Mari Luz quedó indefensa

José Aguilar | 28 de marzo de 2008 a las 12:07

Es escandaloso el fallo del Estado en el caso de Mari Luz. Con todo su aparato judicial y policial no ha impedido que el presunto agresor estuviera en la calle, a pesar de sus dos condenas pendientes por abuso de menores, incluyendo su propia hija.

De esto escribo en mi columna de hoy. Si los servidores públicos hubieran cumplido con su deber, quizás Mari Luz seguiría con vida.

Hay otro asunto aún no debatido: ¿qué se hace con este tipo de delincuentes especialmente dañinos y reincidentes? ¿Acaso la sociedad debe resignarse a su presencia cotidiana, como si fueran presos normales que ya han pagado su castigo y pueden reinsertarse?

El Betis es andaluz

José Aguilar | 19 de marzo de 2008 a las 10:51

Estoy básicamente de acuerdo con la columna de hoy de Ignacio Martínez.

¿Habrían castigado al Barcelona, Madrid o Bilbao igual que al Betis por el mismo incidente lamentable de vandalismo individual y cafre?

La respuesta es no. Ya ha habido agresiones parecidas en el Nou Camp y San Mamés, y las sanciones no han sido como ésta al Betis.

España es asimétrica también deportivamente. Esto sólo se lo hacen a equipos modestos y periféricos. Encima, el Betis ha dejado de caer bien lejos en el resto de España por culpa de su estrafalario presidente.

¿Nos quejamos de vicio o es que en efecto sufrimos agravios?

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¿Ha acertado Rajoy?

José Aguilar | 11 de marzo de 2008 a las 19:07

Mariano Rajoy ha adelantado el congreso del PP y anunciado que se presentará a la reelección con un equipo propio.

Creo que es lo más acertado. Lo mejor para su partido. Puede haber otros candidatos y de este modo el centroderecha español vivirá un congreso vivo, abierto y sin tutelas. Hasta ahora cada presidente ha designado a su sucesor. El dedazo no es buen método.

¿Habría convenido más que Rajoy se fuera a su casa tras la segunda derrota ante Zapatero o que continuara con los Acebes, Zaplana, etcétera?

¿Por qué ha perdido Rajoy?

José Aguilar | 10 de marzo de 2008 a las 1:01

LO más destacado de las elecciones de ayer a efectos de la gobernación de España y del sistema político: Zapatero ha ganado las elecciones y Rajoy ha finiquitado su carrera política, y el bipartidismo se ha afianzado como nunca. La participación ha estado en torno al 75%, como hace cuatro años, dentro de la franja de las más altas de la democracia.Empecemos por lo segundo. Entre socialistas y populares acaparan el 84% de los votos emitidos, más que en ninguna otra legislatura (más de tres puntos porcentuales por encima de las de 2004). De hecho, los dos partidos aumentan sus escaños con respecto a los que tenían: cinco el PSOE, y cinco también el PP. “Dejan” para las minorías apenas 27 escaños de un total de 350. A ello han contribuido una legislatura muy crispada y una campaña electoral personalista y nucleada en torno a los dos debates televisivos. Pero la causa, creo yo, es más profunda: los ciudadanos se han cansado de las exigencias nacionalistas y han buscado mayorías estables.¿Por qué ha triunfado Zapatero? Se puede formular la pregunta de otra manera:¿Por qué ha fracasado Rajoy? Básicamente, porque ha hecho una oposición radical. La gente ha vivido ciertas situaciones con preocupación, pero no han comprado la visión apocalíptica del PP: no han creído que España fuera a romperse, ni han pensado que Zapatero traicionase a las víctimas del terrorismo ni, últimamente, han aceptado que la desaceleración económica sea una crisis de depresión profunda.Por el contrario, los ciudadanos han premiado la bonanza del mandato ZP en su conjunto (cuatro años, no seis meses) de crecimiento económico y creación de empleo, así como la extensión de los derechos sociales, y han apreciado sinceridad en las políticas más débiles del Gobierno socialista, como el intento de negociar con ETA o las relaciones con los nacionalistas, porque le han visto rectificar. Piensan, quizás, que Zapatero se ha equivocado de buena fe mientras que Rajoy ha actuado con deslealtad.

