La guerra de las Pajines

José Aguilar | 11 de septiembre de 2009 a las 10:49

DONDE las dan las toman. El PP se hizo con la Alcaldía de Benidorm -en la persona de Eduardo Zaplana- en 1991 gracias al apoyo de un concejal tránsfuga del PSOE que cambió de bando. Los doce concejales socialistas en el Ayuntamiento benidormense anunciaron ayer una moción de censura que le arrebatará la Alcaldía al popular Manuel Pérez merced al voto de un edil tránsfuga del PP. La historia se repite como farsa (doble, porque aquello del 91 ya lo fue).

También se repiten los argumentos pretextados por los censuradores para defender la inevitabilidad de su iniciativa: parálisis del equipo municipal del PP, desgobierno de la ciudad, clamor ciudadano… No hay moción de censura con tránsfuga que no se postule en bien del interés general ni se exima a sí misma del tufillo de la pura ambición de poder. La moción de Benidorm se justifica también por la necesidad de “una regeneración ética, inmediata y urgente”. La degeneración disfrazada de regeneración, no hay quien dé más.

Lo que hace notable este caso es, aparte de la importancia de Benidorm (más de 300.000 habitantes en verano, más de 100 millones de euros de presupuesto), la personalidad de una de las ediles socialistas comprometidas. Se trata de Maite Iraola, que ha sido secretaria general del PSOE de Benidorm durante siete años, entre 2000 y 2007, cargo orgánico en el que sucedió a su marido, José María Pajín. Ambos son los padres de la secretaria federal de Organización socialista, y ninfa de Zapatero, Leire Pajín. Y ahí es donde está el quid de la noticia: Leire Pajín ha tenido que lidiar con su madre y los once compañeros de aventura. El 29 de agosto les ordenó parar la moción so pena de expulsión del partido en aplicación del Pacto Antitransfuguismo. Ayer anunció que sancionaría de inmediato a su mamá y a los otros.

Pero no habrá lugar. Los doce han dicho que se darán de baja en el PSOE y cuando se apoderen del Ayuntamiento, previo pago político al tránsfuga por su traición, lo harán como independientes. Les diré lo que probablemente pasará: si el nuevo equipo se consolida en la gestión municipal de aquí al término del mandato (junio de 2011), la dirección federal del PSOE amnistiará su pecado de ahora y los presentará de nuevo como candidatos. De este modo la paz política volverá al hogar de los Pajín y los socialistas habrán cumplido la letra del Pacto Antitransfuguismo, cuyo espíritu es vulnerado por unos y otros cada vez que les conviene.

¿Malpensado? Por supuesto. ¿Qué otra cosa puede ser quien se dedique a comentar la política patria? En realidad el perdón futuro de los concejales del PSOE de Benidorm ya se otorgó aquí cerca, en Gibraleón, al alcalde Juan Serrato, tránsfuga redimido por el paso del tiempo, que, dicen, es el olvido.

Cayo Lara le explica al Rey su plan para echarlo

José Aguilar | 2 de septiembre de 2009 a las 12:00

LA foto es para verla… y para degustarla. Aparece Cayo Lara, que no es un senador romano, sino el coordinador general de Izquierda Unida, con sonrisa de autosatisfecho y mella delatora de un origen humilde, con el uniforme reglamentario del progre revenido, a saber, traje oscuro, camisa a rayas sin corbata (sin duda, la habrá dejado para mejor ocasión) y una chapa con la bandera republicana en la solapa, para que se sepa qué ideología profesa; y aparece el Rey de España con la corbata que quizás le correspondía llevar a su interlocutor y una sonrisa socarrona, como de alguien que ya está de vuelta de muchas cosas y se toma a chacota la pretendida provocación de que está siendo objeto y piensa para sus adentros que cómo va a molestarle lo que diga Cayo Lara a él, que ya hace más de treinta años hizo tragar la bandera roja y gualda, el escudo y la propia Monarquía nada menos que a Santiago Carrillo, que era un comunista de los de antes y no un epígono de tercera categoría como el que tenía a su lado cuando la agencia oficial de noticias inmortalizaba el encuentro en Zarzuela (se escribe Palacio de la Zarzuela, pero se dice Zarzuela). A él, que en la noche más triste de la reciente historia española se puso el uniforme de capitán general de los ejércitos y mandó parar el golpe de Estado de Armada-Miláns-Tejero, pero que si en vez de mandar parar hubiese mandado seguir, el golpe hubiera triunfado, aclamado por buena parte de los españoles, y ahora Cayo Lara no sería recibido en Zarzuela, sino en Carabanchel, ni podría ponerse la chapita con la tricolor, ni yo podría escribir este artículo, y seguramente los dos, Cayo Lara y yo, estaríamos juntos en la clandestinidad.

