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Desmontando a Alaya en siete folios

Jorge Muñoz | 31 de julio de 2015 a las 5:00

núñez bolaños

A pesar de las duras críticas de su antecesora, la juez María Núñez Bolaños se está mostrando en los menos de dos meses que lleva al frente del juzgado como una magistrada resolutiva y con las ideas claras. Tan claras que su primera decisión importante, nada más aterrizar en el juzgado, consistió en anular un auto de la mismísima Alaya, conocida en el entorno del Prado de San Sebastián como “la más grande”.

Y digo que Bolaños también ha mostrado su capacidad resolutiva porque, aunque Alaya no la considera preparada para asumir una macrocausa por sus once años como juez de Familia, la nueva titular ha seguido tramitando con absoluta normalidad los distintos procedimientos del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla. Pero no se trata de adoptar resoluciones de mero trámite, como bien demostró ayer, al acordar la división de la causa de los ERE en tres grandes bloques de piezas separadas. Alaya siempre se opuso de manera tajante a la separación, argumentado que la causa era “inescindible” y había que evitar lo que los juristas denominan la “ruptura de la continencia de la causa”, porque la división podría provocar un “caos procesal” y el peligro “obvio, serio e indiscutible” de que se produjeran sentencias “contradictorias”.

Bolaños sólo ha necesitado siete folios para desmontar las tesis de Alaya. Y realmente no hace falta extenderse mucho si las ideas están claras. Ya lo dijo el que fuera presidente de la Sección Primera de la Audiencia de Sevilla, Joaquín Sánchez Ugena, cuando contestó de la siguiente forma a un abogado personado en el caso Mercasevilla que envió un recurso con muchísimos folios: “No por mucho escribir se tiene más razón”, aseguró este juez, fallecido en 2014.

Bolaños ha hecho lo más lógico al trocear los ERE, una medida que había reclamado la Fiscalía Anticorrupción y por la que apostaban abiertamente el TSJAy el Tribunal Supremo, y sobre la que estaba deseando pronunciarse –probablemente en el mismo sentido– la Sección Séptima de la Audiencia, el nuevo destinado de Alaya.

El varapalo de Bolaños contrasta con las buenas noticias que ha recibido Alaya esta semana: la Audiencia ha avalado su decisión de procesar a Lopera y de requerir a la Policía que no investigue los cursos que se cruzaban con su causa, y el informe del fiscal pidiendo el archivo de la querella de Oliver. Siempre no se puede ganar.

El adiós de la ‘más grande’

Jorge Muñoz | 25 de julio de 2015 a las 5:00

Alaya sale ayer del juzgado de Guardia de Sevilla.

Alaya sale ayer del juzgado de Guardia de Sevilla.

 

Con permiso de la inalcanzable Rocío Jurado, según dirían los más fanáticos admiradores de la cantante chipionera, la juez Mercedes Alaya se ha ganado en los últimos años el apelativo de “la más grande”. A Alaya no le ha compuesto ninguna copla Rafael de León, ni Manuel Alejandro le ha escrito ninguna balada, pero eso no ha impedido que sea conocida de esta forma. “¿Has visto el último auto de la más grande?”, ha sido durante años alguna de las preguntas más comunes que se han planteado en los mentideros judiciales. El apelativo de la “más grande” se ha extendido para referirse a Alaya en la Sevilla de los juzgados del Prado de San Sebastián, la que visitan a diario muchos de los abogados personados en las macrocausas que, hasta ahora, ha investigado Alaya, la juez incansable, como ella misma se autodefinió en un auto.
El durísimo ataque de Alaya a su compañera María Núñez Bolaños, la nueva titular del juzgado, de la que cuestiona su preparación profesional –Alaya olvida que Bolaños es de las pocas magistradas que es doctora en Derecho– y, sobre todo, su independencia, no puede quedar sin respuesta por parte de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la que debe aprobar la distribución del trabajo en el juzgado de los ERE.
Más allá de la falta de elegancia que ayer atribuía Bolaños a las descalificaciones de Alaya, lo cierto es que algunas de las afirmaciones de Alaya rozan la posible atribución de graves conductas a la nueva titular, como cuando Alaya apunta respecto a la causa de los cursos de formación que donde ella ve claros delitos de prevaricación y malversación, Bolaños podría convertirlos en meras “irregularidades administrativas”.
La Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que preside Lorenzo del Río, no dudó en afirmar que las alegaciones de Alaya están “totalmente fuera de lugar”, pero no se atrevió a pedir el cese de la magistrada respecto a la comisión de servicio que el mismo tribunal le concedió. El Alto Tribunal andaluz recuerda que la posición actual de Alaya es la de “colaboradora de la titular del juzgado” y pide al Consejo que valore convenientemente la “evidente falta de voluntad de cumplir el objetivo de colaboración con la titular”.
Consciente de que se trata de una cuestión polémica, la Comisión Permanente ha retrasado en las últimas semanas pronunciarse sobre el asunto y, si no lo incluye en la reunión del próximo martes, todo indica que lo dejará pendiente para después de las vacaciones de verano, esperando a que se calmen los ánimos.
Pero la brecha abierta por Alaya con su ataque personal a la juez María Núñez Bolaños hacen que la convivencia profesional de ambas magistradas se haya roto por completo. Ya no hay vuelta atrás, ni posible solución si lo que se pretende, por parte de los órganos de Gobierno de los jueces es dar un impulso definitivo a la instrucción de los complicados sumarios que se acumulan en el juzgado de Instrucción número 6. ¿Qué nivel de colaboración puede existir tras el informe de Alaya entre ambas magistradas? Ninguno.
La Comisión Permanente del Consejo sólo tiene dos opciones viables: revocar la comisión de servicio a Alaya o confirmar el reparto de competencias que aprobó el TSJA, que dejó a Alaya sólo con los ERE y el delito societario de Mercasevilla. El TSJAapuesta, aunque sea sotto voce, por la primera opción. Que puede ser la única salida en el actual contexto.El adiós a la más grande. O el hasta luego, porque seguro que Alaya seguirá dando guerra desde el estrado de la Audiencia.