En 2004 la diferencia entre PSOE y PP fue de dieciséis escaños. La misma que ahora. No es ningún consuelo para los populares. Si fuese correcta su íntima tesis de que hace cuatro años perdieron por el atentado del 11-M, eso y los errores atribuidos a ZP les tendría que haber dado una victoria indiscutible. Han sido derrotados. Rajoy no puede seguir al frente del centro-derecha español. Ha perdido dos elecciones consecutivas viniendo de gobernar. A Almunia lo quitaron del PSOE porque perdió una vez y estando ya en la oposición. Sólo tengo una duda: si dimitirá él o lo echarán en un congreso extraordinario que habrá de refundar, de nuevo, el Partido Popular. Esta vez, abiertamente, sin dedazo.

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ETA clausura la campaña

José Aguilar | 7 de marzo de 2008 a las 20:45

¿Cree que los partidos han hecho bien en suspender sus mítines finales por el atentado? A mí me parece que sí, porque los mítines son actos festivos y destinados a reafirmarse frente al adversario político, es decir, a dividir (lo que va buscando ETA). Pero reconozco que hay razones para haber seguido como si tal.

¿Y dejar la manifestación unitaria para el lunes? Eso ya no me gusta. Se podía haber hecho mañana, sábado, aunque sea jornada de reflexión: como demostración de unidad y en homenaje al ex concejal socialista cuando aún no ha sido enterrado. El lunes los comentarios sobre los resultados electorales lo llenarán todo.

Por último, ¿cómo puede influir el golpe terrorista en la votación del domingo? ¿Favorecerá al Gobierno o servirá para echarle en cara su proceso de paz?

La muerte del periodismo

José Aguilar | 5 de marzo de 2008 a las 12:00

 

LOS partidos han alcanzado tal estado de paranoia a cuenta del debate Zapatero-Rajoy que llegaron a negociar hasta los espejos de ¡la sala de maquillaje! de cada candidato, lo cual tendrá una influencia decisiva, seguro, en el voto de los españoles. ¿Se puede ser más cretino?

No es para tomárselo a broma. Todo lo que ha rodeado la preparación de los dos debates televisivos ha venido a confirmar que el periodismo entendido como ejercicio de la libertad de expresión, pluralismo y crítica está a punto de fallecer. Los políticos lo han cercado y las empresas editoras y los periodistas lo hemos aceptado. Así están las cosas.

Los debates, en efecto, se han negociado en función de los intereses y las conveniencias de PSOE y PP. Ellos lo han decidido todo sobre el formato del programa y sus circunstancias colaterales, han pactado los asuntos a tratar, han vetado a los periodistas que les ha venido en gana, han encorsetado el debate hasta asfixiarlo, han convertido a los moderadores en vigilantes del cronómetro… Nada que ver con un genero periodístico al servicio de los ciudadanos. Simplemente, la moderna tecnología de la comunicación al servicio de los partidos.

No se trata de un fenómeno aislado. Es congruente con toda esta campaña electoral, que ha llevado al extremo los vicios -desde el punto de vista informativo- ya apuntados en las anteriores. Por ejemplo, las caravanas de informadores que siguen a los candidatos por toda España. Yo lo he hecho varias veces aquí en Andalucía y puedo asegurarles que lo interesante y noticioso nunca estaba en los mítines ni en las ruedas de prensa, sino en los contactos oficiosos con los candidatos y su entorno, los alcaldes de los pueblos y los militantes de base; en los restaurantes y cafés, en las calles y plazas, antes que en la tarima o el polideportivo. De ahí se aprendía más y, por eso, se contaban a lectores y oyentes historias más auténticas y percepciones más ajustadas a la realidad.

¿Qué pasa ahora? Pues que los enviados especiales de los medios informativos “empotrados” en las caravanas no tienen ninguna relación con los líderes, que viajan aparte y a los que no ven más que en las tediosas ruedas de prensa y en los abortivos mítines, precisamente los ámbitos en que lo único que puede registrarse son los mensajes que en cada momento interesa difundir a los partidos, mensajes que con frecuencia constituyen la parte de la historia menos conectada con el periodismo. Los periodistas son, así, correas de transmisión de la política, altavoces de estrategias ajenas, receptores de platos cocinados por los gabinetes de imagen.

