Mariano se va a quedar solo

José Aguilar | 12 de mayo de 2008 a las 18:49

El liderazgo de Mariano Rajoy en el PP sigue deteriorándose.

El paso atrás de María San Gil es más preocupante que las renuncias de Zaplana y Acebes. Primero, porque éstos se han ido antes de que los echen, mientras San Gil podría seguir si quisiera. Segundo, porque se va alegando motivos ideológicos y de estrategia, no por ambiciones insatisfechas. Y tercero, porque es una persona muy querida, dentro y fuera del PP, y una referencia cívica y moral para la sociedad.

Rajoy está abducido por los problemas de partido, desaparecido como jefe de la oposición y empeñado en una “limpia” interna que a lo mejor debiera haber empezado por él mismo, después de haber perdido las elecciones dos veces.

¿Llegará como candidato a 2012 o lo quitarán en cuanto el PP pierda las elecciones autonómicas y europeas que están pendientes? ¿Sería mejor como candidato Francisco Camps o Esperanza Aguirre? Porque Rato no piensa en volver….

  • pep

    Créame Sr.Aguilar.No siendo el PSOE la niñita de mis ojos, dejemos a los Populares con sus cuitas.Gobernaron un buen trozo de calendario y , a medida que lo consumían,arreciaba más su turbio y siniestro pasado.Los vientos del norte de Europa no lograron aflojar los grilletes de aquella feroz noche de los tiempos.Y no es poesía.La Derecha no tiene,lamentablemente, líderes porque en su mayoría se resisten a aceptar la libertad como la entienden en Europa y en muy poquitas partes de España.Un saludo.

  • Maria

    Yo creo que el Partido Popular menospreció tanto a Zapatero que no entraba en sus planes que ganara las elecciones. Un partido que ha sido de gobierno y, bastante prepotente por cierto, le cuesta trabajo asimilar que siguen en la oposición y, además, deben bajar el diapasón para conectar con esa parte de indecisos que les harían ganar las elecciones. Rajoy puede que se lo crea, los demás ni se plantean.

  • Lola

    Aprovecho este blog para agradecerle la claridad con la que expone los temas de los que opina en su columna del Diario. Cuando, muchas veces, el día no nos deja tiempo para seguir un tema de actualidad, basta con leerla -la tesis que exponga se puede compartir o no- para hacerse una idea de lo que ha pasado y de su contexto. Es lo que, al menos yo, busco en un periódico. En estos tiempos en los que tantos profetas utilizan los billetes de opinión como atalayas para lanzar doctrinas o como ejercicio literario (opinar de algo, de la forma más enrevesada y presuntuosa posible, para ocultar el vacío de ideas, conocimientos y la ausencia de reflexión) se agradecen columnas de opinión estrictamente periodísticas. Ojalá creara escuela entre los articulistas de su diario, aunque creo que alguno que otro sigue más a Los Santos que a usted. Sólo tengo una duda: muchas veces expone los temas, pero es timorato en la opinión que emite sobre ellos, no sé si porque prefiere dejar las cosas abiertas para el lector o porque prefiere ser políticamente no correcto o no mojarse, según lo vea cada cual.

  • a.j. fernandez

    Al PP le hace falta un nuevo líder. Rajoy ha perdido dos elecciones y deberia haber dimitido, si no lo ha hecho demuestra que más que el partido le interesa su nómina mensual como hacen en España todos los políticos. El Congreso de los diputados está repleto de ejemplos. Están consiguiendo con el PP hacer una fotocopia del Psoe y eso no es lo que quuieren ni sus afiliados ni sus votantes.
    A.J. Fernandez.

  • José Aguilar

    A Lola: gracias. Me gusta que en nuestros periódicos haya articulistas tan variados. En cuanto a que a veces no me “mojo” lo suficiente, créame que si eso ocurre en ocasiones es porque no tengo las ideas claras, y no me importa reconocerlo. Pienso que la realidad es muy compleja como para ponerse dogmático. José Aguilar.

