Versión íntegra de la conversación de Christian Morales y Felipe Romera sobre la innovación y el futuro

 

-Aquí en Andalucía tenemos la sensación de tener demasiados funcionarios. ¿Las nuevas tecnologías pueden ayudar a reducir la administración?

Christian Morales. Lo que la tecnología permite es llevar los servicios de la administración a los usuarios. En sus hogares o donde estén. Y también si hay un ratio de administración alto, permite tener una base en una región como Andalucía que sigue creciendo en población, para que no tenga que aumentar de tamaño la administración en el futuro, sino que se pueda atender a más ciudadanos con el mismo número de funcionarios.

Felipe Romera. Aquí tenemos una experiencia excelente en España que es Hacienda. Es una administración electrónica que es un ejemplo mundial. Pero la innovación deberíamos orientarla a la empresa. El gran valor de la innovación es su capacidad para transformar la economía. Más que una innovación pública, como puede ser la I+D de las universidades, lo decisivo es el valor que tiene la innovación en el sector privado. Ese rumbo no está suficientemente explícito. Hay un gran discurso sobre innovación en este momento en España, con la innovación para salir de la crisis, pero no se sabe matizar sobre qué tipo de innovación. Intel es un ejemplo de innovación orientada al sector privado, que es donde creo que hay que dar todo el esfuerzo y es más rentable la capacidad de transformación.

Christian Morales. Las nuevas tecnologías permiten también a la administración transformarse. Y permite a los funcionarios cambiar de empleo dentro de la administración y dedicarse a otras tareas que son más prioritarias, porque hay cambios en las necesidades de la población; hace falta más enseñanza u otro tipo de servicios. Y la tecnología permite tener más flexibilidad sobre dónde invertir más o menos recursos.

-El nuevo presidente andaluz ha puesto el énfasis en la educación.

Christian Morales. La tecnología está permitiendo hoy que haya una enseñanza interactiva, con un contenido que se actualiza mucho más rápidamente, que se puede adaptar en función de las audiencias con las que tengas que trabajar, comunicar o enseñar. La gran innovación empieza por ahí, en la enseñanza que es la base de toda sociedad.

Felipe Romera. Pero no se trata sólo de poner un ordenador en el aula.

Christian Morales. Lo importante es el contenido y el hecho de que el profesor pueda tener el contenido al día. Adaptado a la audiencia y el nivel de madurez de la audiencia.

-¿Y en otras las actividades económicas?

Christian Morales. Ya sea en transporte o gestión de materiales, energía, optimización de sistemas de flujo de tráfico, todas las actividades que existen hacerlas más eficientes con la tecnología. Aquí la Administración puede tener un papel importante. Lo que tiene mucha influencia para un cambio de sociedad, es que exista un partenariado entre las actividades públicas y las entidades privadas. Cuando llega un mensaje de la Administración, siempre es una señal muy fuerte que viene desde el liderazgo político. Y para llevarlo a cabo hace falta la innovación privada. Esa combinación de lo público y lo privado es rentable.

Felipe Romera. Lo que estas planteando, Christian, es un cambio cultural. No es sólo poner PC en los colegios, que en Andalucía ya se ha hecho o se está haciendo, se habla de los centros TIC [tecnologías de la información y la comunicación], sino que hay que enseñar al profesorado a realizar el trabajo en red, para compartir materiales. Y eso es un cambio cultural importante, que cuesta más o menos, depende del apoyo de la administración pública hacia ese cambio cultural. Además de poner ordenadores hay que formar a los profesores.

Christian Morales. Correcto. Y de hecho la tecnología se aplica tanto para matemáticas, como para física, química, historia, que geografía o lengua. Y también permite adaptarse al ritmo de cada alumno. Porque todos no tienen la misma facilidad ni el mismo ritmo para aprender. Y la tecnología les permite adaptarse y seguir la asignatura al ritmo que precise.

-Hablan ustedes de la adaptación de los profesores a las TIC, porque la de los alumnos se supone que es automática.