Al Consejo se le atraganta el ‘Caso Alaya’

Jorge Muñoz | 22 de julio de 2015 a las 5:00

JUEZ ALAYAEl próximo sábado, día 25, Alaya cumplirá su primer mes como magistrada de la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla, la Sala conocida como el Kremlin. La incorporación de Alaya a la Audiencia parecía algo efímero, unos días como mucho, pero los distintos avatares que se han producido en torno a la concesión de su comisión de servicio y, sobre todo, al reparto de las macrocausas en su particular pelea con la juez María Núñez Bolaños está haciendo que ese tiempo se prolongue más de lo esperado.
Hay quien apunta incluso a que la Comisión Permanente del CGPJ, que debe ratificar el reparto del trabajo aprobado por la Sala de Gobierno del TSJA, podría incluso dejar para después del verano la resolución definitiva.

¿A qué se debe este retraso? Aunque oficialmente nadie lo diga, lo que hay detrás de la demora en aprobar el reparto es la pugna por el control de las macrocausas, una batalla que se libra en el propio seno del máximo órgano de Gobierno de los jueces.

Desde que el pasado 7 de julio el TSJA aprobó la distribución del trabajo en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, el CGPJ ha tenido hasta tres oportunidades de pronunciarse sobre la cuestión –en las reuniones de los días 9, 16 y ayer–. Puede que en la reunión del día 9 no diera lugar a introducir en el orden del día la cuestión, ya que deben realizarse algunos trámites como un informe preceptivo al servicio de Inspección.

Lo que no tiene lógica es que el asunto no se abordara en las dos reuniones siguientes de la Comisión, y ya se esté hablando de que podría incluirse –o no– en la que tendrá lugar el próximo martes, 28 de julio, lo que no hace más que redundar en ese conflicto interno que se vive en la sede del Consejo. Si la Comisión tuviera previsto ratificar, sin más, el acuerdo del TSJA, ya habría decisión. En la situación actual Alaya sólo se queda con los ERE y el delito societario de Mercasevilla, pero la juez pidió además la macrocausa de los cursos de formación y la de los avales y préstamos de Idea. Y para ello no dudó en acudir en su informe al ataque personal contra la juez Bolaños, a la que acusó de no estar preparada y de la que cuestionó su imparcialidad por su amistad con el consejero de Justicia, Emilio de Llera. Quizás el retraso del Consejo se deba a que están analizando si, en estas circunstancias, Alaya debe quedarse en el juzgado para “colaborar” con otra juez a la que ha lanzado tales acusaciones.