En fin, que gracias al Rey Cayo Lara ha podido este lunes ir a la casa del Rey a decirle al Rey que va a hacer todo lo posible para que se vaya. Es estupendo que tenga el derecho de decirlo, aunque a nadie le debe gustar invitar a otro a su hogar y que el invitado le explique con pelos y señales que tiene un plan para desalojarle de ese hogar y enseñarle el camino de Cartagena. No es de buena educación, ni siquiera de buena educación republicana, contarle al anfitrión que se tiene una hoja de ruta que dará con sus huesos en el exilio.

Y si Zarzuela no era el lugar para exponer la hoja de ruta hasta la tercera República, este tiempo tampoco parece el más propicio. La izquierda que más presume de estar en contacto con la calle le plantea al Rey una cuestión que no está en la calle ni mucho menos, aunque los seguidores de Cayo hayan aplaudido la valentía y el coraje de arrojársela a su cara y en su casa. Este Cayo sí que tiene un temple heroico y no aquel Santiago Carrillo que se quedó sentado en su escaño el 23-F tras haber “tragado” con la bandera, el escudo y la Monarquía.

Menores y delitos

José Aguilar | 22 de julio de 2009 a las 11:31

PODEMOS estar de acuerdo en que no es bueno legislar a golpe de noticia. Sucesos tan aberrantes como las violaciones de Baena e Isla Cristina, cometidas por unos menores sobre unas menores, generan una lógica alarma social que, de forma automática, impulsa a cambiar la legislación y promover reformas penales. Es preferible que los cambios, si proceden, se hagan tras un debate serio, profundo y en frío.
   Pero a condición de que el enfriamiento no suponga la espera del olvido. Entre otras cosas, porque los delitos violentos de menores, y aun de menores de la edad penal vigente (14 años), crecen sin cesar, como ha declarado el fiscal jefe de Córdoba y atestiguan otros colegas suyos. De seguir la tendencia, nunca habrá un tiempo sin que la sociedad reciba el impacto de un crimen tan detestable y se perciba indefensa o escasamente defendida. De modo que el debate se impone como imprescindible para que la falta de debate no acabe traduciéndose en indiferencia.
   También podemos coincidir en que la finalidad de la pena, además de punitiva, ha de ser la rehabilitación y reinserción del delincuente. Lo dice la Constitución. Más aún cuando el delincuente es un menor, en trance de formación de su personalidad y proclive a cometer errores todavía reversibles. Este principio, sin embargo, debe tener límites. El principal, según creo yo, que no ha ser pretexto para la impunidad. La protección del menor se ha estado malversando continuamente en este país. Todo el mundo -y la Policía, más- conoce casos en los que una banda de malhechores se confabula para asignar la máxima responsabilidad de sus delitos a un menor, a sabiendas del poco castigo que le aguarda.
   Tiene que haber, seguro que la hay, una posición intermedia, jurídicamente objetivable, entre meter varios años en la cárcel a un chaval por un error de juventud para que se estropee del todo y dejarle libre y que la impunidad le dé alas para reincidir, y con más gravedad. Esto ha de valer también para aquellos menores de 14 años convertidos en delincuentes precoces y autores de, por ejemplo, violaciones o asesinatos. Es monstruoso pensar que pueda haberlos, pero el caso es que los hay (por eso estamos hablando de Isla Cristina y Baena), y si los hay es un error colectivo mandarlos a sus casas, con unos padres que no han sabido o podido educarles para que no hagan lo que han hecho o, simplemente, para que sean conscientes de que aquello estuvo mal. ¿Qué futuro les espera si no reciben un reproche social, el que sea, por su conducta? ¿Y qué futuro espera a sus víctimas, que de eso hablamos poco?
   De acuerdo que esta enfermedad tiene su origen en una educación deficiente o errónea desde la familia y desde la infancia, pero supongo que nadie pretenderá que esperemos a la solución de la crisis educativa para afrontar este horror que se repite.

