Cinco ‘píldoras’ sobre la píldora

José Aguilar | 14 de mayo de 2009 a las 11:01

  1. SIN escándalo. La píldora del día después es un método anticonceptivo normal. Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y cuarenta países más la suministran sin prescripción médica. La Organización Mundial de la Salud considera que cualquier mujer puede necesitar una anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado.
  2. Beneficiadas. Más de 6.000 españolas menores de 18 años abortaron voluntariamente en 2008. Muchas de ellas se habrían librado del aborto de haber dispuesto de la píldora poscoital que impide la fecundación. Podemos tal vez estar de acuerdo en que el condón es preferible a la píldora, y la píldora preferible al aborto. Ahorrar a las muchachas una maternidad imprevista, indeseada y lesiva para ellas y para sus posibles hijos debería ser un objetivo social.
  3. Sin receta. La decisión del Gobierno es que dentro de tres meses la píldora pueda comprarse libremente en las farmacias, sin receta. Mal asunto. Llevamos años, y euros, tratando de convencer a la población de que es malo automedicarse. Todos los fármacos presentan efectos secundarios y reacciones adversas (ya lo avisan, con profusión de detalles, los prospectos). También la píldora. A partir de agosto ninguna mujer podrá llevarse de la botica una caja de Nolotil para el dolor de cabeza sin que el médico se la haya prescrito, pero sí podrá sacar Norlevo o Postinor a discreción después de un coito de fin de semana con consecuencias no queridas. Un ataque directo a la política de educación sanitaria.
  4. Menores. La píldora será accesible a las menores de edad, por 18 a 20 euros. Una adolescente de quince años va a poder comprarla por su cuenta para “curarse” de un desliz. La misma adolescente no puede, por ley, comprar un paquete de tabaco ni tomarse una caña. Comprar la píldora poscoital, sí. Todas las veces que quiera y sin que ningún facultativo vigile su historial por si el consumo continuado daña su salud. A espaldas de sus padres, que no van a enterarse de nada.
  5. Mensaje errado. Erradísimo. Se les subraya aún más a los jóvenes que los actos de las personas no tienen consecuencias, que no pasa nada, que no se preocupen. Las campañas de educación sexual saltan por los aires: ¿para qué utilizar preservativos si la píldora está al alcance de cualquiera, sin médico ni familia que pregunten, incordien y reflexionen? Dicho sea de paso, la posibilidad de contraer enfermedades venéreas se multiplica cuando no se usa condón. Es lo que han proclamado los gobernantes, de antes y de ahora, en divertidas campañas. Ya no vale, al parecer. Como el aborto mismo: también las menores de edad lo decidirán a solas, sin los molestos adultos. Así piensa el Gobierno que hará a las chicas más libres. Las hará más irresponsables. Más infantiles.
  • Tacho

    A fornicular, a fornicular sin pensar en más, que el mundo se va a acabar… ya lo dijo Paul Menard. La píldora postcoital gratuita para todos los públicos contiene un vicio oculto; y no sexual: allá cada una (cada una entre catorce y treinta, que son las usuarias). Puedes mandar a tu hija la chica a por una píldora terminator, pero no a por un paquete de Fortuna ni a por unos botellines. Ni puedes ir a media noche a pedirle un valium sin receta al boticario porque te matan las cervicales, ni por un orfidal si te mueres de la pena a media tarde, ni por una visagrilla si se encasquilla el revólver. Hay otra cosa, digo: el revival de la gonorrea, la sífilis, el chancro blando, el herpes genital y otras porquerías -tan humanas- está servido (de hecho, ya crecen como la espuma este tipo purgaciones y dolencias). El mensaje “ancha es Castilla” de la bella Bibiana, en el fondo, no es muy diferente del de Ratzinger: ¡qué incomodidad de condón!Señor, señor, adónde vamos a llegar… En Gran Bretaña, he escuchado, también la dan por las buenas, pero la preñada (a quien aún, quizá, le tiemblen las piernas) debe quedarse una noche en el hospital, y no seguir de marcha o irse a casa a dormir la resaca.

    Fdo: un banderillero abusando de su tercio

  • Antonio Vicente

    Estoy de acuerdo con la reflexión de José Aguilar. Creo que es una medida pseudoprogre, en la línea del “todo vale” si produce placer. Hay que educar en la responsabilidad y si se es menor para unas cosas también se es menor para las cuestiones sexuales (lo el aborto sin permiso de los padres un disparate). ¿No será esto, junto con la nueva ley del aborto una cortina de humo para que no se proteste por la crisis?