Juntos contra el terrorismo
El asesinato del concejal socialista ha provocado un gesto que reconforta a la ciudadanía; un comunicado conjunto contra los terroristas. “Todos estamos dispuestos a responder a esta agresión de forma firme y unitaria, a defender la libertad y a derrotar a ETA”. La nota añade que a los terroristas “sólo les espera la aplicación de la ley, la acción de la policía y el ejercicio de la justicia”, y concluye diciendo que “al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerza del Estado de derecho”. ¿Todos de acuerdo? No. En las ruedas de prensa posteriores, el PP subrayó dos discrepancias: habían intentado, sin éxito, incluir en el texto el compromiso de que “nunca se negociará con ETA para pagarle un precio político” y derogar la resolución parlamentaria que autorizó en 2005 el diálogo con la banda. Esta legítima discrepancia, no impidió que firmaran el comunicado conjunto.Mikel Buen, secretario general del Partido Socialista en Guipúzcoa, no pudo terminar el viernes de explicar su deseo de que los españoles vayan a votar masivamente. Votar contra ETA, que pide la abstención. Votar lo que quieran, a partidos democráticos. “A mi el resultado…” Me da igual, iba a decir, pero rompió a llorar. Tienen que matar a uno de los nuestros, para que todos los partidos estén en su sitio. Nadie desentonó anteayer en el campo de los demócratas, ni Rajoy, ni Rubalcaba, ni Ibarretxe, ni Zapatero. Esta es la lección para la próxima Legislatura, sin necesidad de que haya sangre en la calzada, unas gafas por el suelo, cinco impactos de bala sobre un parabrisas, una familia rota y una vida menos, los partidos tienen la obligación de no utilizar el terrorismo como arma política, como chantaje, como coartada. Todavía la semana pasada el presidente de la Asociación de Victimas del Terrorismo, decía que votar al PSOE era votar al terror, y un ex presidente aseguraba que el Gobierno seguía negociando con los terroristas. Esto ya no es una legítima discrepancia. En fin, que vayan a Mondragón y se lo expliquen a la familia del socialista Isaías Carrasco. El lehendakari estuvo bien: “esto es una salvajada, una barbarie inhumana”. Pero puede estar mucho mejor retirando su amenaza de referéndum sobre el derecho a decidir de los vascos mientras siga activa esta banda de criminales. La determinación del presidente y el ministro del Interior contrasta con ingenuidades pasadas. Bienvenido todo el mundo a la cordura y al consenso antiterrorista. Ojalá nadie diga nunca que si no hay bombas es porque se ha cedido. Ojalá se mantenga este espíritu y todos los demócratas estén unidos sin necesidad de que haya sangre en alguna calle de España.