Camps, un ‘amiguito’ en apuros

José Aguilar | 7 de julio de 2009 a las 11:33

TAMPOCO a los jueces se les otorga en este país la presunción de inocencia. En cuanto se supo que el instructor de la rama valenciana del caso Gürtel -de presunta corrupción de miembros del PP- iba a ser José Flors, a algunos les faltó tiempo para recordar que era amigo de Francisco Camps y había sido su consejero de Justicia. ¿Cómo iba Flors a empurar a su amigo y ex jefe?

Pues los malpensados, habituados a encasillar a los jueces por sus afinidades y a cuestionar su independencia de criterio, han pinchado esta vez en hueso. El magistrado del Tribunal Superior dictó ayer un auto mediante el cual ni archiva ni sobresee, sino que mantiene abierta la causa contra el presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, su número dos en el PP regional, Ricardo Costa, y otros dos altos cargos, al encontrar “indicios racionales de delito” en su actuación. Las partes han sido citadas en el juzgado el próximo día 15.

De este modo, el amiguito del alma que enviaba mensajes telefónicos muy familiares a Álvaro Pérez, El Bigotes, el hombre de la trama corrupta en la Comunidad Valenciana (“Te quiero un huevo”), es ahora un amiguito en serios apuros. Ciertamente, de las diligencias judiciales han desaparecido todas las referencias a financiación ilegal del PP y tráfico de influencias, y el asunto ha quedado reducido a un presunto delito de cohecho (entre tres y seis meses de multa) definido en el artículo 426 del Código Penal: “La autoridad o funcionario público que admitiere dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función o para la consecución de un acto no prohibido legalmente”.

A Camps se le investiga, pues, por un delito menor. Cada vez existen más indicios de que al presidente valenciano le regalaron varios trajes. Él los encargaba y se los probaba, pero los pagaban otros que, para su desgracia, eran directivos de empresas que obtenían contratos de su partido. Tal y como yo lo veo -y conste que puedo estar equivocado-, en estas prácticas no hay por parte de Camps un designio de aprovechamiento y delito, sino ese tipo de negligencia que comporta el poder para hacer más cómoda y agradable la vida de quien lo tiene. Quien manda tiende a instalarse en una burbuja en la que una corte de ayudantes y aduladores le resuelve los problemas de la cotidianeidad. No ha de preocuparse de los atascos del tráfico, ni de buscar aparcamiento, ni de llamar por teléfono, ni de guardar cola, ni de hacer la compra. Tampoco tiene que preguntarse el por qué de un regalo o la verdadera intención de alguna amistad sobrevenida o alguna insólita compañía que, al final, puede resultar mala compañía.

Así es fácil olvidar que el presidente de una comunidad debe ser su primer vigilante. Y pagarse sus trajes, siempre.

Narcos en Sanlúcar

José Aguilar | 25 de junio de 2009 a las 19:44

La red de narcotraficantes que acaba de desarticular la Guardia Civil en Sanlúcar de Barrameda tenía como jefe a un veinteañero. No me extraña. Numerosos niños sanluqueños alimentan desde chicos el sueño de una vida regalada, con poco esfuerzo y cierto riesgo. Es la vida que ven en sus vecinos o familiares, la que lanzan bravuconamente a la cara a los profesores que tratan de disciplinarlos con más fe y moral que suerte. Los consideran -a sus profesores- unos funcionarios desgraciados y mal retribuidos, lo contrario de un ejemplo a emular.