Felipe Romera. Porque han nacido en ese mundo. El cerebro, que tiene una capacidad de adaptación durante los primeros años de la vida, se adapta a lo que hay. Y luego, cuando los niños son más mayores, tarda más en adaptarse. Las nuevas generaciones han nacido con un ordenador en su casa y eso les permite poder entender mucho mejor que los profesores el trabajo en red. Pero todo eso hay que orientarlo; el profesor tiene que ser el que oriente, no puede ser el alumno.

-¿Es tan importante el liderazgo político para marcar prioridades o caminos a seguir?

Christian Morales. Voy a dar un ejemplo, el del primer ministro portugués, señor Sócrates, ha decidido que todos los alumnos de 6 a 10 años, además de tener un cuaderno van a tener un PC pequeñito. Es un ordenador de clase que ya viene con mucho contenido disponible y eso les permite estar conectados siempre con sus profesores cuando lo desean, tener aplicaciones que sean mucho más interactivas y que se complementan muy bien con la enseñanza tradicional. Este es un mensaje que viene de la administración.

-¿Cómo se financia y cómo se aplica?

Christian Morales. Es una combinación del partenariado público y privado.

Felipe Romera. Esto que dice Chistian es otro elemento relevante: las relaciones público-privadas, que no han sido frecuentes en la vida de la administración. De hecho, en España a pesar de que se ha cambiado la ley de contratos y de que las compras públicas de tecnología se pueden hacer de una forma especial, nos queda mucho camino por recorrer en la relación entre lo público y lo privado. Mientras en Estados Unidos siempre se ha tenido muy en cuenta las inversiones en tecnología del sector público, junto al sector privado, para desarrollar nuevos productos, que han permitido a las empresas privadas desarrollarse. Y aquí ese camino lo tenemos que recorrer y es complejo. Se quiere regular con un concurso para adjudicarse a la mejor oferta, pero muchas veces el producto no existe. Y ese camino, esa relación público-privada, es lo que permite desarrollar nuevos productos, desarrollar nuevas empresas. Creo que ahí tenemos un gran déficit en España, en general. Incluso en Europa, en general. Pero esa relación es clave en el mundo que tenemos y es una de las cosas que puede cambiar con el proceso de crisis: es que se establezcan unas complicidades que permitan desarrollar nuevos productos, nuevos servicios y por lo tanto desarrollar una economía mejor.

-¿En este campo qué diferencias fundamentales hay entre la sociedad europea y la americana?

Christian Morales. En el campo de la educación, hasta la edad del bachillerato, estamos mucho más avanzados que en Estados Unidos. Cualquier país europeo, sin lugar a dudas y sin excepción. En la universidad es donde después cambia el panorama, en función de si son punteras o no. Y en las especializaciones, que también son diferentes. Pero la enseñanza básica es mucho mejor en Europa.

-¿No ha habido en España ejemplos de partaneriado público-privado?

Christian Morales. Sí. Ha habido una iniciativa que se llama ‘redes.es’ destinada a reducir la brecha digital, que ha sido un éxito tremendo. Francia ha tenido su programa ‘un café por día’ que quiere decir que por el precio de un café por día tienes disponible el mejor dispositivo de acceso a internet, con tecnología móvil centrino [tecnología lanzada por Intel en 2003, compuesta por procesadores, chipsets y funciones de red inalámbrica, wi-fi]. Tienes acceso a banda ancha, acceso a contenido rico de enseñanza, y han equipado a casi todos sus estudiantes universitarios con dispositivos de acceso a internet. En Italia pensaron que el café por día no era suficiente y le llamaron un ‘cappuccino’ por día, y también lanzaron su programa, como los ingleses, los nórdicos, países de Oriente Medio, Rusia, Ucrania, que también están haciendo lo mismo. En todos los casos es partenariado entre lo público y lo privado.

Felipe Romera. Aquí en Andalucía, hemos desarrollado un programa para cambiar la cultura de las TIC en las microempresas, que se llama Novapyme [de la Reta], que nos hemos quedado sorprendidos porque al principio creíamos que iba destinado a grandes cantidades de hardware, grandes redes de ordenadores, y nos hemos dado cuenta de que con pequeños procesos incrementales, como la firma electrónica, un antivirus, un backup [copia de seguridad], cosas sencillas, hemos dado saltos importantes en el proceso. Nos hemos dado cuenta de que el uso de las tecnologías de la información no es como el teléfono móvil, sino que tiene barreras. Ir formando con microservicios a estas empresas, puede ser un elemento importante en la transformación hacia esa cultura de la innovación.

