El auge de los ciberdelitos

Jorge Muñoz | 4 de junio de 2017 a las 2:00

ciberdelitos

Los delitos relacionados con el uso de internet y de las nuevas tecnologías siguen creciendo, año tras año, como consecuencia de una mayor utilización de estos medios para nuestro día a día. El fiscal Juan Enrique Egocheaga, que además de fiscal delegado de Anticorrupción es uno de los dos fiscales de Sevilla encargados de la coordinación, auxilio y visado de los delitos relacionados con la criminalidad informática –el otro es Francisco Sánchez Mellado–, explica que la curva de este tipo de delitos es ascendente, cada año va a más, porque cada vez los ciudadanos están “más enganchados a internet”.
El incremento no es de la criminalidad en sí misma, sino que procede del hecho de que “nuestro día a día está cada vez más vinculado a lo online”, como por ejemplo a la hora de hacer las gestiones bancarias, en las que las oficinas están dando paso a una mayor presencia de las gestiones a través de internet y de los smartphones.
El fiscal señala que la página del Instituto de Ciberseguridad Nacional (Incibe) debería ser de “lectura obligatoria para todo el mundo”, dado que en la misma se recogen una serie consejos y precauciones que todos los usuarios deberían tener en cuenta a la hora de usar estas nuevas tecnologías. En cualquier caso, Egocheaga destaca que los usuarios de la red deben aplicar ante todo el “sentido común”, al igual que cuando los usuarios acceden al comercio convencional para, de esta forma, ver la reputación de la empresa y sobre todo “sospechar cuando te ofrecen unas zapatillas de marca a 20 euros”, por cuanto puede tratarse de una falsificación.
En cuanto a los principales delitos informáticos que se registran en Sevilla, el fiscal destaca los daños informáticos, como los ataques de hackers que asaltan los servidores de empresas o hacer caer una página web; los accesos no autorizados, en los que no tienen por qué robar nada pero sí hay un descubrimiento y revelación de secretos. También se han detectado casos de pishing, estafas relacionadas con una transferencia de una cuenta no autorizada o cargos online no autorizados.
De la misma forma, se han detectado casos de child grooming, el acoso a través de la red a menores de entre 13 y 16 años, que pueden derivar en encuentros físicos y abusos, o limitarse sólo a la obtención de imágenes. Y también se han realizado actuaciones por la piratería online o por amenaza, injurias y calumnias a través de la red.
Pero el “mayor índice” de delitos que generan calificaciones y escritos de acusación por parte de la Fiscalía de Sevilla está relacionada con la pornografía infantil. El año pasado se presentaron 25 calificaciones –escritos de acusación– contra personas imputadas por este delito, que castiga la creación y distribución de pornografía infantil y lleva aparejada la pena de uno a cinco años de prisión, mientras que la mera posesión de este material pedófilo se castiga con penas de entre tres meses y un año de prisión. La creación de pornografía infantil supone el 90% de los casos de pedófilos, puesto que para poder intercambiar los archivos debe disponer de ese material, precisa el fiscal.
En cuanto a los delitos relacionados con el acoso a menores de edad, Juan Enrique Egocheaga destaca el cibergrooming –artículo 183 del Código Penal, que castiga con penas de dos a seis años al que realice actos de carácter sexual con un menor de 16 años– y el sexting, cuando se consiguen fotos íntimas enviadas por la red. El fiscal explica que en Sevilla se han dado varios casos de sexting, pero de contacto físico sólo ha habido uno en los últimos años.
El representante del Ministerio Público apunta además que en el último año se han presentado muchas denuncias por descubrimiento y revelación de secretos, por usar fotos sin el consentimiento del afectado, generalmente de contenido íntimo.
Este delito aparece tipificado en el artículo 197.7 del Código Penal, que sanciona con penas de tres meses a un año de cárcel o multa de seis a doce meses a quien “sin autorización de la persona afectada, difunda, revele o ceda a terceros imágenes o grabaciones audiovisuales de aquélla que hubiera obtenido con su anuencia en un domicilio o en cualquier otro lugar fuera del alcance de la mirada de terceros, cuando la divulgación menoscabe gravemente la intimidad personal de esa persona”.
Por último, la Fiscalía de Sevilla también investigó un caso relacionado con una aplicación para teléfonos móviles, en concreto de linterna, en la que al descargarla se suscribía al usuario del teléfono móvil a contenidos premium, lo que le acarreaba un coste de entre 20 y 30 euros. La aplicación se retiró de la tienda de aplicaciones tras la denuncia.
En estos casos, la Fiscalía suele actuar coordinándose para sumara estos delitos menores y reunir a un grupo de afectados –pueden ser 100 o 200– para acumular la investigación en un juzgado único y por un delito grave. La Fiscalía recuerda que “siempre es importante denunciar” cuando se produce una estafa en la red.


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