Este capo de Sanlúcar, como digo, tiene menos de treinta años y, según la Guardia Civil, no dirigía la organización desde la sombra, ni mucho menos, ya que pilotaba él mismo las embarcaciones, dotadas de tres o cuatro motores fueraborda, con las que se introducían las partidas de tres toneladas de hachís por cada operación. De hecho, los once detenidos son menores de 42 años, lo que revela que el tráfico de drogas se ha constituido en los últimos en un poderoso yacimiento de empleo en una población de mucho paro y economía deprimida, o sumergida. Nativos y visitantes se ríen a mandíbula batiente cuando conocen el anuario de La Caixa, que sistemáticamente coloca a Sanlúcar como el municipio español más pobre. Año tras año se perpetúa el equívoco estadístico.

En los registros domiciliarios se han decomisado coches de alta gama, embarcaciones de lujo, motos acuáticas, televisores de plasma, joyas y algunas armas. Realmente, el primer indicio de delito de narcotráfico en pueblos pequeños y medianos se puede detectar con facilidad. Basta una vigilancia somera, incluso una observación no profesional, de los vehículos que manejan algunos individuos sin oficio conocido, los chalés en los que viven o el dinero que gastan para levantar la sospecha.

Claro que una cosa es sospechar y otra probar. Estos traficantes del medio rural no suelen dejar rastro en el sector bancario y en los registros de la propiedad, disfrutan de una cierta impunidad social en determinados sectores que llegan a justificarlos con la consabida apelación a la crisis y la falta de trabajo y disponen de una capacidad de soborno considerable, la que proporciona la droga -dura de verdad- del dinero abundante ganado sin doblarla. ¿Cuántas peonadas en la construcción se necesitan para meterse en el bolsillo lo que se mete uno en una sola noche de alijo?

El poder contaminante y corruptor del dinero de la droga alcanza a algunos policías y guardias civiles, que pueden duplicar o triplicar sus bajos salarios oficiales con tan sólo hacer la vista gorda durante una guardia al relente. En fin, es mucho más fácil saber con seguridad quién trafica que ponerlo a buen recaudo.

Que lo explique ZP

José Aguilar | 18 de junio de 2009 a las 11:29

SE ve que Zapatero no es rencoroso. Al menos con los discrepantes que no pertenecen al PSOE. El martes, en Barcelona, saludó con especial efusividad al republicano-nacionalista Carod-Rovira, el aliado que más quebraderos de cabeza le causó en la anterior legislatura:

  • No se te ve por Madrid.
  • Es que no dais nada en Madrid.
  • Pronto, pronto…

De José Luis a Josep Lluís. Zapatero no se quedó ahí. En su discurso inaugural de la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat aseguró que el nuevo sistema de financiación autonómica estará listo en una o dos semanas y garantizó que con él Cataluña recibirá una aportación por encima de la media española. Teniendo en cuenta que ya en este ejercicio de 2008 la Generalitat está percibiendo más inversión para infraestructuras que el resto de las comunidades -en aplicación de su Estatuto de Autonomía, aun estando pendiente la decisión sobre su constitucionalidad-, se puede decir que Cataluña va a ver satisfecha su vieja reivindicación de reducir los niveles de solidaridad que como comunidad rica le corresponden. Interesante relectura de la ideología socialista, sin duda.

Pero es que ayer le tocó turno a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, que fue recibido en la Moncloa y que salió de la entrevista en estado de euforia. “Andalucía será la comunidad autónoma que recibirá más inversión del Estado en los próximos años. Así me lo ha dicho el presidente del Gobierno y así ha de ser”, dijo. Aunque una cosa son las inversiones públicas y otra los recursos derivados del sistema de financiación, lo que se deduce es que ZP tiene entre sus planes favorecer a Cataluña y Andalucía, curiosamente los dos graneros electorales de los socialistas en periodo de decrecimiento.

