Medio kilo de langostinos

José Aguilar | 4 de mayo de 2009 a las 12:49

La Fiscalía ha enviado a los juzgados correspondientes una denuncia sobre una decena de presuntas facturas falsas pagadas por el Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda durante el mandato del Partido Popular. El equipo de gobierno actual, comandado por el PSOE, ha querido echar más leña al fuego aportando los gastos en comidas y viajes del mismo período.

El fuego se ha avivado, ciertamente. Dos concejales populares se han revelado especialmente activos a la hora de engrosar la partida presupuestaria municipal de “gastos diversos”. Almuerzos y cenas, copas y viajes jalonaban con indesmayable perseverancia las actividades y gestiones de los dos ediles, todas ellas encaminadas a incrementar el bienestar general, naturalmente.

Lo curioso es que los demás concejales del PP se veían en condiciones de ejercer su labor sin necesidad de tanto y tan buen yantar, tan preciado complemento etílico y tanto viaje en AVE, clase preferente. Cuestión de gustos o de conciencia. Según contaba F. Javier Franco en este periódico, la partida de gastos diversos superó en un dos años los 80.000 euros. Claro. Viviendo en Sanlúcar, ¿dónde iban a celebrar las comidas de trabajo sino en Bajo de Guía? ¿Qué iban a comer sino langostinos? ¿A fumar sino Montecristo? ¿Con qué brindar sino con Möet Chandon? ¿Las facturas nada aclaran sobre la marca de los whiskies ni el ron o la ginebra de los cubatas? En las visitas a Madrid lo suyo eran los más acreditados asadores y mesones. No pudieron comprar un mueble de caoba para el Palacio Municipal en ningún establecimiento del pueblo, tuvieron que ir a comprarlo a Torremolinos, donde, por supuesto, hubo que almorzar (203 euros fue el importe).

Fieles al lema que se ha hecho habitual entre los advenedizos de “ahora nos toca a nosotros”, los concejales del PP, que llegaron al poder tras una etapa de abusos y mala gestión de los socialistas, ocuparon sus departamentos desde la premisa irrenunciable de que las telarañas de las arcas municipales no les estropearan su nueva condición de mandamases. Se ha hecho un cálculo aritmético fácil, una suma seguida de división: se comieron una media de quinientos gramos de langostinos -esos bichitos de ojos azules, tan apetitosos en sus modalidades de cocidos, a la plancha o en guiso- a la semana, todas las semanas del año.

No sé cómo se estará comportando la nueva alcaldesa, Irene García, y su equipo, pero difícilmente podrán batir esa marca: medio kilo de langostinos a la semana. Debería aceptarse como unidad de medida del usufructo desahogado del cargo para ediles de poblaciones costeras de 60.000 habitantes. Todo lo que quede por debajo del medio kilo sería señal de un uso racional de los dineros de todos y de una consideración morigerada y austera del cargo público. Una excepción en los tiempos que corren.

Malas prácticas policiales

José Aguilar | 3 de mayo de 2009 a las 9:54

EL Cagalera y su hijo -El Diarrea, naturalmente- acaban de ser absueltos de un delito de narcotráfico porque las escuchas telefónicas realizadas durante la investigación policial fueron autorizadas irregularmente. Los dos narcos gastroenteríticos irán, no obstante, a la cárcel porque el Supremo ha ratificado otra sentencia que los condenó por liderar una organización que vivía de traficar con hachís desde su base en Sanlúcar de Barrameda.

Esto no es nuevo. Al revés, se produce con frecuencia. De hecho, padre e hijo sanluqueños habían sido capturados en el marco de una publicitada Operación Semilla, con la que se pretendió haber dado un auténtico mazazo al narcotráfico en Andalucía. Luego, cuando llegó la hora de condenar a los que se sentaron en el banquillo, los jueces, que han de atenerse a pruebas consistentes contra los sospechosos, la operación se desinfló: de los 39 procesados en aquel caso, 32 han sido absueltos.

