José Aguilar2 de enero de 2008 a las 10:48 am
He escrito hoy en mi columna sobre la concentración promovida por los obispos en defensa de la familia cristiana.
No tengo nada contra esa manifestación. Están en su derecho al celebrarla. Y yo a discrepar de sus argumentos.
¿Qué es eso de que la democracia están en peligro? ¿No pueden aceptar que hay otros tipos de familia distintos del tradicional? ¿Acaso se obliga a los católicos a divorciarse o a abortar? ¿Por qué pretenden que su moral y sus convicciones más íntimas se conviertan en ley?
¿Este Gobierno que les ha incrementado los ingresos en la declaración de la renta persigue a la familia y a la Iglesia y el de Aznar, que gobernó sin cambiar la ley del aborto y la del divorcio, sí favorecía a la familia cristiana?
José Aguilar24 de diciembre de 2007 a las 8:00 am
¿Son entrañables estas fiestas navideñas o son odiosas?
¡Menuda papeleta! Pocas cosas de la vida cotidiana concitan una división de opiniones tan radical.
Algunos las defienden a muerte porque permiten la reunión con la familia, afloran los mejores sentimientos, se come y se bebe como nunca, hay paga extra, las calles se iluminan y la gente parece más contenta y amable (el famoso espíritu navideño).
Otros las atacan casi por los mismos motivos: hay que aguantar el coñazo de la familia, hartarse de comer y beber hasta sin ganas, gastar mucho dinero y soportar un derroche de sentimentalismo barato y artificioso.
Algo digo yo en mi columna de hoy en el periódico, pero me interesa conocer la opinión de ustedes. ¿La viven como tormento o como felicidad? ¿Entrañable o detestable, la Navidad?