¿Cómo se lo van a tomar las demás autonomías? Algunas, mal. No olvidemos que meses atrás ZP recibió a los presidentes de Madrid y la Comunidad Valenciana, Aguirre y Camps, y ambos se declararon igualmente satisfechos de las promesas escuchadas. Da la impresión de que Zapatero le dice a cada uno aquello que quiere oír. Pero la cuadratura del círculo no puede ser, y lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible, según frase redonda que se atribuye a media docena de personajes: si unos ganan más que la media, otros han de ganar por debajo de la media (de lo contrario, no habría media, eso es de cajón).

No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Tampoco se puede contentar a todo el mundo. Con los antecedentes que hay y con las perspectivas que quedan apuntadas por ZP parece claro que el nuevo sistema de financiación autonómica no va a ser aceptado por todos. Y los descontentos no van a ser sólo los del PP.

Ley justa, efecto perverso

José Aguilar | 2 de junio de 2009 a las 19:11

DEL caso tremendo de José Antonio Santos, el albañil sevillano que ha pasado once meses en la cárcel y cuatro años de calvario judicial por ocho denuncias de maltrato conyugal que se han revelado falsas, no cabe deducir la maldad de la Ley de Violencia de Género, sino los efectos perversos de su aplicación en un clima social que abona el prejuicio contra el hombre en general.

Entendámonos. La Ley es justa y necesaria, ha ayudado a muchas mujeres a salir del infierno de un amor equivocado y ha puesto en su sitio a los cafres que las tratan como una propiedad particular. En general, ha hecho mucho por la igualdad esencial de nuestro tiempo y ha educado a una sociedad que llevaba siglos conviviendo con el maltrato con toda naturalidad. Por tanto, debe seguir vigente, sin duda.

Pero algo falla en su puesta en práctica. Porque el caso de Santos, aunque extremado (su esposa llegó a denunciar una agresión imposible, dado que él se hallaba en prisión, y una horrible paliza que milagrosamente le dejó intactas las uñas postizas), es paradigmático de una forma de actuar de la Policía y la Justicia en materia de violencia doméstica. Todos conocemos demasiados ejemplos en los que la presunción de inocencia del hombre ha sido literalmente destruida por una simple denuncia de su mujer, compañera o amante, que le hace, de momento, dormir en los calabozos, a la espera de que su presunta culpabilidad se demuestre. Cuando el juez concluye que los malos tratos denunciados fueron en realidad autolesiones han pasado meses de padecimientos, rechazo y deshonra pública.

Numerosos juristas han revelado, por otra parte, la excesiva frecuencia con que algunas mujeres utilizan bastardamente la legislación que las protege para su beneficio personal en un proceso de divorcio o en la disputa por la tutela de los hijos, a los que se enemista contra un padre al que se le ha colocado ya la etiqueta infame de maltratador. En ocasiones la retirada de las denuncias de agresiones de género obedece a la fragilidad emocional de la denunciante, a la dependencia o al miedo, que deben ser combatidos por las instituciones de defensa de la mujer, pero otras veces responde sencillamente a que eran falsas. Sucede así, aunque los adalides de la corrección política lo nieguen o lo desprecien alegando que se trata, dicen, de casos excepcionales. Ahora bien, ¿no bastaría un solo caso para hacernos pensar que algo va mal? ¿No vale aquí el lema que prefiere que haya culpables sin castigo a que un solo inocente sea inicuamente condenado?

Y no es sólo por los hombres. En realidad a quienes más perjudica esta aplicación deficiente de la ley es a miles de mujeres maltratadas que la necesitan y la merecen para ser libres.

La marcha a Rota y la marcha de IU

José Aguilar | 19 de mayo de 2009 a las 11:10

Lo que va de ayer a hoy… Cuando empezó, la marcha a la base de Rota, hace un cuarto de siglo, era capaz de congregar cada año a 15.000 ó 20.000 personas, que se manifestaban desde El Puerto hasta la puerta de la instalación militar pidiendo su desmantelamiento y reclamando la paz mundial. La marcha se convirtió en un rito primaveral que aglutinaba a mucha gente de la izquierda, pacifistas, ecologistas y radicales, festoneada por poetas y cantantes de lustre.

