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El amor en tiempos de política

Jorge Muñoz | 3 de julio de 2016 a las 5:00

COMIENZA JUICIO CONTRA EXALCALDESA DE BORMUJOS ANA HERMOSO

Ha sido sin duda y por varios motivos el juicio de la temporada en Sevilla, del año judicial que está a punto de cerrarse. La ex alcaldesa de Bormujos Ana Hermoso (PP) se ha sentado el banquillo de los acusado para responder de un cargo de cohecho, por haber aceptado supuestamente un bolso de Loewe a cambio de dar su voto a una moción de censura presentada en enero de 2005.
A lo largo de dos días, la propia ex alcaldesa ha reiterado su versión de los hechos, que en estas páginas hemos calificado como la Loewe story, y que básicamente consiste en defender que el regalo era ajeno a la moción de censura y se enmarca en la relación amorosa que en aquella época Ana Hermoso mantenía con el empresario Jesús Calvo Soria, imputado en la trama Gürtel. Hermoso y Calvo sitúan el inicio de ese romance dos años antes de la moción de censura, en concreto, en el año 2003, cuando Calvo se trasladó a la localidad sevillana para hacer unos sondeos y catas electorales con motivo de las elecciones municipales. Y del contacto, del roce, surgió el amor, el amor en los tiempos de política, un amor que Ana Hermoso confesó que “le ha salido muy caro”, tanto desde el punto de vista personal, como profesional, al afectar a su carrera política.
Como reconoció el propio fiscal del caso, el empresario es “una mina” como testigo para la defensa, tanto que el fiscal confesó que le habría gustado tenerlo como testigo de cargo. Su desparpajo a la hora de explicar ante el jurado cómo inició y mantuvo una “relación discreta” con Ana Hermoso, que por entonces seguía casada, quedó patente cuando le preguntó al representante del Ministerio Público si él había mantenido “relaciones discretas”.
La causa contra la ex alcaldesa no sólo se ha desmontado por el testimonio de Jesús Calvo y el de los otros testigos que han comparecido en la vista oral, incluido Eusebio Gaviño, el empresario condenado por el cohecho del caso Camas, el intento de comprar la voluntad de otra edil de esta localidad para que votara a favor de determinados proyectos urbanísticos. Gaviño, que es el artífice de la grabación de la conversación en la que Ana Hermoso admitía que el bolso fue una dádiva por su apoyo a la moción de censura, se retractó en la vista oral al corroborar la versión de que fue un regalo amoroso. En la fase de instrucción había dicho que el regalo fue “un premio” por el apoyo político a la moción que devolvió la alcaldía a su primo Baldomero Gaviño.
El juicio de Hermoso se desinfló hace unos meses, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) decidió, a instancias de su defensa, expulsar del procedimiento la grabación al entender que se había vulnerado su derecho a no declarar contra sí misma, por cuanto la grabación se había realizado de forma subrepticia. Ahí se acabó el caso Bormujos.
¿Y qué pruebas tiene que valorar el jurado? Básicamente los testimonios que se han rendido en el juicio, donde no hay ningún testigo que haya sido capaz de contradecir la versión de la ex alcaldesa.
La Fiscalía, que mantuvo la petición de condena de un año de cárcel para Ana Hermoso, planteó a los nueve miembros del jurado popular que deberán valorar a la hora de emitir su veredicto si la acusada optó por la teoría del regalo amoroso al tener que elegir entre “admitir un delito o admitir una infidelidad en un matrimonio que estaba roto”.
El jurado, que no es experto en derecho, tiene que aplicar sobre todo el sentido común a la hora de enjuiciar el caso. Y aquí es donde se plantean ciertas dudas que favorecen a Ana Hermoso. ¿Alguien se dejaría sobornar por un bolso que, aunque sea de marca, está valorado en sólo 180 euros? En la respuesta que se dé a esta cuestión está la clave del proceso. Una de dos: o el regalo que el empresario hizo a Ana Hermoso era sólo la anécdota, la punta del iceberg, o habría que dar crédito a la teoría de la Loewe story porque realmente es muy difícil pensar que una concejal puede aceptar un simple bolso como soborno, sin que haya por medio mayores recompensas…
Este caso guarda muchos paralelismos con el denominado caso de los trajes, por el que fue juzgado el ex presidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps, finalmente absuelto por el jurado en una sentencia luego confirmada por el Tribunal Supremo. Camps y el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa fueron acusados de un delito de cohecho impropio, por haber aceptado supuestamente regalos de la trama Gürtel mientras la red lograba contratos a dedo por cerca de ocho millones de euros.
La juez Mercedes Alaya, que preside el jurado, planteará mañana el objeto del veredicto, las preguntas a las que deberán dar respuesta los ciudadanos para llegar determinar la inocencia o culpabilidad de Ana Hermoso. Sólo queda escuchar a la Justicia del pueblo.

