Archivos para el tag ‘anécdotas’

Guerrero rebaja la tensión del juicio

Jorge Muñoz | 14 de febrero de 2018 a las 2:00

EXDIRECTOR DE TRABAJO JAVIER GUERRERO ABRE DECLARACIONES ACUSADOS JUICIO ERE

Javier Guerrero en su declaración ante el tribunal /EFE

Con Javier Guerrero y su fondo de reptiles se destapó el escándalo de los ERE y con el vídeo de su declaración ante la juez María Núñez Bolaños llegaron las primeras risas al juicio de los ERE. Siempre que comienza un juicio de estas características lo hace con mucha tensión, pero poco a poco esa tensión va dando a paso cierta relajación y hasta las risas, sin perjuicio de que nunca se pierda de vista la gravedad que envuelve un juicio como éste.
A lo largo de la instrucción, Guerrero ha dado muestras de un buen sentido del humor, incluso en los momentos más difíciles, como cuando la juez Mercedes Alaya lo envió a prisión hasta en dos ocasiones.
En las declaraciones que se han leído o visto en el juicio, se han recogido testimonios en los que Guerrero recordaba, por ejemplo, que sus únicos vicios son un paquete de Marlboro y una copa de gin-tonic con Beefeater, y así rechazaba las “desafortunadas” manifestaciones del presidente de la Diputación de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, quien en una ocasión le llamó “chorizo, putero y drogadicto”, expresiones por las que dijo se querelló.
En otra declaración, Guerrero se refirió de la siguiente forma a los fondos públicos con los que trabajaba su departamento. “La Consejería de Innovación se quedó con diez millones míos”, lo que provocó de nuevo la sonrisa de los presentes en la sala de vistas.
En unas de las declaraciones que no han sido ratificadas por Guerrero, el ex director de Trabajo contó que el ex consejero de Empleo Antonio Fernández le dijo en una ocasión que fuese al IFA/IDEA a solucionar los pagos de unas pólizas. Literalmente, según Guerrero, el ex consejero le dijo lo siguiente: “Me dijo que fuera a IDEA y le diera una patada en los cojones al gerente”, afirmó a los agentes de la Guardia Civil que le tomaron declaración.
Las risas de la declaración de Guerrero vinieron después de que se viviera un momento de gran tensión no con éste acusado sino con el secretario del tribunal, Rafael Castro, quien después de haber estado leyendo numerosos folios llegó un momento en el que se negó a continuar haciéndolo. El letrado de la Administración de Justicia le dijo al presidente de la Sala, el magistrado Juan Antonio Calle Peña, que no tenía por qué seguir leyendo porque entendía que la lectura de las preguntas que en su día planteó el fiscal –y a las que no respondió entonces Javier Guerrero– no eran parte de la declaración en sí misma, a pesar de que las mismas aparecieran en el acta de la declaración. “Son preguntas que está haciendo el fiscal, no estoy dando fe de nada”, dijo con tono indignado el letrado de la Administración de Justicia.
El presidente del tribunal le pidió que siguiera leyendo y tras varios minutos, el secretario volvió a detenerse, esta vez aún más enojado. “Tengo derecho a parar de vez en cuando, a beber un poco de agua, no soy una máquina”, dijo. La sesión se interrumpió para buscar a una funcionaria para auxiliar al letrado de la administración de Justicia en la lectura de las declaraciones. La normalidad volvió al juicio y el secretario se ausentó cuando comenzó el vídeo con la declaración de Guerrero.

