Ignacio Martínez6 de enero de 2009 a las 9:54 am
Vladímir Putin es un hombre de tradiciones. Antes, como presidente ruso y ahora como primer ministro, nunca falta a su tradicional felicitación de año nuevo a Europa. Una fría felicitación, hecha con mucho énfasis. Nos corta el gas. Lo hace con más impunidad, porque todo el mundo está pendiente del asalto a Gaza. Así que, como quien no quiere la cosa, ayer ordenó a la compañía estatal Gazprom una reducción del tráfico de gas a Ucrania en la misma medida en que ese país lo detraiga del flujo destinado a la UE. El cuento es siempre el mismo: como Ucrania le debe dinero, se le reduce el flujo. Como Ucrania necesita gas, lo coge del que pasa por su territorio camino de la Unión Europea. El 80% del gas ruso llega a la UE a través de Ucrania. Y ahí tienen tiritando de frío a Polonia, Eslovaquia, Bulgaria, Rumania, Grecia. Alemania se está reabasteciendo con gas noruego. Un tercio del gas que consume la UE es de Gazprom. Putin dice que compensará la medida con el aumento del flujo gasista a Europa a través de Bielorrusia y de Turquía. La medida no afecta a España que se abastece de gas argelino. En todo caso hay que tomar nota de la puntualidad con la que Putin nos felicita el año.
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Ignacio Martínez21 de diciembre de 2007 a las 3:39 am
Hoy se amplía el espacio Schengen a ocho países del Este y Malta, lo que significa que hay un territorio de 3,6 millones de kilómetros cuadrados y 400 millones de habitantes sin frontera interior. De los 27 miembros de la UE, sólo se ha denegado la entrada de Bulgaria, Rumanía y Chipre. El Reino Unido e Irlanda no han querido entrar. Este pequeño pueblo luxemburgués, a orillas del río Mosa, hace una triple frontera curiosa: en ese punto se encuentran el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), Alemania y Francia. El día en que una banda de albanokosovares ha asaltado la casa y medio matado a José Luis Moreno, se abren más las fronteras de la UE. Es un buen tema para el debate, ¿no les parece? Cuando llegué a Bruselas, en 1988, las bandas más temidas en los bajos fondos de la capital de Europa eran las de marroquíes. Hasta que llegaron los kosovares y los marroquíes les cogieron miedo. Ahora, la Unión Europea promueve que Kosovo se independice de Serbia. A cambio, promete la integración de ambos en la UE. No estoy nada seguro de que sea una buena idea. Schengen da muchas facilidades a los ciudadanos de bien. Pero, desgraciadamente, también al crimen organizado.