Justicia inhumana

José Aguilar | 7 de febrero de 2008 a las 18:34

“Un ramo de flores en su ataúd”, ha dicho el abogado de Carmen Fernández sobre la sentencia del Tribunal Constitucional que obliga a la Junta de Andalucía a pagarle 1,7 millones de euros. Era la “compensación” por no devolverle a sus hijos, como sentenció la Audiencia de Sevilla.

Desgraciadamente Carmen murió hace dos meses. De cáncer. Ha penado con su vida un pecado que cometió en 1996. La Junta le retiró a sus hijos, Iván y Sara, por alcohólica.  Pero se rehabilitó y cuando quiso recuperarlos una maraña de jueces, funcionarios y padres de acogida se lo impidió.

Ha estado doce años pidiendo justicia, y hasta once resoluciones le dieron la razón. Para nada. La Audiencia terminó por decretar que Iván y Sara volvieran con ella, pero, a la vez, decidió que la vuelta era imposible por el bien de los hijos, dado el tiempo transcurrido.

¿Qué clase de Justicia es ésta? ¿El error de una persona da derecho al Estado a destrozar su vida para siempre? ¿O es que los pobres pueden ser despojados de sus hijos y mientras más tiempo pase menos conviene que se los devuelvan?

E difícil no indignarse ante este caso.

¿De qué van los obispos?

José Aguilar | 2 de febrero de 2008 a las 8:00

Los obispos piden a los católicos que no voten a partidos que hayan negociado con terroristas. Vale. ¿Se refiere sólo al PSOE de Zapatero o también al PP de Aznar? Los dos han intentado negociar y los dos han fracasado, por culpa de los terroristas. La doctrina debe ser la misma en los dos casos, ¿no?

Segundo aspecto: la paja y la viga. ¿Le han dicho eso mismo a su colega José María Setién, que estuvo muchos años de obispo -aún lo es, emérito- y se mantuvo equidistante entre las víctimas de ETA y sus verdugos? Todavía en noviembre último hablaba del sufrimiento causado por ETA y del sufrimiento que padece ETA. Éste no sólo negocia con terroristas, sino que los comprende.

Y tercero, los obispos le han dado al PSOE el mejor pretexto para movilizar a los indecisos y defraudados de la izquierda y apelar al voto útil con el argumento de que viene la derecha montaraz y confesional y Zapatero es el único que puede pararla.

Recomiendo las columnas de Alejandro V. García y Pilar Cernuda, hoy, en los periódicos del Grupo Joly, y las mías de hoy y de mañana. Y espero opiniones.

Y dos huevos duros…

José Aguilar | 29 de enero de 2008 a las 11:18

¿Qué les parece la subasta preelectoral de PSOE y PP?

Creo que nos toman el pelo (lo malo es que acierten…). Si ZP promete dos millones de puestos de trabajo, Rajoy dice que creará doscientos mil más. Si uno va a hacer trescientas mil plazas de guardería, el otro lo eleva a cuatrocientas mil. Rajoy anuncia rebajas de impuestos y Zapatero devuelve directamente el dinero a los ciudadanos (como su odiado Bush).

No sé si alguno de ellos tiene credibilidad para que nos traguemos estos anzuelos, pero no me quito la sensación de que intentan comprar nuestros votos. Algo de esto explico en mi columna de hoy.

Mujeres en política

José Aguilar | 25 de enero de 2008 a las 12:29

La presidenta del Parlamento andaluz, Mar Moreno, se queja de que las mujeres que están en política son más “interinas” que los hombres. Vamos, que duran menos en los cargos, y ella cree que es una discriminación más.

En mi columna de hoy la critico. ¿Qué pretende, que sus cargos sean fijos tan sólo por el hecho de ser mujeres? Creo que deben tener las mismas oportunidades que los hombres, ni más ni menos. Si son pésimas gestoras, hay que quitarlas (o mejor aún, no ponerlas), exactamente igual que a los malos gobernantes-hombres.