Christian Morales. Es un programa de ‘chapeau’. Es un programa que enseña a las pymes a ser más eficientes y para dar un mejor servicio a sus clientes, que es al fin y al cabo lo que cuenta. Que sus clientes y su gente estén más y mejor conectados con estas pymes, que puedan innovar y seguir evolucionando más rápidamente. Y entre ellas pueden compartir experiencias.

Felipe Romera. Uno de los errores que creo que tenemos con la innovación es que sólo vemos la I+D, Incluso la I+D científica. Sin embargo, para una empresa la innovación es la capacidad de desarrollar un nuevo producto, un nuevo servicio, una nueva forma de gestionar y pensar… Y hay una innovación incremental que creo que es fundamental, sobre todo en regiones como Andalucía.

Christian Morales. El gran desafío para una pymes hoy día, con un entorno que evoluciona tan rápidamente, es tener una estructura y un staff que pueda aprender a aprender, para innovar, para poder estar por delante de su competencia, y para poder aportar cada vez mejores servicios y servicios adicionales a sus clientes. Esto no se aprende en la universidad; allí sólo aprendes la base, la actividad profesional es la universidad de la vida, allí es donde cada día vas aprendiendo, liderando gente, que es uno de los desafíos de los empresarios. No hay que olvidar que las pymes son las dos terceras partes de todo el empleo de Europa.

-¿Intel tiene una programa de formación, de acogida, para su propio personal?

Christian Morales. Tenemos un programa de inmersión dentro de la empresa, de unas cuantas semanas, que tiene una parte de ‘coaching’ [entrenamiento] para que se integren bien dentro de la compañía y entiendan su cultura. Es muy importante entender la cultura de una empresa.

Felipe Romera. Es lo más difícil.

Christian Morales. Para nosotros la piedra angular de la filosofía de Intel es la confrontación constructiva. Si ves un problema no puedes decir “me olvido de él”. Si ves un problema puedes tomar responsabilidad sobre él y liderar su solución con otras personas. Eso permite que haya un debate muy arduo, muy fuerte, en muchísimos temas de posicionamiento de producto, de visión de nuevos productos, de dirección tecnológica. Y esto permite que mientras más debate más posibilidades de encontrar la mejor solución podemos tener todos.

-¿Hacia donde va la innovación en las empresas privadas en Estados Unidos ahora mismo? Intel está invirtiendo en energía.

Christian Morales. Nosotros estamos invirtiendo muchísimo en energías limpias. Eso empieza en los diseños, para que sean más eficientes y consuman menos energía. Internet sigue creciendo. Hoy tenemos 1.200 millones de personas conectadas en Internet y podemos pasar a 4.000 millones en los cinco a diez años que vienen en función de la capacidad de los países emergentes. Hace falta poner en marcha infraestructuras de acceso con banda ancha.

-Que usted considera que es una de las cuestiones imprescindibles para el desarrollo de África, lo mismo que en el pasado lo fue el ferrocarril.

Felipe Romera. Son las autopistas de la información.

Christian Morales. Es un elemento clave y crítico para que tengan acceso al conocimiento y desde ahí puedan innovar por ellos mismos, que es lo que más cuenta. Y toda esa parte se tiene que hacer con un respeto al entorno y la mayor eficacia energética posible. Y dentro de la empresa, la responsabilidad social corporativa, el enfoque está en dos cuestiones, la educación y la optimización de la utilización de la energía. Por ejemplo, para que los parques de servidores, sabiendo que la estructura de internet se tiene que quintuplicar en 10 años, que no sea una ecuación exponencial en cuanto a consumo de energía sobre lo que tenemos hoy. Sino que, con las nuevas tecnologías, podamos tener cada vez más capacidad, pero con un ahorro energético.

Felipe Romera. Es decir, la ley de Moore, que estaba relacionada con los transistores, ahora se quiere relacionar con la energía. Esta ley lo que dice es que cada 18 meses en un espacio de silicio se pueden poner el doble de transistores. Lo que significa que desde el año 68, que se creó Intel, en el mismo espacio en el que cabía un transistor se ha pasado a un millón. Lo que plantea Christian es eso mismo respecto a la energía: que además de meter más transistores, consumas menos. Es un elemento estratégico fundamental para la sostenibilidad.