En los asuntos de corrupción política pasa tres cuartos de lo mismo. Esta semana la Guardia Civil ha dado el que puede ser el golpe de gracia al caso Camas, un escándalo de presunta compra de votos para sacar adelante proyectos urbanísticos en Camas con alcalde de IU y concejales de PP y PA de por medio. La grabación clave del supuesto soborno ha sido desestimada por el informe pericial del Instituto Armado por falta de trapío. “No es posible realizar un cotejo de voz sobre las evidencias recibidas al no cumplir las condiciones mínimas de calidad”, dice el informe. Hace un año, la Audiencia de Sevilla anuló también la escuchas telefónicas que se hicieron a los implicados. ¿Resultado final? El caso se desinfla. Los cuatro imputados respiran.

Nada puede extrañarnos en este país en el que uno de los mayores escándalos de financiación ilegal de un partido (el PP), el caso Naseiro, tuvo que ser archivado porque su detección se produjo por casualidad, gracias a un pinchazo telefónico dedicado a perseguir el tráfico de drogas, y a los investigadores se les olvidó que necesitaban el permiso de un juez para espiar la tesorería política irregular que habían descubierto. Lo que sí extraña es que no se aprenda de la experiencia y que los autores de las diligencias policiales sigan cayendo una y otra vez en los mismos errores.

Probablemente, muchos de los implicados en estos casos eran realmente culpables, pero ¿de qué sirve saberlo? Tenemos unas normas elementales: todo el mundo es inocente mientras no se demuestre lo contrario. La misión de las fuerzas de seguridad es encontrar pruebas sólidas de la culpabilidad de los delincuentes, seguir los procedimientos establecidos escrupulosamente y llegar a juicio sin cometer los errores que hacen posible que los malhechores se vayan de rositas. Sin malas prácticas.

Chaves se va

José Aguilar | 6 de abril de 2009 a las 10:25

Después de diecinueve años mandando en Andalucía, Manuel Chaves regresa al sitio de donde vino: a la política nacional, ahora como vicepresidente del Gobierno. Zapatero ha querido darle peso político a un gobierno anoréxico, devorado por la crisis y por su propia inconsistencia. Al mismo tiempo, se empieza a solventar la sucesión de Chaves en la Junta, que era un conflicto pendiente entre ambos. El sucesor aquí será José Antonio Griñán, amigo íntimo de Chaves y político solvente, aunque no supone precisamente una renovación (tiene unos meses menos que Manuel Chaves). De eso trata mi columna de hoy.

Preguntas. ¿Servirá de algo que Chaves acuda al Gobierno? ¿Se va Chaves porque sabía que iba a perder las elecciones en Andalucía? ¿Griñán es mejor para la Junta que María del Mar Moreno?

El PP y el aborto

José Aguilar | 26 de marzo de 2009 a las 12:23

Los grupos Provida, movilizados contra el aborto, la han tomado con el Partido Popular. Les disgusta que el PP no haya secundado con entusiasmo su manifiesto y sus manifestaciones de este fin de semana. La verdad es que los populares rechazan el proyecto de Bibiana de hacer más permisivo el aborto, pero no quieren significarse como si fueran un partido confesional. De hecho, no quitaron la ley de aborto vigente durante los ocho años de Aznar. La derecha más recalcitrante, incluso dentro de sus filas, no le perdona a Rajoy esta tibieza. Yo creo, sin embargo, que Rajoy hace bien. De eso trata mi columna de hoy. Seguro que hay lectores en contra, y, quizás, también a favor.

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Por qué salgo (otra vez) de Canal Sur

José Aguilar | 17 de marzo de 2009 a las 17:06

EXPLICARÉ aquí, con el permiso de ustedes, por qué salgo de Canal Sur Televisión cuando casi no me ha dado tiempo a entrar, respondiendo así de golpe a los amigos que se interesan por la más efímera aparición televisiva que vieron los años.

Verán. Me invitaron a participar en un programa de tertulias sobre la actualidad (El meridiano), presentado por Mariló Montero, con políticos, periodistas y profesores. Quedamos en que yo iría los lunes, junto a las ex ministras Carmen Calvo y Celia Villalobos y mi colega Ignacio Camacho. Así ocurrió el primer día en que se emitió el programa, el lunes 9 de marzo.

