su timidísimo apoyo a los manifestantes. Un amigo mío sostiene que el problema no es que alguien tenga armamento nuclear, sino si es de los buenos o de los malos. Asunto en el que mi amigo y yo no nos ponemos de acuerdo: a mí me parece muy mal que Israel tenga un arsenal con 200 cabezas nucleares y que nadie se lo reproche.

En lo que mi amigo y yo estamos de acuerdo, sin embargo, es que Ahmadineyad es de los malos. Se le han echado a la calle miles de personas para protestar por el pucherazo en las elecciones del 12 de junio y sus esbirros han matado a varias decenas. Al principio sostuvo que los manifestantes eran como hinchas del fútbol que desfogaban su pasión. Una universidad británica ha comparado las elecciones de 2005 y las de 2009 en Irán y ha llegado a la conclusión de que hubo tongo: Ahmadineyad sacó 13 millones de votos más que todos los conservadores juntos en 2005. Seis futbolistas de la selección de Irán en la Copa Confederaciones lucieron brazaletes verdes, como los manifestantes. Ahmadineyad es aficionado y se llevó un disgusto tremendo al verlo: a cuatro los han echado del equipo nacional.

Berlusconi también es aficionado. De hecho, es el dueño y presidente del Milan, uno de los clubes más grandes del mundo, que ha vendido a Kaká al Real Madrid. El primer ministro italiano reconoció esa venta tras las elecciones europeas, para evitar que los tifosi le castigaran en las urnas. Juego defensivo, como el de Rajoy con Bárcenas. El presidente del PP, que es seguidor del Madrid, está retrasando apartar a su tesorero, por si el Supremo lo exonera después de investigarle. A los aforados como este senador los juzga el Supremo. Hay quien piensa que es una ventaja, porque son jueces más malos. Por impericia: no están acostumbrados a instruir causas. Pero hay quien opina lo contrario, que pueden resultar demasiado buenos. El que instruirá el caso Gürtel estuvo en el Consejo el Poder Judicial a propuesta del PP. ¿Se habría aceptado en la Copa Confederaciones que a España la arbitrase un referee español? La vida, después de todo, no es como el fútbol.

El dolor, la verdad y el dinero

Ignacio Martínez | 13 de febrero de 2009 a las 9:58

”Eluana

 

Ayer tarde enterraron a Eluana Englaro en el pueblo de sus abuelos, en el norte de Italia. La joven murió el lunes después de pasar en estado vegetativo 17 años. Se puede decir con toda propiedad “descanse en paz”. Un amigo que vive en Italia me manda un mail escandalizado. El lunes ponían en la Tele5 italiana, propiedad de Berlusconi, una semifinal del Gran Hermano local, Grande fratello, con expulsiones y lágrimas; el presentador hizo un amago de suspender la emisión para dar la información, pero desde el control le dijeron que adelante con el show. Tuvo un récord de audiencia del 34%. Los espectadores prefieren el dolor escenificado al dolor real. Y el primer ministro estaba dispuesto a cambiar la ley para mantener con vida a Eluana, en contra de lo dictaminado por el Tribunal Supremo, pero no permite que su negocio se resienta con la suspensión de una emisión de éxito porque la chica se muere.

Cubrí la campaña electoral de 1994 en Italia, cuando este empresario, que empezó con la construcción y acabó siendo una de las fortunas más importantes del mundo, decidió dedicarse a la política. Antes había sido íntimo amigo de Bettino Craxi, primer ministro socialista en los años 80, procesado por corrupción en rebeldía y exiliado en Túnez hasta su muerte. Entonces fundó Forza Italia, para aprovechar su condición de dueño del prestigioso club de fútbol Milan, y ganó aquellas elecciones. La campaña la hizo bajo el lema de gobernar el país como si fuera una empresa, siempre pendiente del profitto, del beneficio. Tiempo después, me sorprendió que ese era exactamente el discurso de Jesús Gil, personaje más desaliñado que el pulcro Berlusconi pero de la misma ideología: ninguna. A don Silvio le duele más el beneficio de su cadena que el sufrimiento de Eluana. Escasa piedad tiene el dinero.

Esta semana hemos tenido una exclusiva periodística de las que hacen época. Una famosísima tonadillera, viuda de torero muerto por un toro, ha contado previo pago de su importe la “dolorosa separación” de su novio, un delincuente notable, ex alcalde de Marbella y miembro destacado de la banda de Gil. Gente con una curiosa afición por el dinero. Ignoro si éste es un dolor escenificado o real. Porque Isabel Pantoja promete en la portada de Hola toda la verdad de su relación con Julián Muñoz, con una mentira: una foto suya con 10 kilos y 15 años menos. Si la versión de los hechos está tan retocada como las fotos, las lectoras no se habrán enterado de nada.

La pena es que hay dramas reales. Como el de Eluana, como el de los padres de Marta del Castillo, 17 años, 1,65 de altura, ojos verdes oscuros. Desaparecida el sábado 24 de enero en Sevilla. Llevaba puesto un pantalón vaquero, jersey blanco con mangas rosas, cazadora de pana negra y palestino fucsia. Esto sí que duele de verdad. Sin que medie más miseria que la del responsable de su desaparición.