 

VISTO PARA SENTENCIA

 

La edil procesada de Participa Sevilla

*El juez José Ignacio Vilaplana, que refuerza el juzgado de los ERE, ha procesado esta semana a la concejal de Participa Sevilla Cristina Honorato por la ocupación de una sucursal del banco de Santander en la Campana. La edil reaccionó al auto del magistrado con cierto orgullo podemita, al afirmar que “no es igual estar acusada por robar que por defender los derechos” de los ciudadanos. Evidentemente, son cuestiones distintas. Pero el procesamiento de la concejal tampoco es para sacar pecho y colgarse una medalla. No olvidemos que el juez atribuye a la concejal y a los otros 11 acusados por participar en el asalto delitos de desórdenes públicos y desobediencia a la autoridad, pero lo más grave es el relato de los hechos que recoge el auto, que el propio juez califica como una “constante actitud de acoso, hostigamiento y provocación” hacia el vigilante de seguridad y los empleados del banco, trabajadores al fin y al cabo. No parece adecuado ni propio de un miembro de la corporación participar en unos hechos presuntamente delictivos como los que describe el instructor. El juez sostiene que además de proferir numerosos insultos y reproches a los empleados del banco, se pusieron a comer en el suelo de la sucursal, dejando tirados “los desperdicios y las basuras”. De la misma forma, cuando la Policía les instó a abandonar el banco, se negaron, lo que obligó al desalojo por la fuerza del local. Lo dicho, no parece un buen ejemplo para un miembro de la corporación.

La juez alaya sigue dando titulares

*Alaya sigue manejando perfectamente los tiempos informativos, aunque ya no controle las macrocausas. La juez aprovechó que presidía el jurado que enjuiciaba a Ana Hermoso para pedir a los legisladores que excluyan de la competencia del jurado popular el delito de cohecho, dado que se trata de delitos muy complejos y técnicos, que hacen que sea muy difícil de comprender a personas legas en Derecho. No le falta razón a la magistrada visto lo visto.

Alaya volvió a brillar

Jorge Muñoz | 30 de junio de 2016 a las 5:00

 

COMIENZA JUICIO CONTRA EXALCALDESA DE BORMUJOS ANA HERMOSO

Tengo que reconocer que Alaya volvió a brillar en su estreno ayer en el juicio por la Loewe story, el caso del presunto cohecho que según la ex alcaldesa de Bormujos no es más que una historia de amor, la de una relación llevada en secreto y en la que recibió como regalo de su pareja un bolso de marca. La juez Mercedes Alaya, la instructora implacable, se estrenó como presidenta de un tribunal del jurado popular, en el que nueve ciudadanos deben emitir un veredicto de inocencia o de culpabilidad.