-Esta apuesta por las energías limpias no es una originalidad de Intel.

Christian Morales. Correcto. Pero nosotros con nuestro papel de liderazgo por nuestra capacidad de integración de más transistores, de innovación en nuevas estructuras, de acceso a internet en dispositivos de cualquier tipo, o la infraestructura de servidores que se precisan para poder respaldar todo el crecimiento de los contenidos de Internet, tenemos una responsabilidad para hacer que estas infraestructuras consuman menos energía y tengan un nivel de prestación que sea superior.

-¿Hay algún ejemplo de inversiones en energías limpias que me pueda poner, que sirva de referencia a los empresarios andaluces?

Christian Morales. Todas nuestras estructuras están optimizadas lo más posible en cuanto a utilización de energía. Últimamente hemos hecho inversiones en paneles solares, fotovoltaicos y térmicos y en la distribución de electricidad. En España se acaba de publicar un mapa de ubicación de aerogeneradores en los mares, porque allí el viento es mayor, la coordinación de todas esas turbinas se hará con una infraestructura informática para que se pueda optimizar en cada momento la producción en función de la demanda.

Felipe Romera. Christian parece que está contando la estrategia de Andalucía. Aquí, por una serie de casualidades, como todo en la vida, se están liderando las inversiones en energías renovables: eólica, termosolar, fotovoltaica, lo que puede ser un buen posicionamiento para esta estrategia que es la de Intel, pero también es la estrategia de sostenibilidad que necesitamos para la salida de la crisis.

Christian Morales. Si analizamos de dónde provienen las emisiones de gases de efecto invernadero, el 2% provienen de las empresas de tecnología de la información y la comunicación, y el 98% provienen del transporte, de la industria, de los hogares, etcétera. Y ese 98% se puede mejorar en principio en porcentajes del 20 o 30% con la mejor utilización de tecnologías. Eso quiere decir que tenemos que transformar totalmente todos los segmentos de la industria. Dentro de 10 años no reconoceremos ningún segmento de la industria tal y como lo conocemos hoy; tal y como hace 20 o 30 años, la industria, los sistemas de transportes o el nivel de contaminación de los coches eran muy diferentes. Por ejemplo, el sistema de coordinación de semáforos en las ciudades no existía hace 20 años. Dentro de 10 años veremos una transformación total, gracias a la utilización de tecnología, y con educación y formación de los usuarios, que se va a poder conseguir.

-En Andalucía pensábamos que como aquí no había habido una revolución industrial y no teníamos una industria pesada, era más fácil la transformación a una sociedad de tecnologías avanzadas. Como en Bélgica, que el norte agrícola se modernizó de golpe, y pasó de la vaca al microchip, mientras que el sur industrial no se ha recuperado de las reconversiones. Pero la región sigue en la cola de los indicadores de PIB per cápita. ¿Qué nos falta?

Christian Morales. En los años 80 se diseñaron aquí en Málaga, por primera vez en el mundo, sistemas de conmutación de paquetes de datos [en Secoinsa, después Fijitsu, en el departamento de I+D dirigido por Felipe Romera] en microprocesadores, lo cual abarataba mucho las soluciones y hacía que una solución que era asequible a centenares de usuarios en todo el mundo, fuera asequible a centenares de miles de personas. Eso fue una de las primeras piedras angulares para reducir la brecha digital.

Felipe Romera. Era un proyecto de conmutación de paquetes para Telefónica, que desarrollamos en Secoinsa y Fujitsu. El proyecto Tesys fue líder antes de la aparición de Internet. Y lo desarrollamos aprovechando la tecnología de Intel.

Christian Morales. Es una semilla que hubo aquí en Andalucía, las ha habido siempre y las sigue habiendo. El tema es cómo escalarlo y que no sea sólo una experiencia en una ciudad y que se quede asequible a pocos y que estas ideas se escalen y se construyan en millones de unidades o en millones de soluciones a nivel mundial.

