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Los desprecios del Loco del Chándal

Jorge Muñoz | 30 de julio de 2017 a las 2:00

Un momento de la detención de Manuel González González, el Loco del Chándal.

Un momento de la detención de Manuel González González, el Loco del Chándal.

Manuel González González, más conocido como el Loco del Chándal, que en 1997 fue condenado a 169 años por agresiones con arma blanca a un total de 16 mujeres y que actualmente está en prisión provisional por dos intentos de asesinato, mostró semanas antes de su arresto un “gran desprecio” por el sistema legal español, llegando a insultar a jueces, fiscales, guardias civiles y a las propias víctimas. Así lo expone la Guardia Civil en un informe remitido al juzgado único de Cazalla de la Sierra –que recientemente encarceló al sospechoso por dos intentos de asesinato–, donde los investigadores dan cuenta de las intervenciones telefónicas realizadas a Manuel y a su hermano José, así como a otros miembros de su familia.
Esas escuchas revelan cómo el Loco del Chándal, de 52 años, intentó fabricarse una coartada para el día de autos, para lo cual se había buscado un testigo que afirmara que no estaba en la localidad sevillana de Almadén de la Plata cuando se produjo uno de los dos incendios que se le atribuyen en las viviendas de las hermanas del ex alcalde de esta población José Luis Vidal.
El atestado de la Guardia Civil concluye que los detenidos tienen “un gran desprecio al sistema legal establecido, tanto en el ámbito judicial como policial, no mostrando ningún respeto”. En algunos casos, prosigue el informe, “son capaces de distorsionar la realidad, creyendo que todo lo que se está investigando es un montaje policial y judicial, incluso con orígenes políticos, para detenerlos y meterlos en prisión, y así las víctimas conseguir librarse de ellos”.
Los agentes insisten en que varios de los pinchazos revelan el “alto desprecio” de los detenidos hacia el sistema judicial y policial, profiriendo graves insultos a jueces, fiscales, guardias civiles y a las propias víctimas de los delitos.
Así, en una de las conversaciones entre los hermanos Manuel y José González, este último le comenta lo siguiente:“Tu no ves que colocan, si el otro era medio en condiciones, po colocan a los fiscales de sus ideas, del PP, a los jueces de sus ideas, y al tío que investigue, aunque sea falso, pero que investigue para sacar pruebas falsas y lo que sea falso”.
Manuel habla de denunciar a la Guardia Civil –presentó una denuncia en marzo por supuestas coacciones a testigos, que fue archivada– y dice que si tiene que poner otra denuncia lo hará, a lo que su hermano José contesta: “Mira si la Guardia Civil ha cambiado de gorro, la mala lecha la tiene igual que la tenían”.
Y el propio Manuel le replica: “Ya, ya lo sabemos y ellos creen que todavía Franco vive”, mientras José concluye: “Aquí están tos compraos en Cazalla, están todos compraos… Tu no ves que eso es un pueblo mu chico, y hacen sus comilonas, el gorrino”. Y Manuel añade: “Claro, claro, y se van de putas”, a lo que su hermano indica que le dan “los jamones, le hacen en la finca una fiesta, y ahí se llevan tos muy bien”.
Ese desprecio también se produce cuando se refieren al sargento de la Guardia Civil que lleva las investigaciones, en una conversación entre Manuel González y su sobrino, en la que el Loco del Chándal afirma sobre este mando que es “un chaval joven, chulillo, que lo han colocado y se le sube a la cabeza el mando”.
Y tampoco dudan en amenazar al sargento, como ocurre en un pinchazo de una llamada entre José González y su sobrino, en la que el primero dice que “ese niño es hijo de algún bicharraco gordo, porque cuando va tan seguro, sabe que no le va a pasar nada”, y a continuación precisa que se está refiriendo a “el sargentín”. “Ese lo vamos a colgar como la última cierva que pelemos allí”, afirma el sobrino, y en otro momento José comenta: “¿Tú sabes a dónde tenía que ir éste? al País Vasco, hijo de puta”.
De la misma forma, en otro pinchazo –en el que habla José con su madre–, vuelven a criticar a la Guardia Civil y José dice que “él ha buscado, ha ido al delegado del Gobierno, que es del PP, y hasta que no ha encontrado un sargento a su medida no ha parado, que lo defienda él” e insiste en que “a la larga los que van haciendo montajes también se cogen”.
En otra de las conversaciones, el sobrino del Loco del Chándal le comenta a su tío que puede “buscarle los testigos que sean necesarios”, que tiene incluso amigos que estarían dispuestos a manifestar que estuvo en Barcelona el día en que fue incendiada una de las viviendas, ofreciéndole de esta forma una coartada.
En otra de las llamadas se efectúan “múltiples amenazas” del sobrino a los investigadores de la Guardia Civil, algunas de “extrema gravedad”, que José González –que fue puesto en libertad con cargos como presunto encubridor–, le “anima a cumplirlas”.
En otra de las conversaciones intervenidas, los detenidos comentan donde se encuentra el ex alcalde, hablan sobre si vive en Almadén o en Sevilla, y al descubrir que reside en Almadén, el Loco del Chándal comenta lo siguiente: “es bueno saber que vive en Almadén y no aquí en Sevilla”.