La verdad es que Alaya no defraudó. Es más, la juez gustó y mucho, como los buenos toreros cuando saben que están realizando una faena magistral y cuentan con el beneplácito de la plaza. La juez destacó por su forma de dirigir el interrogatorio de la acusada y de los principales testigos de este caso que, por cierto, se fue desinflando conforme pasaban los minutos.
En el ambiente se palpaba que la magistrada se sentía bastante cómoda dirigiendo el juicio, a tenor de cómo intervenía la propia juez y las preguntas que hacía. Alaya mantuvo la iniciativa y se mostró muy participativa, quizás rememorando su etapa como instructora, en la que debía interrogar a muchos imputados en las distintas macrocausas que investigó. No faltaron momentos de tensión, como cuando declaró impertinentes las preguntas del fiscal y la acusación del PSOE, que querían introducir en el interrogatorio la grabación de la conversación que el TSJA declaró nula y por tanto expulsada del procedimiento, lo que implicaba que dicha conversación no podía ser escuchada por los miembros del jurado. Paradójico resultaba que Alaya, que en su día admitió esta prueba de cargo –la principal que había contra Ana Hermoso–, tuviera que recordarles a las partes que no podían preguntar sobre este extremo, al menos si lo hacían directamente, proponiendo a las partes que plantearan la cuestión de forma genérica.
Al final fue la propia juez la que preguntó a la ex regidora si en alguna ocasión reconoció al empresario Gaviño –sin mencionar dicha escucha– que el bolso lo recibió como compensación por su apoyo a la moción de censura.
A Alaya no le faltó la contundencia de la que hacía gala en su juzgado, como cuando le recordó a la acusada que fue su propia defensa la que introdujo en la causa aspectos de su vida privada, ni tampoco la ironía, como cuando le dijo al empresario Jesús Calvo Soria que si era una persona tan “discreta” como había dicho por qué entregó el bolso en una cena en la que había al menos otras cuatro personas.
El estreno de Mercedes Alaya como presidenta de un jurado estuvo a la altura de las expectativas. Les adelanto que la juez dará muchas buenas tardes en la plaza de la Audiencia de Sevilla.

Alaya y la ‘Loewe story’

Jorge Muñoz | 3 de diciembre de 2015 a las 6:00

La juez Mercedes Alaya, en el tribunal del caso Contsa.

La juez Mercedes Alaya, en el tribunal del caso Contsa.

Si el juicio contra la ex alcaldesa de Bormujos Ana Hermoso (PP) por el presunto soborno del bolso de Loewe era ya de por sí interesante por la materia de que trata –una regidora acusada de cohecho que alega en su defensa una historia de amor, la loewe story–, acaba de subir su expectación al conocerse que la implacable Mercedes Alaya será la juez que presidirá este juicio. No es la primera vez que Alaya, ahora destinada como magistrada en la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla, entra en juicio. La hemos visto, por ejemplo, en el juicio por la estafa de Contsa, pero sí será la primera vez que la magistrada dirige una vista oral de estas características en la Audiencia de Sevilla.

Hace ya muchos años, en concreto en 2002, este reportero de tribunales tuvo la oportunidad de presenciar a Alaya en acción, dirigiendo un juicio, aunque en aquellas fechas la magistrada no tenía la popularidad de hoy. Era una juez de Instrucción más de los 20 que hay en Sevilla, aunque ya apuntaba maneras. En aquel juicio de faltas, se sentaban en el banquillo de los acusados siete taxistas, algunos de ellos dirigentes de alguna asociación del gremio, imputados por haber insultado al entonces delegado de Tráfico, Blas Ballesteros (PSOE), con aquella raya de tiza que dibujaron en el suelo. La sala estaba abarrotada de compañeros de los taxistas acusados, muchos de ellos incluso de pie, y Alaya ya demostró entonces su capacidad para dirigir un juicio que podía resultar conflictivo por momentos, como cuando declaró el concejal Ballesteros, en medio de la hostilidad de muchos de los asistentes. Alaya resolvió aquel juicio dictando una sentencia ‘in voce’, en la que absolvió a los siete acusados en medio de un sonoro aplauso de los asistentes. Un primer reconocimiento generalizado de la más grande, que luego alcanzaría fama a nivel nacional con el escándalo de los ERE y las otras macrocausas.

ANA HERMOSO, ALCALDESA DE BORMUJOS

La ex alcaldesa de Bormujos Ana Hermoso.