Felipe Romera. ¿Cómo crece la riqueza andaluza? Con las empresas que tiene, haciendo que crezcan más. ¿Cómo? Ampliando sus mercados y siendo más innovadoras. Una segunda fase, es creando empresas nuevas, muy innovadoras, de rápido crecimiento, como Intel. Esta sería la ilusión, que sea capaz de competir en los mercados globales. Nosotros en el Parque Tecnológico [de Málaga] después de años de experiencia, que ha sido muy buena, sabemos hacer empresas que son capaces de facturar decenas de millones de euros. Esas ya nos salen solas; tenemos varias que facturan de 10 a 100 millones de euros. Lo que no sabemos hacer todavía es empresas que facturen centenares y miles de millones de euros. Estos son los elementos que cambian la economía de una región. Cuando tú creas ese tipo de empresas, aumenta el empleo cualificado, la calidad de vida… Esa es la forma de transformar Andalucía: más empresas innovadoras y con más dimensión para competir en los mercados globales. Para que una empresa crezca, la forma más sencilla es que sea una empresa global. Necesitaremos muchas empresas pequeñas en mercados globales, que tendrían que estar proyectando ya los productos innovadores que se consumirán dentro de unos años. Si no, no podrán competir.

-¿Cómo se fomentan vocaciones empresariales?

Christian Morales. Andalucía es más poblada que países europeos como Suecia o Finlandia que tienen varias empresas que facturan 30.000 millones de euros a nivel mundial. ¿Por qué una empresa así no puede surgir y desarrollarse en Andalucía?

Felipe Romera. Porque hay barreras.

-El dominio del inglés, por ejemplo.

Felipe Romera. Christian lo da por hecho, pero sin inglés no se puede ser global. Se están haciendo esfuerzos en Andalucía por que el inglés sea un segundo idioma, y eso es crítico para el futuro. Pero no es fácil. Se necesita mucho tiempo para poderlo lograr. Los ingenieros que nos demandan son ingenieros con inglés. Un ingeniero sin inglés no es ingeniero. Le falta tanto, como poder comunicarse en un mundo global.

Christian Morales. El mercado no habla otro idioma, pero muchas empresas se rodean, además de hindúes, chinos, iraníes, egipcios, españoles, portugueses, franceses, para poder hablar el mismo idioma de los países a los que se dirigen. En ese sentido el español está muy bien, es el segundo idioma del mundo. Pero aparte de esto, creo que falta movilidad. El entorno aquí es muy agradable, pero pocos se mueven y viajan alrededor del mundo. Falta un poco de diversidad a ese nivel. Y también falta atraer talento de otras regiones del mundo.

Felipe Romera. Eso está cambiando. Aquí en Málaga, cuando empezó la Escuela de Ingenieros de Telecomunicaciones, los ‘telecos’ se iban a Madrid o Barcelona, porque aquí no había trabajo. Ahora hay trabajo suficiente para toda la gente que sale de aquí e incluso traemos más. Pero de la capacidad de atraer talento es la capacidad para crear empresas. Es un elemento clave: talento significa profesionales, empresarios, emprendedores…

-¿Qué opina de los parques tecnológicos?

Christian Morales. Ha sido una excelente idea. Es un semillero de innovación y cuando está próximo a un centro universitario fuerte y tiene acceso a capitales de inversión, tienen muchas posibilidades.

Felipe Romera. Lo ideal sería que Andalucía fuese un parque tecnológico único. Es muy complicado, porque qué ocurre fundamentalmente en un parque tecnológico, que las barreras que tiene el cambio de cultura hacia la innovación desaparecen. Es lo que he visto aquí en Málaga. Aquí se nos mueren muchas empresas, hay muchos empresarios que fracasan. Y el fracaso, en el parque culturalmente se entiende como un aprendizaje hacia el éxito. Para tener éxito hay que fracasar. Christian lo está viendo todos los días en el mundo. Nuestra cultura judeocristiana nos hace ver que al que fracasa hay que machacarlo. Cuando cambia esa cultura, y en los parques cambia, cambian muchas cosas. Ese estado de ánimo que se tiene en los parques, si fuésemos capaces de llevarlo al resto de la sociedad, ocurriría también ese proceso de transformación hacia la innovación. En Andalucía la experiencia de los parques ha sido un elemento de los más importantes de España e incluso de Europa, en el sentido de que siendo unos instrumentos complejos, se han desarrollado en los últimos 20 años bastante bien y permiten la creación de empresas innovadoras, las relaciones con la universidad y un elemento claro de movilizar la cultura de la innovación hacia el mercado.

