Ignacio Martínez20 de diciembre de 2007 a las 4:32 pm
20 de diciembre
Muchas gracias a los amigos que han celebrado la aparición de este blog. También agradezco los comentarios contrarios a mi posición sobre la política urbanística de la Junta. Qué se le va a hacer, está muy bien la disidencia. Quienes critican lo que existe hoy día, deben recordar lo que teníamos antes (la barra libre de Gil y sus imitadores de todas las tendencias políticas) e imaginar lo que tendríamos ahora de no haber sido por la política de Concha Gutiérrez. El primero que se metiera en el fangal que era el planeamiento urbano iba a resbalar y comparto la idea de que se han cometido errores. Ya lo decía en mi artículo de ayer: está claro que primero se debió hacer el plan de ordenación territorial de Andalucía (POTA), después los planes subregionales y finalmente los PGOU; y los límites del 30 y el 40 por ciento no debieron ser tan estrictos, para no tener que recular. Hay otras cuestiones, como el monocultivo de determinados arquitectos, que también son criticables. Pero con todo eso, aplaudo el valor de la consejera en meterle mano al urbanismo y en intentar aplicar normas y sentido común. Nos queda mucho por mejorar, pero no tengo duda de que estos ocho últimos años han permitido una mejora de la situación anterior. Sin ir más lejos, Encarna Maldonado publica hoy en Málaga hoy una interesante información según la cual Gadafi, el boticario, va a dejar de construir unas 2.000 viviendas en la Costa del Sol gracias a las limitaciones del denigrado POTA. En fin, nadie ni nada es perfecto.
Ignacio Martínez19 de diciembre de 2007 a las 11:05 am
Javier Arenas estuvo cercano, moderado y optimista anoche en el programa de TVE ‘Tengo una pregunta para usted’. La verdad es que empezó brillante, en el primer tercio de la emisión, fue de más a menos y acabó con signos de cansancio. Al final, en la retransmisión de Radio Nacional, explicó que tenía un fuerte dolor de espalda, para el que no había querido tomar ninguna medicina que le impidiera estar en plena forma mental. Se mostró muy familiar, habló de su madre, de su esposa, de sus tres hijos, de sus dos hipotecas, de la muerte de su hermano, del accidente de uno de sus hijos, de la afición de otro por la pesca, de las recomendaciones que le hace su hija, de su condición de usuario de podólogos… Se mostró muy centrista, tanto que recordaba mucho sus tiempos de la UCD, y poco la imagen del PP en estos últimos cuatro años. Propuso consensos en materia de pensiones, educación, sanidad y vivienda. Y lanzó los cinco grandes ejes de su programa. Uno me gusta: limitación del ejercicio de la Presidencia de la Junta a dos mandatos y no coincidencia de elecciones generales y autonómicas. Otro me inquieta: dijo que quiere “restablecer la disciplina urbanística”. Justamente uno de los principales logros de este Gobierno regional que ahora termina mandato es que ha establecido un orden en este sector y aplicado un sentido común del que escribo en mi artículo de hoy. No quiero pensar que este restablecer sea volver a la barra libre, anterior a que la consejera Concha Gutiérrez decidiera, por primera vez en la historia de la Junta, de que además de titular de la cartera de Obras Públicas y Transportes, lo era también de Urbanismo. Los tiempos de Gil no deben volver. Y los de sus imitadores tienen que acabar.