José Aguilar2 de junio de 2008 a las 5:17 pm
El panorama se ha despejado. Los críticos a Mariano Rajoy no han sido capaces de presentar un candidato alternativo. Juan Costa no alcanza esa categoría. Pertenece al sector pijo del PP, sin simpatía entre las bases y nulo carisma. Creo que han decidido aplazar la batalla, castigando a Rajoy con un voto en blanco en el congreso de este mes o con cualquier otra maniobra, y esperar a que caiga solo, cuando vuelva a perder las elecciones parciales que se avecinan (gallegas, vascas y europeas). En realidad, hay pocos “marianistas” entusiastas y los barones que le apoyan lo hacen como mal menor. De esto escribo en mi columna de mañana en el Grupo Joly. ¿Habrá otra candidatura en el congreso? ¿Saldrá reforzado Rajoy? ¿Llegará a ser el candidato en 2012?
José Aguilar12 de mayo de 2008 a las 6:49 pm
El liderazgo de Mariano Rajoy en el PP sigue deteriorándose.
El paso atrás de María San Gil es más preocupante que las renuncias de Zaplana y Acebes. Primero, porque éstos se han ido antes de que los echen, mientras San Gil podría seguir si quisiera. Segundo, porque se va alegando motivos ideológicos y de estrategia, no por ambiciones insatisfechas. Y tercero, porque es una persona muy querida, dentro y fuera del PP, y una referencia cívica y moral para la sociedad.
Rajoy está abducido por los problemas de partido, desaparecido como jefe de la oposición y empeñado en una “limpia” interna que a lo mejor debiera haber empezado por él mismo, después de haber perdido las elecciones dos veces.
¿Llegará como candidato a 2012 o lo quitarán en cuanto el PP pierda las elecciones autonómicas y europeas que están pendientes? ¿Sería mejor como candidato Francisco Camps o Esperanza Aguirre? Porque Rato no piensa en volver….
José Aguilar11 de marzo de 2008 a las 7:07 pm
Mariano Rajoy ha adelantado el congreso del PP y anunciado que se presentará a la reelección con un equipo propio.
Creo que es lo más acertado. Lo mejor para su partido. Puede haber otros candidatos y de este modo el centroderecha español vivirá un congreso vivo, abierto y sin tutelas. Hasta ahora cada presidente ha designado a su sucesor. El dedazo no es buen método.
¿Habría convenido más que Rajoy se fuera a su casa tras la segunda derrota ante Zapatero o que continuara con los Acebes, Zaplana, etcétera?
José Aguilar10 de marzo de 2008 a las 1:01 am
LO más destacado de las elecciones de ayer a efectos de la gobernación de España y del sistema político: Zapatero ha ganado las elecciones y Rajoy ha finiquitado su carrera política, y el bipartidismo se ha afianzado como nunca. La participación ha estado en torno al 75%, como hace cuatro años, dentro de la franja de las más altas de la democracia.Empecemos por lo segundo. Entre socialistas y populares acaparan el 84% de los votos emitidos, más que en ninguna otra legislatura (más de tres puntos porcentuales por encima de las de 2004). De hecho, los dos partidos aumentan sus escaños con respecto a los que tenían: cinco el PSOE, y cinco también el PP. “Dejan” para las minorías apenas 27 escaños de un total de 350. A ello han contribuido una legislatura muy crispada y una campaña electoral personalista y nucleada en torno a los dos debates televisivos. Pero la causa, creo yo, es más profunda: los ciudadanos se han cansado de las exigencias nacionalistas y han buscado mayorías estables.¿Por qué ha triunfado Zapatero? Se puede formular la pregunta de otra manera:¿Por qué ha fracasado Rajoy? Básicamente, porque ha hecho una oposición radical. La gente ha vivido ciertas situaciones con preocupación, pero no han comprado la visión apocalíptica del PP: no han creído que España fuera a romperse, ni han pensado que Zapatero traicionase a las víctimas del terrorismo ni, últimamente, han aceptado que la desaceleración económica sea una crisis de depresión profunda.Por el contrario, los ciudadanos han premiado la bonanza del mandato ZP en su conjunto (cuatro años, no seis meses) de crecimiento económico y creación de empleo, así como la extensión de los derechos sociales, y han apreciado sinceridad en las políticas más débiles del Gobierno socialista, como el intento de negociar con ETA o las relaciones con los nacionalistas, porque le han visto rectificar. Piensan, quizás, que Zapatero se ha equivocado de buena fe mientras que Rajoy ha actuado con deslealtad.