  • Gonzalo Gala Guzmán

    La crisis de PP es algo así como Los grandes divoricios de la democracia, lo que he querido llamar -si se me permite- el fin del oficio de cirineo, aunque yo destaco a Ruiz Gallardón a los otros nombres del PP que usted cita en su artículo.

    En el oficio de cirineo no existe el contrato indefinido. Tarde o temprano, el voluntarioso ayudante suelta la cruz y deja que el señorito siga el Camino al Gólgota. Alberto Ruiz Gallardón cirineo de Mariano Rajoy durante su último vía crucis de las elecciones pasadas, se hartó un día -o quizás fue a la inversa- de aquella vida sacrificada. Unas semanas antes anunció que seguiría siendo el alcalde de Madrid pero que dejaba a Don Mariano la carrera por la Presidencia (todos, a fin de cuentas, sabemos cómo acabo la cosa). Por la parte del oso y del madroño todo iba bien, por la parte del parte sólo había disgustos. Rajoy, que precisamente no era guapo de película se convirtió en personaje del Greco, pero en feo. Cuando decidieron devolverse los retratos y echar los papeles para el divorcio, una pena, pero era una crisis matrimonial sobradamente conocida. Pero ya se sabe, desde el Cid Campeador y en los asuntos públicos los españoles somos bastante necrófilos. Ya lo fue Alfonso Guerra, pero a diferencia de él, que desde su defunción política seguía perdiendo batallas, los que se iban del poder o del partido, lo mismo daba, se ganaban las simpatías de la afición. Sobre todo cuando tiene el apoyo del oso y del madroño, que visto lo visto, no es moco de pavo, y de la nueva esperanza del PP, Doña Aguirre, para más señas, que como Agripina contra Nerón, se levanta contra Don Mariano.

    La política española está llena de segundos que tarde o temprano acaban de terminar, recordará el lector el caso de Alfonso Guerra, que seguramente pidieran el recurso salomónico, pero ya se sabe que en política no se dan este tipo de deslindes. Así nos lo gastamos aquí, como sucedió a otro famosa pareja que seguramente recordará el estimable lector y que también encandilaba al público soberano: el de Alfonso Ussía y Ramón Mendoza. Otro de los culebrones del país. El primero, un ácido humorista, el otro, un conocido empresario, que pugnaban por la presidencia del Real Madrid. En un momento de su historia que bien lejos estaba de los noventa años de gloria en los cuales el club blanco fue un símbolo e institución nacional. Ganó Mendoza. El hecho de volvernos atrás para recuperar este recuerdo del baúl de la Piquer no es vano, sino por un añadir un nuevo símil a la realidad política. En la España del aislacionismo franquista, la prensa aplicaba al Real Madrid los mismos adjetivos que los libros escolares con respecto al Cid Campeador: Señor, recio, pudoroso, luchador, noble…Durante el europeísmo, lejos ya quedaban el No-Do, la pertinaz sequía, el contubernio judeo-masónico-comunista, los toreros brazo en alto, el Real Madrid no sería ese héroe en loor de masas y glorias, sino un yuppie, pujante de éxito, eficaz, brillante. Similar comparación se podría hacer a una de las insignes instituciones del PP, José María Aznar, otrora Presidente del Gobierno, que vuelve (¿alguna vez se fue?) al redil de su partido, para introducir en la crisis interna del PP un nuevo as bajo la manga a favor o contra de Don Mariano.

    Así es el vía crucis del voluntarioso cirineo que un día suelta la cruz camino del Gólgota, de este modo suceden los divercios, que inlcuso los políticos, siempre acaban igual. Lo saben muy bien los ilustres divorciados de la vida pública española, donde ya son muchas las parejas rotas: Felipe González y Alfonso Guerra, Jordi Puyol y Miguel Roca y en la época de este humilde narrador Mariano Rajoy y Alberto Ruiz Gallardón.