Alaya rebasa la línea de no retorno

Jorge Muñoz | 12 de julio de 2015 a las 6:00

alaya-bolaños

Si alguna vez hubo una posibilidad de entendimiento y colaboración entre las jueces María Núñez Bolaños y Mercedes Alaya, ésta última se ha encargado de dinamitarla con el informe que remitió recientemente al Consejo General del Poder Judicial(CGPJ) y en el que la magistrada rebasaba los argumentos jurídicos para entrar en el terreno de los ataques personales. Con ese escrito, Alaya cruzó definitivamente la línea de no retorno y ha generado un cisma irreparable entre las dos magistradas que, según los órganos de gobierno de los de jueces (TSJA y CGPJ), están condenadas a entenderse, a “colaborar” según la terminología acuñada por la Sala de Gobierno que preside Lorenzo del Río, porque Bolaños es la nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla y Alaya es la juez en comisión de servicio que debe ayudar para agilizar la instrucción de las macrocausas abiertas desde hace varios años.
Muchos eran los rumores en los mentideros judiciales de Sevilla que apuntaban a que Alaya había escrito un informe “brutal” –era el adjetivo más empleado para describir ese documento– y ciertamente que así pueden calificarse los argumentos empleados por Alaya para defender ante sus superiores que sólo ella –y nadie más– debe manejar las tres macrocausas pendientes: la de los ERE,los cursos de formación, y la relacionada con los avales y préstamos concedidos por la agencia Idea.
Dos son los elementos que hacen que Alaya haya sobrepasado la línea roja en ese informe en el que ataca a su sucesora en el juzgado. Es la antítesis de aquella expresión corporativa que decía “perro no come carne de perro”. El informe de Alaya achaca en primer lugar a su sucesora una supuesta falta de preparación para investigar las macrocausas, dado que la nueva titular del juzgado procede de un juzgado de Familia, en el que ha pasado los últimos 11 años, y por tanto requiere una actualización de sus conocimientos en materia penal, sobre todo ante la complejidad y amplitud de algunos de estos sumarios, como el de los ERE.
Alaya olvida, quizás lo desconoce, que la juez María Núñez Bolaños es una de las pocas magistradas de Sevilla que es doctora en Derecho y que, desde su llegada al juzgado, ha continuado la tramitación de los distintos sumarios, dictando providencias, autos y otras resoluciones que han puesto de manifiesto que el cambio de magistrado no ha supuesto una paralización del funcionamiento del juzgado, a pesar de que algunos consideraran que Bolaños necesitaría algún tiempo para estudiar los procesos.
El segundo ataque, ya sin artillería, supone un auténtico cuerpo a cuerpo. La juez Alaya viene a cuestionar en su alegato la imparcialidad de Bolaños por la vinculación de ésta y de su marido, el médico forense y psiquiatra Julio Guija, con el consejero de Justicia e Interior de la Junta, Emilio de Llera. Alaya insinúa que la amistad del matrimonio con el fiscal en excedencia puede afectar a su labor profesional.
El escrito de Alaya ha roto definitivamente cualquier posible entente cordiale entre Alaya y Bolaños, cuyo enfrentamiento por el control de las macrocausas supera los límites del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla para adentrarse en las aguas del Consejo General del Poder Judicial, donde según dicen los vocales siguen divididos sobre el reparto que se ha hecho de las macrocausas.
Dependiendo de la proximidad de la fuente a una orientación ideológica u otra, las opiniones sobre lo que va a suceder en la reunión de la Comisión Permanente del CGPJ del próximo jueves –en la que se debe aprobar el reparto del trabajo propuesto por el TSJA– son distintas. Hay quien sostiene, aún a estas alturas, que el Consejo podría aumentar los casos que quedan bajo la dirección de Alaya, a la que podría dejarse además de los ERE y Mercasevilla el caso de los cursos de formación, que es la auténtica perla de las macrocausas que puede dar importantes titulares en el curso de la instrucción.
Del otro lado están los que consideran que el reparto realizado es el adecuado y que Núñez Bolaños debe asumir los cursos y los avales de la agencia Idea. Ésta es la opción a priori más lógica, como así lo han entendido los magistrados de la Sala de Gobierno del TSJA.
Aunque hay quien siga insistiendo en que de cara a esa reunión del Consejo todas las opciones están abiertas, creo que las opciones de Alaya son mínimas, por no decir prácticamente nulas, y que la Comisión Permanente se va a limitar a refrendar la propuesta del TSJA.
De confirmarse este extremo y dados los ataques que incluye Alaya en su informe –hay quien dice que ese dictamen es tan contundente porque la juez consideró que era su última oportunidad–, la juez tendrá que desea continuar en esa comisión de servicio o renuncia a la misma para quedarse en su nuevo destino en la Audiencia de Sevilla, en el que lleva incorporada ya desde hace varias semanas. Si se queda, Alaya no lo tendrá fácil. Ni Bolaños.

El culebrón judicial del verano

Jorge Muñoz | 1 de julio de 2015 a las 5:00

juez Mercedes Alaya. caso EREHace un tiempo que un miembro de la carrera judicial me hizo un comentario que se está cumpliendo. Con Alaya todo se complica. Y en parte es cierto. Ya tenemos culebrón judicial del verano. Alaya no se da por vencida y plantea batalla para asumir las macrocausas.

Parecía que la decisión de la Sala de Gobierno del TSJA que la semana pasada avaló el plan de actuación propuesto por la juez María Núñez Bolaños había puesto fin, antes de que se iniciara, a la guerra por el control de las macrocausas, una guerra que ha tenido varios campos de batalla distintos: desde el más cercano del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla hasta el propio Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), pasando por el TSJA.

