¿Entrañables o detestables?
¿Son entrañables estas fiestas navideñas o son odiosas?
¡Menuda papeleta! Pocas cosas de la vida cotidiana concitan una división de opiniones tan radical.
Algunos las defienden a muerte porque permiten la reunión con la familia, afloran los mejores sentimientos, se come y se bebe como nunca, hay paga extra, las calles se iluminan y la gente parece más contenta y amable (el famoso espíritu navideño).
Otros las atacan casi por los mismos motivos: hay que aguantar el coñazo de la familia, hartarse de comer y beber hasta sin ganas, gastar mucho dinero y soportar un derroche de sentimentalismo barato y artificioso.
Algo digo yo en mi columna de hoy en el periódico, pero me interesa conocer la opinión de ustedes. ¿La viven como tormento o como felicidad? ¿Entrañable o detestable, la Navidad?