La marcha de este domingo, que hacía la número veinticuatro, apenas logró reunir a doscientos militantes de IU. Teniendo en cuenta el número de afiliados a la coalición en Andalucía, nos sale aproximadamente este balance: Izquierda Unida, la auténtica organizadora de la marcha, sólo ha sido capaz de movilizar a uno de cada cien miembros de su propia organización. Vamos, que ni los jefes de IU se sienten atraídos por el evento. La manifestación más emblemática de la izquierda comunista, junto a la del Primero de Mayo, ha acabado siendo una sombra de sí misma.

No es extraño, porque es la coalición misma la que es ya la sombra de lo que llegó a ser. Nació, precisamente casi al mismo tiempo que la marcha a Rota, con el propósito de erigirse en alternativa al PSOE desde la izquierda, con un discurso alejado del dogmatismo comunista, abierto a los movimientos sociales, participativo en los métodos y radical en los fines. En fin, todo lo que se ha ido perdiendo en estos veinte años.

A IU la está llevando hacia la irrelevancia la acción combinada de los cambios sociales registrados en España, el conservadurismo creciente de la sociedad, la voracidad del PSOE… y la incapacidad de sus propios dirigentes. Cada retroceso electoral produce los mismos efectos: nunca dimiten los líderes que fracasan, la autocrítica ha desaparecido y la organización se cierra más sobre sí misma, en un ejercicio de endogamia obsesiva que va aburriendo a los que disienten de la cúpula y no necesitan vivir, o malvivir, de la política.

Desde hace tiempo Izquierda Unida no es noticia por sus propuestas programáticas o sus debates ideológicos, sino por sus disputas internas, deterioro de liderazgos y posturas extravagantes. Ha estado gobernando en el País Vasco con la derecha nacionalista más carca e insolidaria y ahora mismo, aquí abajo, no termina de desprenderse del chantaje del alcalde de Marinaleda, el simpar Sánchez Gordillo, que se ha prestado a avalar la candidatura de los proetarras disfrazados al Parlamento europeo. Se dirá que Sánchez Gordillo, con su CUT y su burbuja, cuenta con la mayoría en IU de Sevilla. Pero ése es justamente el problema: que el único diputado por Sevilla de la izquierda poscomunista sea Sánchez Gordillo. Así se comprende cómo marcha IU y cómo marcha la marcha a Rota.

Cinco ‘píldoras’ sobre la píldora

José Aguilar | 14 de mayo de 2009 a las 11:01

  1. SIN escándalo. La píldora del día después es un método anticonceptivo normal. Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y cuarenta países más la suministran sin prescripción médica. La Organización Mundial de la Salud considera que cualquier mujer puede necesitar una anticoncepción de emergencia para evitar un embarazo no deseado.
  2. Beneficiadas. Más de 6.000 españolas menores de 18 años abortaron voluntariamente en 2008. Muchas de ellas se habrían librado del aborto de haber dispuesto de la píldora poscoital que impide la fecundación. Podemos tal vez estar de acuerdo en que el condón es preferible a la píldora, y la píldora preferible al aborto. Ahorrar a las muchachas una maternidad imprevista, indeseada y lesiva para ellas y para sus posibles hijos debería ser un objetivo social.
  3. Sin receta. La decisión del Gobierno es que dentro de tres meses la píldora pueda comprarse libremente en las farmacias, sin receta. Mal asunto. Llevamos años, y euros, tratando de convencer a la población de que es malo automedicarse. Todos los fármacos presentan efectos secundarios y reacciones adversas (ya lo avisan, con profusión de detalles, los prospectos). También la píldora. A partir de agosto ninguna mujer podrá llevarse de la botica una caja de Nolotil para el dolor de cabeza sin que el médico se la haya prescrito, pero sí podrá sacar Norlevo o Postinor a discreción después de un coito de fin de semana con consecuencias no queridas. Un ataque directo a la política de educación sanitaria.
  4. Menores. La píldora será accesible a las menores de edad, por 18 a 20 euros. Una adolescente de quince años va a poder comprarla por su cuenta para “curarse” de un desliz. La misma adolescente no puede, por ley, comprar un paquete de tabaco ni tomarse una caña. Comprar la píldora poscoital, sí. Todas las veces que quiera y sin que ningún facultativo vigile su historial por si el consumo continuado daña su salud. A espaldas de sus padres, que no van a enterarse de nada.
  5. Mensaje errado. Erradísimo. Se les subraya aún más a los jóvenes que los actos de las personas no tienen consecuencias, que no pasa nada, que no se preocupen. Las campañas de educación sexual saltan por los aires: ¿para qué utilizar preservativos si la píldora está al alcance de cualquiera, sin médico ni familia que pregunten, incordien y reflexionen? Dicho sea de paso, la posibilidad de contraer enfermedades venéreas se multiplica cuando no se usa condón. Es lo que han proclamado los gobernantes, de antes y de ahora, en divertidas campañas. Ya no vale, al parecer. Como el aborto mismo: también las menores de edad lo decidirán a solas, sin los molestos adultos. Así piensa el Gobierno que hará a las chicas más libres. Las hará más irresponsables. Más infantiles.