Por eso no ha sorprendido el hecho de que tanto Mercedes Alaya como María Núñez Bolaños hayan mostrado su disconformidad con el plan de actuación aprobado por Lorenzo del Río. La primera porque, evidentemente, quedarse únicamente con el caso de los ERE y el delito societario de Mercasevilla no responde a sus expectativas -a buen seguro aumentadas por algunos miembros del CGPJ-. Alaya aspira al todo, las tres macrocausas: ERE, cursos de formación y avales y préstamos de la agencia Idea.

La segunda magistrada tampoco está de acuerdo con el plan del TSJA, porque la misma argumentó que no estaba en disposición de pronunciarse sobre quién debe quedarse con la causa de los ERE hasta que la Audiencia de Sevilla resolviera el recurso sobre la división de los ERE en tres grandes bloques de piezas separadas. Y el TSJA, ante esta indefinición por parte de Bolaños, optó por entregarle a Alaya la instrucción de los ERE, algo que en todo caso tiene bastante lógica, porque Alaya está, hoy por hoy, más preparada que Bolaños para continuar la investigación, entre otras cosas porque lleva más de cuatro años investigando las presuntas irregularidades.

Y como ninguna de las magistradas está de acuerdo, ambas han enviado sendos escritos -Alaya al CGPJ, Bolaños al TSJA- reivindicando sus posturas. Este nuevo enredo ha hecho que la Comisión Permanente del CGPJ haya retirado del orden del día de su reunión del próximo jueves la aprobación del plan de actuación en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla. Este toro ha sido devuelto a los toriles del TSJA por parte de la autoridad gubernativa, que ha pedido al Alto Tribunal andaluz que examine de nuevo las posturas de ambas magistradas y se pronuncie al respecto.

La juez Maria Nu?ez Bola?os se incorpora en el juzgado de Instruccion numero 6 para relevar a Alaya.El TSJA analizará posiblemente el próximo martes la nueva situación creada, pero este nuevo retraso puede hacer que el CGPJ tarde aún varias semanas en aprobar definitivamente la distribución del trabajo en el juzgado de Sevilla. Y mientras tanto, Alaya ya está destinada en la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla, conocida como el Kremlin, y cuyos magistrados expusieron en su día su preocupación por la llegada de Alaya a este tribunal, que es el encargado de resolver todos los recursos contra las decisiones que en su momento adoptó la propia Alaya.

Dicen que Alaya se ha adaptado bien a su nuevo horario en la Audiencia, a la que suele llegar antes de las nueve de la mañana, algo que contrasta con los horarios que frecuentaba en su etapa de juez de instrucción.

El verano pasado, Alaya fue protagonista con la exposición razonada que envió al Tribunal Supremo por el caso de los ERE, en la que imputaba delitos de prevaricación y malversación a los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán y otros tres aforados. Este verano, su pugna con la juez Bolaños amenaza con convertirse en el nuevo culebrón judicial.

 

Victoria de Alaya, pero con matices

Jorge Muñoz | 28 de junio de 2015 a las 5:30

La juez Alaya, cuando acudió a Granada para jurar su nuevo destino como magistrada de la Audiencia de Sevilla.

 

La juez Alaya, cuando acudió a Granada para jurar su nuevo destino como magistrada de la Audiencia de Sevilla.

La exposición razonada que el instructor del Tribunal Supremo Alberto Jorge Barreiro ha elevado a la Sala de lo Penal, proponiendo que la causa siga contra los ex presidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán y los ex consejeros José Antonio Viera y Gaspar Zarrías, supone de entrada un rotundo aval a las tesis que la juez Mercedes Alaya ha venido manteniendo en los últimos años en relación con el escándalo de los ERE fraudulentos. Pero ese aval del Alto Tribunal a la instructora, que supone el reconocimiento al ingente trabajo que Alaya ha realizado estos años –algo que no me cansaré de repetir–, tiene importantes matices o apreciaciones.