Si tienen paciencia, mañana seguimos con el tema. Gracias.

¿Ganó Chaves o ganó Arenas?

José Aguilar | 3 de marzo de 2008 a las 11:17

El debate entre Chaves y Arenas estuvo bien, aunque más centrado en los reproches mutuos que en las propuestas de futuro (salieron a relucir hasta De Juana Chaos y la guerra de Iraq). No fracasó tampoco en audiencia: lo vieron 539.000 andaluces, según unas fuentes, y 780.000 según otras.

Arenas domina mejor la escena y tiene más reflejos para el regate en corto, y eso se hizo patente en los bloques de tiempo dedicados a las infraestructuras y al papel de Andalucía en el Estado de las Autonomías. En los dos anteriores, sobre economía y políticas sociales, Chaves se defendió con firmeza.

¿Como lo vieron ustedes? ¿Ganó el presidente o ganó el candidato? Otra cosa me interesa: ¿hay alguien que pensando que triunfó uno de ellos crea, sin embargo, que las elecciones las ganará el otro?

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¿Quién ganó el debate?

José Aguilar | 26 de febrero de 2008 a las 0:28

Lo mejor que se puede decir de los protagonistas del cara a cara de anoche es que no se hizo largo. Lo peor, que los aparatos de los dos partidos encorsetaron tanto el formato que acabaron transformando el debate en una sucesión de monólogos tasados.

Zapatero y Rajoy estuvieron a gran altura, con la lección bien aprendida acerca de las cuestiones que a cada cual interesaba destacar y de las trampas que había que sortear. Ambos fueron conscientes de que su necesidad más perentoria era no meter la pata: ni excesivamente agresivos, pero firmes, ni demasiado solemnes, pero graves.

El debate ratificó que a Zapatero le quieren más las cámaras de televisión. Rajoy evidenció un punto de mayor nerviosismo, y Zapatero, más desenvoltura. El presidente ganó a los puntos en la puesta en escena de sus mensajes, y el aspirante a sustituirle ofreció algo más de contundencia.

No hubo novedad en los contenidos. Zapatero eludió la confrontación más directa en los ámbitos en los que su gestión flaquea (educación, inmigración, estatutos) y Rajoy rehuyó los fiascos de su trayectoria (11-M, Iraq, políticas sociales). La tensión se disparó, como era previsible, en la lucha contra el terrorismo y el proceso de paz con ETA. En cuanto al otro gran asunto, la economía, hicieron tablas usando trucos: Zapatero se refirió a los datos de toda la legislatura, y Rajoy a los datos de los últimos meses. Había materia para uno y para otro.

Una conclusión: queda partido que jugar antes del 9-M.
Esta es mi opinión a bote pronto. ¿Y la suya?

Fidel se va (¿o no?)

José Aguilar | 20 de febrero de 2008 a las 10:49

Fidel Castro se retira. ¿De verdad o sólo en apariencia? Ya veremos.

Es un personaje que no deja indiferente a casi nadie. O se le quiere o se le odia.

¿Un tirano o el ultimo defensor de verdad de los pobres? Yo me inclino por creerlo un dictador en franca decadencia, pero seguro que hay lectores en desacuerdo.

Creo que habrá cambios en Cuba. Se imponen medidas de choque para aliviar la situación de penuria de los cubanos. ¿Irán acompañadas de apertura política? Salvo en China, parece que el mundo de hoy conduce al capitalismo y la libertad al mismo tiempo. 

¿Cabe pensar en una transición pacífica hacia la democracia? Mi columna de hoy es optimista.

Zapatero, Rajoy y la tensión

José Aguilar | 15 de febrero de 2008 a las 10:55

Zapatero ha cantado: le interesa que haya tensión y a partir del fin de semana va a dramatizar en su campaña.

La estrategia socialista está clara. Para movilizar a la izquierda desencantada, a los indecisos y a los jóvenes conviene agitar el cotarro, o sea, echarle dramatismo y tensión a la política.

¿Quién ha crispado más la vida pública en estos años? ¿Zapatero o Rajoy? Creo que no somos pocos los que pensamos que los dos. De esto escribimos en nuestras columnas del viernes Carlos Colón y yo mismo.

¿Y si muchos ciudadanos hartos de tanta agitación electorera terminan absteniéndose?