Cuando se fije el juicio contra la ex alcaldesa de Bormujos, que podría celebrarse en los primeros meses de 2016, veremos de nuevo a Alaya en el estrado. Su fama le precede. Atrás quedan las duras críticas de los abogados defensores en las macrocausas por los vehementes interrogatorios de la instructora a los imputados, lo que acabó convirtiendo el paseíllo de los imputados en una versión española de la omertá, la ley del silencio. Todos los imputados se acogían, uno tras otro, a su derecho a no declarar ante la juez Alaya, lo que permitía que la magistrada pudiera citar un mismo día a una decena de imputados, separando las comparecencias con sólo treinta minutos entre una y otra. La cosa ha cambiado con la nueva titular, María Núñez Bolaños, que ha realizado cambios en los interrogatorios, al acceder a su grabación. Ahora no hay ningún imputado que se niegue a declarar. Es más piden declarar voluntariamente.
De todas formas, la intervención del juez en un juicio con jurado está muy medida. Aún así, seguro que la vista oral será una buena oportunidad para observar a Alaya en plena acción, dirigiendo el proceso. A quien no le habrá hecho mucha gracia la designación de Alaya seguramente es a la alcaldesa, sobre todo, porque aunque el jurado es el que debe emitir el veredicto de culpabilidad o inocencia, Alaya será la encargada de valorar el veredicto y redactar la sentencia. Y ya sabemos que Alaya tiene buena pluma cuando se trata de casos de presunta corrupción. A sus autos me remito.

Loewe story

Jorge Muñoz | 22 de octubre de 2015 a las 5:00

La ex alcaldesa de Bormujos, Ana Hermoso.

La ex alcaldesa de Bormujos, Ana Hermoso.

Un bolso de marca y una supuesta historia de amor. Elementos que parecen extraídos de una película romántica (recuérdese Love Story, de Arthur Hiller en 1970) pero que serán sometidos en los próximos meses a la contundencia de un jurado popular, que tiene un elevadísimo porcentaje de veredictos de culpabilidad.
La cuestión que se planteará a los nueve miembros del jurado parece simple, en principio: si la ex alcaldesa de Bormujos Ana Hermoso se dejó sobornar por un bolso de Loewe, que ha sido tasado en 180 euros.
Otra curiosidad del caso: el juicio podría corresponderle, por turno de reparto, a la magistrada Mercedes Alaya, que está destinada definitivamente en la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla y que, como cualquier magistrado de esta Audiencia, ha entrado en el turno para presidir un jurado.
La Fiscalía y la acusación popular que ejerce el PSOE reclaman un año de prisión para Ana Hermoso porque, sostienen, que la ex regidora recibió ese regalo del empresario Jesús Calvo Soria como un premio o una dádiva a cambio de su voto en la moción de censura que en 2005 arrebató la Alcaldía al PSOE y se la devolvió al independiente Baldomero Gaviño.
Por su parte, Hermoso ha defendido desde el inicio de la investigación que fue un regalo amoroso. Una especie de Loewe story, podría decirse, ya que ese bolso se lo entregó el testaferro de Francisco Correa y uno de los hombres de la trama Gürtel debido a la relación sentimental que ambos mantenían en aquella época.
La cuestión está en si el jurado creerá una u otra versión. Si seguirán el relato de la Fiscalía y el PSOE, o se dejarán llevar por la Loewe story. Este caso guarda muchos paralelismos con el denominado caso de los trajes, que sentó en el banquillo de los acusados al ex presidente de la Generalidad Valenciana Francisco Camps, que fue finalmente absuelto por el jurado en una sentencia que fue confirmada por el Tribunal Supremo. Camps y el ex secretario generla delPP valenciano Ricardo Costa fueron acusados de un delito de cohecho impropio, por haber aceptado supuestamente regalos de la trama Gürtel mientras la red lograba contratos a dedo por importe de ocho millones de euros.
La ex alcaldesa de Bormujos tiene en su contra la grabación que realizó el empresario Eusebio Gaviño, primo de Baldomero y que fue condenado por el denominado caso Camas. En esa grabación, Hermoso habría reconocido que le regalaron el bolso y que un grupo empresarial de Madrid –supuestamente vinculado a la Gürtel– financió la campaña electoral de Baldomero Gaviño.
Ana Hermoso era por entonces concejal del PP y con toda probabilidad, con bolso y sin bolso, habría votado a favor de expulsar al PSOE. La pregunta que deberá responder el jurado no es fácil: ¿Un político dejaría comprar su voluntad por un bolso o habría una mordida mayor, o fue un regalo de amor? Será uno de los jurados más interesantes en Sevilla de los últimos años y si lo celebra Alaya, el azote de la corrupción política, el espectáculo está garantizado.