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Un agente revisa la vivienda de Almadén con la ayuda de un perro.

En la causa contra Manuel González por los dos incendios que se le atribuyen hay un testigo protegido que asegura que lo vio en la localidad tan sólo unas horas antes de que se produjera el suceso en la casa de una de las hermanas del ex alcalde, en concreto, de la que es juez de paz. Este testigo asegura que todos los vecinos del pueblo decían que el autor era Manuel González, pero “nadie quiere decirlo ante las autoridades por miedo a las represalias de éste”. Esta persona continúa diciendo que este incendio ocurrió sobre las 01:45 horas de madrugada del 12 de marzo, y a esa hora se encontraba en su casa, pero recuerda que a las 22:25 del día anterior, el 11 de marzo, vio un vehículo Citroën Xsara Picasso en la calle Puerto de la Cruz que conducía el Loco del Chándal.
En otra de las escuchas, Manuel González llega incluso a llamar a la oficina del Defensor del Pueblo andaluz, porque quiere pedir una cita con su abogado para entrevistarse con el “Señor Maescu” (sic), en alusión a Jesús Maeztu. Cuando un operador de la oficina del Defensor le pregunta sobre el asunto del que quería hablar, el Loco del Chándal responde que “el asunto es un poco complicado y demasiado amplio, un conflicto que hay aquí con el que era antes alcalde del pueblo, y este tío no deja vivir a nadie”.
Dice la Guardia Civil que los dos incendios provocados en las viviendas de las hermanas del alcalde se deben a “motivos de venganza” hacia esta familia, debido a la “obsesión manifiesta que tienen hacia” estas personas –la mayoría de las llamadas versan sobre esta familia–, ya que Manuel González sostiene que desde que salió en prisión esta familia “le arruinó la vida”, y además en un incidente que tuvieron los hermanos González con el ex alcalde, cuyo juicio se celebró hace unos meses, la Fiscalía pidió una condena de dos años de cárcel para los hermanos González. En el atestado, los agentes se refieren al perfil criminológico de Manuel González y, citando el informe de excarcelación del centro penitenciario Brians II –salió tras la derogación de la doctrina Parot–, señala que Manuel González padece un trastorno por “sadismo sexual, debido a una preferencia sexual desviada” que consiste en que su excitación implica actos en los que se produzca un sufrimiento físico o psicológico en las víctimas.
El informe de la cárcel advertía de que, al no aceptar someterse a ninguna clase de tratamiento durante su estancia en prisión, determinan que la “valoración del riesgo de reincidencia en la comisión de un nuevo delito sexual y/o violento con riesgo de poder terminar la vida de la víctima sea extremo”. Y añadía que aunque la tipología delictiva preferente del investigado eran agresiones con arma blanca en mujeres desconocidas, con un alto grado de violencia física –lo que provocó en uno de los casos la muerte de la víctima–, debido al “alto grado de sentimientos de hostilidad y venganza mostrados hacia el sistema judicial y penitenciario no se pueden descartar otros objetivos u otras demostraciones de violencia”.

Un agente muestra los objetos intervenidos en el domicilio de los arrestados.

Un agente muestra los objetos intervenidos en el domicilio de los arrestados.

 

Las principales escuchas

Habla José González con familiares
–J. G. La juez de Paz, su hermanito tiene ahí mano en Cazalla, pero a nosotros nos han dicho que si os condena la jueza por esto, está claro que la jueza está compinchá con todos ellos…
–J.G. Estos policías corruptos tienen gente mangantes, chorizos, los tienen de su mano porque los chorizos y estos mangantes le deben favores a ellos y en el momento que diga, tego que hacer un montaje, le pegaron fuego a la casa de la hermana, para hacer ver que era el Manolo…. montaje del tiparraco éste.
–J.G. En Barcelona he visto a la secreta tomando cervecitas con porreros y camellos.

Hablan Manuel y José
–Manuel. Ya sabemos de qué se trata, pero la jueza ha hecho ahí una guarrada, porque así no puedes responder a una denuncia, archiva todo cuando yo denuncié a la Guardia Civil.
–M. Hay jueces que se pillan los dedos ellos solos.
–José. ¿La tía que ha pegado el archivazo para tranquilidad pa ella?
–J. Claro, hay que darle guerra a la tía.
–J. ¿No ves lo que están haciendo todos estos hijos de puta, poniendo a los fiscales y a los jueces de su ideología pa, pa, pa salir bien de to?
–J. Pues hay que ir a por ellos.
–J. Claro que está todo amañao, po a la Audiencia o donde haya que hacerlo
–M. Aquí en Cazalla está todo amañao, ahí se conocen todos, entre uno y otro.
–J. Y se pagan con un gorrino de esos, le hacen la matanza y ya está.
–M. Y está todo pagado.
–J. Y si lo están escuchando que lo sepan.