-¿Hay un modelo europeo de parques tecnológicos y un modelo americano?

Christian Morales. En Estado Unidos la diferencia es que hay una mayor presencia de capital riesgo del que puede existir en Europa. Y el capital riesgo no sólo te aporta el capital que te hace falta, sino también especialización en creación de marca, en gobernanza, en cómo gestionar el conocimiento, en cómo utilizar las tecnologías, para que sean una ventaja competitiva y esta complementariedad de ‘coaching’ que te aportan a una empresa es lo que hace que puedas escalar más rápidamente.

Felipe Romera. Una de las razones por las que nosotros no sabemos hacer empresas que facturen centenares de millones de euros es porque el capital riesgo en los parques no se ha desarrollado. Si quieres hacer crecer a tu empresa con tus recursos o los que generas con tus ventas, el crecimiento es mucho menor que si en un momento se le inyecta un capital importante, que no sea el clásico capital semilla. Es la gran diferencia entre Estados Unidos y los demás. Europa en general en esto no ha aprendido.

Cristian Morales. El país que tiene el ratio de inversión en I+D respecto a su producto interior bruto más alto del mundo está cerca de nosotros, aquí en el sur; es Israel. El Gobierno invierte el 6% de su PIB en investigación y desarrollo, frente al 1,2% de España y cerca del 2% de la Unión Europa, que no llega al 3% que tenemos en los objetivos de Lisboa [acuerdos del Consejo Europeo extraordinario de marzo de 2000 para el año 2010].

Felipe Romera. En España, en estos momentos, estamos en un 1,2%, la mitad es I+D pública y la otra mitad es privada. Y en Andalucía la privada es menos de la mitad. Donde se demuestra que un país es claramente innovador es cuando la I+D privada supera en dos tercios a la pública. Eso significa que el sistema de innovación funciona de verdad. Es lo que ha pasado en Finlandia, Estados Unidos y en los lugares donde el sistema de innovación ha sido virtuoso. Y esta es la rémora nuestra: aquí seguimos pensando que la investigación y desarrollo pública es la I+D. Es muy importante, pero nos falta hacer la conexión o ese impulso con la I+D privada. El problema de España es que para alcanzar los objetivos del 3% de Lisboa (http://europa.eu/scadplus/leg/es/cha/c10241.htm) la I+D pública hay que multiplicarla por 2 y la I+D privada por 4. Finlandia ha demostrado con Nokia, por ejemplo, que es la que ha tirado de la I+D privada, un modelo de hacerlo. Aquí en España todavía no sabemos hacerlo.

-¿Y en China, qué cambia?

Christian Morales. China tiene muchísima aportación del Estado, muchas inversiones estatales en empresas locales, una capacidad exportadora tremenda. Cuando montan una empresa, tienen como objetivo, cuando alcanza un cierto tamaño, implantarse en el mundo entero. Y tendrá el mayor mercado de consumo interno del mundo dentro de 10 a 15 años.

Felipe Romera. Y un lugar en donde el resto del mundo también está invirtiendo. Si se suma todo eso China es imparable. ¡Tiene más ingenieros que todo el resto del mundo junto!

Christian Morales. Su sistema educativo está mejorando año tras año. Están formando muchos ingenieros y los están enseñando a tomar riesgos, a convertirse en empresarios; existe todo un semillero de capital riesgo de dentro y de fuera de China. Su sistema es virtuoso, creo que se van a convertir en el país más competitivo del mundo en 10 o 15 años.

-¿No creen que el desarrollo continuado acabe generando un bienestar en la población que la haga reclamar derechos sociales y un cambio de régimen? ¿La dictadura comunista sobrevivirá al desarrollo?