El feminismo puede llegar a una irracionalidad mayor aún que la de las cuotas: a que las ministras, consejeras y alcaldesas disfruten de una prórroga automática de sus mandatos por puro motivo de sexo (género, si lo prefieren). Yo no estoy de acuerdo.

¿Hay sitio para IU y PA?

José Aguilar | 22 de enero de 2008 a las 10:51

Generalmente echamos la culpa de las crisis de Izquierda Unida y el Partido Andalucista a sus dirigentes.

Es verdad que siempre andan en peleas internas y dando bandazos. Pero ¿es toda la verdad?

Hay algo que me parece más grave, y he tratado de explicarlo en mi columna: ¿no será que no hay espacio para el andalucismo y el postcomunismo en esta sociedad? A unos les ha faltado siempre una clase social a la que representar; a los otros se les cayó encima el Muro de Berlín y son como socialistas, pero más radicales. De eso escribo en mi columna de hoy.

Tal vez no sea suficiente con la sola voluntad para articular una fuerza política.  Todo esto, que conste lo escribo desde el deseo de que no desaparezcan ni IU ni PA. ¿Como lo ven ustedes?

El verso de Gallardón

José Aguilar | 16 de enero de 2008 a las 20:01

Alberto Ruiz Gallardón se definió como un verso suelto dentro del PP. Ahora es ya un verso extraviado. Extraviado por su ambición incontinente y por el temor de Rajoy a disgustar al sector más duro del partido.

No es verdad que se vaya de la política. Si lo tuviera decidido, lo diría y lo haría ya, sin cobijarse en la excusa de que no quiere dañar al partido antes del 9 de marzo. Si gana Rajoy y le ofrece un ministerio, no creo yo que se vaya. Y si pierde, tampoco se va a retirar así como así de la carrera por la sucesión.

Me pregunto si perjudicará mucho a Rajoy privar al PP de un líder muy bien valorado, que lleva doce años ganando elecciones y que tiene imagen de centrista y moderado (también es el líder del PP con mejor imagen… entre los adversarios del PP).

¿Cómo lo ven?

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¿Hace falta una letra para el Himno?

José Aguilar | 12 de enero de 2008 a las 9:32

A mí esto de ponerle una letra al Himno nacional me parece una chuminada.

He escrito en mi columna de hoy que las letras de los himnos recogen hechos belicosos y patrióticos del pasado. ¿Qué sentido tiene inventarse una letra ahora, en pleno siglo XXI?

Claro, así le ha salido al autor de la letra elegida: un aborto políticamente correcto sobre la España plural y unida.

Otra cuestión. ¿Quiénes son esos señores del Comité Olímpico y la SGAE para autodesignarse promotores de una letra para el himno de España?

Mi compañero Alejandro V. García también han escrito su columna sobre el tema, y lo mismo ha hecho Pilar Cernuda.

¿Qué piensan ustedes?

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ETA y los vascos

José Aguilar | 10 de enero de 2008 a las 8:00

La detención de los dos angelitos etarras que pusieron la bomba en el aeropuerto de Barajas y se disponían a poner otra en un centro comercial y financiero de Madrid ha servido también para desnudar a ciertos personajes.

¿Cómo es posible que el Gobierno vasco acepte sin más las sospechas de que ha habido torturas a uno de los detenidos y se cargue la presunción de inocencia… de los guardias civiles que lo detuvieron? ¿Acaso es más creíble la habitual consigna de ETA de denunciar torturas que la versión de los servidores del Estado democrático?

Todavía hay algo que me preocupa más: que vecinos del detenido herido y el pleno municipal se manifiesten contra la detención sin ni siquiera insinuar que, hombre, el muchacho se ha dedicado durante años a facilitar armas y explosivos a otros para que matasen y se preparaba para a matar él mismo?