El otro juicio de Mercasevilla

Jorge Muñoz | 19 de marzo de 2017 a las 2:00

Caso Mercasevilla  Audiencia de Sevilla Declara Antonio Rodrigo Torrijos y compa?ia

En cualquier juicio, por muy complejos o graves que puedan ser los hechos que se enjuician, se producen anécdotas. Si además el juicio se prolonga durante 20 sesiones, como ha ocurrido con el caso de la venta de los suelos de Mercasevilla, el ambiente que se suscita entre los propios acusados y los abogados se vuelve más propicio para que proliferen situaciones o comentarios divertidos. Unos dirán que esto se produce por pseudocompañerismo o por lo que une el banquillo, pero lo cierto es que las anécdotas se disparan.
La primera anécdota se produjo el mismo día en que se iniciaba la vista oral, cuando uno de los principales acusados, el ex primer teniente de alcalde y ex portavoz municipal de IU Antonio Rodrigo Torrijos coincidió a la entrada de la sede judicial con la juez Mercedes Alaya, quien instruyó la causa y lo procesó, y cuya labor instructora fue criticada por las defensas a lo largo de este juicio. Torrijos y Alaya compartieron incluso ascensor para subir a la planta donde se celebraba la vista oral, y seguro que el primero recordó el vehemente interrogatorio al que fue sometido por la juez en la fase de instrucción.
La peculiaridad de los interrogatorios de Alaya se puso nuevamente de manifiesto con motivo de la declaración de uno de los testigos: el economista de la sociedad estatal Mercasa Ángel Gil, quien relató cómo fue la disputa técnica que mantuvo con esta juez respecto a si la oferta de Sando incluía pago al contado o no. El testigo llegó a decir que la juez le “metió los dedos” en esa declaración hasta que tuvo que abandonar su postura y dejar que la juez se saliera con la suya. “Fue una discusión larga [con la juez] y al final yo me allané”, reconoció el economista.
Con este testigo se produjo otro momento divertido en el juicio cuando, al inicio de la comparecencia, la juez le formuló las preguntas generales de la ley –si jura o promete decir la verdad, o si tiene amistad o enemistad con algunas de las partes– y le advirtió de las consecuencia del delito de falso testimonio. En ese momento, el testigo completó la exposición de su señoría añadiendo que el falso testimonio lleva aparejada “penas de prisión…”, de lo que se desprende que no era la primera vez que rendía testimonio ante un tribunal.
La verdad es que el juicio de Mercasevilla fue en algunos momentos muy técnico –y hasta podría decirse que aburrido y agotador–, como cuando salía a relucir la cuestión de las tan traídas cláusulas que supuestamente se introdujeron en el pliego de condiciones para favorecer a la constructora Sando. La juez Yolanda Sánchez Gucema, que al final del juicio logró el reconocimiento de la práctica totalidad de los diez acusados y de sus abogados, tuvo que emplearse a fondo en algunas ocasiones, pero lo hizo en ocasiones con cierta gracia, como cuando le pidió a un letrado que “no volviera a preguntar por la legalidad de las cláusulas”.
–Señor letrado, el testigo ya ha contestado tres veces esa misma pregunta. Ha dicho que las cláusulas le parecían legalísimas –exclamó con cierta sorna.
La juez también bromeó con los letrados por el tema de los micrófonos abiertos, que tantos quebraderos de cabeza han causado en el mundo de la política. La magistrada pidió a los letrados que no hicieran comentarios entre ellos mientras se sucedían las declaraciones de los testigos.
–Señores letrados, les recuerdo que todo el juicio se está grabando, por lo que me enteraré de los comentarios que están haciendo durante los interrogatorios –explicó la juez, lo que provocó una sonora carcajada en la sala de vistas.
En otra ocasión, la magistrada reprochó a los abogados de la defensa que “gesticularan” durante la declaración del inspector de Policía que investigó el caso y quien sostuvo la tesis del amaño del concurso. “Ya sea el testigo un letrado, un economista o un inspector de Policía. Seamos respetuosos a todos por igual”, reclamó la juez.
Y a uno de los testigos, el dueño de Larena 98, Antonio Pardal, la juez le impuso una multa de 3.000 euros –que después le retiró– por no asistir a declarar, al haberse confundido de sede judicial. El hombre, de 80 años, le explicó a la juez que no podía pagar la multa y le reprochó que, por su propia torpeza, o porque el juzgado “no pone las señas de la Audiencia” no pudo llegar a la vista, a lo que la juez le preguntó que por qué ese día “sí que había” dado con el sitio si no habían cambiado las señas…
La magistrada tuvo en líneas generales un trato exquisito con los acusados, salvo cuando llamó la atención al ex director general de Mercasevilla Fernando Mellet por utilizar el teléfono móvil. “Seamos respetuosos. Lleva todo el tiempo con el móvil y no consigo concentrarme”, le espetó la juez, que en otra ocasión reprendió a otro de los procesados por quedarse “dormido” durante la exposición de los informes finales.