Adiós a la Alcaldía por un bolso

Jorge Muñoz | 2 de febrero de 2015 a las 5:00

Ana Hermoso no repetirá como candidata del PP a la Alcaldía de Bormujos. Su imputación por presunto cohecho en relación con la entrega de un bolso de Loewe por un testaferro de la trama Gürtel ha acabado con las aspiraciones de la regidora de volver a encabezar la lista en las elecciones municipales del 25 de mayo. La dirección del PP ha decidido prescindir la actual alcaldesa y, en su lugar, se nombrará un sustituto o sustituta que, por el momento, no ha sido designado oficialmente, según han confirmado fuentes populares.
El desgaste que este último año ha sufrido la imagen de Ana Hermoso en relación con el escándalo del bolso de Loewe puede explicar la decisión de la dirección popular de que no repita la alcaldesa, quien en 2012 había aspirado a disputarle a Juan Bueno la presidencia del partido a nivel provincial, aunque finalmente Hermoso retiró su candidatura tras varias semanas de campaña.
En un partido como el PP que no tiene una definición clara sobre cómo debe hacerse en el caso de la imputación de un cargo público, podría cuestionarse la decisión de apartar de la lucha por la Alcaldía a Ana Hermoso cuando se mantiene un férreo respaldo a otros candidatos que también están en la palestra judicial, como por ejemplo el alcalde de Tomares, el senador José Luis Sanz, a quien el partido sigue apoyando a pesar de que una juez ha elevado una exposición razonada al Tribunal Supremo para que se le investigue en relación con los pagos efectuado por los “informes de una frase”.
De momento, Ana Hermoso sólo está imputada por presunto cohecho, el instructor del caso ni siquiera la ha procesado. La alcaldesa se ha afanado en intentar demostrar que el regalo que recibió del empresario Jesús Calvo Soria –testaferro de Francisco Correa y uno de los hombres de la trama Gürtel–, fue un gesto de amor, no una recompensa o dádiva que habría recibido a cambio de su voto en la moción de censura que en el año 2005 devolvió la Alcaldía de Bormujos al independiente Baldomero Gaviño.
Acto de investidura de la nueva alcaldesa de la localidad.La Fiscalía de Sevilla y la acusación popular que ejerce el PSOE insisten en que hubo cohecho, no un regalo amoroso, pero lo cierto es que con independencia de que recibiera un bolso de regalo, todo apunta a que la entonces concejal del PPAna Hermoso habría votado a favor de los independientes. Porque siempre solía hacerlo.
Lo que no parece nada lógico es que Hermoso se dejara comprar por un bolso de Loewe, que está tasado pericialmente en unos 1.000 euros del año 2005, por lo que sólo caben dos opciones posibles: o la alcaldesa dice la verdad y se trata de un regalo amoroso, o es parte de una mordida mayor.
Uno de los principales problemas al que se enfrenta Ana Hermoso en esta causa viene marcada por el hecho de que, en el caso de que el juez decida finalmente procesarla –actualmente están pendientes de resolver algunos recursos en la Audiencia de Sevilla–, sería enjuiciada por un tribunal del jurado popular y no hay que olvidar que, según diversas encuestas, la corrupción política figura en la actualidad como una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
El caso del bolso de Ana Hermoso guarda muchos paralelismos con el denominado caso de los trajes, que sentó en el banquillo al ex presidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps, que fue finalmente absuelto por el jurado en una sentencia luego confirmada por el Supremo. Camps y el ex secretario general del PP valenciano Ricardo Costa fueron acusados de un delito de cohecho impropio, por haber aceptado supuestamente regalos de la trama Gürtel mientras la red lograba contratos a dedo por cerca de ocho millones de euros.

 

El PP dice ahora que la alcaldesa ha renunciado. En un comunicado emitido este lunes, el PP de Sevilla asegura que ha aceptado “la decisión que la alcaldesa de Bormujos, Ana Hermoso, le ha trasladado de no repetir como candidata en las próximas elecciones municipales”. 

El PP de Sevilla ha afirmado que Hermoso les ha comunicado “su decisión de no concurrir en las listas debido a circunstancias personales y que, según nos ha manifestado ella, ha sido una decisión basada en el respeto y el cariño que siempre ha tenido al PP y al proyecto popular”. “Tras esta comunicación, desde el PP de Sevilla aceptamos y respetamos esta decisión personal de la alcaldesa popular”, concluye la escueta nota.