El domingo 15 por la tarde llamé a uno de los coeditores de El meridiano, Pedro Andrades, para concretar con él la hora en que me recogerían para el programa del lunes 16 y pedirle que me contase por correo electrónico los temas a debatir. Le dejé un mensaje, que no respondió. Ya el lunes, a las 9,30 de la mañana, volví a intentarlo, con idéntico resultado. A las once llamé a mi contacto en Producción del programa, que se mostró sorprendido, ya que no le habían dicho nada de que debía enviar un coche para mí. En cambio, tendría que llevar al programa a un profesor universitario sevillano. Prometió enterarse. Finalmente, media hora más tarde, el citado coeditor me llamó disculpándose por no haberme avisado del cambio de planes, causado por “un problemilla de agenda” del citado profesor, que, al parecer, estará de viaje el día en que le corresponde participar en la tertulia.

No sé si esta manera de actuar es inaceptable. Yo no la acepto. La forma ha sido pésima: el lunes a las once de la mañana yo no conozco aún que me he “caído” de un programa que empieza dos horas más tarde. El fondo es peor: me sustituyen, sin avisar, por un contertulio que no puede acudir el día para el que fue contratado. Oigan, una pregunta: ¿hay contertulios de primera y de segunda? Otra: ¿no es lo más lógico que si a un invitado no le es posible asistir a El meridiano el día que le toca sea él quien pierda esa oportunidad y vuelva la semana siguiente en vez de desalojar a otro invitado el día que se le fijó para su participación? Decididamente, no tengo suerte con Canal Sur: la última vez que estuve allí fue como director de sus servicios informativos, entre 1994 y 1996, y tuve que dimitir en cuanto el PSOE ganó las elecciones.

No tiene uno edad, ni condición, para disputar un rato de televisión a costa de la propia estima. De modo que éxitos para Mariló, buena suerte a los contertulios que continúan en el programa, y a aquellos de sus patrocinadores-organizadores que me han aplicado estos criterios, que con su pan se lo coman. Seguiré opinando a través de algo tan antiguo, poco glamouroso y magnífico como la prensa escrita. Aquí.

De Mariano (Bermejo) a Mariano (Rajoy)

José Aguilar | 24 de febrero de 2009 a las 12:42

EL miércoles Mariano Fernández Bermejo salió del Congreso, vitoreado en plan torero por los diputados socialistas hipocritones, afirmando que no dimitía porque quería seguir sirviendo al país. Cinco días después ya no parece dispuesto a servir al país: dimitió como ministro de Justicia. O Zapatero le obligó a dimitir disfrazando el cese con el maquillaje de una dimisión para no perjudicar al Gobierno.

El ministro se ha ido, o le han ido, en la más absoluta soledad. No lo defendía nadie en las filas socialistas -no digamos en las otras- y si alguno, por su posición institucional, salía en su defensa, lo hacía a regañadientes, con una insinceridad que se notaba a la legua. Zapatero ya tenía decidido destituirlo en la primera remodelación de Gobierno, prevista para dentro de unos meses, pero el cese se ha adelantado. Probablemente, por la evidencia de que los escándalos políticos terminan mejor si se pagan al contado que a plazos. Los plazos son más cómodos, pero más dañinos para el que salda su deuda.

Y el de Bermejo ha sido un escándalo en toda regla. Un ministro de Justicia que comparte montería, y lo que la montería conlleva, con el magistrado que acaba de destapar una trama de corrupción en la que está implicado el principal partido de la oposición -mientras mantiene detenidos a varios de los imputados- y con el jefe de la Policía Judicial que investiga el caso, tiene difícil defensa. Si después le descubren que usa una finca del Estado para sus correrías cinegéticas y su descanso personal, y que cazó el fin de semana de autos en una comunidad para la que carece de licencia, su defensa se hace imposible.

Todo ello remite, además, a una forma de vida que pensábamos más propia de un antiguo señorito de derechas que de un ferviente defensor del proyecto socialista, y creo que la inmensa mayoría de los socialistas piensan igual. Como Bermejo ha sido agrio y soberbio a más no poder y, encima, durante su mandato en Justicia ha habido una huelga de funcionarios y otra de jueces (ésta, por vez primera en la historia) y el conflicto amenaza con ir a más, la verdad es que el cese ya estaba tardando mucho.