Christian Morales. Tienen una clase media de 200 millones de personas, que crece en 25 millones cada año; 800 millones de personas que viven en el campo, sabiendo que cada año están trasladando 20 o 30 millones a ciudades; están construyendo ciudades de tamaño medio que son de cinco millones de personas. Están intentando convertir su economía rural en una economía de servicios. Y después tienen una gran cantidad de transeúntes, como teníamos nosotros en el siglo XVI. Y cuando tienen que apretar los presupuestos, como están haciendo ahora mismo, pues no les preocupa que haya 20 millones de transeúntes más. El régimen puede mantenerse porque este esquema es una mejora muy sensible del nivel de vida respecto a lo que había hace 20 o 30 años.

-¿Cuál es el porcentaje de éxito de las inversiones del capital riesgo en empresas innovadoras en Estados Unidos?

Christian Morales. Uno de cada cien se convierte en un éxito bueno. El 50% recupera más o menos la inversión y el resto desaparece.

Felipe Romera. El tema es que hay que tener muchos proyectos para que funcione el capital riesgo. Aquí en España ideas a lo mejor hay muchas, pero faltan proyectos. Lo que necesitamos son ideas capaces de convertirse en proyectos empresariales, que no es lo mismo. Ahora mismo hay en los parques tecnológicos españoles unas 600 empresas menores de tres años. De esas 600 nos saldrán diez buenas, pero hay que tener 600 para que salgan las diez buenas. Por ejemplo, en el PTA nos sale una empresa buena al año, una de esas empresas que puede ser de decenas de millones de euros de facturación. Y es un problema de número de proyectos, tenemos poca iniciativa empresarial. Y luego está la cultura de la gestión. Aquí creemos que con tener una idea es suficiente. La gente comete el error de creer que porque tiene una idea le tienen que dar dinero. En Estados Unidos muy pocos proyectos reciben dinero de capital riesgo, hay una selección muy importante.

-¿Las subvenciones públicas son una buen ayuda o hay profesionales de la subvención que viven bien sin tener que arriesgar mucho?

Christian Morales. El sistema en Estados Unidos mide mucho más. La administración pública no subvenciona, sino que compra a esas nuevas empresas. No subvenciona un producto o una solución, lo compra cuando está hecho.

Felipe Romera. Es la gran diferencia. El principal modelo de Estados Unidos es la compra pública de tecnología, que esto en Europa es pecado mortal. No sabemos hacerlo. Pero hay otro elemento importante es que la innovación, el riesgo. Estos señores [Intel] viven en el riesgo desde que empezaron la empresa hace 41 años. Pero mientras más innovación hay, más riesgo, y por tanto las posibilidades de que te salga mal es más alta. Por eso la subvención orientada a la I+D, al riesgo, está bien. Se puede dar para hacerlo o compras producto. Pero seguro que si preguntas a cualquier empresa andaluza qué prefiere si que le den subvenciones para desarrollar un producto o que le compren el producto terminado, el 100% te dirá que le compren el producto. Lo que pasa es que en Europa no hemos sabido desarrollar la compra pública de tecnología, como un elemento en el desarrollo de la I+D y los americanos eso lo tienen muy claro. Mezclan hasta el patriotismo, tienen un modelo económico que les permite ver eso muy bien.

-¿Qué papel debe tener la universidad en todo esto? En Andalucía teníamos tradicionalmente dos universidades y ahora hemos pasado a diez; no sé si alguna estaría entre las punteras de las que hablaban antes.

Christian Morales. Hay que tener un modelo de calidad, en el que la enseñanza no sea sólo teórica, sino que tenga una parte práctica de experimento muy importante. Eso lo tienen muy bien aquí en Málaga. Y que se fomente la investigación no por la investigación, sino para crear empresas. Que la universidad sea parte del proceso del semillero para crear empresas nuevas.

Felipe Romera. Es decir, orientar la investigación hacia el mercado. Las empresas son los instrumentos que convierten el conocimiento en productos y servicios, el mercado lo retribuye y crean riqueza.

-Pero si toda la investigación universitaria se orienta al mercado, las humanidades se resienten.