Un bolso que vale una Alcaldía

Jorge Muñoz | 9 de julio de 2014 a las 5:00

ANA HERMOSO, ALCALDESA DE BORMUJOSEl bolso de Loewe que Ana Hermoso recibió como dádiva o regalo amoroso –según se apueste por la versión del fiscal o la de la defensa– tenía un valor aproximado de unos 1.000 euros del año 2005. La alcaldesa popular de Bormujos recibió el bolso del empresario Jesús Calvo Soria, testaferro de Francisco Correa y uno de los hombres de la trama Gürtel. La regidora y el empresario insisten en que se trató de un regalo de amor, algo que no tiene nada que ver con la tesis de la Fiscalía, que sostiene que el bolso de marca fue “un presente” que recibió Ana Hermoso, por entonces concejal del PP en la localidad, a cambio de que votara a favor de la moción de censura que finalmente devolvió la alcaldía al histórico independiente Baldomero Gaviño.
La cuestión que finalmente deberá resolver el jurado popular plantea múltiples interrogantes. El principal no es otro si una concejal de un pueblo importante del Aljarafe podría dejarse sobornar por un bolso, aunque sea de marca. Por mucho valor que tuviera el mismo, que tampoco, lo cierto es que este regalo parece ridículo para un soborno. Me resisto a pensar que una alcaldesa que lleva años en el mundo de la política y que hace poco llegó incluso a aspirar a la presidencia de los populares sevillanos –aunque a última hora se retiró y dejó vía libre a Juan Bueno– venda a tan bajo saldo el mayor tesoro que puede tener un político: su capacidad de decisión. Su voto.
Sólo caben dos explicaciones posibles desde un punto de vista razonable. Una: Ana Hermoso, a la que ahora hay que concederle el beneficio de la presunción de inocencia –aún no está siquiera procesada, no ha habido juicio y no hay sentencia–, está diciendo la verdad y el regalo obedece exclusivamente a la relación amorosa que ha admitido en su declaración judicial. Dos: El posible soborno en su caso no se habría limitado únicamente a ese bolso de Loewe. Este objeto sería la parte más visible, quizás la única que presuntamente se habría podido acreditar, de una mordida mucho mayor a la que no ha podido llegar la investigación judicial. La punta del iceberg.
Les propongo un ejercicio imaginativo y una reflexión sobre este punto. Pónganse por un momento en el lugar de la concejal en cuestión y piensen si estarían dispuestos a arriesgar su futuro político por un simple bolso, por muy distinguido y valioso que fuera. Supongo que la respuesta que hayan dado será negativa, con lo que lo único que nos quedan son las dos opciones mencionadas con anterioridad. Desde luego se trata de una papeleta difícil de resolver para los nueve ciudadanos que, si como todo indica, tendrán que emitir en su día un veredicto cuando el caso sea sometido al criterio de un jurado popular.
El caso del bolso guarda muchos paralelismos con el denominado caso de los trajes, que sentó en el banquillo al ex presidente de la Generalidad Valenciana Francisco Camps, finalmente absuelto por el jurado en una sentencia luego confirmada por el Tribunal Supremo. Camps y el ex secretario general del PPvalenciano Ricardo Costa fueron acusados de un delito de cohecho impropio, por haber aceptado supuestamente regalos de la trama Gürtel mientras la red lograba contratos a dedo por cerca de ocho millones de euros.
El principal problema al que se enfrenta la alcaldesa de Bormujos es de índole probatorio. Tiene en su contra la grabación que realizó el empresario Eusebio Gaviño, el primo del independiente Baldomero Gaviño y principal beneficiario de la moción de censura en la que recuperó la alcaldía de Bormujos. En una de las grabaciones, realizada en el año 2013, la regidora conversa con Eusebio Gaviño –que ya fue condenado por el denominado caso Camas, el intento de compra de una concejal de esta localidad– y en esa grabación Hermoso habría reconocido que le regalaron el bolso, así como que un grupo empresarial de Madrid –supuestamente vinculado a la trama Gürtel– financió la campaña electoral de Baldomero Gaviño.
También tiene en su contra el propio testimonio de Eusebio Gaviño, quien ha asegurado ante el juez que la alcaldesa recibió el bolso como un “premio” por su voto en la moción de censura. Según Gaviño, entregó las grabaciones al que fuera alcalde de Camas Agustín Pavón –también condenado por cohecho en el caso Camas–, pero no le autorizó a que realizara copias.
A su favor cuenta con su propio testimonio y el de Jesús Calvo Soria, el empresario que entregó un bolso que puede valer una alcaldía. De momento, la alcaldesa sigue imputada.