De todos modos, el factor decisivo en la marcha de Fernández Bermejo ha sido que la mezcla de cacería escandalosa, ineficacia en la gestión y engreimiento en la actitud se había convertido en una tabla de salvación para que el Partido Popular levantase una espesa cortina de humo alrededor del escándalo de sus conseguidores, que los ha habido, y sus relaciones con altos cargos del partido, que la Justicia habrá de dilucidar si las hubo.

Tras la caída de un Mariano (Bermejo), el otro Mariano (Rajoy) no podrá esconder lo suyo. Ahora le toca al PP dar la talla. Veremos si la da.

 

A Marta la mataron

José Aguilar | 15 de febrero de 2009 a las 13:24

Esta vez las sospechas eran fundadas. El padre de Marta del Castillo, la joven sevillana de diecisiete años que desapareció de su casa hace tres semanas, siempre había sostenido, en estos veintiún días de sufrimiento y zozobra, que su hija no se había fugado y que su ex novio tenía algo que ver en su ausencia.

No se basaba sólo en un dolor de padre que necesita explicaciones y detalles para sustentar un hilo de esperanza en medio de la congoja arrasadora. Sospechaba de Miguel C. D. porque había mantenido hace un año con la chica una relación sentimental que la hacía llorar con frecuencia, de esas que padres y madres resumen en una frase que es a la vez súplica y exigencia: “No te conviene”. También, porque fue la última persona conocida, aparte de sus familiares, que la vio con vida, ya que la acompañó hasta su domicilio la noche del 24 de enero. Y porque, en las primeras horas de angustia tras la desaparición, él mismo llamó a sus amigos para preguntar qué sabían de ella y encontró un Miguel C. D. extrañamente frío y distante, como si aquello no le afectara.

Seguramente la Policía también albergó desde el principio las mismas dudas sobre el ex novio. Incluso ha sido criticada por haber tardado tanto tiempo en detenerlo. Injustamente: es más importante inculpar a alguien cuando se tengan indicios sólidos sobre su culpabilidad que precipitar una inculpación basada en simples sospechas insuficientes para desmontar coartadas y derrumbar al declarante. Lo primero es lo que han hecho los investigadores. Han esperado a que las contradicciones de Miguel acerca de sus actividades de la noche de autos y las pesquisas realizadas en su entorno llevaran a la conversión de la hipótesis en acusación y el interrogatorio en confesión. Las recientes manifestaciones del delegado del Gobierno dando fiabilidad a una llamada telefónica que situaba a Marta, viva, en una provincia limítrofe apuntan ahora a una maniobra de distracción, quizás encaminada a confiar al culpable.

Miguel C.D., un muchacho de veinte años, miembro de una familia desestructurada, ha confesado finalmente que mató a Marta golpeándola en el transcurso de una violenta discusión, la misma noche en que desapareció, y la arrojó desde un puente sobre el Guadalquivir con la ayuda de un amigo, también detenido. Cuando escribo es cuestión de horas o de días que aparezca el cuerpo de Marta, que no se fugó de su casa, sino que fue víctima de la agresión de alguien a quien quiso siendo una adolescente llena de vida y, como todos, desprevenida ante el acecho del mal y las turbulencias de los amores de la edad temprana.

Lo que queda es una familia destrozada, con el solo consuelo, escaso, de la solidaridad masiva y el conocimiento de lo que pasó.

Caso Eluana: ¿derecho o crimen?

José Aguilar | 11 de febrero de 2009 a las 11:29

El caso de Eluana Englaro, la mujer italiana cuya familia, después de años de peleas en los tribunales, logró que el Supremo le autorizara a retirarle la respiración y la alimentación que la mantenían con vida, ha conmocionado a la sociedad. Eulana llevaba diecisiete años en coma a causa de un accidente. Dejó dicho que no querría vivir así, pero no hizo testamento vital. ¿Han hecho bien sus padres acabando con una existencia vegetativa o es un crimen terminar con la vida de una persona?