Felipe Romera. No. En la humanidadse hay una enormes posibilidades de mercado. Estamos hablando de la sociedad de la información, el manejo y la interpretación de la información. La gestión de la información como conocimiento. Esto es de letras más que de ciencia. Una cosa es construir el hardware, dotar a los equipos de un software para que funcionen bien, pero luego queda lo intangible: eso cómo se maneja, cómo se aprende, cómo se distribuye, como se gestiona. Ahí las carreras de letras tienen muchísimo que hacer, la filosofía, las humanidades; lo que pasa es que es un paradigma nuevo, hay que buscar nuevas profesiones utilizando la potencia que las nuevas tecnologías están introduciendo en el mundo. Lo que sí hay que cambiar es la investigación por la investigación, es la publicación por la publicación, e ir a la aplicación que puede tener en la sociedad del conocimiento. Es la única manera de que la I+D privada pueda aumentar. Y si aumenta, aumenta la riqueza y el desarrollo.

Christian Morales. Uno de los nuestros trabajos que más éxito ha tenido en los últimos cinco o seis años, es un producto en la que la aportación principal, fuera de los ingenieros y los técnicos ha sido de los antropólogos del futuro. Los llaman así porque no estudian el pasado, sino el futuro. En concreto han estudiado cómo va a querer la gente utilizar la tecnología en el futuro, qué tipo de exigencias va a tener, que tipo de aplicaciones tenemos que estudiar para sacar nuevos productos en los próximos cuatro, cinco o seis años. Ese tipo de visiones hacen que los productos se adpaten mejor al mercado. Para eso hace falta diversidad, y ahí se necesitan los antropólogos del futuro, gente que tenga conocimiento de humanidades, de diferentes hábitos sociales a través del mundo.

-¿Estos antropólogos del futuro les han dicho cuándo saldremos de la crisis?

Christian Morales. (Risas) Les tenemos que plantear el problema. En la mayoría de los países el 70% de la economía está generado por el consumo interno. Saldremos de la crisis cuando tengamos mejores productos que la gente quiera invertir en ellos, comprarlos, en cualquier tipo de segmento. Y lo más importante de esta crisis es que no podemos dejar de innovar. Tenemos que fabricar nuevos productos que se adapten más a lo que los usuarios quieren, que sean más respetuosos con el entorno. No se trata de consumir los productos actuales sino conseguir una recuperación aunque sea más lenta a más largo plazo. El gran dilema para los gobiernos es ¿hago las puentes, más carreteras y más obra pública que genera empleo a corto plazo? ¿o hago un balance entre el corto, el medio y largo plazo? Siendo el medio y largo plazo la enseñanza y la investigación.

Felipe Romera. En el mundo que nos viene después de esta crisis, nada será igual. Las crisis, se ha demostrado a lo largo de la historia, son los grandes momentos para la innovación, en producto, en empresas y en estrategia. Pero la idea de innovación tiene que dejar de ser un discurso ‘político’ y pasar a la cultura de las empresas.

-Han hablado mucho de las energías renovables y poco de las tradicionales, incluida la nuclear.

Christian Morales. Las energías actuales tienen todas un tiempo limitado de vida. Y las sostenibles no tienen límite en el tiempo, no se agotan. Que sea el petróleo, que sea la energía nuclear que tengan 100 o 200 años de vida, estamos hablando de un plazo corto. Pero viento y sol siempre habrá. Y ahí es donde tenemos que invertir.

-¿Dónde esté el futuro de Andalucía en esta coyuntura?

Christian Morales. Esta es una región con muchísima historia, con una tremenda riqueza cultural y natural. Buenos niveles de enseñanza, buen liderazgo empresarial y político, lo que ahora necesita es dar un salto cuantitativo en cuanto al semillero de empresas y las que se están consolidando hacerlas mundiales. Mucha gente que quiere venir a vivir a Andalucía, la población seguirá creciendo; es una sociedad que va a seguir creciendo. ¿Cómo se convierten estos elementos en una región líder en producto per cápita en Europa? Con la innovación.

Felipe Romera. La receta es muy fácil de decir y muy difícil de hacer: innovación, innovación, innovación. Innovar en lo tradicional, como la agricultura, la construcción y el turismo. Y fortalecer las empresas con talento andaluz y talento de fuera. Y ojalá que seamos capaces de crear en Andalucía empresas que facturen cientos y miles de millones de euros, como ocurrió en Silicon Valley. Cuando aprendamos a hacer esto, Andalucía habrá cambiado.