Archivos para el tag ‘Griñán’

El final de Zapatero

José Aguilar | 28 de mayo de 2010 a las 11:37

LA mañana en que el banco azul del Congreso de los Diputados, el que ocupa el Gobierno, era la mejor imagen de la desolación -vean la foto-, como la crónica de un fin de época plasmada en un solo instante, Griñán apuntilló a Zapatero con un lapsus de los que hacen historia.

En Madrid, en el Congreso, donde Zapatero rehuyó el cuerpo a cuerpo dialéctico en defensa de su tijeretazo arrojando a los leones a la vicepresidenta Salgado después de haberla dejado por mentirosa, el Gobierno se quedó solo y el catalán Duran Lleida firmó su sentencia demorada al otoño: elecciones anticipadas cuando no pueda sacar adelante los presupuestos generales de 2011. En Sevilla, en el Parlamento, el presidente de la comunidad más importante gobernada en solitario por los socialistas, le endiñaba a ZP un leñazo involuntario que redondeó la jornada más negra en mucho tiempo.

“Que Zapatero sea malo no les convierte a ustedes en buenos”, replicó Pepe Griñán a Javier Arenas entre el regocijo de los diputados del PP y la estupefacción de los diputados del PSOE. No lo dijo en condicional, no dijo “si Zapatero fuese malo…”, dijo lo que ustedes acaban de leer. Eso es lo que figurará en el diario de sesiones de la Cámara: Griñán proclamó que el presidente del Gobierno de España es malo. No que esté signado por la maldad personal, se supone, sino que su gestión es mala para España, aunque la del PP sería aún peor. Traicionado por el subconsciente, apuntó, sin embargo, al pensamiento consciente de una amplia franja del electorado, quizás decisiva, que se debate entre ZP y Rajoy como si temiera escoger entre Guatemala y Guatepeor.

Pero el lapsus de Griñán conecta también con una idea que sostiene la gran mayoría de los dirigentes y cuadros del Partido Socialista: el tiempo de Zapatero se ha terminado. Su pérdida de credibilidad es tan fuerte, y tan irreversible, que ni siquiera cabe albergar la remota esperanza de que un amago de salida de la crisis le permita remontar el vuelo al final del mandato. ZP está amortizado. Con él al frente las elecciones están perdidas de antemano. Si CiU y PNV vetan los presupuestos próximos, habrá que disolver las Cortes, adelantar las elecciones generales y poner a otro candidato (Rubalcaba, Blanco, Chaves…).

Ahora bien, ¿quién se atreve a ser el primero en decírselo? La experiencia indica que nadie. En organizaciones tan jerarquizadas y eclesiales el líder supremo puede ser íntimamente rechazado por los que le rodean y no percibir, sin embargo, más que vítores y aclamaciones. Ninguno da la cara hasta no saber de modo fehaciente que no se la van a partir. Pero todos aguardan a que algún incidente exterior haga caer al aclamado. Sólo entonces verá lo solo que estaba.

Que lo explique ZP

José Aguilar | 18 de junio de 2009 a las 11:29

SE ve que Zapatero no es rencoroso. Al menos con los discrepantes que no pertenecen al PSOE. El martes, en Barcelona, saludó con especial efusividad al republicano-nacionalista Carod-Rovira, el aliado que más quebraderos de cabeza le causó en la anterior legislatura:

  • No se te ve por Madrid.
  • Es que no dais nada en Madrid.
  • Pronto, pronto…

De José Luis a Josep Lluís. Zapatero no se quedó ahí. En su discurso inaugural de la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat aseguró que el nuevo sistema de financiación autonómica estará listo en una o dos semanas y garantizó que con él Cataluña recibirá una aportación por encima de la media española. Teniendo en cuenta que ya en este ejercicio de 2008 la Generalitat está percibiendo más inversión para infraestructuras que el resto de las comunidades -en aplicación de su Estatuto de Autonomía, aun estando pendiente la decisión sobre su constitucionalidad-, se puede decir que Cataluña va a ver satisfecha su vieja reivindicación de reducir los niveles de solidaridad que como comunidad rica le corresponden. Interesante relectura de la ideología socialista, sin duda.

Pero es que ayer le tocó turno a José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía, que fue recibido en la Moncloa y que salió de la entrevista en estado de euforia. “Andalucía será la comunidad autónoma que recibirá más inversión del Estado en los próximos años. Así me lo ha dicho el presidente del Gobierno y así ha de ser”, dijo. Aunque una cosa son las inversiones públicas y otra los recursos derivados del sistema de financiación, lo que se deduce es que ZP tiene entre sus planes favorecer a Cataluña y Andalucía, curiosamente los dos graneros electorales de los socialistas en periodo de decrecimiento.