Conceptos morales y religiosos se mezclan en este debate. Mi opinión, que explico en mi columna, es clara. Me indigno con Berlusconi, que ha provocado una crisis institucional pretendiendo imponer su voluntad y sus ideas a la familia de Eluana. En cuanto al Vaticano, ha sido insensible a las características de este caso. Ninguna de las dos cosas me extraña.

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No creen a Zapatero

José Aguilar | 28 de enero de 2009 a las 13:02

¿QUÉ hacemos ante las promesas electorales? Ya saben el consejo de los cínicos: las promesas electorales sólo obligan a quienes se las creen. Habría, pues, que vacunarse frente a ellas simplemente mediante el descreimiento. No tomárselas en serio. Si uno no se encanta con lo prometido no tendrá razones para desencantarse.

El lunes, en lo de Milá (el bueno, no la hermana), Zapatero proporcionó a la audiencia una nueva salida, basada en la escolástica. Consistió en aplicar la distinción entre compromiso electoral y objetivo. El compromiso del pleno empleo no era tal compromiso, sino un objetivo a lograr durante la legislatura. ¿Lograr el pleno empleo y, además, un pleno empleo de calidad, nada de precariedades y subtrabajos? Se siente, era un objetivo, no un compromiso.

Por lo tanto, y seguimos con la argumentación televisiva de ZP, no se le pueden exigir responsabilidades al presidente por el hecho de que se haya producido lo contrario de lo que él fijó como objetivo (en lugar de pleno empleo, la mayor destrucción de empleo en muchos años). Sobre todo, si se presenta la peor crisis financiera mundial desde la posguerra y se asegura con rotundidad que su origen se encuentra en Estados Unidos, gobernado por Bush y dominado por la avaricia de unos pocos aventureros.

Lo que no explicó Zapatero -ni habría explicado Rajoy en su mismo lugar- es por qué la situación de España, en empleo y en otros parámetros, es peor que la de los países de su entorno. Algo han tenido que ver su gobierno, el de ahora y el de los cuatro años anteriores, y los gobiernos que los precedieron, en la perpetuación de un modelo de crecimiento que se reveló sustentado sobre pies de barro. Seguramente los gobernantes tienen la obligación de moderar la euforia de los gobernados y arrostrar la impopularidad de decirles que no se sostiene un sector que construye 700.000 viviendas al año, que para competir en el mundo necesitamos menos fracaso escolar y más innovación o que hay que pensárselo dos veces antes de hipotecarse para toda la vida y dedicar a la vivienda el cuarenta por ciento de los ingresos familiares, ingresos que pocos trabajadores tienen asegurado. Y sólo son tres ejemplos de la fantasía que hemos estado viviendo. Nadie quiso contarnos la amarga verdad, y ahora lo estamos pagando.

Por eso no es extraña la actitud generalizada de la España que representaba a las Españas en el plató de TVE y tenía preparada su pregunta para el presidente. En aquellos hombres y mujeres yo no observé indignación y rabia, sino impotencia, fatalismo y escepticismo. A Zapatero no le creían, sencillamente. No es la mejor disposición de ánimo para levantar un país. Otro problema.

El calendario escolar

José Aguilar | 19 de enero de 2009 a las 13:21

La consejera de Educación pretende adelantar el inico del curso en Infantil y Primaria (pasarlo del 15 de septiembre al 7). Los sindicatos de enseñantes están totalmente en contra. Los padres de alumnos, a favor. Se comprende: los padres podrían reanudar su vida laboral tras el verano con los niños ya en la escuela, pero los maestros quizás tendrían que trabajar en la preparación del curso ya a finales de agosto, perdiendo unos días de vacaciones con sus propias familias.

A este tema dedico mi columna de hoy. Me inclino por apoyar la iniciativa de la consejera… a condición de que también la Consejería esté al pie del cañón, solucionando en agosto los problemas que se presentan siempre a principios de curso. De todo modos, ¿no habría que cambiar todo el calendario de vacaciones y no sólo esto del comienzo de curso? Pregunto a profesores y a padres.