Griñán y los funcionarios

José Aguilar | 16 de febrero de 2010 a las 12:32

A dos meses de cumplir su primer aniversario como presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán sigue escribiendo una sinfonía incompleta. La música suena bien y es armoniosa, pero la letra no le acompaña.

Apunta maneras de cambio y modernidad, pero de momento no ha rematado nada.

Nos ilusionó cuando dijo que hacía falta una Administración más descentralizada, con menos órganos y más eficiencia, pero continuamos en las mismas. Del comité de expertos que prometió para analizar la cuestión y proponer la consiguiente dieta de adelgazamiento nunca más se supo. Ahora ha vuelto a la cuestión con una frase rotunda: la Junta no necesita más funcionarios porque no es posible mantener ese gasto.

Vuelve a levantar expectativas esperanzadoras entre los ciudadanos, salvo entre los que son funcionarios (ahí lo que levanta es malestar) y aquellos otros que aspiran a serlo y preparan oposiciones (ahí, incertidumbre). Veremos en qué queda una reforma que se ha anunciado una y otra vez desde los albores de la autonomía y nunca ha pasado del papel o de las buenas intenciones. El empleo público se va a recortar este año y las retribuciones de los funcionarios están hace tiempo congeladas en la práctica. No es suficiente. Como cualquier empresa, la Junta de Andalucía, que es la única superempresa de esta región, tiene que ganar en eficiencia y productividad. Evaluar su rendimiento debería ser práctica común, como hizo Finlandia hace más de treinta años (gracias al lector Juan López-Bonet, por recordármelo) y como hoy plantea Cataluña.

Creo que hay un equívoco en torno a la burocracia pública. La profesionalización y fijeza del funcionariado fue un avance: para evitar que cada cambio de gobierno provocase un terremoto en la Administración Pública -paralizada hasta que los nuevos enchufados por el partido triunfante sustituyeran a los cesantes del turno anterior-, se decidió hacer inamovibles a los altos funcionarios, cualificados y especializados, que velarían por el interés público sin depender de los vaivenes políticos. El problema fue, y es, que esta continuidad necesaria se ha acabado extendiendo a casi cualquier colectivo que contrate la Administración, cualquiera que sea el cometido que se le encomienda, su rol dentro de la estructura burocrática y su cualificación.

Con razón las madres suspiran por que sus hijos metan la cabeza en alguno de los engranajes laborales del Estado: saben que puede ser para siempre. Ganarán menos dinero que en el sector privado, pero no corren el riesgo de ser despedidos. En términos de coste social, y más en tiempo de déficit grave, muchos empleos públicos no deberían ser para siempre, esa es la verdad.

  • miguel

    El empleo público debe de seguir la ideología que creó la fórmula, ¿estable? claro, hay ciertas renuncias por ventajas más que discutibles. Para mi el problema está en en la necesidad y cómo se trata, no es tanto si son fijos como si son los necesarios y los adecuados para las funciones a realizar.

  • josemmalaga

    JAJAJAJ, es increible: cuento el caso que pasa en andalucia, salio la oferta publica de la administracion publica, laborales mejor dicho, en el año 2008, se inscribio miles de ciudadanos andaluces, pero miles en malaga le digo qeu mas de 1500, siendo la tasa media 15 e, cual es mi sorpresa que una funcionaria me comenta dias atras no hace mas de dos dias, NO HAY DINERO PARA VER EXPEDIENTES NI LA JUNTA TIENE PERSONAL, ohhhhh ohhhh sorpresa donde esta mi dinero, y el de los demas andaluces, no digo mentiras vea este enlace:
    https://ws045.juntadeandalucia.es/empleadopublico/emp-cat-.html?p=/Categorias_Principales/&s=/Categorias_Principales/Procesos_Selectivos/Acceso_Laborales/OfertaALPublica_2007/,no miento si digo lo contrario es absurdo, el politico honrado o kien sea lea investigue y vera qeu no miento, piensen:

    en malaga 2500 por 15e = 37500 eso solo en malaga,
    ahora por andalucia se multiplica por 8 = 300.000 e,
    que la junta se ha llevado de nosotros, en fin ahora que hacemos, que nombre le damos al niño.
    INJUSTICIA O JUSTICIA, A DONDE NOS AMPARAMOS, DONDE VAMOS?????

    investiguen y veran qeu no digo la mentira.

    un saludo y muyy amable.

  • Degades

    España tiene planteado un grave problema y es la enorme cantidad de funcionarios que existe, debido a su propia organización territorial, compuesta por municipios, provincias y, sobre todo, Comunidades Autónomas, que hace que se duplica y, en algunos casos, hasta triplique, los mismos puestos funcionariales. Esto provoca un exceso de burocracia y, en numerosas ocasiones, una gran ineficacia en el funcionamiento de la Administración Pública, eso sin contar con el gasto que ello supone para las arcas del Estado, situación que se agrava en tiempos de crisis como los que vivimos.
    Ignoro si el presidente andaluz, obligado por las circunstancias económicas, reducirá o no el número de funcionarios, pero lo que no puede ser es que se prometa por parte del Gobierno de la Nación, y se firme una subida salarial con aquéllos, y luego se diga que se van a congelar los salarios. Un ejemplo más de la incoherencia de Zapatero.Y tampoco se puede meter en el mismo saco a todos los funcionarios, pues mientras unos cobran mucho, otros apenas son mileuristas.

  • Pablo Morterero

    La reflexión de José Aguilar me parece muy atinada. El régimen de funcionariado respondía a una realidad desastrosa del funcionamiento de la Restauración (ahí esta “Miau” la novela de Pérez Galdós) que con el tiempo se ha transformado en otro problema. Yo no se si hay muchos o pocos funcionarios, laborales, asesores, empresas públicas, etc. Lo que sí asumo es que nadie lo sabe, porque intenta responder a una pregunta incorrecta. Muchos o pocos funcionarios ¿para qué?. Los pros y los contra de un Estado fuerte y débil ya lo conocemos. Lo que hay que decidir es que Estado queremos, que Administración estamos dispuestos a mantener para asegurar ese Estado, y optimizar la gestión de los recursos.

  • Edu

    Mire Usted, además de los funcionarios con plaza en propiedad, que son aquellos que la obtuvieron después de prepararse la correspondiente oposición, que no es nada fácil, en la Administración (del Estado, Autonónima ó Local) hay muchos pseudofuncionarios (altos cargos y menos altos) designados libremente (a dedo), o con un proceso de selección temporal personalizado y adaptado al enchufado de turno. Estos pseudofuncionarios, en general, no tienen ni idea de cómo desarrollar su trabajo y lo que hacen es, precisamente, interferir y perjudicar el de los verdaderos funcionarios, del los que no dudo que también haya alguno (ó mas ) que no sepa hacer la “o” con un canuto y se dediquen a la vagancia.
    Hay que decir que los pseudofuncionarios de medios y altos cargos, nombrados a dedo, son los que disfrutan de los mejores sueldos y posibles sobresueldos, por ser incondicionales del poder que los nombró ó amigos ó familiares.
    Las cosas SON así. Y los perjudicados son, como siempre, los ciudadanos tanto en su bolsillo como en los servicios que reciben.