Una lectura sosegada de los 130 folios de que consta la exposición razonada del magistrado Alberto Jorge Barreiro demuestra cómo éste ha asumido las principales tesis de la juez Alaya relativas al procedimiento “claramente ilegal” utilizado durante una década para la concesión de las ayudas y que hurtaba a la Intervención la fiscalización previa de las subvenciones. Resulta curioso descubrir como el magistrado del Alto Tribunal llega a emplear los mismos conceptos que, en su día, acuñó Alaya, como por ejemplo la “cúpula de la pirámide” de los ERE para referirse a la implicación de los ex presidente y los ex altos cargos de la Junta de Andalucía; o el hecho de que los numerosos reparos de la Intervención General de la Junta al “procedimiento específico” empleado para la concesión de las ayudas no podían pasar desapercibido para los ex presidentes.
Ese rotundo aval a las tesis de Alaya encuentra un primer matiz importante a la hora de traducir a posibles delitos las conductas que se atribuyen a los aforados. La juez Alaya, en su propia exposición razonada –la que remitió en agosto del año pasado al Supremo– atribuía delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos a los hasta ahora aforados.
El instructor del Supremo coincide con Alaya en la presunta prevaricación administrativa –por haber dictado resoluciones arbitrarias como las modificaciones presupuestarias que incrementaron la partida 31L– pero los ha exculpado de la malversación de caudales públicos –el delito más grave, que lleva aparejadas penas de entre cuatro y ocho años de cárcel–, salvo en el caso del diputado ahora del grupo Mixto José Antonio Viera, que sí contempla este delito en su caso por la intervención en la concesión de las ayudas a las empresas de la Sierra Norte de Sevilla.
Ésta es una de las principales discrepancias entre el juez del Supremo y Alaya, dado que la juez imputaba el delito de malversación a los ex presidentes por el desvío de su destino legal de los fondos públicos y “todo ello bajo la publicitada finalidad de la paz social, que en función de una política discrecional de favores y comisiones procedentes de fondos públicos, enmascaraba indiciariamente una realidad de proselitismo político continuado en el tiempo”, argumentaba Alaya en su exposición razonada.
Frente a este argumento, el Supremo sostiene que no hay datos indiciarios de que los ex presidentes y Zarrías “supieran que se estaba disponiendo de los caudales públicos presupuestados para las subvenciones con destino al lucro ilícito de terceras personas”. Para el instructor, Chaves, Griñán y Zarrías, “si sabían que el procedimiento de concesión era claramente ilegal, pero no constan indicios de que conocieran que se estuvieran desviando importantes sumas de dinero para favorecer” a terceros.
Algunas fuentes apuntan a que esta tesis del Supremo puede afectar a otros tantos ex altos cargos imputados en el juzgado de Sevilla, que podrían ver cómo sólo son acusados de prevaricación, un delito que únicamente acarrea una pena de inhabilitación de entre siete y diez años, pero no una pena de prisión.
Otra de las grandes discrepancias del dictamen está en la cuantía del fraude de los ERE, que Alaya cifró en casi 855 millones de euros, al estimar que todas la ayudas eran fraudulentas porque fueron concedidas con un procedimiento ilegal. El instructor del Supremo matiza ahora que aunque esa cuantía sea “nula” por haberse infringido la ley, eso “no significa que todo el dinero haya sido defraudado en perjuicio del erario público” y explica que un porcentaje de las subvenciones ilegalmente concedidas “habría que concederlo también en el caso de que la concesión fuera legalmente tramitada”, lo que deja abierta la posibilidad para legalizarlas y, de hecho, Alaya tampoco ha exigido la devolución de la totalidad de las ayudas, que de otro lado fueron regularizadas con el decreto ley 4/2012.
Un tercer matiz introducido por el Supremo guarda relación con la exculpación de la ex consejera de Presidencia María del Mar Moreno, cuyas explicaciones son para el instructor “creíbles y asumibles”.
Tras el dictamen del Supremo, la investigación de Mercedes Alaya sale claramente reforzada porque había muchos que consideraban que la magistrada se había excedido al imputar a Chaves y Griñán, algo que el instructor ha dejado claro ahora que no era ningún disparate jurídico.

La foto de Alaya con la que habría soñado el PSOE

Jorge Muñoz | 22 de junio de 2015 a las 5:00

alayareunion

El decano de los jueces, Francisco Guerrero, saluda al ex alcalde de Sevilla Juan Ignacio Zoido, en presencia de la juez Mercedes Alaya y de otra magistrada.

 

 

Terraza del restaurante Oriza de Sevilla. La hora: sobre las tres de la tarde del miércoles 17 junio. La reunión tiene lugar un día después de que la juez María Núñez Bolaños haya tomado posesión del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, en sustitución de Mercedes Alaya. En una mesa de la terraza están sentados la propia Mercedes Alaya, el decano de los jueces, Francisco Guerrero, y otra magistrada.

En un momento dado, llega el ex alcalde de Sevilla y también ex decano de los jueces Juan Ignacio Zoido (PP). En la fotografía que aparece en este post se observa al juez Francisco Guerrero conversando con  Zoido, que está de espaldas, mientras Mercedes Alaya permanece sentada, con la mirada perdida y media sonrisa, como si la cosa y el encuentro con el ex alcalde no fuera con ella, hasta el punto de que ni siquiera se ha levantado. Parecen llevar un buen rato en el velador, porque los refrescos están casi consumidos…

Dicen los que presenciaron la escena que al lado se encontraba el líder de los populares andaluces, Juan Manuel Moreno Bonilla, pero éste no aparece en la fotografía, lo cual no quiere decir que no estuviera cerca.