 

VISTO PARA SENTENCIA

Esta semana un juzgado de lo Penal de Sevilla ha condenado al ex alcalde de Sanlúcar la Mayor Eustaquio Castaño y a otros ocho antiguos ediles de la corporación municipal a cuatro años de inhabilitación por haber autorizado, en contra de las normas urbanísticas, que se ampliara en dos metros –hasta los nueve– la altura de la casa de la Hermandad de la Virgen de la Soledad, todo ello para permitir el acceso del paso de palio. Para fundamentar la condena y desmontar el argumento de los acusados respecto a que no tuvieron ningún interés en la concesión de la licencia a la Hermandad, la juez ha recordado la importancia que tienen las cofradías.

“Los intereses, en ocasiones, no tienen por qué tener una traducción económica. No se debe olvidar que se trata de un pueblo de unos 11.000 habitantes, dentro del cual, por raíces religiosas, las Hermandades, siendo ésta la más numerosa, tienen mucho peso social en el municipio y además de todo ello, en el aspecto político, tampoco hay que perder de vista que las elecciones municipales estaban muy cerca”, relata la sentencia. El mundo de las cofradías y la política, unidos por una licencia municipal que no tuvo en cuenta los informes negativos del arquitecto y de la secretaria del Ayuntamiento, que advirtieron de que se estaban quebrantando las normas urbanísticas.

La sentencia, que se ha dictado 14 años después de que ocurrieran los hechos, también rechaza la supuesta falta de conocimiento del entonces regidor y de su equipo de gobierno de los informes de los técnicos, apelando a su responsabilidad política. “Los acusados no pueden basarse en su falta de conocimiento de los informes por dos razones, en primer lugar porque se dio cuenta de ellos tanto en la comisión como en el pleno al menos de viva voz por portavoces de partidos políticos distintos al PP y, en segundo lugar, por propia responsabilidad personal y política, pues no es consecuente votar sin tener conocimiento de aquello que se vota, se trataría de una irresponsabilidad censurable”, alega la juez Patricia Rubio en la sentencia, en la que reprocha además que los políticos no pueden “escudarse en las circunstancia de los múltiples temas a tratar puesto que éste tenía una importancia añadida y por ello se lleva al pleno, siendo por tanto un asunto excepcional al que seguramente se le prestó mayor atención”, concluye.

Las anécdotas de los juicios de faltas

Jorge Muñoz | 24 de marzo de 2014 a las 10:30

Los juicios de faltas son verdaderos caldos de cultivos de las anécdotas judiciales, algo que tuve la oportunidad de corroborar recientemente al asistir a uno de estos juicios. De un lado, de la parte denunciante,Isabel Rojas, madre del artista Rafael Ojeda, popularmente conocido como Falete. De otro, tres vecinos a los que la madre del cantante denunció por insultos y coacciones, después de que, según la denunciante, le bloquearan el paso a su coche.

Isabel Rojas admitió en la vista oral que el incidente se había producido la noche del 12 de octubre de 2013 cuando fue a recoger a Falete a la barriada de Pino Montano y dejó aparcado su coche en el vado del garaje de un bloque de pisos, aunque la mujer dijo que sólo tardó unos diez minutos -los vecinos decían que tardó mucho más-. Todo un ejemplo de civismo… lo que motivó que posteriormente fuese sancionada por la Policía Local por el estacionamiento indebido.