 

La defensa dice que se ha “tergiversado” la condena del reo

La defensa de Manuel González González ha presentado un recurso de apelación ante la Audiencia de Sevilla, a la que solicita la puesta en libertad del detenido ante la “carencia absoluta de pruebas” y al entender que su encarcelamiento se ha producido únicamente por la existencia de “sospechas” que han sido “inducidas por las perjudicadas en sus declaraciones ante el juzgado, sin que el sospechoso haya sido visto la noche de autos cometer los hechos de que se le acusa, ni merodear antes o después por el domicilio de las perjudicadas”. Además, la defensa denuncia que en relación con los antecedentes penales del acusado hay un “error o falsificación” en el numero de antecedentes, y así niega que el acusado fuese excarcelado en 2013 tras la abolición de la doctrina Parot y haber cumplido una condena de 169 años de cárcel. De esta forma, sostiene que se ha realizado una “tergiversación interesada de la condena ya cumplida”, puesto que ésta sería en realidad de 61 años, tres meses y un día de prisión, según las copias que aporta de los antecedentes. “La publicidad orquestada por José Luis Vidal en prensa y televisión ha subido la condena del procesado a 169 años” y el informe de la Guardia Civil, la Fiscalía y la juez “sitúan la condena cumplida en 169 años, sin haberla contrastado con la dirección o registro de penados y rebeldes”, añade. La Fiscalía se ha opuesto a la puesta en libertad, debido a la “gravedad” de los hechos que se le imputan y la “pena privativa de libertad prevista” por los delitos que se le atribuyen, así como para evitar la “reiteración en los ataques contra la víctima y su círculo familiar”.

 

 

El patinazo de Alaya

Jorge Muñoz | 17 de diciembre de 2013 a las 6:37

Un patinazo que ha anticipado los planes de Alaya. La juez se ha visto obligada a desarrollar de manera precipitada la segunda fase de la operación Madeja después de que la propia instructora haya revelado, en un supuesto error, que desde octubre pasado ha venido pinchando una decena de teléfonos de funcionarios del Ayuntamiento de Sevilla y de la empresa Fitonovo, cuyos propietarios están imputados por haber pagado supuestamente dádivas a cambio de la adjudicación de importantes contratos de mantenimiento de la delegación de Parques y Jardines.

Alaya incluyó estos detalles en un auto dictado recientemente, en el que prorrogó por quinta vez el secreto de sumario de la operación Madeja. El problema es que ese auto fue notificado a todas las partes implicadas, con lo que al final ha trascendido que se estaban produciendo esas intervenciones telefónicas. La noticia que el domingo hizo pública la agencia Europa Press desencadenó un auténtico terremoto en el juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla y Alaya hizo que sus funcionarios trabajaran hasta las cuatro de la madrugada del lunes preparando los registros que tendrían lugar a primera hora de esa mañana.

La juez Alaya llega a los juzgados de SEvilla

La juez Alaya llega a los juzgados de SEvilla

Al parecer el error en el auto pudo producirse porque la juez habría dicho a los funcionarios que notificaran sólo la parte dispositiva de la resolución, es decir, la que únicamente recoge que se prorroga el secreto de sumario sin dar más explicaciones, y no el contenido íntegro del auto. Sin embargo, extraña que eso sea así cuando en las cuatro ocasiones anteriores en las que ha dictado autos de prórroga siempre se ha notificado el auto completo, incluidos los fundamentos de la magistrada para continuar con el sigilo de la causa para no entorpecer el resultado de las pesquisas policiales.

En el  auto,  Alaya explicaba que, de esos pinchazos, se han obtenido “importantes datos para la investigación en curso, habiéndose procedido a la entrega en este juzgado de DVD conteniendo las conversaciones interceptadas así como transcripción de las que resultan relevantes para el esclarecimiento de los hechos”. Alaya también decía que los investigadores estaban a la espera del resultado de los datos contenidos en un tablet intervenido a Domingo Enrique Castaño -el ex asesor del ex alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín-, así como del volcado de otros dispositivos informáticos intervenidos en esta causa, “datos que pudieran ser de interés para la investigación y de los que se derivarían nuevas diligencias”.

La juez advertía además que la prórroga del secreto se producía sobre todo por las intervenciones telefónicas y las nuevas diligencias, puesto que si se levantaba el secreto “podría provocar la destrucción de indicios o fuentes de prueba por parte interesada anulando la eficacia de la acción policial y judicial”.
Lo ocurrido con este patinazo viene a demostrar, una vez más, que Alaya necesita más refuerzos, aunque sea paradójicamente la misma juez la que los haya rechazado cuando se los ha ofrecido el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). Tanta carga de trabajo, como la propia magistrada ha reconocido recientemente, supera las capacidades personales.
Se trata del segundo supuesto error importante que comete la instructora en las últimas semanas. El primero, según las diferentes partes personadas en el procedimiento y la propia Fiscalía de Sevilla, fue acordar la incoación de un procedimiento sumario en la causa en la que se investiga la venta de los suelos de Mercasevilla, cuando en realidad debería haber incoado un procedimiento abreviado. Ese auto está recurrido por el Ministerio Público desde el mismo día en que la juez, una vez advertido el error, trató de enmendarlo dando a los abogados la posibilidad de pronunciarse sobre la posible nulidad de la resolución…