De ser así, sería la foto de Alaya con la que habrían soñado más de uno en el PSOE en los últimos cinco años, cuando la juez Mercedes Alaya comenzó a investigar el cohecho por el que fueron condenados los directivos de Mercasevilla y del que se han derivado tantos escándalos como el de los ERE fraudulentos, los cursos de formación, etc. etc. Esa imagen sería la manera de conectar a la juez Mercedes Alaya con el Partido Popular…

Sería tan popular como la pantagruélica mariscada que se pegaron el ex director de Mercasevilla Fernando Mellet y el ex concejal de IU Antonio Rodrigo Torrijos en un restaurante de Bruselas durante la feria “European SeaFood Exposition” de 2008. ¿La recuerdan?

Pero la realidad de la foto del Oriza es bien distinta. No muestra ningún contubernio soñado por los adversarios políticos, ninguna hipotética confabulación entre la hasta ahora juez de las macrocausas y el partido de la oposición para derrocar el gobierno socialista. Lo único que muestra es un encuentro casual de varios jueces, uno de los cuales lleva años apartado de la carrera judicial al estar inmerso en el mundo de la política. El encuentro es hasta cierto punto previsible, porque no hay que olvidar que el restaurante Oriza está junto a la sede regional del PP, en la calle San Fernando, y es frecuentado por muchos jueces que tienen la sede judicial del Prado frente a este establecimiento hostelero.

Para mejorar aún más la escena, en el mismo restaurante se hallaba la nueva titular del juzgado, la juez María Núñez Bolaños, quien tampoco sale en la imagen, pero que según cuentan se acercó a saludar a su decano y a su antecesora en el juzgado. Todo un gesto de quien está llamada a liderar el juzgado número 6 de Sevilla. Tras el saludo, la reunión de Guerrero y Alaya se disolvió a los pocos minutos. Menudos encuentros los que propicia esta terraza en la ciudad de los 10.000 veladores. Y a plena luz  del día.

P.D.: Hacía muchos años que no se veía a Alaya compartiendo un refresco o un café con un compañero en las inmediaciones de los juzgados. Parece que ahora que ha sido relevada como titular del juzgado tiene más tiempo que antes para compartir estos momentos con sus compañeros.

La primera en la frente

Jorge Muñoz | 19 de junio de 2015 a las 5:30

La juez Maria Nu?ez Bola?os se incorpora en el juzgado de Instruccion numero 6 para relevar a Alaya.

La juez María Núñez Bolaños, en su despacho.

Nadie dijo que hacer “equipo” en el juzgado que hasta esta semana dirigía Alaya fuese a ser fácil, yo diría que es imposible, pero tampoco se esperaba que el enfrentamiento sucediera a las primeras de cambio.

La juez María Núñez Bolaños, la magistrada que el pasado martes tomó posesión del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, ha asumido con fuerza las riendas de su juzgado. Era lo que se esperaba. No hay que olvidar que Alaya es ahora la invitada en este juzgado, el que durante 17 años dirigió y que en los últimos cinco se ha centrado en la investigación de las macrocausas.

María Núñez ha demostrado que viene decidida a plantar cara y qué mejor manera de hacerlo que dando un golpe de autoridad desde el minuto uno, como dicen en los ambientes futboleros.

Pero su golpe se dirige a donde más duele, al desautorizar las últimas decisiones que Alaya tomó in extremis, cuando estaba a punto de cesar como titular. Así no es de extrañar que Núñez Bolaños haya “dejado sin efecto” un auto de Alaya en el que ésta reclamaba más documentación sobre el entramado empresarial del ex consejero Ángel Ojeda. Primer varapalo de la magistrada a su antecesora.

La segunda decisión en la que Núñez Bolaños ha corregido a Alaya se ha producido en otra de las investigaciones que llevan abiertas desde hace años y sin un rumbo claro: la investigación del delito societario de Mercasevilla.

 

En este caso Alaya dictó, también al límite de su cese, un nuevo auto ampliando la imputación al ex director general de Mercasevilla Fernando Mellet, al que citaba a declarar el próximo 25 de junio. En este caso, Núñez no ha anulado el auto, pero sí ha dictado una providencia en la que adelantaba esta declaración al día 22, el próximo lunes, por “motivos de servicio de este juzgado”, que es ahora el suyo, como ha dejado claro con estas resoluciones.

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

La juez Mercedes Alaya llega a los juzgados de Sevilla

 

Visto lo visto, supongo que Alaya tiene que estar bastante preocupada respecto al papel que la titular del juzgado le va a reservar a la hora de distribuir y repartir las macrocausas, porque seguro que no van a ser atendidas todas sus peticiones que recordemos pasan por seguir con la instrucción de los ERE fraudulentos, los cursos de formación y la macrocausa de los avales y préstamos de Idea. Es decir, todo lo importante. Ya no suenan tambores lejanos, la guerra ha estallado.