El caso Bormujos ocho años después, vuelve Eusebio Gaviño

Jorge Muñoz | 14 de febrero de 2014 a las 11:43

Eusebio GaviñoEl juez ha reabierto, a instancias de la Fiscalía, la investigación por los extraños sucesos que sucedieron en torno a la moción de censura que en enero de 2005 devolvió la Alcaldía de Bormujos al independiente Baldomero Gaviño y se la arrebató al PSOE. Vuelve a la escena pública el polémico intermediario Eusebio Gaviño, condenado por el intento de soborno a una concejal de Camas, y que fue investigado en la causa ahora reabierta por haber supuestamente ofrecido 800.000 euros a dos concejales de la Agrupación Independiente de Bormujos (AIB) y a un concejal tránsfuga para que apoyaran la moción de censura que entregó de nuevo el bastón de mando a su primo Baldomero.

El caso se reabre además, con cierto morbo, después de que llegaran a la Fiscalía de Sevilla cinco grabaciones, dos de ellas relacionadas con la actual alcaldesa, la popular Ana Hermoso, que en aquella época era concejal del PP y que en dichas conversaciones que mantiene con el propio Eusebio Gaviño admite supuestamente que recibió “un bolso de Loewe”, valorado en más de 1.000 euros.

Se reactiva el caso sobre la supuesta compra del voto de concejales y la sombra de la trama Gürtel del PP sobre esa moción de censura, que tiene un episodio rocambolesco, dado que el experto en análisis de mercado Jesús Calvo Soria no sólo se ofreció a asesorar gratuitamente a los ediles en esta moción de censura, sino que incluso asumió el coste de la cena y parte del alojamiento de los concejales en el hotel Andalusí Park la noche antes del Pleno en el que se votaría la moción de censura.

Y en el fondo de toda esta historia un escrito del abogado del ex alcalde de Camas Agustín Pavón -también condenado junto a Gaviño en el caso Camas- en la que ponía de manifiesto una serie de nuevas revelaciones que supuestamente le exculpaban, pero que la Fiscalía archivó de plano, como era de esperar en un caso que está actualmente a la espera de que el Tribunal Supremo dicte la sentencia definitiva sobre el soborno a la edil Carmen Lobo.

Todos los personajes que aparecen en esta historia son singulares, pero quizás Eusebio Gaviño es el que se lleva la palma, comenzando por sus desmayos e indisposiciones cuando se instruía la causa hasta el show que montó en el juicio por el caso Camas, con sus incomparecencias por crisis de ansiedad y que llevaron al juez a enviarlo a prisión para garantizar su asistencia a juicio. Ahora Gaviño tendrá que volver a declarar ante el juez por el caso del supuesto soborno de Bormujos, aunque en esta ocasión no lo hará en calidad de imputado sino como testigo, puesto que el delito para él ha prescrito. Algo que no ocurre en el caso de Ana Hermoso, que podría ser imputada ya que en la época en que ocurrieron los hechos era concejal y el plazo de prescripción es de diez años.

El problema es la credibilidad que puede tener una denuncia del intermediario condenado, aunque en este caso viene acompañada de una grabación con las supuestas manifestaciones de la alcaldesa popular. En principio entregar tu voto por un bolso de Loewe, aunque esté valorado en más de 1.000 euros, parece poca cosa. Habrá que esperar a ver qué depara la instrucción y a qué conclusiones puede llegar en esta ocasión el juez de Instrucción número 2 de Sevilla, Carlos Mahón, actos “más o menos inmorales” y conductas “poco éticas” en relación con aquella moción de censura… La marcha de la causa dependerá de las pruebas que se puedan reunir en esta ocasión…