Ignacio Martínez | 28 de abril de 2010 a las 10:40
No es un asunto doméstico español. Por la televisión ya vimos las caras de hinchas milaneses, fuera de sí, ¡protestando al árbitro en el partido de ida! Que ya había que ser fanático para reclamarle más favores al bueno de Olegario Benquerença, que fue un referee más que casero, cariñoso en extremo con su amigo Mourinho. Pero allí tienen a Umberto Bossi reclamando el hecho diferencial de la Padania, que comprende en origen el valle del Po, y en la actualidad ocho regiones del norte de Italia, entre ellas la Lombardía milanesa, para las que la Liga Norte sueña con la independencia. Pues nada, mal que pese a Bossi, los hinchas del Inter-Barça parecían del mezzogiorno italiano. No sólo la crisis, el fútbol también nos iguala a todos, nos nubla las entendederas de igual manera.
En todo caso, la propuesta de Piqué es una buena sugerencia para otros aspectos de la vida. Podemos coger ese rábano por las hojas, sacado del contexto futbolístico. En un régimen democrático es fundamental el peso de la opinión pública. El rechazo inequívoco de los ciudadanos ante comportamientos deplorables haría mucho por su erradicación. La corrupción, la violencia doméstica, cualquier tipo de abuso sería muy difícil que ocurriera si hubiese una conciencia social que apretara a sus protagonistas hasta hacerles odiar su actitud. El cubano Nicolás Guillén cerraba su muralla al sable del coronel, al alacrán, el ciempiés, al veneno, el puñal y el diente de la serpiente. Cada cual puede hacer su particular lista de males e injusticias modernas y hacer lo posible para que quien abusa llegue a avergonzarse de su comportamiento. Es evidente que los medios de comunicación, los poderes públicos, los líderes sociales pueden marcar pautas, dar ejemplo. Pero para conseguir la presión adecuada es necesario el concurso de todos los ciudadanos. Sin partidismos: un corrupto no tiene valores, ni decencia. Tampoco ideología, no se engañen.
A los jugadores del Inter hay que desearles que jueguen bien, se diviertan y amen su profesión esta noche. Y también, que el Barça lo haga mejor y se clasifique para la final de la Champions. El único equipo español en liza hace un fútbol excelente. El odio, en este caso, sobra.