Alaya pierde el poder

Jorge Muñoz | 16 de junio de 2015 a las 5:30

15/06/2015: Entrada de la jueza alaya a los juzgadosFoto; V?-ctor RoNo habrá un intercambio protocolario de maletines –en este caso más bien de trolleys– ni discursos oficiales de la juez saliente y entrante, como estamos acostumbrados a ver en el ámbito de la política. La juez María Núñez Bolaños tomará esta mañana posesión como nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, el mismo que durante 17 años ha dirigido Mercedes Alaya, la juez vehemente e incansable que ha imputado a dos ex presidentes de la Junta por el caso de los ERE fraudulentos.

La toma de posesión de Núñez Bolaños implica la automática pérdida del poder por parte de Mercedes Alaya, que hoy mismo cesará en la prórroga que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) le concedió tras haber obtenido una plaza de magistrada en la Audiencia de Sevilla. Alaya pasará, por tanto, de dirigir el juzgado a “colaborar” con la nueva titular, como ha tenido ocasión reiterarle la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) cada vez que se ha pronunciado sobre la comisión de servicio que ha solicitado la instructora.

Aunque no haya intercambio de maletines ni de discursos, tiene que producirse un contacto mínimo entre ambas jueces, que será más o menos cómodo y durará más o menos minutos, pero que en cualquier caso tiene que producirse. De momento, Alaya ya se trasladó ayer a su nuevo despacho en la tercera planta de los juzgados del Prado de San Sebastián, muy cerca del decanato, para cederle el despacho oficial a la nueva titular.

El encuentro es además necesario si se pretende dar una mínima posibilidad al “equipo” del que hablaba el TSJAen el acuerdo en el que se proponía que Mercedes Alaya siguiera como juez de refuerzo, al poner de manifiesto la “conveniencia de valorar la posibilidad de establecer un plan de trabajo en equipo para el impulso y tramitación de las causas complejas que se siguen en el juzgado”, decía este acuerdo.

La llegada de la juez Bolaños supone la pérdida del poder en el juzgado de Alaya, quien a partir de hoy y hasta que se fije ese plan no podrá mover ficha en ninguna de las tres macrocausas que quiere seguir instruyendo –ERE fraudulentos, cursos de formación y el sumario de los préstamos y avales de la agencia Idea–. De hecho, Alaya ya ha suspendido la declaración que hace unos días acordó del asesor fiscal en la causa del delito societario de Mercasevilla, y también tendrá que suspender –salvo que la nueva juez decida lo contrario– la declaración prevista para el próximo 22 de junio de los peritos de la dirección general de Seguros que han elaborado un informe sobre las sobrecomisiones cobradas en relación con los ERE.

Fuentes judiciales confirmaron ayer que la toma de posesión de Bolaños implica que Alaya “no puede hacer nada” con los asuntos que se tramitan en el juzgado de Instrucción número 6.

Alaya cesa oficialmente hoy con la llegada de la juez Bolaños, y su futuro queda a expensas del reparto que se haga de las macrocausas, aunque a buen seguro que la nueva titular no está por la labor de permitir que Alaya mantenga la instrucción de los tres grandes sumarios.

Con el cese y al no haber sido aprobada aún por la Comisión Permanente del CGPJ su continuidad en el juzgado –aún se desconoce si el máximo órgano de gobierno de los jueces tratará el asunto en su reunión del próximo jueves–, Alaya dispone ahora de ocho días para tomar posesión a su vez de su plaza de magistrada en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla, para lo cual tendrá que acudir a la Sala de Gobierno del TSJA, en Granada, para tomar posesión de la misma. Todo ello con independencia de que luego continúe su labor como juez de refuerzo en el que durante 17 años ha sido su juzgado.

Puede darse incluso el caso de que Alaya tenga que incorporarse provisionalmente a la Sección Séptima de la Audiencia si transcurridos los ocho días para su toma de posesión el CGPJ aún no ha aprobado su comisión de servicio.

Mientras tanto, la juez Bolaños dispondrá a partir de hoy de cinco días para elaborar una propuesta de distribución del trabajo entre los tres jueces con los que contará este juzgado, dado que en el mismo seguirá también como juez de refuerzo el magistrado Álvaro Martín, que lleva en este juzgado desde septiembre de 2013 y que venía encargándose de la llevanza de los asuntos ordinarios y de las guardias para permitir que Alaya se centrara en la instrucción de las macrocausas.

Se avecina una situación bastante conflictiva en el juzgado, una lucha por la instrucción de los grandes sumarios de la que ahora sólo se están dando los primeros escarceos.