¿Cómo se lo van a tomar las demás autonomías? Algunas, mal. No olvidemos que meses atrás ZP recibió a los presidentes de Madrid y la Comunidad Valenciana, Aguirre y Camps, y ambos se declararon igualmente satisfechos de las promesas escuchadas. Da la impresión de que Zapatero le dice a cada uno aquello que quiere oír. Pero la cuadratura del círculo no puede ser, y lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible, según frase redonda que se atribuye a media docena de personajes: si unos ganan más que la media, otros han de ganar por debajo de la media (de lo contrario, no habría media, eso es de cajón).

No se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo. Tampoco se puede contentar a todo el mundo. Con los antecedentes que hay y con las perspectivas que quedan apuntadas por ZP parece claro que el nuevo sistema de financiación autonómica no va a ser aceptado por todos. Y los descontentos no van a ser sólo los del PP.

Aún es pronto para juzgar a Griñán, pero…

José Aguilar | 7 de mayo de 2009 a las 19:55

AÚN es pronto para saber si las palabras del presidente Griñán en su debate de investidura se ven acompañadas por los hechos en su práctica de gobernante. Demasiado pronto para deducir si comprende y asume la diferencia entre la continuidad con Chaves -inevitable- y el continuismo, evitable si la dosis de firmeza y personalidad pesa más que los obstáculos de los intereses creados.

En materia de reclutamiento y composición del alto funcionariado, José Antonio Griñán se propuso tres cosas: adelgazar una Administración realmente bulímica e ineficiente, primar el mérito y la capacidad a la hora de designar a los altos cargos, y despolitizar la función pública reservando ciertos puestos a funcionarios de carrera. Tres cosas que se resumen en una; a saber: restar importancia al carné del PSOE -o la adhesión manifiesta e interesada, que es como el carné de los oportunistas y de los cobardes- como criterio decisivo en los nombramientos.

Se trata de un programa a medio plazo, claro, pero, dado que Griñán lleva unos cuantos años en la Junta y conoce su problemática al dedillo, cabría esperar que sus primeros pasos en la presidencia emitieran algunas señales de por dónde pretende caminar. No está siendo así. Había algo que estaba en su mano de manera directa e inmediata: reducir el número de consejerías, algunas de las cuales se sustentan sobre competencias menores, perfectamente asumibles por otras, y cambiar los métodos selección de sus titulares, sin tanto equilibrio provincial ni tanta consulta al partido. Lo primero no lo ha hecho; lo segundo lo ha reducido al fichaje de Rosa Aguilar, su gran apuesta personal en un Gabinete de equilibrismos y compensaciones variopintas.

Todavía son pocas las decisiones organizativas y los nombramientos de segundo nivel en el nuevo Gobierno, pero los indicios apuntan a que los consejeros tampoco van a reorganizar sus organigramas para insuflarles más austeridad y más racionalidad y que van a designar sus altos cargos siguiendo los procedimientos y baremos habituales: lealtad partidaria, ajuste de cuentas interno y nada de funcionarios. Lo que se contaba aquí abajo ayer acerca de la profesora de danza encumbrada a número tres de la Consejería de Agricultura resulta inquietante. Habrá que aguardar el cierre del carrusel de nombramientos y ver cómo funcionan los nuevos, y las nuevas.

Aún es pronto, ciertamente, para juzgar una andadura que acaba de iniciarse. Lo que pasa es que estas primeras medidas suelen reflejar un talante sobre la forma de gobernar y, además, tienen efectos mucho más inmediatos y visibles que, por ejemplo, los planes anti crisis. Aún es pronto, pero…

Chaves se va

José Aguilar | 6 de abril de 2009 a las 10:25

Después de diecinueve años mandando en Andalucía, Manuel Chaves regresa al sitio de donde vino: a la política nacional, ahora como vicepresidente del Gobierno. Zapatero ha querido darle peso político a un gobierno anoréxico, devorado por la crisis y por su propia inconsistencia. Al mismo tiempo, se empieza a solventar la sucesión de Chaves en la Junta, que era un conflicto pendiente entre ambos. El sucesor aquí será José Antonio Griñán, amigo íntimo de Chaves y político solvente, aunque no supone precisamente una renovación (tiene unos meses menos que Manuel Chaves). De eso trata mi columna de hoy.

Preguntas. ¿Servirá de algo que Chaves acuda al Gobierno? ¿Se va Chaves porque sabía que iba a perder las elecciones en Andalucía? ¿Griñán es mejor para la Junta que María del Mar Moreno?