¿No creen que hay una patología moral en un sector de la población vasca, indiferente ante el sufrimiento de quienes padecen la violencia terrorista y propicia a comprender, si no  a proteger, a los que la ejercen?

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Las rebajas

José Aguilar | 7 de enero de 2008 a las 20:00

Estoy hecho un lío.

Creía que la gente estaba tiesa por la hipoteca, la subida de precios, el aumento del paro… Pero empiezan las rebajas y la ciudad se ha echado a la calle. Mejor dicho, se ha echado al comercio. Las colas en las cajas han sido kilométricas todo el día.

¿No quedamos en que no quedaba un euro tras los dispendios navideños? ¿O es al revés, que andamos cortitos y tenemos que aprovecharnos de las rebajas?

¿Hay crisis o no hay crisis? Y otra pregunta: ¿no es verdad que la marcha de la economía en este mundo globalizado depende cada vez menos de las recetas de unos u otros gobernantes? ¿En qué se diferenciarían Zapatero y Rajoy si ganan las elecciones?

Necesito luz (a ser posible, barata).

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El Rey que cumplió

José Aguilar | 5 de enero de 2008 a las 8:00

ESTOY convencido de que el franquismo no hubiera sobrevivido a su fundador. La sociedad española de los años setenta hubiera estallado de todos modos bajo el corsé de una dictadura obsoleta. Quiero decir: la democracia iba a asentarse en España hiciera lo que hiciera el hombre al que Franco designó para sucederle a título de Rey.Me pregunto, sin embargo, ¿a qué precio? Si Don Juan Carlos no se hubiera propuesto dinamitar desde dentro el régimen franquista, utilizando con habilidad y firmeza su propia legalidad para subvertirla, y se hubiera conformado con el papel que le asignaron, el sistema de libertades se habría impuesto de todos modos, sí, pero a costa de sufrimiento, división e inestabilidad. Tres cosas que aquella España ya no estaba dispuesta a permitirse más.

Tuvo el Rey mucho a su favor. Las fuerzas económicas internas, la Iglesia timoneada por Tarancón y las potencias occidentales rechazaban el continuismo planeado. Encontró aliados fundamentales para su operación en Suárez, Carrillo, Fraga y González. Sobre todo, se halló al frente de una nación hastiada de pelearse consigo misma y dispuesta a enterrar el espíritu de la –última– Guerra Civil, que era un espíritu de victoria y de derrota, y dispuesta a que su historia no fuese más la más triste de todas las historias, como había escrito Gil de Biedma. En fin, que había campo abonado para la transición.

Pero, oigan, había que hacerla y había que patronearla, y en una coyuntura nada propicia, con una inflación de más del 20 por ciento anual y una ETA en su apogeo. don Juan Carlos la dirigió, borrando la ilegitimidad de su origen con la legitimidad de la Constitución de 1978 y, sobre todo, con la legitimidad de ejercicio en aquellos años en que vivíamos permanentemente al borde del abismo. Después, durante cierto día sombrío de febrero de 1981, redondeó la faena investido de jefe de las Fuerzas Armadas, mientras el Gobierno y los representantes del pueblo estaban secuestrados por los que intentaron volvernos violentamente atrás, a un pasado de odio y vergüenza.

Entonces se granjeó el respeto y la admiración de la inmensa mayoría, que continúan intactos, por encima de los defectos personales y las malas compañías, y más allá de los planteamientos ideológicos de quienes de buena fe estiman a la Monarquía una reliquia de otros tiempos y de las maniobras, de malísima fe, de quienes la cuestionan por puro afán de desestabilización y río revuelto. El ruido que se ha producido en torno a la figura del Rey, aunque molesto, sufre una rotunda insignificancia desde el punto de vista social, político e histórico. La razón es sencilla: no se olvida lo que hizo cuando debió hacerlo. Aunque sólo fuese cumplir con su deber.