 

 

Alaya se prepara para el relevo

Jorge Muñoz | 14 de junio de 2015 a las 5:00

La juez Mercedes AlayaAlaya ya lo tiene todo prácticamente preparado para su traslado a un nuevo despacho, ante la inminente llegada de la nueva titular del juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, María Núñez Bolaños, que tiene hasta el próximo martes para tomar posesión del juzgado de los ERE.

En esta última semana, Alaya ha visitado su nuevo despacho, que está ubicado en la tercera planta de la sede judicial del Prado de San Sebastián -la más calurosa en esta época del año-, muy cerca de las dependencias del decanato y de la sala de juntas que se ha habilitado recientemente para su uso como sala de prensa. El despacho de Alaya, que no tiene por el momento ninguna rotulación, está junto a otro que tiene un cartel de “Psicología” y enfrente tiene el “aula de formación Arconte”, lo que no deja de ser curioso dado que esta magistrada instruye la macrocausa relacionada con el fraude en los cursos de formación. Al lado de este aula se encuentra el servicio de Orientación de Inmigrantes del Colegio de Abogados de Sevilla.

En los últimos días, aunque Alaya sigue en el despacho de la segunda planta que ocupa desde hace 17 años -desde julio de 1998-, se ha producido un importante trasiego de mobiliario hacia su nuevo despacho, al que se ha llevado hasta las sillas que habitualmente ocupan los imputados y abogados cuando toma declaración.

La nueva titular del juzgado, María Núñez Bolaños, que esta semana ha estado realizando un curso de formación de jueces fuera de Sevilla, dispone hasta el próximo martes para tomar posesión. Una vez que tome posesión, Mercedes Alaya cesará oficialmente en la prórroga que se le concedió como titular del juzgado y a partir de ese momento tendrá que desplazarse a Granada para tomar posesión ante la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) de la comisión de servicio que se le ha concedido por seis meses.

Una vez que Núñez Bolaños tome posesión del juzgado, el lunes o el martes, Alaya le hará entrega de un “alarde”, un informe sobre la situación en la que se encuentra el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, con reflejo de la estadística del juzgado, las causas en tramitación y otros asuntos de interés. A partir de ahí es cuando comenzará el verdadero conflicto por el reparto de las macrocausas.

En el acuerdo en el que se concedió la comisión de servicio a Alaya, la Sala de Gobierno del TSJA decidió además pedir a la juez María Núñez Bolaños que, dentro del plazo de cinco días desde su toma de posesión, remita a la Sala de Gobierno un “plan de actuación del juzgado y distribución de cometidos, con el consiguiente proyecto de ordenación de la concreta función de cada magistrado”. Es decir, el TSJA le pidió que dijera qué causas va a llevar Mercedes Alaya, qué cometido tendrá el otro comisionado -el juez Álvaro Martín-, y qué sumarios asumirá ella misma.

Aquí es donde está la madre del cordero, porque Alaya ya ha puesto de manifiesto por activa y por pasiva, y hasta en un informe remitido al TSJA, que quiere seguir instruyendo las tres macrocausas: ERE fraudulentos, cursos de formación y la investigación de los avales y préstamos concedidos por la agencia IDEA. Ese informe será entregado a la juez Núñez para que pueda valorar la propuesta de Alaya y decidir sobre el reparto del trabajo en el juzgado.núñez bolaños

El propio TSJA es consciente de que la convivencia entre los tres jueces que cohabitarán la próxima semana el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla no va a resultar nada fácil, sobre todo si se tiene en cuenta que Alaya es un “lobo solitario”, que no está acostumbrado para nada a trabajar en equipo, y que hasta ahora sólo ha dado órdenes pero no la ha recibido -no hay que olvidar que la nueva titular es la responsable del juzgado y que Alaya pasa a ser un refuerzo del mismo-. De hecho, la Sala de Gobierno ha hecho un llamamiento a la colaboración y al trabajo en equipo de la nueva titular y los dos comisionados, al poner de manifiesto “la conveniencia de valorar la posibilidad de establecer un plan de trabajo en equipo para el impulso y tramitación de las causas complejas que se siguen en el juzgado”, adoptando “las medidas de coordinación correspondientes”.

En el plan de actuación, el TSJA reclama a la juez Núñez que especifique “el consiguiente proyecto de ordenación de la concreta función de cada magistrado o equipo de apoyo, en aras a conseguir la adecuada y eficaz tramitación de las causas de que conoce el citado juzgado, dadas las especiales circunstancias que concurren en el mismo, conforme a los términos establecidos por el Acuerdo del CGPJ de 21 de mayo pasado”.

Se avecina un verano calentito, yo diría más bien tórrido, en el juzgado de los ERE. No olvidemos los incidentes que se vivieron en 2013 cuando Alaya regresó de su baja por enfermedad y coincidió con los dos jueces de refuerzo que envió el TSJA: los magistrados Ana Rosa Curra y Rogelio Reyes…