Aún es pronto para juzgar a Griñán, pero…

José Aguilar | 7 de mayo de 2009 a las 19:55

AÚN es pronto para saber si las palabras del presidente Griñán en su debate de investidura se ven acompañadas por los hechos en su práctica de gobernante. Demasiado pronto para deducir si comprende y asume la diferencia entre la continuidad con Chaves -inevitable- y el continuismo, evitable si la dosis de firmeza y personalidad pesa más que los obstáculos de los intereses creados.

En materia de reclutamiento y composición del alto funcionariado, José Antonio Griñán se propuso tres cosas: adelgazar una Administración realmente bulímica e ineficiente, primar el mérito y la capacidad a la hora de designar a los altos cargos, y despolitizar la función pública reservando ciertos puestos a funcionarios de carrera. Tres cosas que se resumen en una; a saber: restar importancia al carné del PSOE -o la adhesión manifiesta e interesada, que es como el carné de los oportunistas y de los cobardes- como criterio decisivo en los nombramientos.

Se trata de un programa a medio plazo, claro, pero, dado que Griñán lleva unos cuantos años en la Junta y conoce su problemática al dedillo, cabría esperar que sus primeros pasos en la presidencia emitieran algunas señales de por dónde pretende caminar. No está siendo así. Había algo que estaba en su mano de manera directa e inmediata: reducir el número de consejerías, algunas de las cuales se sustentan sobre competencias menores, perfectamente asumibles por otras, y cambiar los métodos selección de sus titulares, sin tanto equilibrio provincial ni tanta consulta al partido. Lo primero no lo ha hecho; lo segundo lo ha reducido al fichaje de Rosa Aguilar, su gran apuesta personal en un Gabinete de equilibrismos y compensaciones variopintas.

Todavía son pocas las decisiones organizativas y los nombramientos de segundo nivel en el nuevo Gobierno, pero los indicios apuntan a que los consejeros tampoco van a reorganizar sus organigramas para insuflarles más austeridad y más racionalidad y que van a designar sus altos cargos siguiendo los procedimientos y baremos habituales: lealtad partidaria, ajuste de cuentas interno y nada de funcionarios. Lo que se contaba aquí abajo ayer acerca de la profesora de danza encumbrada a número tres de la Consejería de Agricultura resulta inquietante. Habrá que aguardar el cierre del carrusel de nombramientos y ver cómo funcionan los nuevos, y las nuevas.

Aún es pronto, ciertamente, para juzgar una andadura que acaba de iniciarse. Lo que pasa es que estas primeras medidas suelen reflejar un talante sobre la forma de gobernar y, además, tienen efectos mucho más inmediatos y visibles que, por ejemplo, los planes anti crisis. Aún es pronto, pero…