En 2004 la diferencia entre PSOE y PP fue de dieciséis escaños. La misma que ahora. No es ningún consuelo para los populares. Si fuese correcta su íntima tesis de que hace cuatro años perdieron por el atentado del 11-M, eso y los errores atribuidos a ZP les tendría que haber dado una victoria indiscutible. Han sido derrotados. Rajoy no puede seguir al frente del centro-derecha español. Ha perdido dos elecciones consecutivas viniendo de gobernar. A Almunia lo quitaron del PSOE porque perdió una vez y estando ya en la oposición. Sólo tengo una duda: si dimitirá él o lo echarán en un congreso extraordinario que habrá de refundar, de nuevo, el Partido Popular. Esta vez, abiertamente, sin dedazo.
José Aguilar26 de febrero de 2008 a las 12:28 am
Lo mejor que se puede decir de los protagonistas del cara a cara de anoche es que no se hizo largo. Lo peor, que los aparatos de los dos partidos encorsetaron tanto el formato que acabaron transformando el debate en una sucesión de monólogos tasados.
Zapatero y Rajoy estuvieron a gran altura, con la lección bien aprendida acerca de las cuestiones que a cada cual interesaba destacar y de las trampas que había que sortear. Ambos fueron conscientes de que su necesidad más perentoria era no meter la pata: ni excesivamente agresivos, pero firmes, ni demasiado solemnes, pero graves.
El debate ratificó que a Zapatero le quieren más las cámaras de televisión. Rajoy evidenció un punto de mayor nerviosismo, y Zapatero, más desenvoltura. El presidente ganó a los puntos en la puesta en escena de sus mensajes, y el aspirante a sustituirle ofreció algo más de contundencia.
No hubo novedad en los contenidos. Zapatero eludió la confrontación más directa en los ámbitos en los que su gestión flaquea (educación, inmigración, estatutos) y Rajoy rehuyó los fiascos de su trayectoria (11-M, Iraq, políticas sociales). La tensión se disparó, como era previsible, en la lucha contra el terrorismo y el proceso de paz con ETA. En cuanto al otro gran asunto, la economía, hicieron tablas usando trucos: Zapatero se refirió a los datos de toda la legislatura, y Rajoy a los datos de los últimos meses. Había materia para uno y para otro.
Una conclusión: queda partido que jugar antes del 9-M.
Esta es mi opinión a bote pronto. ¿Y la suya?
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José Aguilar15 de febrero de 2008 a las 10:55 am
Zapatero ha cantado: le interesa que haya tensión y a partir del fin de semana va a dramatizar en su campaña.
La estrategia socialista está clara. Para movilizar a la izquierda desencantada, a los indecisos y a los jóvenes conviene agitar el cotarro, o sea, echarle dramatismo y tensión a la política.
¿Quién ha crispado más la vida pública en estos años? ¿Zapatero o Rajoy? Creo que no somos pocos los que pensamos que los dos. De esto escribimos en nuestras columnas del viernes Carlos Colón y yo mismo.
¿Y si muchos ciudadanos hartos de tanta agitación electorera terminan absteniéndose?
José Aguilar29 de enero de 2008 a las 11:18 am
¿Qué les parece la subasta preelectoral de PSOE y PP?
Creo que nos toman el pelo (lo malo es que acierten…). Si ZP promete dos millones de puestos de trabajo, Rajoy dice que creará doscientos mil más. Si uno va a hacer trescientas mil plazas de guardería, el otro lo eleva a cuatrocientas mil. Rajoy anuncia rebajas de impuestos y Zapatero devuelve directamente el dinero a los ciudadanos (como su odiado Bush).
No sé si alguno de ellos tiene credibilidad para que nos traguemos estos anzuelos, pero no me quito la sensación de que intentan comprar nuestros votos. Algo de esto explico en mi columna de hoy.
José Aguilar16 de enero de 2008 a las 8:01 pm
Alberto Ruiz Gallardón se definió como un verso suelto dentro del PP. Ahora es ya un verso extraviado. Extraviado por su ambición incontinente y por el temor de Rajoy a disgustar al sector más duro del partido.
No es verdad que se vaya de la política. Si lo tuviera decidido, lo diría y lo haría ya, sin cobijarse en la excusa de que no quiere dañar al partido antes del 9 de marzo. Si gana Rajoy y le ofrece un ministerio, no creo yo que se vaya. Y si pierde, tampoco se va a retirar así como así de la carrera por la sucesión.
Me pregunto si perjudicará mucho a Rajoy privar al PP de un líder muy bien valorado, que lleva doce años ganando elecciones y que tiene imagen de centrista y moderado (también es el líder del PP con mejor imagen… entre los adversarios del PP).
¿Cómo lo ven?