La denuncia, que iba acompañada de un parte médico, asegura que Isabel Rojas había sufrido una crisis de ansiedad con motivo de este incidente y que su hijo fue quien la llevó hasta el centro sanitario.

Isabel Rojas, madre de Falete

Isabel Rojas, madre de Falete, en los juzgados de Sevilla el día del juicio

En el juicio, los tres vecinos negaron que insultaran y coaccionaran a la madre de Falete, asegurando que ésta siempre tuvo la posibilidad de marcharse del lugar saliendo marcha atrás con su vehículo. También dijeron que cundo llegó Falete, éste le dijo a su madre que no se preocupara porque iba a llamar a su abogado y el letrado los “iba a crujir”. Otro vecino afirmó que el artista amenzó con “reventarle el teléfono” al que pretendiera hacer fotos de la escena.

El posible bloqueo del coche era el debate central del juicio. Por momentos, parecía que se estaba hablando del bloqueo a Cuba en la época de Kennedy y la crisis de los misiles. La madre de Falete presentó como testigo a un amigo del artista, que corroboró su versión. La anécdota se produjo cuando la abogada de uno de los vecinos le hizo la siguiente pregunta:

–¿Cómo salió la madre de su amigo del lugar? –preguntó la letrada.

–Con una crisis de ansiedad… –respondió el testigo, a quien la abogada aclaró que se estaba refiriendo al movimiento del vehículo. El testigo dijo entonces que, al final, los coches se retiraron, los vecinos empezaron “a disolverse”, y la madre pudo salir con su coche…

El juicio acabó con la absolución de los tres vecinos, a pesar de que un policía local corroboró en la vista oral que cuando llegó el coche de la madre de Falete estaba bloqueado por los vehículos de los denunciados.

La peculiar defensa del cabecilla de los prostíbulos

Jorge Muñoz | 25 de mayo de 2013 a las 13:38

Dicen que la mejor defensa es un buen ataque. Y eso es lo que debió pensar el cabecilla de una red de prostíbulos cuando prestó declaración ante la juez que investiga estas actividades. El responsable de los prostíbulos investigados, Ángel R. P., que según los investigadores llevaba el control directo de los clubes Los Daneses, en Sevilla; y Platinium y OH Palace, en la provincia de Cádiz, defendió la legalidad de los negocios que regenta y para ello no dudó en tirar de su supuesta y selecta clientela.

En su defensa de la actividad que se desarrollaba en estos establecimientos, el imputado afirmó que todo lo que sucedía en los mismos era legal porque, de lo contrario, los numerosos “policías, guardias civiles y jueces” que han frecuentado el establecimiento en las últimas dos décadas tendrían que haber detectado esos delitos y podrían haber denunciado los hechos con mucha antelación y no tantos años después.

El imputado aseguró a la juez que, si lo necesitaba, podría incluso dar los nombres -habría que ver la cara que pondría su señoría ante semejante ofrecimiento del imputado-, identificar a estos miembros de la judicatura y de los Cuerpos de Seguridad que visitaban los establecimientos ahora investigados.

Aunque el imputado realizó estas declaraciones textualmente, el acta de la declaración no recoge la rotundidad con la que se expresó Ángel R. P., puesto que, según las mismas fuentes, no se hace mención a jueces, policías y guardias civiles, sino a personas “relacionadas con la Administración de Justicia” como las que habrían frecuentado los establecimientos del acusado, sobre todo el club Los Daneses de Sevilla.

Las alegaciones del cabecilla de la red seguro que provocaron más de una sonrisa entre todos los asistentes a la declaración de este imputado… Más de uno le habría dejado que facilitar el listado de tan ilustres clientes, aunque eso lógicamente queda fuera de la investigación que se lleva a cabo.

Etiquetas: ,